DVD - Reseñas

Perspectivas Lachenmann, 5

Paco Yáñez

lunes, 10 de febrero de 2020
Helmut Lachenmann: Double (Grido II); Klangschatten - mein Saitenspiel. Lachenmann Perspektiven 5, una serie documental de Wiebke Pöpel. Christoph Grund, Tomoko Hemmi y Yukiko Sugawara, pianos. Deutsche Radio Philharmonie Saarbrücken Kaiserslautern. SWR Sinfonieorchester Baden-Baden und Freiburg. Peter Hirsch y Pascal Rophé, directores. Musik der Jahrhunderte, producción. Wiebke Pöpel y Michael Zimmer, ingenieros de sonido. Un DVD de 168 minutos de duración grabado en Friburgo y Saarbrücken (Alemania), en noviembre y diciembre de 2015, y en mayo de 2016. Breitkopf & Härtel BHM 7815

Tras una breve pausa en los lanzamientos de la serie Lachenmann Perspektiven, la editorial Breitkopf & Härtel ha publicado ya los últimos tres DVDs de un proyecto que, con siete volúmenes en total, se ha convertido en uno de los retratos fonográficos más importantes de cuantos hasta hoy se hayan dedicado al compositor alemán Helmut Lachenmann (Stuttgart, 1935). Ello nos permitirá completar, a lo largo de los próximos meses, unas reseñas que comenzamos en abril de 2018 y que alcanzan hoy su quinta entrega, con un volumen que recoge dos partituras en las que los instrumentos de cuerda adquieren un total protagonismo: Klangschatten - mein Saitenspiel (1972) y Double (Grido II) (2004). 

Como es habitual en Lachenmann Perspektiven, la directora alemana Wiebke Pöpel (Bremen, 1972) divide este quinto DVD en los tres apartados ya clásicos de este proyecto audiovisual: presentación de las obras a cargo de Helmut Lachenmann, ensayos seccionales y generales de cada partitura aquí interpretada, y los propios conciertos: en este caso, con la SWR Sinfonieorchester Baden-Baden und Freiburg tocando Klangschatten - mein Saitenspiel bajo la dirección de Pascal Rophé (Friburgo, 30 de noviembre de 2015); mientras que la Deutsche Radio Philharmonie Saarbrücken Kaiserslautern se hace cargo de Double (Grido II), dirigida aquí por Peter Hirsch (Saarbrücken, 13 de mayo de 2016). 

Sobre Klangschatten nos dice Helmut Lachenmann, en su presentación registrada en noviembre de 2015 en Friburgo, que se trata de una de sus obras predilectas dentro de su propio catálogo, una partitura para cuarenta y ocho cuerdas y tres pianos compuesta poco después de su primer cuarteto de cuerda, Gran Torso (1971, rev. 1976/1988), del que supone, de algún modo, una ampliación orquestal en cuanto a técnicas como el pizzicato Bartók, ahora expandido en Klangschatten a enormes masas que conforman lo que Lachenmann define como «nubes»; algunas de ellas, impredecibles, como la que escuchamos en el compás 196 -precisado en la partitura como «Zähltakte»-, en la que los instrumentistas deben contar mentalmente de forma individual, lo que da lugar a entradas sucesivas que conforman esa nube, u oleada de ataques, que Lachenmann califica de «un sonido increíblemente bello» (afirmación con la que no podemos más que estar de acuerdo). 

Por lo que a la presencia de los tres pianos en Klangschatten se refiere, afirma Helmut Lachenmann que ello le permite incorporar a la orquesta otro sonido de cuerda, más resonante, que se une a los glissandi de violines, violas, violonchelos y contrabajos creando clústeres de glissandi, además de las técnicas pianísticas arquetípicas del compositor alemán, ya no sólo las que previamente había desarrollado en Guero (1969-70), con su profusión de arpegios (aquí, con vasos de plástico), sino con golpeos a teclado, arpa y bastidor del piano con objetos metálicos y martillos, algo que confiere una sonoridad más percusiva a Klangschatten, reforzada por los antes citados pizzicati Bartók; en esta pieza, de una contundencia demoledora contra los diapasones de los instrumentos. Reconoce el propio Lachenmann que este conjunto de técnicas, tan extremas, resultan poco agradecidas para los músicos de una orquesta convencional, algo que se agudiza por el férreo sometimiento de cada atril a lo que define como un arte musical de la estructura en la que, si un solo músico de entre las cuarenta y ocho cuerdas ataca mal o a destiempo, «todo el conjunto se colapsa». 

