España - Andalucía

Anámnesis: 25 Aniversario de la Orquesta Barroca de Sevilla (OBS)

José-Luis López López

miércoles, 27 de noviembre de 2019
Sevilla, martes, 5 de noviembre de 2019. Espacio Turina. 'Episteme. Mens agitat molem' de Virgilio (Eneida, VI, 727). 'Del mar y otros mundos'. Programa: Concierto a cinco en La mayor Op. 9 nº 4 y Sonata a cinco Op. 2 nº 2, de Albinoni; Obertura en Si bemol mayor, TWV 55: B5, de Telemann; Conciertos para violín en Mi bemol mayor «La Tempesta di mare», RV 253, y en Re mayor «Grosso Mogul», RV 208, de Vivaldi. ​​​​​​​Violines I: Miguel Romero, Ignacio Ábalos, Rosaria d’Aprile. Violines II: José Manuel Navarro (concertino secondo), Carmen Moreno, Elvira Martínez. Violas: Kepa Artetxe, Gonzalo Castelló. Violoncello: Mercedes Ruiz. Contrabajo: Ventura Rico. Clave: Alejandro Casal. Cuerda pulsada: Juan Carlos de Múlder. Suyeon Kang, violín y dirección. Primer concierto de la temporada 2019-2020 de la OBS en Sevilla, con motivo del 25 Aniversario de su fundación
Suyeon Kang © 2019 by Trio Boccherini

La Orquesta Barroca de Sevilla fue creada en 1995 por Barry Sargent y Ventura Rico. En 2011 recibió el Premio Nacional de Música en su modalidad de Interpretación, concedido por el Ministerio de Cultura de España. Sus 25 años suponen un largo viaje, no exento de dificultades (demasiadas), pero lleno de recuerdos y experiencias vividas. Por eso, el lema de la celebración de este cuarto de siglo es Anámnesis (del griego ἀνάμνησις, “recuerdo”), esto es, “recolección”, “reminiscencia”, “rememoración”. A lo largo de seis conciertos (cuatro instrumentales y dos con canto), desde el presente hasta el 5 y 6 de junio de 2020, los títulos (desde el general hasta el de cada uno de ellos) se enuncian de modo trilingüe: en griego (conceptos culturales o filosóficos esenciales: Episteme, Kalós kaí Agathós, Eudaimonía, Frónesis, Paideia, Hybris, que iremos explicando) y en latín (versos de Virgilio, Horacio, Tácito, traducidos a “román paladino”) clásicos, y además, descriptivamente, en la lengua común hispánica. Sevilla es, en la actualidad, un potente foco cultural: desde la conmemoración en 2018 del Año Murillo, al recientísimo XVI Congreso de la ASALE (Asociación de las 23 Academias de la Lengua Española, con la incorporación de la última ingresada, en 2016, la A. Ecuatoguineana de la LE), y, ahora, el V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo (la expedición Magallanes˗Elcano, organizada por la Corona española), entre muchos otros eventos.

Es lógico, a la vista de esta última celebración (a la que será dedicada la programación del Festival de Música Antigua de Sevilla 2020, XXXVII FeMÀS), que este primer concierto de la OBS,  Episteme. Mens agitat molem, “La idea mueve al mundo”, literalmente “El espíritu vivifica la materia” (Virgilio, Eneida, Libro VI, verso 727) se subtitule en nuestra lengua Del mar y otros mundos. En su programa está presente La Tempesta di mare RV 253, incluido como nº 5 en el famoso Op. 8 vivaldiano, Il Cimento…, cuyos cuatro iniciales son Las cuatro estaciones. La Tempesta… es un claro ejemplo de música descriptiva, relacionada con las turbulencias marinas. De modo semejante, la Ouverture-Suite Les Nations, de Telemann, con su dominio de tantas tradiciones musicales, permite a su autor darse un buen paseo por “Las naciones” del mundo: tras la obertura a la francesa exigida y una pareja de minuetos, se dedica a recrear musicalmente los caracteres de turcos, suizos, moscovitas y portugueses: un extenso viaje con muchas paradas, rematado humorísticamente con el contraste entre Les Boiteux (alemán, Die Hindenken) y Les Coureurs (alemán, Die Läufer), es decir, “Los cojos” y “Los corredores”. 

Otra cosa es (aunque hay cierta analogía exótica) el concierto más temprano, RV 208, de Vivaldi, Grosso Mogul (el nombre no es original de su autor; se refiere a un fabuloso diamante que, se dice, perteneció a la dinastía musulmana del Gran Mogol, en la India). Y Albinoni completó la velada, con uno de sus 12 Concerti a cinque Op. 9 y con la Sonata a cinque Op. 2, nº 2, obras donde el violín principal se integra, casi todo el tiempo, en la textura orquestal del conjunto. De todos modos, se pudo comprobar cómo este veneciano independiente (tenía recursos económicos propios más que suficientes) se había adelantado a Vivaldi en la composición de conciertos con solista. 

En cuanto a los intérpretes, la “estrella” más esperada era la famosa violinista coreano-australiana Suyeon Kang que, sin embargo, mostró al principio en su papel directorial unas “debilidades” que nadie podía explicarse: la Orquesta sonaba lánguida e insegura. No obstante, tras una primera parte algo gris (con la excepción de Telemann, en el que solista y conjunto dieron algunos signos de su calidad), en la segunda renació cual Ave Fénix: en La Tempesta di mare y el Grosso Mogul se nos brindó una extraordinaria demostración del virtuosismo y la brillantez de Kang, que contagió a todos los intérpretes, recuperando su tradicional empaste y su altísima competencia en el ejercicio del continuo. Incluso la Sonata a cinco Op. 2, de Albinoni sonó de modo fluido y equilibrado… Enigmas de la ejecución musical: ¿por qué esta diferencia artística entre la primera y la segunda mitad? Aunque mejor así, de menos a más, que no al contrario: al final, abandonamos la sala con un excelente “sabor de oído”. Seguiremos informando. 

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.