Discos

Del fragmento a la gran forma

Paco Yáñez

lunes, 21 de octubre de 2019
Peter Ruzicka: LOOP; ... INSELN, RANDLOS...; FÜNF BRUCHSTÜCKE; FLUCHT. Carolin Widmann, violín. Giuliano Sommerhalder, trompeta piccolo. Sergei Nakariakov, trompeta. Vocalconsort Berlin. Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Peter Ruzicka, director. Larissa Kowal-Wolk y Wulf Weinmann, productores. Klemens Kamp, ingeniero de sonido. Un SACD DDD de 71:00 minutos de duración grabado en la Herkulessaal der Residenz de Múnich (Alemania), el 5 de octubre de 2018. NEOS 11933. Distribuidor en España: Sémele Proyectos Musicales

Dado el buen ritmo al que progresa la serie de lanzamientos discográficos que el sello NEOS dedica desde hace años al compositor y director alemán Peter Ruzicka (Düsseldorf, 1948), es prácticamente anual la cita que en Mundoclasico.com tenemos con lo que en nuestra última visita a esta serie (la del pasado 21 de enero) calificamos de «canon interpretativo ruzickiano»; entonces, por medio del cuarteto de cuerda "...POSSIBLE-À-CHAQUE-INSTANT" (2016), séptimo en el catálogo de Ruzicka, y de la partitura para cuarteto de cuerda y orquesta CLOUDS 2 (2013). 

Nueve meses después, nos encontramos hoy con un nuevo monográfico Peter Ruzicka en NEOS: un SACD encuadrado, asimismo, dentro de la serie Musica Viva del sello muniqués, por lo que se trata de cuatro registros en vivo efectuados en el marco de un mismo concierto de dicho festival, el celebrado en la Herkulessaal der Residenz el 5 de octubre de 2018, a cargo de una portentosa Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks con el propio Peter Ruzicka como director, por lo que su inclusión en la referencialidad fonográfica de estas partituras vuelve a ser incuestionable; máxime, si pensamos en los altísimos niveles de calidad con los que aquí se desgrana cada partitura. 

La más antigua de ellas es FÜNF BRUCHSTÜCKE (1984-87), una obra en cinco movimientos en la que, según afirma Habakuk Traber en sus notas, Peter Ruzicka buscaba (re)dirigir el estilo fragmentario que caracterizaba a sus primeras partituras hacia un trazo más amplio y unitario. Asimismo, señala Traber a compositores como Gustav Mahler o Allan Pettersson para enraizar históricamente estas piezas, ya en la prolija variedad de sus materiales superpuestos, ya en lo que denomina expansión continua del «canto» como proceso de desarrollo melódico aglutinante. Ello sería así, en mi opinión, especialmente en las piezas primera y quinta, páginas a las que sumaría otra influencia no menor, la de Bernd Alois Zimmermann, además de un neoexpresionismo rabioso y virulento que bebe, a través de Zimmermann, de Alban Berg. Mientras, en las piezas centrales es imposible no pensar en Anton Webern; destacadamente, en unas Sechs Stücke für Orchester opus 6 (1909, rev. 1928) cuya marcha fúnebre se asoma casi a modo de cita en diversos momentos: a tal grado llega lo que, más que impronta, parece literalidad. Por tanto, las resonancias de la prolija sección de percusión cobran un papel importantísimo, desdoblándose como hibridación de un paisaje suspendido y de una direccionalidad arrolladora que apuntalan con ímpetu los metales graves. Cinco piezas, de este modo, no sólo heterogéneas, sino en las que se percibe un arduo proceso de búsqueda que diría aquí aún no resuelto, pues a estas FÜNF BRUCHSTÜCKE les falta, como conjunto, la entereza y la solidez en cuanto a lenguaje y personalidad que muestran las antes citadas referencias históricas. 

Mientras, ... INSELN, RANDLOS... (1994-95) sí ofrece una integración más acabada, a pesar de conformarse a partir de elementos más heterogéneos, como un violín solista, un coro de cámara y una orquesta. En palabras de Habakuk Traber, estamos ante una partitura en camino hacia la ópera Celan (1998-99), concebida la estructura de este que podríamos decir concierto para violín como una pirámide de sonidos y perspectivas sonoras. En ello adquiere un rol fundamental el violín, ya desde los primeros compases de ... INSELN, RANDLOS..., buscando puntos de encuentro, primero, con la orquesta, más a partir de texturas que de estructuras armónicas; después, con el coro: un ensemble vocal inicialmente asemántico cuyas primeras entradas resultan mucho más interesantes, al funcionar de un modo textural, que cuando posteriormente recita el poema de Paul Celan Nach dem Lichtverzicht de forma ya inteligible. Son estos los compases más débiles de la obra, con unas relaciones vocal-orquestales en demasía obvias y previsibles, incluyendo una dinámica de contrastes por medio de oleadas de ataques en fortissimo que nos vuelve a recordar a Zimmermann, aunque con un perfil más bajo e impostado. Mientras, el violín prosigue su camino un tanto a la deriva, aislado en un canto poético cuya sustancia es aún más celaniana que la del propio coro, por más que sea éste el que entone los versos del poeta rumano. 

