Entrevistas

De directores de orquesta y sus asistentes. Una conversación con Mark Elder.

Agustín Blanco Bazán

viernes, 10 de enero de 2020

La Hallé de Manchester, la mas antigua orquesta sinfónica de Inglaterra (1858) y Siemens, antigua también en sus 170 años de innovación tecnológica y prosperidad comercial, han juntado fuerzas para patrocinar el “Concurso Internacional de Directores de Orquesta Siemens Hallé” que culminará en el en el Bridgewater Hall de Manchester del 20 al 22 de febrero de 2020. El ganador tiene asegurados dos años de trabajo como director asistente de Mark Elder, director musical de la Hallé y también deberá cumplir como el titular de la Orquesta Juvenil de esta agrupación. También recibirá quince mil libras esterlinas, para gastar en Manchester y, seguramente, alguna que otra visita a Londres. Se presentaron mas de 300 candidatos, entre ellos 19 españoles, de los cuales uno ha pasado a la ronda final.

“España ha presentado el número mas alto de concursantes después del Reino Unido y los Estados Unidos de América” me informó Elder durante una entrevista que mantuve con él hace algunas semanas. ¿Cómo se explica esta asiduidad artística made in Spain?

Elder: En los últimos, digamos, veinte años he percibido una energía totalmente nueva en España, un cambio de atmosfera. Y particularmente en los instrumentos de viento, instrumentistas españoles han incluso cambiado la atmósfera de sonido de orquestas como la Concertgebow. Y siempre hay españoles en las audiciones que presido para cubrir puestos en la orquesta. E independientemente de la variada calidad organizativa de las orquestas españolas, hay una nueva generación de excelentes instrumentistas.”

Es aquí donde le sugiero que las orquestas españolas a veces no están bien organizadas y necesitan mas ensayos que las de Alemania o Inglaterra. Su respuesta es una evasiva pero interesante comparación con otros países en materia de ensayos:

“Si, es cierto. Las orquestas deben tener un ethos que les haga sentir a todos los instrumentistas donde están y a donde dirigen su labor colectiva. Y deben estar dispuestos a darlo todo para alcanzar un nivel de excelencia. Y es este ethos el que debe inspirar una disciplina férrea y convencida. Recuerdo una orquesta española con problemas serios porque el excepcional talento de muchos miembros no era correspondido con una actitud organizativa de inspiración colectiva.”

Sigue una comparación con orquestas de otros países:

“Y si de ensayos se trata, en el Reino Unido tenemos demasiado pocos. En Alemania siempre más, y fíjese que normalmente el primer ensayo con orquestas alemanas es siempre difícil, nunca sale como uno espera. Después, todo mejora. “

¿Y los Estados Unidos?

“Ah! Aquí el ethos es diferente porque son orquestas sin ayuda estatal y financiadas por la comunidad, que sienten tienen que rendir lo mejor de ellas para satisfacer a esa comunidad que les posibilita su rendimiento artístico en primer lugar. Saben que deben ser muy eficientes y nada perezosos en una tarea diagramada semana por semana, a veces con pocos ensayos para un director visitante, simplemente porque no es posible alterar la rutina de trabajo.”

Lo cual, sugiero incide en repertorios limitados con notoria exclusión de música “moderna” o contemporánea. ¿Tiene Elder las posibilidades de elegir el repertorio cuando va a los Estados Unidos?

“Hmm, las posibilidades de agrandar el repertorio en este sentido son limitadas: difícil ir demasiado mas allá de Noche transfigurada. Uno puede dirigir obras nuevas en un estilo que todo el mundo reconozca como familiar a su oído. ¿Pero algo realmente nuevo, diferente? No. Ni siquiera hay tiempo para preparar en este tipo de experiencias ni a la orquesta ni al público.”

Pero volviendo al concurso de directores, ¿Qué espera él de su director asistente y como ve sus cualidades?:

“Mire, el asistente me es tan indispensable como mi mano derecha. Ello hasta el punto que cuando llegué a Manchester hasta puse plata de mi bolsillo para tener uno. Y tuve suerte. Por ejemplo, el último fue Edward Gardner. Uno necesita asistentes hasta en las cosas mas ínfimas. Por ejemplo el Bridgewater Hall tiene una acústica que requiere que los ensayos sean escuchados por otro director para poder corregir, intercambiar ideas, etc. Y por supuesto que para el director asistente se trata de una oportunidad de desarrollar su propio arte. Este desarrollo es como el añejamiento de un vino y no admite ideas fijas o preconcebidas, sino que pide una interacción constante con la orquesta. Yo mismo siento que todavía me estoy desarrollando a través de lecturas de partituras y ejecuciones donde siempre aparece algo nuevo. Y mi aviso fundamental a cualquier joven director es que siempre esté en el momento, que sepa oír lo que está haciendo sin preocuparse mucho si las cosas le están saliendo bien o mal. Lo que siente está saliendo mal es una enseñanza para la próxima vez. Un director de orquesta debe permitirse este tipo de desarrollo sin anhelos de perfeccionismo. Debe tener instinto y cerebro, pero no demasiado cerebro. Y debe aprender a controlarse a sí mismo si es que quiere controlar la masa orquestal. Muchos jóvenes directores creen que deben llegar al podio con la respuesta a todas las preguntas, pero no es así. No se trata solo de estudiar sino de progresar en diálogo con la orquesta, ser parte de ella. Es importante escuchar, y aprender de, las opiniones de los instrumentistas. Generalmente la mayoría delega en un pequeño grupo de ellos esta tarea. A veces eligen como portavoz a los mas veteranos.”

