Chequia

Lolita en Praga

Robert Ferrer Llueca

viernes, 22 de noviembre de 2019
Praga, domingo, 10 de noviembre de 2019. Ópera Estatal de Praga (Teatro Nacional de Praga). Rodion Shchedrin: Lolita, ópera en dos actos. Libreto de Rodion Shchedrin basado en la novela homónima de Vladimir Nabokov. Estreno: Estocolmo, 14 de diciembre de 1994. Nueva producción del Teatro Nacional de Praga. Dirección escénica y coreografía: Sláva Daubnerová. Escenografía: Boris Kudlička. Vestuario: Natalia Kitamikado. Iluminación: Daniel Tesař. Videoarte: Dominik Žižka, Jakub Gulyás. Pelageya Kurennaya (Lolita), Petr Sokolov (Humbert), Aleš Briscein (Clare Quilty), Daria Rositskaya (Charlotte, madre de Lolita), Michaela Zajmi (señora Chatfield, señorita Pratt), Ivo Hrachovec (señor Chatfield, compañero de borracheras de Quilty 2), Eliška Gattringerová (vecina del Este), Sylva Čmugrová (maestra de música, sirvienta), Václav Sibera (sacristán, compañero de borracheras de Quilty 1), Martin Matoušek (pullover rojo), Lucie Hájková, Jana Sýkorová (dos chicas de billar por el camino). Coro infantil Kühn. Coro, ballet y orquesta de la Ópera Estatal de Praga. Director del coro: Adolf Melichar. Director del coro infantil Kühn: Petr Louženský. Dirección musical: Sergey Neller.
Lolita © 2019 by Opera Národního divadla

Lolita de Rodion Shchedrin llegó a inicios del pasado mes de octubre a Praga, en una interesante producción que resultó ser el estreno de la extraordinaria ópera del compositor ruso en la capital checa.

Con un libreto del propio Shchedrin sobre la conocida y controvertida novela del escritor ruso-americano Vladimir Nabokov, la historia está basada en la relación entre el cuarentón Humbert, escritor e investigador literario, y la joven muchacha de doce años llamada Lolita.

La ópera fue compuesta a instancias de Mstislav Rostropovich, quien dirigió su estreno absoluto con el libreto traducido al sueco, concretamente en el año 1994 en la Real Ópera Sueca de Estocolmo.

La nueva producción de la Ópera Estatal de Praga, presentada esta vez en el original en ruso, destacó por su efectividad escénica e interés visual, pues contenía prácticamente todos los elementos escénicos necesarios para poder representar esta historia de amores, pasiones, perversiones y pecados varios.

Basada en una escenografía rotatoria elaborada por Boris Kudlička, incluyendo elementos fundamentalmente realistas para recrear los espacios cotidianos por los que transitan los distintos personajes y con claras referencias a la estética americana de inicios de la segunda mitad del siglo XX, la sugestiva propuesta de la directora de escena eslovaca Sláva Daubnerová nos trasladó totalmente al ambiente agitado, convulso y desesperado presente en esta brillante historia. A ello ayudó también el vestuario diseñado por Natalia Kitamikado, así como el importante concurso de las divertidas videocreaciones realizadas por Dominik Žižka y Jakub Gulyás para los interludios.

En cuanto a los solistas vocales, destacó la potente y sonora voz del barítono Petr Sokolov quien, además, mediante su destacada interpretación dramática consiguió una recreación excelente del obsesivo Humbert, personaje que en esta producción casi llegó a resaltar más en el escenario que la propia Lolita. Bien cantada la parte de soprano lírica coloratura de Lolita por Pelageya Kurennaya, aunque quizás se echó en falta una interpretación más exacerbada de la provocadora y rebelde muchacha.

El Clare Quilty de Aleš Briscein fue realmente brillante, tanto desde el punto de vista vocal como gracias a esa exageración amanerada en lo teatral, ineludible para este personaje como se sabe totalmente extraviado. La interpretación de Daria Rositskaya como Charlotte, madre de Lolita, fue verdaderamente correcta, al igual que las discretas intervenciones de los demás personajes comprimarios y secundarios con partes en general menos destacables.

Especial mención merecen tanto el coro infantil Kühn como el coro de la Ópera Estatal de Praga, responsables de la interpretación de plegarias y distintos pasajes corales inspirados en la tradición de la iglesia ortodoxa rusa, y que aquí nos recuerdan al tradicional coro griego que comenta la acción dramática. Unos momentos corales sorprendentes y de especial interés compositivo para esta ópera en particular, cantados excelentemente por ambas formaciones, además de resultar de mucho interés por el dinamismo aportado en lo escénico.

La orquesta afrontó muy bien una partitura caracterizada por la continua presencia de esos timbres oscuros, incisivos y obsesivos tan coherentes con la historia original de Nabokov. Gracias también a la cuidada y siempre atenta dirección musical de Sergey Neller se mantuvo la continuidad del espectáctulo y el argumento resultó totalmente comprensible en todo momento. En definitiva, una efectiva propuesta interpretativa y novedosa puesta en escena praguense para esta infrecuente ópera que seguro no dejó indiferente a nadie.

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