Concluye su presentación Helmut Lachenmann realizando un breve repaso a la historia de Klangschatten, desde su estreno en Hamburgo, el 20 de diciembre de 1972, con dirección de Michael Gielen a la NDR-Sinfonieorchester, incorporados a su plantilla Gerhard Gregor, Peter Roggenkamp y Zsigmond Szathmáry en los pianos; un estreno que Lachenmann recuerda correcto, por el respeto que Gielen imponía, así como por la buena presentación que éste había realizado previamente. Sin embargo, durante su posterior ejecución en Varsovia llegó el primer escándalo vivido por Klangschatten, por cuanto parte del público se dedicó a aplaudir antes de tiempo, a reír, o a tirar monedas, ante lo cual el propio Lachenmann se subió al escenario y agarró del brazo al director (Antoni Wit) para que detuviese la interpretación, dirigiéndose al público para pedirle respeto; al menos, para aquellos que sí querían escuchar la obra, así como para una orquesta, la Filarmónica de Varsovia, que dice muy bien preparada. Añadió Lachenmann, además, una amenaza que ya le había funcionado en el estreno (también escandaloso) de Air (1968-69, rev. 1994/2015) en Fráncfort: reiniciar la interpretación tantas veces como fuera necesario, tras lo cual surgió un gran aplauso y lo que Lachenmann define como «un maravilloso silencio del tipo del que esta pieza necesita para ser escuchada». 

Pasando al capítulo de ensayos, en esta ocasión tan sólo se han incorporado dos de Klangschatten: el primero, seccional (de cuerdas); el segundo, general. De nuevo, Helmut Lachenmann está presente en ambos, junto al director francés Pascal Rophé y a la SWR Sinfonieorchester Baden-Baden und Freiburg, orquesta a la que Lachenmann comunica la importancia del silencio en esta partitura, así como su distanciamiento de la tradición, en cuanto a técnicas instrumentales, hablando de Klangschatten como de un ritual sonoro. Como es habitual, Wiebke Pöpel ha incluido en su montaje numerosos fragmentos del propio concierto en los que podemos presenciar la aplicación de lo trabajado en los ensayos, lo cual resulta de lo más informativo. Precisa Lachenmann, igualmente, que su notación ha cambiado desde 1972 hasta hoy, aclarando a los músicos de la SWR Sinfonieorchester el significado de cada símbolo (que podemos ver en pantalla mientras se ensayan las correspondientes técnicas asociadas a estos), así como la necesidad de ir juntos en los diferentes pizzicati Bartók o en los numerosos col legno, ya sean saltando, battuto, etc. La correcta ejecución, rango dinámico y ángulo de ataque de la sobrepresión con arco también es objeto de detalladas especificaciones por parte del compositor, así como la ejecución del compás 196, con su correspondiente «nube de entradas»: un resultado sonoro que Lachenmann reconoce que «no podría anotar, incluso aunque utilizara ritmos realmente complejos». A las cuerdas de la SWR Sinfonieorchester les pide, asimismo, que esa nube de entradas eluda lo mecánico, buscando la mínima irregularidad natural que es propia de una orquesta, frente a lo que sería mayor precisión de un cuarteto de cuerda, para lo cual también se definen con mayor precisión las diversas técnicas de musique concrète instrumentale aquí aplicadas. 

Análogos derroteros, los que sigue el ensayo general, ya con los tres pianos en plantilla; en esta versión de Friburgo: Christoph Grund, Tomoko Hemmi y Yukiko Sugawara. De este ensayo, destacaría cómo Helmut Lachenmann profundiza en las paradojas musicales que encierra Klangschatten, y que él mismo verbaliza refiriéndose a un «festival del vacío» o a un «forte impossibile». Ello se hace sonido, por tomar un ejemplo clarificador, en el compás 249 de la partitura, cuando, tras los golpeos con martillos a los bastidores de los pianos, las cuerdas de la SWR Sinfonieorchester movilizan un sonido que el compositor compara con el del aire acondicionado: un bello rumor producido por una acumulación de técnicas extendidas que incluyen ataque de arco en diagonal contra el puente, en los violonchelos; o roce del arco contra cordal y canto de la caja, en violines y violas. Realizado con la correcta coreografía e integración orquestal, así como con las dinámicas especificadas por Lachenmann, el resultado es una suerte de soplido extendido de una gran belleza y rugosidad, progresivamente diversificado y ampliado por los pianos, con las enigmáticas resonancias producidas por los objetos metálicos que vibran dispuestos sobre las cuerdas de sus arpas. 

