Obituario

Für immer. En la muerte de Gabi Delgado (1958-2020)

Pompeyo Pérez Díaz

lunes, 30 de marzo de 2020
Gabi Delgado © 2015 by Musikblog

 

Unos patrones rítmicos un tanto febriles, sonidos electrónicos de carácter áspero y afín a lo que en la música underground experimental se considera una estética maquinista o “industrial”; en medio de ellos una voz que, en palabras del propio cantante, “no es como cantar rock o pop, es como un discurso de Hitler, no por el rollo nazi, sino por algo del carácter alemán, esa manera de hablar crack!, crack!, crack!”. Quien así hablaba era Gabi Delgado, fallecido el pasado 22 de marzo, y lo que he descrito fue mi primera impresión al escuchar la música de D.A.F.

Nacido en Córdoba, Gabriel Delgado López se trasladó a vivir a Alemania con sus padres en 1966. Tenía entonces ocho años. Afincado en Düsseldorf, el joven que se haría llamar en adelante Gabi Delgado encontró en dicha ciudad un marco idóneo para el desarrollo de sus inquietudes artísticas volcadas, entonces y el resto de su vida, en la creación plástica y, sobre todo, en la música.

 

A los veinte años se unió al grupo D.A.F., siglas de Deutsch Amerikanische Freundschaft (Amistad Germano Americana). El nombre era una adaptación irónica de la divisa “Amistad Germano-Soviética”, usada hasta la saciedad en la extinta República Democrática Alemana. Ese tipo de lectura crítica en D.A.F. no sería unidireccionalmente dirigida a las dictaduras comunistas del Este de Europa. Siendo Gabi Delgado de carácter libertario y vocación contestataria, en sus letras no faltaban tampoco ácidas y amargas denuncias sobre la política exterior de Estados Unidos.

La formación inicial de la banda se componía de cinco miembros, encargándose Delgado de la voz y de la “guitarra atonal” (entiéndase como tal un instrumento no afinado, destinado a crear una muralla sonora basada en la distorsión y en lo que podríamos denominar efectos de “ruidismo”). Inmerso en la Neue Deutsche Welle (Nueva Ola Alemana) y pionero del electropunk, el grupo optó desde el principio y sin ambages por una línea de experimentación vanguardista, de vocación underground y por tanto ajena a cualquier intento de conectar con un público amplio o con el mainstream discográfico. La primera grabación de D.A.F., consistente en temas instrumentales carentes de título (y sin la presencia de Delgado), es el verdadero eslabón musical entre el Krautrock de la Escuela de Düsseldorf (que cuenta con nombres como Cam, Cluster o Neu!) y el electropunk.

El grupo alcanzó la completa madurez de estilo y una identidad sonora inconfundible una vez convertido en un dúo formado por Gabi Delgado (voz, compositor y letrista) y Robert Görl (instrumentos y compositor). A partir de ese momento la música pasó a ser completamente “electrónica”, prescindiendo del uso de guitarras, bajo o batería, que sí estaban presentes en los dos primeros discos. La trilogía discográfica grabada para Virgin Records, Alles Ist Gut (1981), Gold und Liebe (1981) y Für Immer (1982) constituye la cumbre de su legado. Con una imagen visual basada en ceñidas camisetas de mangas recortadas, corte de pelo militar y prendas de cuero de todo tipo; y con una estética oscura de influencia postpunk a la hora de fotografiarse y de actuar en directo, a nivel sonoro sus canciones poseen una marcada cualidad de “dureza” pese a que se articulan a partir de un ambiente sonoro en general claramente menos áspero que la de las primeras grabaciones de la banda.

Esta dureza es fruto de los ritmos obsesivos programados en los teclados, así como de una producción que busca un fondo sonoro de vocación “industrial”. Sobre él fluctúan texturas de corte minimalista que contrastan con células melódicas sorprendentemente pegadizas, las cuales completan y definen la capacidad de seducción de este material. La voz gutural y a menudo de carácter percusivo de Gabi Delgado atraviesa las diferentes capas sonoras como la de un narrador perverso que conduce de la mano al oyente a través de las canciones y entre las sombras.

Las letras de D.A.F. a menudo son provocadoras e iconoclastas. En la muy bailable El Mussolini (Der Mussolini), por ejemplo, se escucha: Ponte en pie/ menea tus caderas/ da palmadas/ baila el Mussolini/ baila el Adolf Hitler/ mueve el culo/ baila el Jesucristo. Al ser de origen español, Delgado no cargaba con los fantasmas históricos del nazismo y podía aplicarle al tema buenas dosis de humor negro, como en Las botas molonas (Die lustigen stiefel): Los chicos alemanes marchan sobre Polonia/ con esas botas tan molonas y pesadas. Bisexual declarado, en sus textos tampoco perdía ocasión de promover la diversidad sexual con canciones de amor homosexual o aderezadas con referencias sadomasoquistas.

El uso del español, su lengua materna, y los ritmos latinos, tratados con una mezcla de ironía y cariño hacia unas músicas que probablemente escuchaba de niño en casa de sus padres, también están presentes en canciones como Co Co Pino, El Basilon, Y La Gracia (una especie de versión surrealista de La Bamba), El Qué o Mira como se menea. En estos casos el español se mezcla con el alemán, a veces de forma delirante y hasta cómica, en ocasiones como en boca de un turista con alguna copa u otra sustancia de más.

No deseo extenderme demasiado en una descripción pormenorizada de su carrera, algo que puede encontrarse fácilmente en muchas fuentes digitales. D.A.F. se separaron y volvieron varias veces, casi siempre con excelentes resultados creativos. En solitario Gabi Delgado editó tres discos: Mistress (1983) exploraba lo que podría ser una versión “clara” y lúdica de su música con D.A.F., incorporando en mayor medida los ritmos latinos. Por el contrario, Eins (2014) pareció recuperar la esencia de sus trabajos con el dúo, electrónica oscura y sensual sobre ritmos repetitivos y convulsos. En Zwei (2015), las atmósferas sonoras volvieron a aclararse, orientándose hacia un espíritu próximo a una música tecno más asequible, menos proclive a una estética del Angst si se quiere, pero en la que se reconoce perfectamente su sello personal.

La muerte del artista, por causa aún no revelada a la hora de escribir estas líneas, ha provocado en quienes lo admirábamos la sensación de pérdida de uno de esos creadores “auténticos”, por naturaleza ajenos a los cantos de sirena del mainstream; uno de los “padrinos” (como denominó el mítico John Peel a D.A.F.) de casi toda la electrónica underground de generaciones posteriores; un outsider valiente y aparentemente fiel a sí mismo. Siento que, como me escribió un amigo al poco de divulgarse su fallecimiento, “era uno de los nuestros”.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.