Alemania

Brecht – Weill - Lemper, 'ménage à trois' en Düsseldorf

Juan Carlos Tellechea

lunes, 21 de octubre de 2019
Düsseldorf, viernes, 11 de octubre de 2019. Gran sala auditorio de la Tonhalle de Düsseldorf. Concierto de Ute Lemper con la Kammerakademie Potsdam. Hanns Eisler (1898 – 1962), Kleine Sinfonie opus 29, Der Graben (arreglos Bruno Fontaine/Mark Lambert). Friedrich Hollaender (1896 – 1976), The Ruins of Berlin (arreglos Martin Gellner/Werner Stranka), Wenn ich mir was wünschen dürfte (arreglos Martin Gellner/Werner Stranka), Franz Waxman (1906 – 1967), Allein in einer großen Stadt (arreglos Martin Gellner/Werner Stranka), Gilbert Bécaud (1927 – 2001), Marie, Marie (arreglos Martin Gellner/Werner Stranka). Kurt Weill (1900 – 1950), September Song (arreglos Andreas Reukauf), Youkali (arreglos Robert Ziegler), Die sieben Todsünden. Paul Hindemith (1895 – 1963), Kammermusik Nr. 1 opus 24 Nr. 1. Cuarteto vocal Hudson Shad. Kammerakademie Potsdam. Director Antonello Manacorda. Organizador Heinersdorff Konzerte, Klassik für Düsseldorf. Faszination Klassik Konzert Nr. 1. 100% del aforo
Ute Lemper © 2019 by Lucas Allen

Es ese don, mitad innato, mitad adquirido, de la actriz y cantante alemana Ute Lemper (Münster, 1963) para crear atmósferas peculiares sobre el escenario el que hace palpitar de emoción a los oyentes y con el que esta neoyorquina por adopción se gana merecidamente no solo el pan de cada día, sino las frenéticas ovaciones de millares de admiradores.

Con su singular arte vocal, Lemper, acompañada por la excelente orquesta Kammerakademie Potsdam, dirigida por el italiano Antonello Manacorda, consagró esta velada a la música de la década de 1930 y a la de la época inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945). Fue este el primer concierto de la temporada 2019/2020 de la serie Faszination Klassik producido por Heinersdorff Konzerte

De lo que no cabe la menor duda es de que la eternamente inquieta Lemper, quien ha actuado en diversas comedias musicales (Cats, Peter Pan, entre otras), filmado numerosas películas, como Prêt-à-Porter (1994), de Robert Altman (con Sophia Loren y Marcello Mastroiani), y adora evocar de pies a cabeza a la legendaria Marlene Dietrich, ama con pasión a Bertolt Brecht y a Kurt Weill. Con la interpretación del último trabajo conjunto de estos, Die sieben Todsünden (Los siete pecados capitales), quiso, y logró con creces, alcanzar el incontenible clímax final de este ménage a trois conmovedor que sacudió a Düsseldorf y que sigue estremeciendo a espectadores de otras ciudades en la presente gira por Estados Unidos y Europa.

La actriz, que ha grabado varios discos con temas de este dúo, es una de sus mejores intérpretes en estos momentos y trabaja con ahínco para "transmitir su obra a las nuevas generaciones, revivir la música y eliminar el estigma del idioma alemán", según declaró no hace mucho a la prensa internacional. Ella misma confiesa que de no ser porque todavía tiene dos hijos en edad escolar ya se habría mudado a Berlín.

Así desfilan, con tonalidades graves, palabras nítida y claramente pronunciadas para nuestros oídos, y con la asistencia del grupo vocal Hudson Shad, los Abusos deshonestos (Unzucht), la Envidia (Neid), la Codicia (Habzucht), la Ira (Zorn), el Orgullo (Stolz), la Pereza (Faulheit) y la Gula (VölllereiDarum halte an dich: Fresssucht ist vom Übel./ Halte an dich Anna, / Denn die Fresssucht ist vom Übel.

Fue un gran deleite escucharla, un sonido maravilloso, de enorme colorido, y todo sazonado de antemano además con Gilbert Bécaud (Marie, Marie) y un par de bises más de este chansonnier de los 100.000 voltios; Friedrich Hollaender (The Ruins of BerlinWenn ich mir was wünschen dürfte) y Franz Waxman (Allein in einer großen Stadt), así como nostálgicos títulos del exilio de Weill en Estados Unidos (September Song y Youkali).

Hace 80 años la barbarie de la Alemania nazi (1933 – 1945) sumía a Europa en la catástrofe, y la música originada entonces lo fue en un ambiente de duda, de crítica y de contradicción, explica con elocuencia el programa de mano del recital. Leyéndolo, uno no puede menos que pensar en estos días, cómo es que todavía hay gente en este y otros continentes que se dejen manipular por aviesos, corruptos y facinerosos elementos ultraderechistas para volver a abrigar nefastas ideas nacionalistas, xenófobas y antisemitas como las que de nuevo supuran en estos tiempos. 

No fue una velada de cancioncillas livianas y superficiales, sino un encuentro con la amargura que destila cada una de estas composiciones, desde Der Graben (El foso), con la que Lemper comienza su intervención en el recital, sobre el amor de una madre hacia su hijo caído en la guerra, con letra de Kurt Tucholsky: Mutter, wozu hast du deinen aufgezogen?/ Hast dich zwanzig Jahr mit ihm gequält?/ Wozu ist er dir in deinen Arm geflogen, / Und du hast ihm was erzählt?/ Bis sie ihn dir weggenommen haben,/ Für den Graben, Mutter, für den Graben (…).

Frescos, desenvueltos y ágiles vibran en cambio los vientos parodiando a las sensibles cuerdas en la Kleine Sinfonie de Hanns Eisler al inicio de la velada (I. Thema mit Variationen, II. Allegro assai – Sostenuto, III. Invention, IV. Allegro). El ritmo se agudiza con la percusión en esta protesta del compositor contra la bombástica e inflada música neoclásica. 

El toque de buen humor quedó perfectamente redondeado casi al término del concierto con la Kammermusik (I. Sehr schnell und wild, II. Mäßig schnelle Halbe. Sehr streng im Rhythmus, III. Quartett. Sehr langsam und mit Ausdruck, IV. Finale: 1921. Lebhaft), de Paul Hindemith (a quien nada menos que el siniestro ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels tildara despectivamente de hacedor de ruidos); un exquisito y refinado programa que lo deja a uno con sabor a mucho más en el paladar. 

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