Tras tan detallados ensayos, no podíamos esperar menos que una excelente versión por parte de la SWR Sinfonieorchester Baden-Baden und Freiburg, que conducida por Pascal Rophé nos ofrece una lectura que diría referencial de Klangschatten, una partitura con una presencia discográfica hasta ahora mínima, pues se ceñía a la grabación efectuada los días previos al estreno de la obra (tomas del 18 y del 19 de diciembre de 1972) por la NDR-Sinfonieorchester Stuttgart con dirección de Michael Gielen (Kairos 0012232KAI). Es el de Kairos un compacto, además, ya descatalogado, lo que hace más importante este nuevo lanzamiento, de una musicalidad más acentuada y natural, frente a una versión de Michael Gielen un tanto seca, además de más extensa, con 27:49 minutos de duración por los 24:45 que emplea Pascal Rophé al frente de la SWR Sinfonieorchester. También ayuda al director francés una grabación más lograda en este DVD, por lo que las resonancias y la definición instrumental de las nubes de sonidos son mejores, así como la vibración de cada instrumento en el conjunto orquestal, dándole el punto justo a esta versión grabada en Friburgo el 30 de noviembre de 2015: tres días después de que Helmut Lachenmann cumpliese ochenta años de vida. Mejoran, asimismo, los sucesivos planos de relieve sobre el silencio: otro de los aspectos clave en Klangschatten; así como la presencia de cada sección orquestal, con unos contrabajos claramente superiores en la SWR Sinfonieorchester; algo normal, si pensamos en las muchas décadas de experiencia lachenmanniana que en 2015 aquilataba ya la orquesta de Baden-Baden y Friburgo. Ese mayor realce seccional confiere a esta lectura una profundidad más acusada, así como una fluidez en el conjunto que se agradece. Otros músicos aquí muy destacados son los pianistas, entre los que nos encontramos a dos de las mayores especialistas en el piano lachenmanniano de las últimas décadas: Tomoko Hemmi y Yukiko Sugawara. Sus acciones instrumentales incorporan a esta versión timbres de una calidad superlativa, así como unas resonancias que se ligan de forma muy bella y precisa con las expuestas por la SWR Sinfonieorchester, redondeando una lectura estupenda del mayor interés, con el añadido de que podemos aquí ver a la orquesta afrontando las tan atractivas técnicas de la musique concrète instrumentale, lo que realza el valor de este quinto DVD de Lachenmann Perspektiven.  

La segunda partitura presente en esta edición nos hará avanzar más de tres décadas en el catálogo lachenmanniano, pues ya adentrados en el siglo XXI, fue el 5 de septiembre de 2005 cuando se estrenó en Lucerna Double (Grido II), de la mano del Lucerne Festival Academy Ensemble y Matthias Hermann. Como la de Klangschatten, la de Double es una orquesta conformada por cuarenta y ocho cuerdas; y, de nuevo, las relaciones entre las partituras orquestales y los cuartetos de Lachenmann son directas; aquí, aún más, pues es Double una transcripción del tercer cuarteto lachenmanniano: Grido (2001-02). Recuerdo una conversación con Helmut Lachenmann en Madrid, hace ya años, en la que me hablaba de Grido como «pop music», por lo fácil que resultaba escuchar este cuarteto en comparación con los dos precedentes, mucho más extremos en cuanto a técnicas instrumentales y rangos dinámicos. En su presentación de Double en este DVD, Lachenmann ahonda en dichos planteamientos, al afirmar que no es una obra que «torture» a los músicos, como los primeros cuartetos, ya que ahora lo que se proponía, en Grido y en Double, era no tanto el descubrimiento de nuevos sonidos, como el encuentro de una nueva forma de escucha: «La cuestión es, como yo suelo decir, crear un contexto en el cual sonidos que creemos conocer [un trémolo, un vibrato, etc.] suenen completamente diferentes». Del mismo modo, habla también Lachenmann de Double como de una giga o una polca, por su fluidez y ritmo: aspectos en los que insistirá en sus ensayos con la Deutsche Radio Philharmonie. 

