Artes visuales y exposiciones

Pronto seremos canto

Juan Carlos Tellechea

jueves, 28 de mayo de 2020
Hölderlin, Celan und die Sprachen © 2020 by Deutsches Literaturarchiv

Los grandes poetas Friedrich Hölderlin y Paul Celan se unen en estos meses en una singular exposición que tiene lugar en el prestigioso Deutsches Literaturarchiv de Marbach, la bucólica ciudad natal de Friedrich Schiller.

La exhibición fue inaugurada oficialmente el viernes 22 de mayo por el presidente federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, a través de un mensaje grabado en vídeo, debido a las medidas de prevención por la pandemia del coronavirus. La muestra debía haber sido abierta el 19 de marzo, pero tuvo que ser postergada por las estrictas medidas de prevención dictadas entonces por las autoridades gubernamentales alemanas.

Hölderlin, Celan und die Sprachen der Poesie (Hölderlin, Celan y los lenguajes de la poesía) se titula la presentación que se extiende hasta el 1 de agosto próximo y en la que el público, guardando por supuesto las normas de higiene impuestas, puede participar activamente en la labor de creación lírica de ambos vates.

En estos meses se conmemora el 250º aniversario del nacimiento de Hölderlin, así como el centenario del nacimiento y el cincuentenario de la muerte de Celan. Un catálogo alusivo de 336 páginas fue editado por el Archivo de Literatura Alemania con una selección de poemas y de documentos históricos de Hölderlin y de Celan, cuyos legados se encuentran guardados en esta institución.

Una oleada de libros dedicados a sus vidas y obras ha inundado en estos meses el mercado literario de habla germana: Friedrich Hölderlin. Bald sind wir aber Gesang* (Friedrich Hölderlin. Pronto seremos canto) una sugestiva selección del filólogo orientalista Navid Kermani de la editorial C. H. Beck de Múnich; y Nahe Fremde. Paul Celan und die Deutschen* (Extraños cercanos. Paul Celan y los alemanes) de Wolfgang Emmerich, en la editorial Wallstein de Göttingen, son dos de los más recientes.

Kermani nos hace partícipes de un Hölderlin total, no solo como lírico, sino también como novelista, dramaturgo, filósofo, traductor y autor de conmovedoras cartas. Los textos que reune cuidadosamente en su libro no son siempre los más conocidos, pero sí los más decisivos. En realidad Hölderlin escapa a cualquier encasillamiento, no es clásico, no es romántico y sus textos son auténticas revelaciones.

Anteriormente habían aparecido obras como Übermächtiges Glück* (Todopoderosa felicidad) de la filóloga, escritora y crítica literaria Beatrix Langner de la editorial Suhrkamp; y Der Dichter und der Banker* (El poeta y el banquero) sobre el amor imposible de Hölderlin con Susette, la mujer del banquero Jacob Gontard, de Francfort del Meno, escrita por Peter Michalzik, escritor, profesor universitario y periodista, publicada por Reclam-Verlag de Ditzingen (vecina a Stuttgart)

Los versos de Hölderlin tienen fama de ser demasiado largos y bastante complejos como para recitarlos de memoria. A sus lectores les gusta más bien buscar pasajes predilectos que expresan sentimientos e imágenes fácilmente evocables, a modo de refranes. La exposición de Marbach se acerca al poeta de forma didáctica precisamente.

Una consola con un clavijero da la bienvenida a los visitantes a la entrada del recinto de exhibición. Tirando de los botones se obtiene a veces una vocal, otras veces una consonante del famoso poema Hälfte des Lebens (Mitad de la vida, de 1804) de Hölderlin. La poesía se convierte así en un espectáculo sonoro:

Hälfte des Lebens La mitad de la vida
Mit gelben Birnen hänget Cuelga de peras amarillas
Und voll mit wilden Rosen y está llena de rosas silvestres.
Das Land in den See La tierra en el lago,
für holden Schwäne, ustedes hermosos cisnes,
Und trunken von Küssen y ebrios de besos.
Tunkt ihr das Haupt Bajan la cabeza
Ins heilignüchterne Wasser. en el agua sobria.
Weh mir, wo nehm' ich, wenn Ay de mí, ¿a dónde lo llevo cuando
Es Winter ist, die Blumen, und wo es invierno, las flores y dónde está
Den Sonnenschein, el sol
Und Schatter der Erde? y la sombra de la tierra?
Die Mauern stehn Las paredes permanecen
Sprachlos und kalt, im Winde sin habla y frías,
Klirren die Fahnen. las banderas tintinean con el viento.

