Opinión

Pandemia y pandemonium

Rafael Díaz Gómez

miércoles, 13 de mayo de 2020
Ruido © 2020 by diariojuridico.com

Los periódicos me han gritado al oído que Madrid permitirá en la Fase 1 de desescalada terrazas más amplias, con más horario y, ¡ay!, con música. ¡Claro que sí! Extiendan la práctica a todo el Estado. Que se note que vivimos en un país en el que las fiestas escolares de la educación primaria acaban a las 3 de la madrugada con una discomóvil totalmente desaforada*.

Permitan, autoricen, hagan de la imaginación más torturadora de El Bosco auténticos cuadros vivientes, el infierno en vida. Condecoren a los bípedos que, móvil en mano, expelen perreo a los cuatro vientos. Obliguen a instalar potentes equipos de sonido en los automóviles y a no subir sus ventanillas ni bajar sus portones traseros. Provean de bocinas a quienes celebran por las calles aniversarios varios, de altavoces a quienes se despiden de la soltería (al cura del rosario de la aurora no, que ya lo lleva él desde antes de que se insinúe el alba, y mira que en Valencia la de los rosados dedos se asoma temprano).

Prohíban los auriculares. Que los camiones de la basura arrastren latas y cuelguen sonajas de los contenedores. Que no haya esquina sin sus congas ni plaza sin su festival. Aumenten los decibelios electrificados de todo acto en la vía pública. Instituyan la reproducción de música grabada en playas y montañas, que la naturaleza no es tan sabia.

Que a cada extranjero que pise territorio nacional se le adorne con una guirnalda, una bota de vino y un matasuegras. Háganse acompañar por mil gaitas amplificadas, dos mil dulzainas y Calanda entera rompiendo las horas. Acompañen la Ley Mordaza con la Ley Trompetilla. Que la invasión sonora de la existencia ajena nos defina aún más. Que somos españoles, ¡coño!, y si el Tribunal Europeo de Derechos Humanos nos toca los machos, pues gritamos bien fuerte ¡puta Europa! y ¡viva España!*

 
Notas

1. Esto lo ha sufrido servidor más de una vez y siempre con la misma respuesta por parte de la Policía Municipal: han solicitado autorización.

2. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictó sentencia en noviembre de 2004 a favor de Pilar Moreno López que, en un litigio por el ruido que afectaba a su vivienda, fue ignorada por el ayuntamiento de Valencia y desestimado su recurso por el Tribunal Superior de Justicia de Valencia y el Tribunal Constitucional del Reino de España.

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