Pero Double no consiste tan sólo, evidentemente, en pulir las aristas y las rugosidades del lenguaje lachenmanniano, ni en hacerlo más accesible o referenciado a la tradición (que también), sino en ampliar Grido como forma de alcanzar unas masas que el cuarteto no puede desplegar únicamente por medio de sus cuatro atriles, siendo que en las asociaciones instrumentales a mayor escala de Double (como Klangschatten, aprovechando las mínimas diferencias de entradas entre cada cuerda) se alcanza ahora de un modo más pleno y nítido esa abigarrada estructura que pareciera sin tono y cuya presencia se expande llenando la sala de conciertos. A pesar de que, según el propio Lachenmann, Double es una pieza muy alegre y rítmica, también (y quizás paradójicamente) califica su partitura de una obra sin movimiento, en la que se concentran «mil variantes de silencio», tales como los que califica de «trémolos congelados», o la propia reducción de sonido que se produce por sustracción de instrumentos en un diminuendo; siendo así que, finalmente, dice que existen en Double tantos tipos de silencio como tonos. La cuestión, así pues, era crear lo que el compositor dice «mi silencio»: un silencio lachenmanniano cuya observación atenta (recordemos la importancia en su pensamiento del concepto de observación) nos hiciese, posteriormente, observar de forma renovada, a su vez, cuanto nos rodea (un planteamiento que presenta fuertes vínculos con el pensamiento del maestro de Helmut Lachenmann: Luigi Nono). 

Otro recurso musical muy propio del universo noniano es el tenuto; en Double, con un gran peso, por cuanto el propio Lachenmann se refiere a esta partitura como un gran estudio del tenuto en sus diferentes formas, creando una sombra ampliada que se conectaría, aunque por medios técnicos muy diferentes, con esas sombras sonoras que poblaban Klangschatten. Treinta y dos años más tarde, ese juego de sombras se construye con un uso muy particular de los tonos y de los acordes en ciertos instrumentos de la orquesta, dando lugar a que, sin basarse en un lenguaje propiamente tonal -pues no existen dominantes-, el resultado final nos remite a un sonido repleto de vínculos con la tradición y con la naturaleza: con ese «Naturlaut» que hermana a Lachenmann con un compositor al que en tan alta estima tiene como a Gustav Mahler. Ésa que parece mirada atrás, que Lachenmann sabe algunos han calificado de regresiva, la interpreta el genio de Stuttgart como una forma de reinventar los lenguajes existentes, intentando no repetirse; además de construir algo nuevo y fresco, sin que por ello piense que haya perdido el coraje para encontrar nuevos sonidos, ruidos y timbres, algo que considera no sólo fácil, sino una obsesión para muchos compositores del presente, siendo su actual búsqueda la de los antes citados nuevos contextos para formas que creemos archiconocidas. 

Pasando a los ensayos de Double (Grido II), en primer lugar, nos encontramos con el de violines, que comprende muchas de las técnicas ya habituales en esta serie de DVDs; si cabe, aquí con más detalle, pues resulta evidente que la experiencia lachenmanniana de la Deutsche Radio Philharmonie Saarbrücken Kaiserslautern no es la que demostraba previamente la SWR Sinfonieorchester en sus ensayos con Pascal Rophé. En el caso de Double, incide Lachenmann desde un principio en la importancia de los sonidos aflautados y su correcta graduación por medio de la presión de arco, dando un sentido musical a las dinámicas, así como confiriendo al arco sequedad en el ataque apagando las cuerdas con los dedos, variando dicho flautando según la cercanía a la sordina aplicada con la mano. Como ya es habitual en Lachenmann, el compositor alemán le cuenta a la Deutsche Radio Philharmonie que «cada persona tiene una concepción de lo que es la belleza»: subjetividad desde la que enfoca la catalogación estética de cada técnica de la musique concrète instrumentale y su correcta o deficitaria ejecución; en muchas ocasiones, con mínimas diferencias que no vienen más que a demostrar el refinamiento del compositor en el dominio de cada timbre instrumental: algo que él mismo demuestra, violín en mano. En todo caso, exhorta Lachenmann a la orquesta a trabajar con convicción, así como se vuelve a enraizar en la tradición para hablar de su música como la del propio Haydn, por la necesidad de tocarla con ritmo y la mayor precisión: algo que califica de segunda dificultad en su música, tras la que suponen las propias técnicas instrumentales. Aún señalará Lachenmann una tercera dificultad, más específica de Double: el continuo cambio de técnicas que se efectúa en el transcurso de la partitura, que ha de realizarse sin que las previas contaminen a las siguientes, buscando la corrección y el sentido, tanto estético como musical, de cada una de ellas. 