Compuesta cual gran arco que nace desde el silencio y a éste retorna (según Peter Becker, diluyéndose la partitura en lo que parece la composición de un gran adiós), la lectura en vivo de ... INSELN, RANDLOS... que aquí escuchamos es de un control portentoso, mayor que el del registro discográfico del año 1997 a cargo de los músicos que estrenaron la partitura: el violinista Christian Tetzlaff, el RIAS-Kammerchor y la Deutsches Symphonie-Orchester Berlin, todos ellos en aquel registro del sello Thorofon (CTH 2402) bajo la dirección de un Vladimir Ashkenazy que imprimía una especial expresividad a ... INSELN, RANDLOS..., con gran efusión y contrastes, lanzando orquesta y coro a una dinámica de choques más acusados que en la versión que ahora reseñamos, más intelectualizada y austera, ya desde la soberbia introducción de Carolin Widmann en el violín, más matizada y pulcra en planos que la de Christian Tetzlaff, además de muy favorecida por una toma de sonido especialmente adecuada para la violinista alemana, por cuanto respeta sobremanera su balance con la orquesta, donde Tetzlaff queda en diversos momentos tapado por la orquesta, el coro y el propio ruido de fondo de la grabación. Desde el podio, Peter Ruzicka continúa con esta dinámica de diseccionar la partitura con bisturí, con un coro más seco y adusto, si bien plenamente celaniano, y una orquesta no tan expeditiva pero mejor equilibrada con respecto a violín y coro; por lo que, aunque no resulte tan expansiva y rotunda como la versión de Ashkenazy, quizás esta toma en vivo muniquesa resulte preferible para conocer la partitura por cómo se perciben con total nitidez sus entresijos, aunque estos nos indiquen que no estamos, tampoco, ante el mejor Ruzicka. 

Las dos décadas transcurridas entre ... INSELN, RANDLOS... y FLUCHT (2014) afianzaron notablemente esa cohesión a la que Habakuk Traber se refería en su ensayo sobre los FÜNF BRUCHSTÜCKE, al punto de que la partitura, con todos los recovecos a los que nos acostumbra Ruzicka, se tiende de forma mucho más unitaria que las precedentes, a pesar de su estructura también episódica y de la presencia de numerosos solos que, como en el concierto para violín, van espoleando los seis pasajes en los que esta Huida o Escape (así podríamos traducir el título) orquestal se divide. Como en el caso de ... INSELN, RANDLOS..., una partitura escénica se encuentra en el horizonte de FLUCHT; en este caso, la pieza de teatro musical (u ópera) BENJAMIN (2015-16), para la cual funciona -en palabras del propio Ruzicka- como un estudio preparatorio para la sonoridad de la pieza, que Ruzicka pretendía original y distinta de sus óperas previas. De hecho, buena parte de los «pasajes» (denominación que Traber nos dice fue seleccionada por su importancia en el pensamiento de Walter Benjamin) orquestales que conforman FLUCHT fueron incorporados a BENJAMIN como intermezzi, lo que confiere a la ópera una personalidad más sinfónica que la de anteriores trabajos escénicos ruzickianos. En cierto modo, es por ello, de nuevo, la impronta de Bernd Alois Zimmermann; de forma concreta, el preludio al acto primero de Die Soldaten (1957-64), con sus entrecortados desarrollos asediados por golpeos con fuerte presencia de la percusión y de marasmos polirrítmicos que confieren a FLUCHT sus mejores momentos, realzados por una interpretación que se antoja portentosa, con una Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks idónea para este tipo de partituras.

Aunque es LOOP (2017) la página orquestal que abre este compacto, dado que hemos seguido en nuestra reseña un recorrido cronológico por estas cuatro obras, será con ella con la que cerremos hoy nuestro recorrido ruzickiano. En este caso, escuchamos la versión del estreno (pues se trata de una partitura encargo del festival Musica Viva y de la Bayerischer Rundfunks), acontecido en la Herkulessaal muniquesa el 5 de octubre de 2018, con Giuliano Sommerhalder en la trompeta piccolo y Sergei Nakariakov en la trompeta. Son ellos los dos solistas complementarios que dan forma a este concierto para trompeta(s), por cuanto funcionan como un solo músico, ampliando las posibilidades armónicas al trabajar la parte solista con dos instrumentos, ambos tratados de forma 'extremadamente virtuosa' (afirman las notas -aunque uno no diría tanto, escuchado lo que se compone hoy en día-), si bien disociada, pues sólo en compases especialmente relevantes llegan a tocar juntos, ejerciendo durante los 16 minutos que dura la obra un papel de narradores que comentan (o replican) lo desarrollado por la orquesta. En cierto modo, el propio Ruzicka nos da pistas del porqué de este rol de las trompetas a lo largo de LOOP, pues para el compositor alemán se trata de un concierto que se asemeja a un eco de la ópera BENJAMIN, tras cuya finalización LOOP fue compuesta, por lo que este concierto incorpora parte de la narratividad de la pieza escénica. En todo caso, y aun habiendo llegado al final de este compacto a un grado mayor de cohesión con respecto al de las fragmentarias FÜNF BRUCHSTÜCKE, no diría que por ello LOOP muestre más entereza o atractivo, sonando como una página un tanto ligera y menor, por lo que, una edición de Peter Ruzicka en NEOS más, seguimos echando en falta en el sello alemán los mejores trabajos orquestales del compositor de Düsseldorf, buena parte de los cuales aún no han sido editados en disco compacto por este sello. 

Las tomas de sonido, como ya hemos avanzado a lo largo de esta reseña, son estupendas, de una calidad impresionante por su naturalidad, detalle en la captación de los rangos dinámicos de cada instrumento y espacialización, además de que se recupera (como en buena parte de la serie Ruzicka en NEOS) el formato dual SACD/CD. La edición es, en esta ocasión, más parca en materiales gráficos, centrándose en las notas, nuevamente, a cargo del experto ruzickiano Habakuk Traber, además de en las biografías de los intérpretes aquí reunidos, incorporando, a mayores, el poema de Paul Celan en el que se basa ... INSELN, RANDLOS... 

Este disco ha sido enviado para su recensión por NEOS

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