Entrevistas

Martín-Etxebarría: "La inversión en cultura es una carrera de fondo"

Juan Carlos Tellechea

viernes, 29 de mayo de 2020
Diego Martín-Etxebarría © 2020 by Wikipedia

El director español Diego Martín-Etxebarría se encuentra ya en Chemnitz (Estado federado de Sajonia), donde asumió el 1 de abril el puesto de Primer Kapellmeister del Teatro de Chemnitz principal de esa ciudad. La pandemia de coronavirus ha interrumpido todas las actividades culturales en Alemania y lamentablemente no hemos podido presenciar allí el 8 de mayo el estreno de una nueva producción de El rapto del Serrallo, de Wolfgang Amadé Mozart, como estaba previsto originalmente.

La última oportunidad que tuvimos de ver de forma personal a Martín-Etxebarría fue el pasado 15 de marzo en el Teatro de Krefeld (Baja Renania) durante el estreno (sin público presente y transmitido en vivo por internet) de Rusalka, de Antonín Dvořák, donde nos despedíamos con un fuerte abrazo y sin saber qué pasaría dos meses después. Recuerdo asimismo con gran emoción todavía el estreno de La flauta mágica, de Mozart que había dirigido Martín-Etxebarría en el Teatro de Mönchengladbach.

Ahora nos hemos comunicado vía correo electrónico para realizar una entrevista sobre sus impresiones y las expectativas sobre su nueva labor en el Teatro de Chemnitz, cuyo director general musical es el español Guillermo García Calvo, y estas son nuestras preguntas a Diego Martín-Etxebarría, y sus respuestas:

Juan Carlos Tellechea: ¿Qué reflexiones te inspira este parón de actividades culturales en general y musicales en particular por el coronavirus? 

Diego Martín-Etxebarría: Si algo nos ha dado esta crisis es tiempo para reflexionar y una de las ideas que se me ha hecho más presente es la del "carpe diem", aprovechar el momento. No somos conscientes de la cantidad de cosas que damos por sentadas en nuestra vida diaria y que en circunstancias como las actuales nos damos cuenta de lo extraordinarias que son. Visitar a la familia, encontrarse con amigos, tomar una cerveza en un bar, salir de compras, ir al cine, al teatro, a la ópera, a un museo,... Son tantas las actividades que hemos normalizado que muchas de ellas solemos posponerlas pensando que mañana estarán ahí esperándonos y, paradójicamente, la mayoría de ellas son las más importantes. 

En la sociedad actual se ha priorizado enormemente dedicar horas al trabajo, internet (especialmente, redes sociales) y comprar; en cambio, las relaciones personales, la cultura y parte del ocio suelen quedar relegadas para otro momento supuestamente más propicio. En mi opinión esta pausa forzosa ha provocado un reenfoque de las prioridades, pero reconozco con cierto pesar que, así como creo que todos somos conscientes de que queremos dedicar más horas a las personas queridas y disfrutar más y mejor de nuestro tiempo de ocio, no tengo la sensación de que las actividades culturales en directo estén recuperando un sitio entre las necesidades que demanda la sociedad de cara a un futuro cercano, más allá de los propios implicados. 

Siempre que hay períodos de crisis parece frívolo hablar de fomentar la cultura y es cierto que, a corto plazo, hay otras urgencias que resolver pero aquí yace la raíz del problema. La inversión en cultura es una carrera de fondo que difícilmente dará réditos electorales al político que se implique en ella, ya que los resultados visibles llegarán años después. Por otra parte, se ha extendido la falsa creencia de que la cultura siempre es deficitaria, una especie de agujero negro para la economía, pero la realidad es que aporta unos 44.000 millones de euros al producto interior bruto, un 3,5% del total. 

En cualquier caso, espero que algún día aparezca la persona valiente y al mismo tiempo consciente de que sólo una sociedad culta estará preparada para afrontar los nuevos desafíos que, sin duda, nos esperan. La industria cultural y la educación llevan descuidadas tanto tiempo que difícilmente podemos esperar una petición popular de una mayor oferta artística. La revitalización de la cultura, hoy en día, debe comenzar en la administración, fomentando las artes en las escuelas para que las nuevas generaciones desarrollen el interés y creen una nueva demanda que hoy en día se encuentra en horas bajas.  

JCT: ¿Qué balance (positivo y negativo) extraes de la situación? 

