Novedades bibliográficas

Nikolaus Harnoncourt, Über Musik. Mozart und die Werkzeuge des Affen

Juan Carlos Tellechea

viernes, 22 de mayo de 2020
Über Musik © 2020 by Residenz Verlag

Nikolaus Harnoncourt fue uno de los músicos (violonchelista) y directores de orquesta más influyentes de las últimas décadas y uno de los pioneros en la práctica de las interpretaciones historicistas con instrumentos originales o sus réplicas fieles, así como a través de los criterios musicológicos de los períodos barroco y clásico. Con su orquesta Concentus Musicus que fundara en 1953 junto con su esposa, la violinista Alice Harnoncourt (de soltera: Hoffelner), estableció estándares en dicho campo.

Ahora catorce de sus textos más importantes han sido publicados póstumamente, incluído el discurso que pronunciara el 26 de enero de 2008 al recibir el doctorado Honoris Causa de la Musikuniversität Mozarteum de Salzburgo. El libro de 144 páginas con un título bastante provocativo, Über Musik. Mozart und die Werkzeuge des Affen* (Sobre música. Mozart y las herramientas del mono), fue editado bajo el cuidado de su viuda y publicado por la editorial Residenz Verlag de Viena.

Esta misma casa había editado en 1982 una obra clave de Harnoncourt que permitiría comprender los principios básicos de su labor, Musik als Klangrede. Wege zu einem neuen Musikverständnis* (La música como discurso sonoro. Caminos hacia una nueva comprensión de la música) que no ha perdido hasta ahora ni un ápice de su fuerza explosiva y de su actualidad.

Alice Harnoncourt editó asimismo Wir sind eine Entdeckergemeinschaft. Aufzeichnungen zur Entstehung des Concentus Musicus* (Somos una comunidad de descubridores. Anotaciones sobre la creación del Concentus Musicos) y Meine Familie* (Mi familia), ambos de la autoría de Nikolaus Harnoncourt.

Los ensayos y discursos incluídos en Über Musik se escribieron entre 1965 y 2006. Cuando uno echa una mirada al índice lo primero que piensa es de que se trata de una mezcla muy heterogénea. Hay textos sobre temas especiales de la práctica de la música antigua, sobre el vibrato, sobre los semitonos, sobre la estética del sonido de Claudio Monteverdi, sobre el clavecín. También los hay de conferencias pronunciadas por Harnoncourt acerca de asuntos realmente grandes, verbigracia el arte de escuchar música o el espíritu reinante de la época, la moda vigente y la verdad, lo genuino en el arte.

Al leerlos surge con nítida claridad lo que apasionaba a Harnoncourt y lo que realmente era importante para él. Wolfgang Amadé Mozart le era muy cercano, como muy pocos otros compositores. En una conferencia dictada en 1991 con motivo del 200º aniversario de la muerte de Mozart, Harnoncourt parecía profetizar lo que estamos viviendo en estos tiempos de la pandemia del coronavirus, en nuestro inenarrable materialismo, creciente como un cancer, entendemos cada vez menos la necesidad vital de la música, y del arte en general, hasta llegar a una situación de atrofia total como la actual.

Los últimos dos siglos han traído progreso, técnica y una nueva forma de ciencia y de filosofía...

¿no hemos tenido que pagar un alto precio por ello?, se interroga Harnoncourt. Todas las necedades que hacen soportable este sistema racional surgen, porque en ellas rige una mente fantástica. Incluso la ciencia es interesante cuando es perturbada por la fantasía. Solo así es posible crear la magnífica pompa de jabón que constituye (la formulación de) una hipótesis, acotaba.

De la manera de pensar del corazón se desarrolla el arte. Ningún mono querría decorar con una escultura la piedra con la que rompe la nuez o dar forma a su grito con una poesía o una canción,

afirmaba Harnoncourt, muy molesto por la falaz utilización de la figura de Mozart en aquel momento (como hoy con la memoria de Ludwig van Beethoven en el 250º aniversario de su nacimiento) en su provocativo mensaje ante políticos locales y regionales de Salzburgo, reunidos entonces en el castillo de Mirabell.

La música es un enigma y un regalo inexplicable de otro mundo, un lenguaje de lo inefable; esta es la cuestión principal del idealista Harnoncourt, la fantasía como contraste fundamental frente a la lógica racional, el amor frente a la razón; la belleza y la verdad en el arte, y el arte como una bendición en esta vida terrenal. En esa línea argumental, el mono representa al pensamiento puramente racional, aritmético y decidido; la piedra es solo una herramienta para llegar al interior del apetecido fruto seco; esa es la diferencia y la esencia que quería subrayar Harnoncourt, entre lo genuinamente humano y utilitario, y lo genuinamente artístico.

El arte es otro lenguaje, siempre allende a lo práctico, mucho más allá aún de lo lógico; uno de sus pilares es la fantasía.

El artista es desde siempre una especia de sismógrafo de la situación intelectual y espiritual de su tiempo; sus obras toman postura sobre lo general, no son dictadas por sus condiciones de vida personales, señala Harnoncourt. Un artista que en sus obras nos quiera imponer su autobiografía privada traiciona al arte; separar la creación artística de su vida privada forma parte de su profesionalismo, subraya.

