Reportajes

Festival de Verano de Lucerna: 250 veces alegría

Alfredo López-Vivié Palencia

miércoles, 18 de marzo de 2020
Mirga Gražinyté-Tyla © 2019 by mirgagrazinytetyla.com

Era más que obligado. Celebrándose este año el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven, el hilo conductor del Festival de Lucerna en verano (del 14 de agosto al 13 de septiembre) tenía que ser “Alegría”; y tratándose del más prestigioso festival de música orquestal, tenían que sonar sus nueve sinfonías: desde la Primera que abrirá el telón con la Lucerne Festival Orchestra y Riccardo Chailly, hasta la Novena a cargo de John Eliot Gardiner con la Orchestre Révolutionnaire et Romantique y el Coro Monteverdi (también darán ellos mismos la Missa Solemnis), pasando por la Quinta en la batuta de Christian Thielemann y la Staatskapelle de Dresde, o la Eroica en las manos de François-Xavier Roth y el Concertgebouw de Amsterdam.

Además de otras muchas obras del genio de Bonn repartidas en diversos conciertos, el 30 de agosto será el “Día Beethoven”: entre las numerosas citas para ese día destacan la del Cuarteto Hagen (opp. 131 y 133), un arreglo escenificado del Fidelio para público infantil a cargo de la Taschenoper (ópera de bolsillo) de Lübeck, o una “peformance” de la Novena Sinfonía con sus cuatro movimientos adaptados para formaciones diversas que sonarán sucesivamente en otros tantos emplazamientos de la ciudad (“todos los hombres serán hermanos”, ése es el propósito del espectáculo).

Como es costumbre, la orquesta de la casa inicia los treinta conciertos sinfónicos programados: Chailly se hará acompañar de dos pianistas legendarios –Martha Argerich para el Primero de Bethoven, y Denis Matsuev para el Segundo de Rachmaninov- antes de ofrecer la Primera Sinfonía de Mahler y la Segunda de Rachmaninov, respectivamente. Y la Lucerne Festival Orchestra repite director invitado –Yannick Nézet-Séguin- para tocar la Sinfonía ‘Pastoral’ y la Quinta de Shostakovich. También es costumbre que la Filarmónica de Berlín dé dos conciertos: Kirill Petrenko pondrá en atriles la Cuarta de Brahms (precedida por otra “Passacaglia”, el op. 1 de Anton Webern), y al día siguiente la Sinfonía Asrael de Josef Suk. Y empieza a ser costumbre que Gustavo Dudamel tome las riendas de los otros dos conciertos de la Filarmónica de Viena (El Pájaro de Fuego de Stravinski y la Quinta de Prokofiev).

Será novedad que a la Orquesta del Diván la dirija un invitado –Lahav Shani, nuevo titular de la Filarmónica de Israel a partir de otoño- porque Daniel Barenboim –quien la víspera habrá dirigido un programa Brahms/Strauss- tocará el Primer Concierto del hamburgués. La pareja artística Anne-Sophie Mutter/Manfred Honeck ya está consolidada, y este año darán con la Sinfónica de Pittsburgh el Concierto de Beethoven junto a la Octava de Dvořak. También es un “ticket” infalible el que forman Thielemann, Dresde y Anja Harteros cuando se trata de ofrecer un monográfico Richard Strauss. A la London Symphony y Simon Rattle les corresponden otros dos programas (Sinfonía ‘Resurrección’ de Mahler, y un muy “ratteliano” cartel con Wagner, Ligeti, Brahms, y Webern). Y entre los conciertos sinfónicos deben resaltarse asimismo los dos que dará la “artista estrella” de este verano, Mirga Gražinyté-Tyla, con su Orquesta de Birmingham (Lemminkäinen de Sibelius con El Mar de Debussy por un lado, por otro Bartók y Los Planetas de Holst –por algo Júpiter es “el portador de la alegría”-). Además, en una de las íntimas sesiones nocturnas del Festival, Gražinyté-Tyla se reunirá con tres instrumentistas para recitar –¡y cantar!- poemas de amor egipcios.

La música contemporánea, encarnada en la Lucerne Festival Academy, es igualmente importante. Este año su responsable Wolfgang Rhim, además de impartir su habitual seminario de composición, inicia la serie “Cosmos Boulez” para investigar algunas de las obras que su ilustre predecesor dejó aparcadas o incompletas (por ejemplo Polyphonie X, o Livre pour cordes). La batuta en la orquesta de los alumnos de la academia la llevarán Sylvain Cambreling y David Robertson. La compositora residente de este verano es la británica Rebecca Saunders, de quien se escucharán más de una docena de piezas, culminando con el estreno mundial de su concierto para piano. Y en este apartado no puede dejar de mencionarse la función del mítico Cuarteto Arditti, que dará el Livre pour quatuor de Boulez (cuarto movimiento reconstruído por Philippe Manoury y Jean-Louis Leleu). A caballo entre lo contemporáneo y lo trillado está el concierto de la Filarmónica de Helsinki dirigida por Susanna Mälkki (Saariaho, Dieter Ammann, Sibelius, Per Nørgård); o el de George Benjamin con la Mahler Chamber Orchestra (Purcell, Ravel, Mozart y el propio Benjamin).

Naturalmente, siguen las demás series habituales del Festival: los conciertos de música de cámara –velada de András Schiff con el tenor Jan Petryka y las mujeres del Coro de Radio Baviera-, las actividades por las calles y plazas de la ciudad, los recitales –Igor Levit continúa su repaso de las sonatas beethovenianas-, o los conciertos de debut –atención al recital del pianista rumano Daniel Ciobanu, con un programa irresistible en el que se suceden piezas “serias” de Enescu, Prokofiev y Mussorgski, y piezas “menos serias” de Moritz Moszkowski, así como una paráfrasis de El Murciélago escrita por Alfred Grünfeld-. La novedad de este año consiste en un pre-festival llamado “Música para el futuro” a celebrar los días anteriores a la inauguración y dedicado enteramente a/por/para las más nuevas generaciones: desde un concierto de la Joven Orquesta Nacional de Rusia hasta una sesión de los metales de la Filarmónica de Berlín exclusivamente para alumnos de primaria. 

Hasta aquí la alegría; ahora la esperanza. A causa de la pandemia del coronavirus, el Gobierno de Suiza ha prohibido cualquier evento de más de cien personas hasta el 30 de abril. De manera que el Festival de Lucerna ha cancelado las actuaciones de Teodor Currentzis previstas para los días 1 a 4 de abril. Confiemos en las autoridades, los científicos y la sensatez de la población -la intercesión de Santa Cecilia no estará de más- para que el Festival de Verano pueda celebrarse con normalidad. Porque eso sí será un motivo de alegría.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.