Para Elder la tarea de asistirlo no es mas importante que la función del director asistente como director principal de la orquesta juvenil. Aquí la tradición inglesa que incidió en su propia formación se manifiesta entusiastamente:

“Cuando llegué a Manchester hace veinte años insistí en que necesitábamos una orquesta juvenil. Se trata de una forma de movilizar la vida musical en la comunidad incorporando a sus miembros mas jóvenes al quehacer de esta gran institución llamada la orquesta de Hallé. Para ello no se trata solo que vengan a conciertos sino que nosotros vayamos a las escuelas. A veces llevamos toda la orquesta a las escuelas y yo invito a los niños a practicar como directores. Lo importante es que nadie, ni una sola persona, crezca diciendo que no sabe lo que es una orquesta sinfónica. Es parecido a lo que se hace Manchester United para entrenar jugadores de fútbol ya desde la infancia. Las edades límites de la orquesta juvenil van de 13 a 19 años. Después tal vez sigan como músicos, integrando, por ejemplo, las orquestas universitarias. O tal vez elijan otras carreras pero la formación y la oportunidad de ser parte de una orquesta debe estar al alcance de la mano para todos ellos.”

Manchester aguarda un acontecimiento operístico fijado para el 28 de mayo cuando Elder dirigirá a su orquesta y la formidable soprano Eri Nakamura en Madama Butterfly. ¿Deben los directores de orquesta dirigir ópera?

“Depende. Hay directores que tienen una vocación operística definida, como por ejemplo Edward Gardner. Desde muy joven se le notaba esta vocación. Y en cuanto a los directores asistentes, ellos no vienen a Manchester en general con una experiencia operística acumulada. Ésta será parte de un desarrollo posterior. En el Reino Unido tenemos el problema de que al haber pocas casas de ópera, los jóvenes directores no tienen la posibilidad de entrenarse operísticamente como en Alemania“

Elder fue un director de ópera desde el principio, hasta el punto de comenzar jovencísimo en Glyndebourne, con el legendario asistente de Fritz Busch, Jani Strasser. ¿Es cierto que imponía como herencia el Mozart germano de Busch sin ornamentos ni appoggiaturas?:

“Era un gran disciplinario, pero con mucho sentido del humor. Cuando uno iba a pedirle permiso para ausentarse por algunas horas su respuesta era: ‘Estimadísimo, cuando usted me pregunte este tipo de cosas, por favor tenga en cuenta que la respuesta va a ser siempre NO.’ Asique se trataba de que uno se fuera mientras él miraba para otro lado. Y en lo que a appoggiaturas u ornamentos respecta…pues bien…este es un ejemplo de como uno comienza siguiendo instrucciones hasta que encuentra su propia forma de ver e interpretar. Yo por ejemplo siempre fui reacio a ornamentos que no fueran necesarios. En cambio con Charles Mackerras ocurría lo contrario. El era mucho mas flexible para permitir este tipo de cosas”

Y es hablando de Madama Butterfly que cerramos nuestra entrevista con otro recuerdo de juventud:

“Es creo la obra mas genial de Puccini, y…¡sí! mi primera experiencia con ella fue haces décadas cuando crucé el muro de Berlin para prepararla en la Komische Oper con Joachim Herz, un gran regisseur, pero un hombre muy difícil, que cuando se frustraba, tenía la costumbre de enojarse con los demás. Musicalmente era formidable. Había conseguido un ejemplar de la partitura original, la primera de todas, y junto la analizamos como incorporar unos segundos aquí otros allá. Y durante los ensayos él me decía algunas veces: ‘’esto lo hizo un poquitín mas rápido ayer y estaba mejor para mover las personas en escena. ¿Podría volver a hacerlo como lo hizo ayer? Nos pasamos meses ensayando, y dos días antes de la première justo antes de navidad….¡Herz decidió postergar la premiere porque no estaba todo preparado como el quería! ¿Se da cuenta del poder que tenía en aras de la perfección artística? ¡Hasta podía postergar las fechas! Pues bien, se anunció la postergación para después de año nuevo y yo recibí tres días francos para pasar la navidad con la familia en Inglaterra. Después, nuevamente al trabajo. Recuerdo que quería una Madama Butterfly tajante, lúcida y desprovista de sentimentalismo”.

Al joven Mark Elder dirigiendo esta Madama Butterfly en alemán, puede vérselo en Youtube. En Manchester la dirigirá en italiano, mas añejado en su desarrollo como director, en forma de concierto y al frente de una orquesta magnífica y una cantante excepcional.

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