 

Los poemas de Hölderlin operan con esos sencillos, pero poderosos conceptos que unen el ámbito celestial con lo humano. Diríamos que son casi oraciones, rezos, invocaciones o por lo menos interjecciones y diálogos. Utiliza la mayoría de las veces el yo, una cifra menor el y en una cantidad más limitada aún el vosotros, según una estadística que resume Heike Gfrereis, filóloga y directora de los museos reunidos en torno a la sede del Deutsches Literaturarchiv de Marbach, entre ellos el de Friedrich Schiller.

Sílaba por sílaba, Gfrereis trabaja con la consola a través del texto de Hölderlin. Este comienzo lúdico de la nueva exposición muestra el camino. Los visitantes primero deben descubrir la poesía de Hölderlin de forma imparcial, sin prejuicios.

Se parte de la base de un visitante que inicialmente se acerca de manera vacilante a Hölderlin, acota la Dra. Sandra Richter, profesora de literatura y directora del Archivo Literario Alemán de Marbach. Un visitante que se siente aterrado al principio por la magnificencia de Hölderlin. Paso a paso se lo va introduciendo en el quehacer del poeta, el manejo de los signos de puntuación, las consonantes, la construcción de oraciones y finalmente los versos de sus odas hasta que descubre cómo escribió realmente poesía.

Otro espacio de la exhibición ilustra el influjo de Hölderlin sobre las generaciones posteriores. El sendero lleva desde el primer biógrafo de Hölderlin, Wilhelm Waiblinger, hasta Eduard Mörike, desde Rainer Maria Rilke hasta Hermann Hesse. El último lector de Hölderlin fue Paul Celan, afirma Sandra Richter. Antes de suicidarse, arrojándose al Sena (el 20 de abril de 1970), Celan dejó un libro sobre la vida de Hölderlin abierto sobre su escritorio en París. Esto indudablemente debe ser visto como un símbolo; hay un número casi infinito de referencias a Hölderlin en los textos de Celan. Este paralelismo es el que los organizadores de la muestra quieren presentar y analizar, examinando su lenguaje.

Es un lenguaje que descompone las palabras de Hölderlin, que las reduce para que no sean ambiguas. Los textos de Celan aparecen en la exposición permanente como fragmentos que de pronto nos parecen algo desmotivados. En una vitrina se exhiben la biografía de Hölderlin antes mencionada, abierta como hace 50 años, y una postal de la exposición Marbacher Hölderlin (Hölderlin en Marbach) de 1970, que Celan también había visitado en esa oportunidad.

La postal llegaría a París justo después de su muerte. Estas dos piezas son muy conmovedoras, porque se puede ver que para Celan Hölderlin se había convertido en el autor preferido de su vida en muchos sentidos, señala Heike Gfrereis.

Celan es uno de los poetas alemanes más importantes del período posterior a la Segunda Guerra Mundial (1939- 1945) y el libro de Wolfgang Emmerich ilustra ahora su problemática relación de por vida con Alemania. Después del final de la Primera Guerra Mundial (1914- 1918), los judíos de Bucovina, región histórica de Europa Oriental, situada en las estribaciones nororientales de los montes Cárpatos y dividida políticamente entre Ucrania (óblast de Chernivtsi) y Rumania (judeţ de Suceava), fueron los guardianes del idioma y la cultura alemanas durante mucho tiempo.

De allí venía el poeta Celan, un área en el que vivían personas y libros, como él mismo lo expresara. Nacido en 1920 en Chernivtsi, las dos personalidades en su espíritu, el ser judío y el alemán, parecieron ir juntos por un tiempo. El alemán era la lengua materna de Celan, su sello cultural, pero luego llegó el punto de inflexión: la lengua germana se convirtió en la del genocidio. Los padres de Celan murieron en un campo de concentración; el hijo sobrevivió a la Shoah (Holocausto) en un campo de trabajos forzados.

Más tarde, Celan viviría como rumano en Bucarest, como apátrida en Viena y, en la segunda mitad de su vida, como francés en París. Hablaba varios idiomas con fluidez y tradujo de ellos, pero el alemán siguió siendo el idioma de su poesía. Alemania era su punto de referencia, allí quería triunfar; y, sin embargo, enfatiza el filólogo Wolfgang Emmerich, investigador en el área de los estudios culturales, la palabra Alemania aparece solo dos veces en toda su obra lírica. Celan estuvo solo una vez en Alemania por un corto tiempo, no podía y no quería vivir en este país, aunque hubiera tenido la oportunidad de quedarse.