DM-E: De los pocos aspectos positivos que se pueden extraer de una situación como la actual creo que la reflexión de la que hablábamos anteriormente es fundamental. Esta enfermedad física que se ha extendido a nivel mundial refleja en cierta medida la enfermedad a la que hemos llegado como sociedad. Un capitalismo desbocado que ha magnificado las diferencias sociales de una manera escandalosa, se está llevando el medio ambiente por delante y está alienando a las personas haciendo que pierdan la perspectiva de qué es lo verdaderamente importante. Si esta crisis abre un camino para reconducir esta situación habremos extraído algo de cara al futuro. 

Si nos permitimos hablar un poco más frívolamente puedo comentar que esta pausa me ha permitido mudarme de Mönchengladbach a Chemnitz con menos estrés del previsto y estoy pudiendo descansar de unos años de mucho ajetreo profesional aunque sigo con partituras entre manos (Lohengrin, Rigoletto, Das Rheingold, Die Entführung aus dem Serail,...)  preparándome para los proyectos que espero que pronto se reanuden. Desde una perspectiva más personal, estoy dedicando mucho más tiempo para hablar con la familia y amigos, aunque sea a través de una cámara.  

En la parte negativa, teniendo en cuenta los miles de personas fallecidas como consecuencia de esta crisis sanitaria me resulta difícil dejar ese dato de lado y hacer un balance de otros aspectos de menor relevancia. Creo que todos conocemos a alguna persona cercana que ha fallecido como consecuencia de este virus y este hecho debería hacernos reflexionar sobre la gravedad de lo que está sucediendo. Partiendo de la base de que nada es comparable a este hecho no podemos obviar la terrible crisis económica que se nos viene encima y que, como siempre, acabarán sufriendo con más intensidad los más débiles. 

JCT: ¿Piensas que es posible solucionar el problema de las distancias que hay que mantener entre los músicos y los demás artistas, así como con el público para evitar contagios? 

DM-E: Creo que los artistas estamos demostrando una imaginación espectacular para sortear las dificultades actuales y continuar ofreciendo cultura al público aunque sea a través de una pantalla. La tecnología actual, sobre todo internet y en particular las redes sociales, han permitido iniciativas de lo más originales. Ya están empezando a anunciarse conciertos de pequeño formato con grupos de cámara, orquestas reducidas e incluso pequeños coros con mascarillas. No tengo dudas de que se encontrarán maneras de que "el espectáculo pueda continuar" de forma higiénica y segura para todos pero, en mi opinión, todo esto es un parche. No me imagino una programación a largo plazo en estas condiciones que, en un principio, despertarán el interés de todos por la novedad y por haber estado tantos días sin asistir a eventos públicos, pero pasado un tiempo, los inconvenientes probablemente acabarían alejándonos del público. Por no hablar de las dificultad económica que supone para un teatro o un auditorio limitar su aforo al 30% de su capacidad. 

JCT: ¿Qué se dice allí sobre la posibilidad de reanudar en Sajonia las actividades en teatros y salas de concierto? 

DM-E: Es interesante que concretes la pregunta en Sajonia porque hay que aclarar que en Alemania cada Bundesland está haciendo una gestión bastante independiente de la crisis con normas distintas y una gestión de las ayudas a los artistas con notorias diferencias tanto en el proceso como en la cuantía económica. Si nos centramos en la actividad artística aún habría directrices diversas, incluso dentro de cada Bundesland, y esto es debido a la programación particular de cada teatro, los tipos de contratos artísticos, la fidelidad del público a uno u otro tipo de espectáculo ... 

En el caso de Chemnitz la intención es retomar las actuaciones en directo lo antes posible, pero dadas las restricciones será en formato reducido. Lo primero en reactivarse será la sección de teatro de texto que permite la mayor reducción de artistas sobre el escenario, de ahí se pasará a galas líricas con piano o pequeños grupos de cámara, ballet y, a medida que la situación mejore, se irán ampliando las formaciones. 

Eso sí, de momento todos los espectáculos se harán al aire libre. Todos estamos ansiosos por tener un calendario concreto de cuándo volverá cada una de las representaciones, pero en las circunstancias actuales hay que mantener una mentalidad abierta y estar preparado por si, ojalá, el proceso de normalización se desarrolla más rápido de lo que esperamos. Por eso yo sigo con las partituras entre manos, confiando en volver al foso lo antes posible. 

JCT: Muchas gracias Diego Martín-Etxebarría, enhorabuena por tu nuevo puesto de Primer Kapellmeister en Chemnitz, nuestros deseos de que sigas con muy buena salud, y muchos éxitos en esa pujante ciudad alemana. 

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