Italia

Buenas interpretaciones aisladas

Jorge Binaghi
lunes, 23 de diciembre de 2019
Sinigaglia, Pagliacci © 2019 by Andrea Ranzi-Studio Casaluci Sinigaglia, Pagliacci © 2019 by Andrea Ranzi-Studio Casaluci
Bolonia, domingo, 15 de diciembre de 2019. Teatro Comunale. Cavalleria rusticana (Roma, Teatro Costanzi, 17 de mayo de 1890). Libreto de G. Menasci y G. Targioni-Tozzetti y música de P. Mascagni. Dirección escénica: Emma Dante. Escenografia: Carmine Maringola. Vestuario: Vanesa Sannino. Luces: Cristian Zucaro. Coreografía: Manuela Lo Sicco. Intérpretes: Veronica Simeoni (Santuzza), Roberto Aronica (Turiddu), Dalibor Jenis (Alfio), Alessia Nadin Gancedo (Lola) y Agostina Smimmero (Lucia). Pagliacci (Milán, Teatro Dal Verme, 21 de mayo de 1892). Libreto y música de R. Leoncavallo. Dirección escénica: Serena Sinigaglia. Escenografía: Maria Spazzi. Vestuario: Carla Teti. Luces: Claudio De Pace. Intérpretes: Stefano La Colla (Canio), Carmela Remigio (Nedda), Dalibor Jenis (Prólogo/Taddeo), Vittorio Prato (Silvio), Paolo Castagnetti (Beppe), y otros. Orquesta, Coro (preparado por Alberto Malazzi) y Coro de voces blancas (Alhambra Superchi) del Teatro. Director: Frédéric Chaslin.
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Este año no sé si me han tocado más ‘Toscas’, pero jamás había tenido tanto ‘Cav-Pag’ seguido, y he quedado algo empachado. Sobre todo porque son obras de reclamo seguro que justamente por eso pocas veces se presentan con la debida atención. Es lo que ha vuelto a pasar ahora. Si el peor de los errores es elegir mal el director de orquesta, el Comunale lo ha cometido. He oído a Chaslin antes y nunca me ha impresionado particularmente, pero es seguro que nunca lo había oído tan mal, tan fuera de toda lógica y estilo, con tiempos cuadrados (no se los puede definir de otra forma) y un permanente rallentando desde el mismo acorde inicial de Cavalleria que no sé cómo permitió a los intérpretes respirar. Por comparación Pagliacci salió algo menos mal. Pero también por comparación la dirección poco inspirada de Nánási en Barcelona ahora me parecería superlativa. La orquesta tocó bien, pero en esas condiciones… No sé qué dirán los profesores que hace poco la ejecutaron bajo la batuta de Mariotti, hasta hace nada director musical del Teatro. También bien el coro y coro de niños, aunque no superlativos.

Las puestas en escena resultaron contrapuestas. La de Dante, estrenada aquí mismo y hasta ahora exclusiva del Comunale, no es la mejor de esta interesante directora. Separar durante casi todo el dúo a los dos protagonistas es un error garrafal, aunque no peor que hacer que el caballo que conduce el carro de Alfio sean unas starlettes sicilianas que parecen salir de una sala de diversión para señores en Las Vegas u otros sitios de ese estilo. Bien en cambio la original presentación de Mamma Lucia como una pusilánime y un punto tontorrona y también la caracterización de Santuzza como una mujer joven enamorada que se deja llevar en un mal momento por los celos. Los demás no salieron del estereotipo y los movimientos fueron más o menos los previsibles sin mayores originalidades ‘a la siciliana’ que poco aportaron. 

Las buenas actuaciones aisladas -o muy buenas- del título tuvieron sobre todo que ver con los dos protagonistas de la obra de Mascagni. Simeoni y Aronica estuvieron mucho mejor que en Matera, no sólo por actuar en un teatro cerrado en lugar de al aire libre y con una toma de sonido cuestionable (sobre todo para el tenor). Ella vivió su drama con esa capacidad artística que la caracteriza y cantó con su reconocida musicalidad y en el enfoque vocal adecuado, sin desgarros exagerados, notas de pecho ni gritos (la famosa ‘mala pasqua’ no fue un aullido, que es lo que a varios aún les parece necesario). Él lució su bella voz tan típica de los tenores italianos, cada vez más de tenor spinto y más del tipo de canto de, por ejemplo, un Flaviano Labò (si alguien lo recuerda; en 1968 tuvo a su cargo una serie de Turiddus en el Colón tras Bergonzi y aguantó la comparación). Como actor es siempre correcto y esta vez estuvo muy desenvuelto. 

De los demás la mejor fue Smimmero en esa Lucia siempre tan asustada, y con buenos graves. El otro error mayor de contratación lo constituyó Jenis, que de barítono lírico ha decidido pasar al dramático con resultados realmente dramáticos, pero por otros motivos. Los agudos están bien porque son lo único que en realidad suena. Lo otro es un vacío rellenado con esfuerzo. Como para colmo se le dio también el principal de su cuerda en Pagliacci, en Taddeo resultó correcto, pero como Prólogo fue un suplicio, agravado porque la puesta en escena de Senigaglia ahí jugó la mano del teatro dentro del teatro y molestó todo lo que pudo con figurantes que iban y venían. Por el resto fue funcional y decorativa, y poco más. 

La Colla fue muy aplaudido. Es verdad que tiene volumen y color excepcionales, ya de spinto o directamente dramático, pero además de genérico como intérprete tendría que vigilar su emisión porque el agudo pasa de un segundo al otro al grito y/o la afinación oscila bastante. Remigio, que pasaba rápidamente de Donizetti a Leoncavallo, no parece tener ninguna afinidad con el verismo. Es buena artista y musical y toda una profesional, e interpretó bien y cantó correctamente, y eso, con hoy ser mucho, no es todo. Tampoco sé si a estas alturas de su carrera es preciso que cambie radicalmente de estilos (no sé si hay muchas Neddas que canten la Borgia: seguramente las habrá, y más discutibles que ella, pero eso no es motivo que justifique la opción). Prato fue un buen Silvio, atractivo y la voz sigue sin tener redondez ni especial belleza, pero cantó y actuó bien. Muy interesante Castagnetti con una voz que parece pedir a gritos papeles de muy otra envergadura que Beppe.

El público -numeroso, pero no llenaba la sala- aplaudió con más intensidad al final de ambos espectáculos que durante los mismos (excepción hecha de La Colla).

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