Entrevistas

Lucía Otero: Regalar nuestro trabajo artístico es desvalorizarlo

Ismael G. Cabral

martes, 26 de mayo de 2020
Lucía Otero © 2020 by Oscar Bejarano

La plataforma Conciertos Online de El Compositor Habla acoge el próximo jueves, 28 de mayo, a las 19.00 horas el segundo concierto de su ciclo de recitales en directo vía streaming. Tras la inauguración a cargo de la pianista Rosa Torres-Pardo, será el turno ahora del dúo de violonchelo y piano formado por Lucía y Jorge Otero. En programa, obras de Beethoven, Rachmaninov y Lutoslawski.

Ismael Cabral. ¿Qué estaba haciendo cuando en España se declaró el estado de alarma?

Lucía Otero. Soy freelance, colaboro a menudo con la Orquesta de Radio Televisión Española y con la Orquesta del Principado de Asturias. Justamente acababa de llegar a Madrid de regreso de tocar con el Festival Musika Musika de Bilbao. Por delante tenía un mes y medio con muchos conciertos ya fijados que, naturalmente, fueron cancelándose uno tras otro.

IC. Si la situación actual del sector artístico es muy delicada quienes, dentro de él, trabajáis como autónomos os encontráis directamente en la cuerda floja…

LO. Así es. El drama es mucho mayor para nosotros porque estamos totalmente desprotegidos. Y no puedo entender que la administración pública no esté funcionando bien telemáticamente. Hasta la fecha me ha sido imposible no digamos ya acceder a una ayuda, también hasta solicitar la prestación por desempleo. Yo al menos tengo techo y comida, pero conozco a músicos freelance que no tienen ni para pagar el alquiler.

IC. ¿Le ha dado el tiempo del confinamiento para plantearse si la música seguiría siendo su primera elección si volviera a optar por el estudio de una carrera?

LO. Es un pensamiento que claro que se me pasa por la cabeza. Pero tal como me viene se va porque la satisfacción que me da tocar es incomparable con nada. La música es un lenguaje que trabaja con la emoción de las personas, nada más y nada menos. Y tengo claro que mi intención como músico es hacer un mundo más bello, ese es el propósito. Solo demando lógicamente poder vivir de ello.

IC. ¿Ve la posibilidad de dar conciertos en streaming como algo coyuntural o como una realidad llamada a asentarse?

LO. Es una herramienta muy útil para el sector cultural. Nadie puede querer que se dejen de hacer conciertos con público pero el streaming ha de quedarse como una opción más de acceso. El concierto que daremos en la nueva plataforma creada por El Compositor Habla lo retransmitiremos en directo desde el estudio en la casa de mi padre. Con nuestra humilde acústica pero aspiraremos a que salga lo mejor posible. Y es un gusto pensar que, al otro lado, pueda haber gente de todas partes del mundo viéndonos y escuchándonos.

IC. En estas últimas semanas la red se ha llenado de recursos facilitados por artistas de todo tipo. La inmensa mayoría de ellos, gratuitos. ¿Hay que pagar por la cultura en la red del mismo modo que abonamos una entrada a un teatro?

LO. Sí. Y es fundamental que sea así. En ese sentido estoy muy agradecida a El Compositor Habla porque su iniciativa sirve para motivarnos, para tantear otras posibilidades. Efectivamente hay muchos colegas subiendo vídeos a todas las redes para amenizar este tiempo; y eso es fenomenal pero no podemos desvalorizar nuestro trabajo. Hay mucha gente que le da valor a las cosas en función de lo que cuesten...

IC. ¿Cómo han confeccionado el programa que interpretarán?

LO. Queríamos acceder a un público lo más amplio posible sin olvidar que el concierto lo damos en el contexto de una página dedicada a la música contemporánea, por eso quisimos incluir una obra de Witold Lutoslawski. Haremos también una Sonata de Beethoven y una pieza de Rachmaninov que es una joya de la literatura para cello y piano.

IC. ¿Y de cara al futuro?

LO. Sigue todo en espera. Al dedicarme a trabajar con orquestas mi futuro en ese sentido no es muy halagüeño, teniendo en cuenta que estas se van a ver durante un tiempo indeterminado obligadas a reinventarse proponiendo programas con plantillas pequeñas. Ideas tengo muchas… como la de montar un trío de cuerdas, una formación para la que hay escritas obras maravillosas y que apenas tiene predicamento. Me encantaría tocar el Trío de Penderecki.

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