Artes visuales y exposiciones

Entartete Kunst. El regreso

Juan Carlos Tellechea

viernes, 8 de noviembre de 2019
Bauhaus Meister Moderne. Das comeback © 2019 by Kunstmuseum Moritzburg Halle

El renombrado Kunstmuseum Moritzburg de Halle (Sajonia-Anhalt), que reconstruye en estos momentos su colección de clásicos modernos destruida por el régimen genocida y racista nazi de Adolf Hitler (1933-1945), inauguró el pasado domingo 29 de septiembre una más que interesante exposición con obras de este trágico y oscuro período de la historia de Alemania.

La muestra, titulada Bauhaus Meister Moderne. DAS COMEBACK, tiene lugar simultáneamente con la conmemoración del Centenario de la fundación de la Escuela de Arte y Diseño Bauhaus por el arquitecto Martin Gropius,  así como la inauguración del nuevo Museo Bauhaus de Dessau-Roßlau (también Sajonia-Anhalt). La exhibición se extiende hasta el 12 de enero de 2020 y es comisariada por el director general del Museo de Arte Moritzburg, Thomas Bauer-Friedrich (Dessau, 1976).

La barbarie nazi difamó el arte clásico moderno tildándolo de degenerado (Entartete Kunst) en una infame muestra itinerante presentada en Múnich por primera vez el 19 de julio de 1937, a iniciativa del siniestro ministro de propaganda del régimen, Joseph Goebbels, con la complicidad del no menos inicuo Adolf Ziegler, pintor favorito del Führer y presidente de la Cámara de Artes Visuales del III Reich.

Allí fueron reunidas y denigradas públicamente creaciones de Oskar Kokoschka, Erich Heckel, Karl Schmidt-Rottluff, Ernst Ludwig Kirchner, Emil Nolde (pese a haber sido éste un nazi y antisemita ferviente) y Vassily Kandinsky, entre otros destacados artistas. Los nazis habían confiscado 650 obras de 32 museos alemanes y algunas de ellas fueron vendidas (para obtener divisas fuertes), otras quedaron en paradero desconocido y otras más fueron incluso destruidas.

Halle, la ciudad natal de Georg Friedrich Händel (1685-1759), también fue objeto de este indescriptible saqueo. El Kunstmuseum perdió entonces su importante colección del Expresionismo, el Constructivismo y de la Nueva Objetividad, la más importante de Europa en aquellos momentos, 147 piezas en total. Pese al inmenso daño, resulta algo confortante saber que hasta hoy quince obras pudieron ser adquiridas nuevamente para la colección. Para Bauer-Friedrich, es emocionante que este arte condenado antaño a un doloroso ostracismo pueda ser mostrado ahora a gran escala.

Fueron, sobre todo, dos antiguos directores del Museo de Arte de Moritzburg, Max Sauerlandt (entre 1910 y 1919) y Alois Schardt  (1926-1933) quienes acuñaron en esta casa la excepcional colección de la vanguardia moderna. La exposición reconstruye cronológicamente estos fondos históricos en el orden en que fueron adquiridas sus obras. Verbigracia el doble retrato de Max Beckmann con su primera esposa, Minna Beckmann-Tube (1909), La última cena (1909) de Emil Nolde (perteneciente al Museo Estatal de Arte de Copenhague), El gato blanco (1912) de Franz Marc, que por milagro pudo escapar a las expropiaciones dictadas por los nazis en el marco de la campaña contra el que calificaron de arte degenerado.

La Última Cena de Nolde, comprado por Sauerlandt en 1913, regresa a Halle después de más de 80 años. Otro tanto ocurre con La mulata (1913), también de este pintor expresionista, que sale por segunda vez fuera de Estados Unidos desde la confiscación nazi en 1937; la primera fue en 1982 con motivo de una exhibición en Düsseldorf. Otros préstamos provienen de museos y colecciones privadas de Suiza, Gran Bretaña, Japón, Suecia y Austria. Cuarenta de aquellas 147 estigmatizadas obras pueden ser admiradas de nuevo durante estos meses en el Kunstmuseum Moritzburg.

Precisamente, subido al último piso de la torre del castillo donde tiene su sede este museo, uno de los maestros de la Bauhaus, Lyonel Feininger, pintó entre 1928 y 1929 diez vistas de la ciudad de Halle. Siete de ellas (tres de la colección propia y cuatro prestadas) están expuestas aquí en estos meses y constituyen uno de los platos más fuertes de la muestra. El director hubiera querido presentar todos los cuadros, pero uno fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial y los otros tres no pudieron ser traídos debido a su frágil estado de conservación.

En la sección dedicada a la Bauhaus están expuestos asimismo 34 trabajos de Kandinsky, Georg Muche, Paul Klee y Oskar Schlemmer, además de Feininger, cedidos por 20 instituciones y particulares europeos. Sobre el ciclo de pinturas de Feininger fue instalada una gigantesca pantalla sobre la que se proyectan los visionarios planes de la ciudad para construir un museo de arte moderno. Gropius planeó su diseño en 1927. El edificio nunca fue construido, pero a través de las nuevas tecnologías de realidad virtual puede ser apreciado desde el exterior y recorrido en su interior con todos los cuadros colgados sobre sus paredes, incluso los que fueron destruidos y los que hasta ahora siguen desaparecidos

En total, el visitante puede contemplar 350 obras en un espacio de 1.000 metros cuadrados de exposición. El comisario prefiere no mencionar la cifra exacta que costó esta muestra. Es financieramente el proyecto más amplio y ambicioso de este museo y demandó varios millones de euros aportados por el gobierno federal de Alemania, por el estado federado de Sajonia-Anhalt y por diversas fundaciones. Ha sido todo un acierto su realización. El aniversario de la Bauhaus viene celebrándose desde hace más de nueve meses y su interés entre el público decae algo por estas fechas. Pero la reconstrucción de esta importante colección de arte es todo un acontecimiento que despierta gran fascinación y es digno de ser mostrado al mundo.

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