Discos

Un Weill de pura cepa

Paco Yáñez

lunes, 20 de enero de 2020
Kurt Weill: Mahagonny. Ein Songspiel; Chansons des Quais; Kleine Dreigroschenmusik. Winnie Böwe y Ute Gfrerer, sopranos. amarcord. Ensemble Modern. HK Gruber, director. Christian Fausch, productor ejecutivo. Andreas Heynold y Martin Staffe, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 77:38 minutos de duración grabado en la Marienkirche de Dessau y en la Hessischer Rundfunk de Fráncfort del Meno (Alemania), los días 24 y 25 de febrero de 2016, 5 y 6 de marzo de 2016, y 12 y 13 de abril de 2017. Ensemble Modern Medien EMCD-040

Aunque normalmente asociemos al Ensemble Modern con la música más novedosa y avanzada de la contemporaneidad, cierto es que el conjunto de Fráncfort no deja de programar en sus ciclos de conciertos a algunos de los compositores germánicos más destacados del repertorio tradicional, desde el propio Ludwig van Beethoven (impresionante, su versión de la Quinta sinfonía (1808) para el sello BMC (063), con Péter Eötvös al frente), hasta un Kurt Weill (Dessau, 1900 - Nueva York, 1950) que se encuentra entre los compositores fetiche del Ensemble Modern; especialmente, Die Dreigroschenoper (1928), una de las partituras que más veces ha tocado este conjunto a lo largo de su historia (de hecho, es habitual verlo asociado a tal título en los carteles de la Alte Oper de Fráncfort), y de lo cual es una excelente muestra su grabación del año 1999 para la RCA (74321 66133 2), una de mis lecturas predilectas de la obra, junto con la conducida en 1958 por Wilhelm Brückner-Rüggeberg para la CBS (MK 42637). 

El registro finisecular de Die Dreigroschenoper a cargo del Ensemble Modern contaba al frente con HK Gruber (nombre artístico de Heinz Karl Gruber), director, compositor y contrabajista vienés que bien conoce el universo de Kurt Weill, no sólo por tratarse de una de las batutas más contrastadas en este repertorio, sino porque, como chansonnier que también Gruber es, él mismo ha prestado su voz a los pentagramas del compositor alemán. A las grabaciones que, conjuntamente, Ensemble Modern y HK Gruber han dedicado a Kurt Weill hemos de sumar otro disco especialmente logrado, el que en 1990 publicaba el sello Largo (5114) con el título Berlin im Licht: un excelente compacto que, en casi una hora de duración, recopilaba once canciones weillianas con el propio Gruber como director y cantante junto con una deslumbrante Rosemary Hardy en la voz de soprano. 

Con estos estupendos precedentes, recibimos el tercer monográfico dedicado a Kurt Weill por el Ensemble Modern: un compacto editado por la discográfica del propio ensemble, con los habituales estándares de calidad que ya hemos destacado en anteriores lanzamientos de este sello. Para establecer una continuidad con los registros a los que antes nos hemos referidos, comencemos, pues, por la partitura que cierra este disco: una Kleine Dreigroschenmusik (1928) en la que se condensan, en forma de suite de concierto y sin voz, algunas de las partes y canciones más célebres de la ópera weilliana. Hablar de suite es contravenir, en cierto modo, la terminología utilizada por Kurt Weill en 1929, cuando presentó a su editor esta partitura, pues entonces la calificaba de Musik für Blasorchester; por tanto, con predominancia de instrumentos de viento en la plantilla del ensemble; procediendo, además, Kurt Weill a la inclusión de nuevas melodías y «contramelodías» -como Elmar Juchem las denomina en sus notas- que le darían su forma final, junto con los elementos de enlace que confieren mayor empaque y unidad a una pieza en la que Weill altera el orden de algunos de estos números (en su disposición operística original) para conseguir un más acabado equilibrio entre los temas más rápidos y vibrantes, por un lado, y los más lentos y melancólicos, por otro. 

El acercamiento que, diecisiete años después de su registro para la RCA, realiza el Ensemble Modern a Die Dreigroschenoper, por medio de esta 'no-suite', nos muestra una lectura más serena y dulcificada, no tan punzante y técnicamente abrumadora como la de la ópera al completo en 1999: una lectura que tenía en el apartado instrumental, precisamente, uno de sus puntos más fuertes. Ahora, hasta la canción de Mackie Messer suena más lírica, sin la altanería y mordiente del registro operístico: un rebajamiento de las tensiones presente en casi todos los números, con pasajes de un melodismo poco habitual en el Ensemble Modern, como escuchamos en 'Pollys Lied'; o asomos, incluso, exóticos y jazzísticos, en números como 'Tango-Ballade'; sin que se escatimen pasajes que suenan puramente a Ensemble Modern por su perfección y sabia mezcla en Weill entre lo más mundano y lo más refinado, algo que bien se percibe en una muy danzable 'Kanonen-Song', plena del frenesí rítmico tan característico del conjunto alemán. 