En estos ensayos interviene puntualmente el director en este concierto de la Deutsche Radio Philharmonie Saarbrücken Kaiserslautern, el también alemán Peter Hirsch, que destaca cómo Double despliega toda una cadena de acordes tramada a base de sonidos sin tono, de la que surgen hasta melodías. Es parte de las paradojas sonoras a las que antes nos referíamos en Klangschatten, y sobre las que Lachenmann vuelve a incidir, por medio del concepto de «forte impossibile». Abundando en ésas que podrían parecer paradojas (en el fondo, una actualización natural del desarrollo artístico musical), Lachenmann afirma que, aunque construida con ruidos, Double es una obra como las de Mozart o Vivaldi, y que, como aquéllas, ha de ser interpretada con pureza, así como con un sentido coreográfico que Lachenmann ya destacaba en la larga entrevista que con el compositor mantuvimos a lo largo del año 2015. Son aspectos que compositor y director extienden a los ensayos con la orquesta al completo, repitiendo varias consideraciones y trabajo sobre técnicas y notación, si bien se amplían aquí las relacionadas más específicamente con los violonchelos y los contrabajos, como el roce de arco contra las sordinas, con sus ángulos de ataque, zonas de mejor contacto y grados de presión. 

Sin embargo, aun con todo este minucioso trabajo, la Deutsche Radio Philharmonie Saarbrücken Kaiserslautern no alcanza el nivel de la SWR Sinfonieorchester, como tampoco el del Lucerne Festival Academy Ensemble en la grabación del estreno mundial de Double (Grido II), publicada en 2014 por el sello Kairos (0013342KAI). En el ensemble suizo se incorporaban, entonces, además de los jóvenes (y excelentes) músicos de la Academia de Lucerna, los ocho miembros de los cuartetos JACK y Lotus, lo que confería un plus de dominio al conjunto, habida cuenta la experiencia lachenmanniana de estas formaciones (recordemos que la del JACK Quartet para mode records (267) es una de las integrales de referencia para los cuartetos de cuerda de Helmut Lachenmann). La versión dirigida en este DVD por Peter Hirsch, de 28:30 minutos de duración, resulta más pesada que la de Matthias Hermann en Lucerna, que en sus fulgurantes 24:25 minutos nos dejaba sin un momento de descanso por lo acerado, preciso y emocionante de su lectura. Otro aspecto diferencial son las masas de sonido que el Lucerne Festival Academy Ensemble creaba en 2004, tan densas y, al tiempo, repletas de capas de profundidad, por lo que la escucha resultaba mucho más satisfactoria, quedando el interés de esta nueva edición dirigida por Peter Hirsch más en lo visual que en lo puramente musical, siendo ahí preferible remitirnos al compacto de Kairos (la única edición fonográfica, junto con ésta de Breitkopf & Härtel, disponible de Double). 

Las grabaciones de ambos conciertos son muy buenas; algo mejor, la de Klangschatten; mientras que la edición del DVD presenta imagen con formato 16:9 y subtítulos en inglés para las partes habladas en alemán (la mayoría). El libreto de este quinto volumen cuenta con 15 páginas en las que se recoge el catálogo de obras de Helmut Lachenmann, detallada información sobre este proyecto audiovisual, así como sobre Klangschatten - mein Saitenspiel y Double (Grido II), y las biografías del compositor y de los artistas involucrados, añadiendo los datos técnicos de cada registro. 

Este DVD ha sido enviado para su recensión por Breitkopf & Härtel 

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