En su excelente estudio Nahe Fremde (Extraños cercanos) Emmerich describe la biografía de Paul Celan y su relación con Alemania de forma muy bien fundada y su lectura se hace con fluidez. Celan quiere ser apreciado y (reconocido), pero es víctima de incomprensiones y sufre por la alienación en la sociedad. Desde este punto de vista, Emmerich no solo describe acontecimientos sensibles, como la relación del poeta con la escritora austríaca Ingeborg Bachmann; los contactos con el denominado Gruppe 47; las amistades con otros poetas; el caso del presunto plagio que finalmente resultó ser una calumnia de la periodista y escritora germano-francesa Claire Goll; el encuentro con Martin Heidegger, descarado o sutil; el enfrentamiento con el antisemitismo alemán; sino también con muchos de los poemas de Celan. Sus interpretaciones son inteligentes e iluminadoras. Nos acercan tanto a Celan como a la gente, al igual que lo hace su poesía, porque Emmerich muestra de manera convincente, de forma muy próxima, a veces traumática, combinando la poesía con la experiencia vital de Celan.

Queda muy claro, naturalmente, que la relación de Celan con Alemania y los alemanes es frágil, porque fue estigmatizada por la Shoah de forma permanente. Al Holocausto no se lo puede ocultar en Celan ni en el contacto personal ni cuando utiliza el idioma alemán. En Alemania, Celan se siente siempre como un extraño, objeto de ofensas e incomprendido, aunque al mismo tiempo se le reconoce su poesía.

La mayoría de los alemanes, tal como los experimenta Celan, no quieren o no pueden entender su existencia. La sociedad alemana de postguerra y las actividades literarias están muy contaminadas por el pasado de la Wehrmacht y por el antisemitismo, por los sentimientos defensivos de culpa y por la autorrepresión que los tiene dominados. Incluso la rebelión de la juventud estudiantil de 1968 era vista por el judío Paul Celan de forma muy crítica, ya que percibiría de inmediato cuánto antisemitismo había en el antisionismo del Nibelungo de izquierda. como él, con acierto, denominaba a estos personajes, parafraseando la mitología que inspirara al antisemita Richard Wagner para su famoso Anillo.

La ventaja de este libro que va más allá de la vida de Celan es la de considerar la obra del poeta no solo en términos de mera historia literaria, sino que la hace indudablemente legible como una de las creaciones intelectuales que tocan el núcleo mismo de la relación germano-judía hasta nuestros días. Vaya uno a saber por qué misteriosos designios Celan escribió en 1952 este poema titulado Corona que parece profético leído hoy en nuestros días. Con toda seguridad el público de aquellos tiempos no habría entendido en absoluto lo que el poeta había querido expresar:

Corona Corona
Aus der Hand frißt der Herbst mir sein Blatt: wir sind Freunde. El otoño come su hoja de mi mano: somos amigos.
Wir schälen die Zeit aus den Nüssen und lehren sie gehn: Sacamos el tiempo de las nueces y les enseñamos a irse: el
die Zeit kehrt zurück in die Schale. tiempo vuelve a la cáscara.
Im Spiegel ist Sonntag, Es domingo
im Traum wird geschlafen, en el espejo , duermes en un sueño, tu
der Mund redet wahr. boca dice la verdad.
Mein Aug steigt hinab zum Geschlecht der Geliebten: Mi ojo desciende al amado sexo:
wir sehen uns an, nos miramos,
wir sagen uns Dunkles, decimos algo oscuro,
wir lieben einander wie Mohn und Gedächtnis, nos amamos como amapolas y recuerdos,
wir schlafen wie Wein in den Muscheln, dormimos como vino en las conchas,
wie das Meer im Blutstrahl des Mondes. como el mar en el torrente sanguíneo de la luna.
Wir stehen umschlungen im Fenster, sie sehen uns zu von der Estamos envueltos en la ventana, nos miran desde la
Straße: calle
es ist Zeit, daß man weiß! es hora de saberlo!
Es ist Zeit, daß der Stein sich zu blühen bequemt, Es hora de que la piedra florezca cómodamente,
daß der Unrast ein Herz schlägt. de que la inquietud golpee un corazón.
Es ist Zeit, daß es Zeit wird. Es hora de que sea hora.
Es ist Zeit. Es la hora

 

Notas

1. Navid Kermani, "Friedrich Hölderlin. Bald sind wir aber Gesang", München, C.H. Beck, 2020, 256 Seiten. ISBN 978-3-406-74230-9

2. Wolfgang Emmerich, "Nahe Fremde. Paul Celan und die Deutschen", Göttingen: Wallstein Verlag, 2020, 400 Seiten. ISBN 978-3-8353-3606-3

3. Beatrix Langner, "Übermächtiges Glück", Berlin: Suhrkamp Verlag, 2020, 239 Seiten. ISBN 978-3-458-36472-6

4. Peter Michalzik, "Der Dichter und der Banker", Ditzingen: Reclam-Verlag, 2020, 188 Seiten. ISBN 978-3-15-011261-8

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