Asimismo, la versión aquí recogida de Mahagonny. Ein Songspiel (1927), registrada en la Dessau natal de Kurt Weill, en marzo de 2016, ahonda en dichas líneas interpretativas, con un mayor grado de concentración en lo puramente musical, frente a lecturas como la dirigida en 1989 por John Mauceri para la Decca (430 168-2), mucho más incisiva en los elementos teatrales, por lo que resulta más visual y amplia en cuanto a efectos y sensación escénica. De la mano de HK Gruber y el Ensemble Modern, lo instrumental no resulta aquí tan expansivo, si bien el refinamiento técnico es impresionante, como la relación del ensemble con el canto, más ligado a la voz, por lo que el concepto global resulta más liederístico que teatral. En lo que a las voces se refiere, nos encontramos con unas notables Winnie Böwe y Ute Gfrerer, en la cuerda de soprano; mientras que los roles masculinos están a cargo del ensemble vocal amarcord, con los tenores Wolfram Lattke y Robert Pohlers, y los bajos Daniel Knauft y Holger Krause. De nuevo, su canto es más contenido que el de la versión dirigida por John Mauceri, donde las voces masculinas ahondan en lo más histriónico y beodo de los personajes, adquiriendo en esta grabación conducida por HK Gruber más protagonismo Winnie Böwe y Ute Gfrerer, aunque Susanne Tremper y, muy especialmente, Ute Lemper estaban más brillantes y sensuales en un registro de John Mauceri que, en global, me convence más que éste del Ensemble Modern y HK Gruber. 

Por último, el ciclo para soprano, cuarteto vocal masculino y orquesta de cámara Chansons des Quais (1934/2017), basado en poemas del prolífico escritor, dramaturgo y realizador francés Jacques Deval. Ya en su etapa parisina, Kurt Weill compone (en lo que Kim H. Kowalke define como un año «desolado» en la vida de Weill) una partitura que reúne canciones con música incidental, y que estaba destinada a una comedia del propio Deval a partir de su novela Marie Galante (1931): página para la que Kurt Weill recupera materiales de su comedia musical en tres actos Happy End (1929). La posterior vida de la música escénica para Marie Galante es conocida: publicación parcial (de cinco canciones y dos piezas incidentales) de la partitura por parte del nuevo editor francés de Kurt Weill, y abandono de la misma, si bien el compositor reutilizó parte de esta música (que había recibido grandes elogios de la crítica) en sucesivos proyectos; destacadamente, en su musical Johnny Johnson (1936). Los posteriores intentos de recuperar para el repertorio la comedia musical Marie Galante, en su forma original, fallaron en sus sucesivas puestas en escena en París (1973), Roma (2007) y Nueva York (2008); quizás, por aquello que el propio Weill ya había señalado en los años treinta del pasado siglo: la endeblez del texto original de Jacques Deval. Sin embargo, el interés musical de la partitura se mantiene intacto, lo que llevó a Kim H. Kowalke, director, musicólogo, profesor de la Universidad de Rochester, presidente (tras la muerte de Lotte Lenya en 1981) de la Kurt Weill Foundation for Music de Nueva York y fundador del consejo editorial de la Kurt Weill Edition (el currículum weilliano es, por tanto, abrumador), a compilar en 2017 la edición que en este compacto escuchamos a la soprano Ute Gfrerer, al ensemble amarcord (con el tenor Robert Pohlers, el barítono Frank Ozimek, y los bajos Daniel Knauft y Holger Krause) y al Ensemble Modern; todos ellos, de nuevo, bajo la dirección de HK Gruber. 

Tal y como el propio Kim H. Kowalke nos explica en sus notas, prácticamente toda la música de Marie Galante que ha sobrevivido se encuentra aquí reunida en la media hora que dura en esta versión Chansons des Quais; si bien no está dispuesta tal y como lo habría estado en la comedia original, ni se asocia directamente con los personajes teatrales, sino que se ordena conforme a una dramaturgia intrínsecamente musical, de forma que la alternancia de canciones y piezas instrumentales acabe conformando un producto autónomo per se. Por el tipo de uso que Kurt Weill daba al cuarteto vocal masculino, así como por su relación con la soprano y sus alternancias con el ensemble de trece músicos, Kowalke detecta en Chansons des Quais fuertes deudas con el modelo weilliano del Songspiel, lo acercaría estas canciones de los muelles a la propia de Mahagonny, con la que podría formar un dúo. Sea como fuere, el resultado de la edición compilada por Kim H. Kowalke es weilliano de pura cepa, como lo es la versión que aquí disfrutamos, quizás la más redonda de cuantas se reúnen en este compacto. 

Las tomas de sonido del mismo, a cargo de los ingenieros Andreas Heynold y Martin Staffe, son estupendas, de una transparencia y un realce tímbrico de referencia, algo que se agradece en piezas que, como 'Kanonen-Song', se desarrollan de forma tan abigarrada y frenética. Otro punto fuerte en este lanzamiento del Ensemble Modern Medien es la estupenda edición del libreto, con 46 páginas repletas de ensayos a cargo del propio Kurt Weill, de Elmar Juchem y de Kim H. Kowalke, los textos originales de todas las canciones, las biografías de los intérpretes, los datos técnicos de cada registro, así como un amplísimo despliegue fotográfico (en color y en blanco y negro), tanto de los músicos como del propio Kurt Weill, o de los carteles originales de las obras aquí grabadas, completando un lanzamiento, de nuevo, tan netamente weilliano como a los que el Ensemble Modern nos tiene acostumbrados. 

Este disco ha sido enviado para su recensión por el Ensemble Modern

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