Sin ir más lejos, Mozart escribe también música muy llamativa en situaciones personales muy tristes, como por ejemplo tras la muerte de su madre o de su padre; y por otro lado, compone obras tristes, como el Cuarteto Andrò ramingo e solo (Nr. 21) de su ópera Idomeneo, rey de Creta, que no reflejan en absoluto ninguna situación triste personal. E incluso la religiosidad personal de un artista tampoco es legible en las grandes obras de arte sacro; que bien pueden ser creadas por artistas no religiosos, porque ningún artista puede salirse con su arte de su época; él siempre refleja la situación y el clima de su tiempo -la situación espiritual del momento histórico en el que vive- que representa consciente o inconscientemente en sus trabajos.

Pero el asunto realmente más importante es el que abordó en su amarga alocución con motivo de la apertura de la 75a edición de los Festivales de Salzburgo en julio de 1995, titulado Espíritu de la época, moda y verdad. Más que un discurso estas palabras de Harnoncourt trazaban un balance escéptico y pesimista que extraía del reprobable consenso que alcanzó ese evento con el nazismo (1933-1945), tras la anexión de Austria por el régimen de Adolf Hitler el 12 de marzo de 1938, y en el que plantea cuestiones muy trascendentes.

Primero la interrogante que se formulaba Poncio Pilato hace más de 2000 años. ¿Que es la verdad?... en el sentido de... ¿Como cambia la verdad artística con el tiempo? ¿Por que hoy juzgamos cierta música de grandes compositores como Johann Sebastian Bach de manera diferente a la de sus contemporáneos? ¿Quien lleva razón? ...son preguntas eternas y sin respuesta.

Harnoncourt tampoco las responde, pero menciona el hecho de que el arte da su propia respuesta a estas cuestiones. El arte no puede quedar atrapado en el concepto de la lógica o de la racionalidad humana, sino que tiene su propia lógica, su propio mundo artístico de expresión. En este contexto, Harnoncourt expresa que la belleza y la verdad libres de conflictos no son ni el objetivo ni el refugio del arte. El disfrute del arte, lo más emocionante, conmovedor y gratificante que puede ocurrirle a un ser humano, no es un campo libre de conflictos.

No menos importante para Harnoncourt es entender la audición de la música sobre una base completamente nueva frente a los hábitos de escucha del pasado. Propugna entender la audición y obtener impulsos sorprendentes para la práctica musical actual, al tratar con la música antigua, su estilo de tocar y sus instrumentos. Mientras escribo esta reseña, escucho las primeras sinfonías de Mozart, grabadas en 1999/2000, antes del cambio de Harnoncourt del sello Teldec / Warner al BMG / Deutsche Harmonia mundi, completamente reservadas al Concentus Musicus de Viena. Son 11 sinfonías de los años 1764 a 1772 a las que el conjunto les hace verdaderamente justicia.

Harnoncourt y sus músicos, con notable entusiasmo, proclaman su alegato en favor de la música del joven Mozart, completamente libre de la imagen del niño prodigio; incluso sorprende que una música tan rica pueda haber llegado a un creador tan joven. Harnoncourt se abstiene de tocar un continuo y lleva a un justificado primer plano el colorido de la instrumentación, así como sus claros y concisos caracteres.

De hecho, mientras Harnoncourt y el Concentus interpretan esta música desde el surco, uno no puede hacer menos que escucharla con entusiasmo, emoción y sorpresa. Las cualidades de la orquesta son impecables, el cautivante sonido de las cuerdas (el Andante de K 43) es maravilloso, el de las maderas (ejemplares históricos) es fresco y audaz.

Los instrumentos crean una impresionante variedad de sonidos. Aquí se aprecia la capacidad de los músicos de escucharse recíprocamente, unos a otros, y de reaccionar espontáneamente. Se hacen audibles el placer y la diversión de los instrumentistas en los apasionantes y a veces crudos movimientos. Rige una belleza sin par sobre todo el quehacer del conjunto.

Harnoncourt permite que los contrastes se desarrollen con coraje, no es tacaño con el humor y la comicidad, pero también sabe cómo dejar que evolucionen los movimientos lentos. No hay rastros ni de agitación ni de prisa. Esto le da a cada una de las sinfonías su propia faz, muy específica, y no se tiene la idea de que todo sonará igual, un prejuicio escuchado a menudo y no solo con respecto a Mozart. Felicidad y alegría, desgracia, odio o dolor: la música es la expresión de lo que no es accesible a la razón ni de lo que pueda manifestarse con palabras.

Über Musik muestra hasta su última frase la mentalidad y el amplio horizonte que poseía Harnoncourt, un artista siempre despierto, siempre en actitud cuestionante ante la realidad, insistiendo en que no se puede hablar de progreso en el arte; de que por antonomasia el arte es un cambio (constante), pero no un progreso. Sabias palabras.

Notas

1. Nikolaus Harnoncourt, "Über Musik. Mozart und die Werkzeuge des Affen", edición de Alice Harnoncourt, Wien: Residenz Verlag, 2020, 176 Seiten. ISBN 9783701735082

2. Nikolaus Harnoncourt, "Musik als Klangrede. Wege zu einem neuen Musikverständnis", Wien: Residenz Verlag, 2009, 304 Seiten. ISBN 9783701731664. "La música como discurso sonoro", traducción de Juan Luis Milán Amat, Madrid: Acantilado, 2011, 344 páginas. ISBN 978-8496136984

3. Nikolaus Harnoncourt, "Wir sind eine Entdeckergemeinschaft. Aufzeichnungen zur Entstehung des Concentus Musicus", edición de Alice Harnoncourt, Wien: Residenz Verlag, 2017, 208 Seiten. ISBN 9783701734283

4. Nikolaus Harnoncourt, "Meine Familie", edición de Alice Harnoncourt, Wien: Residenz Verlag, 2018, 240 Seiten. ISBN 9783701734658

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