Discos

Una persona espiritual

Josep Mª. Rota

martes, 16 de junio de 2020
Eugen Jochum complete recordings on Deutsche Grammophon vol. 2 Opera and Choral Works. Bach, J S: ‘Messe H-Moll’ BWV232’: Lois Marshall, Hertha Töpper, Peter Pears, Kim Borg, Chor des Bayerischen Rundfunks, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Bach, J S: ‘Matthäus-Passion’ BWV244: Ernst Haefliger (Evangelist), Walter Berry (Jesus), Agnes Giebel, Marga Höffgen, John van Kesteren, Franz Crass, Netherlands Radio Chorus, Boys Chorus Of The St. Willibrord Church, Royal Concertgebouw Orchestra. Bach, J S: ‘Johannes-Passion’ BWV245: Ernst Haefliger (Evangelist), Walter Berry (Jesus), Agnes Giebel, Marga Höffgen, Alexander Young, Franz Crass, Elly Ameling, Aldo Baldin, Samuel Ramey, Netherlands Radio Chorus, Royal Concertgebouw Orchestra. Bach, J S: ‘Weihnachts-Oratorium‘ BWV248: Elly Ameling, Brigitte Fassbaender, Horst Laubenthal, Hermann Prey, Der Tölzer Knabenchor, Chor des Bayerischen Rundfunks, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Beethoven, ‘Missa Solemnis in D-Dur‘‘ Op. 123: Agnes Giebel, Marga Höffgen, Ernst Haefliger, Karl Ridderbusch, Netherlands Radio Chorus, Royal Concertgebouw Orchestra. Bruckner, ‘Messe Nr. 1 in d-Moll‘: Edith Mathis, Marga Schiml, Wieslaw Ochman, Karl Ridderbusch, Chor des Bayerischen Rundfunks, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Bruckner: ‘Messe Nr. 2 in e-Moll‘: Chor des Bayerischen Rundfunks, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Bruckner: ‘Messe Nr. 3 in f-Moll‘: Maria Stader, Claudia Hellmann, Ernst Haefliger, Kim Borg, Chor des Bayerischen Rundfunks, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Bruckner: ‘Psalm 150‘: Maria Stader, Berliner Philharmoniker, Chor der Deutschen Oper Berlin. Bruckner: ‚Te Deum in C-Dur‘: Maria Stader, Sieglinde Wagner, Ernst Haefliger, Peter Lagger, Berliner Philharmoniker, Chor der Deutschen Oper Berlin. Bruckner: Motteten: Ave Maria, Christus factus est, Ecce sacerdos magnus, Locus iste, Afferentur regi, Os justi meditabitur sapientiam, Pange lingua, Tota pulchra es, Vexilla regis, Virga Jesse floruit, Chor des Bayerischen Rundfunks. Haydn: ‘Die Schöpfung‘: Agnes Giebel, Waldemar Kmentt, Gottlob Frick, Chor des Bayerischen Rundfunks, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Haydn: ‚Messe Hob. XXII: 'Cäcilienmesse'‘: Maria Stader, Marga Höffgen, Richard Holm, Josef Greindl, Chor des Bayerischen Rundfunks, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Mozart: ‘Requiem‘ K626: Irmgard Seefried, Gertrude Pitzinger, Richard Holm, Kim Borg, Chor der Wiener Staatsoper, Wiener Symphoniker. Bruckner: ‘Te Deum in C-Dur‘: Maud Cunitz, Gertrude Pitzinger, Lorenz Fehenberger, Georg Hann, Chor des Bayerischen Rundfunks, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Mozart: ‘Die Entführung aus dem Serail‘ K384: Erika Köth (Konstanze), Fritz Wunderlich (Belmonte), Lotte Schädle (Blonde), Friedrich Lenz (Pedrillo), Kurt Böhme (Osmin), Rolf Boysen (Bassa Selim), Bavarian State Opera Orchestra. Mozart: ‘Così fan tutte‘ K588: Irmgard Seefried (Fiordiligi), Nan Merriman (Dorabella), Erika Köth (Despina), Ernst Haefliger (Ferrando), Hermann Prey (Guglielmo), Dietrich Fischer-Dieskau (Don Alfonso) RIAS Kammerchor, Berliner Philharmoniker. Weber: ‘Der Freischütz‘: Richard Holm (Max), Irmgard Seefried (Agathe), Kurt Böhme (Kaspar), Eberhard Wächter (Ottokar), Albrecht Peter (Kuno), Paul Kuën (Kilian), Walter Kreppel (Ein Eremit), Ernst Ginsberg (Samiel), Rita Streich (Ännchen) Chor des Bayerischen Rundfunks, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Wagner: ‘Lohengrin‘: Lorenz Fehenberger (Lohengrin), Annelies Kupper (Elsa), Helena Braun (Ortrud), Ferdinand Frantz (Friedrich von Telramund), Otto von Rohr (König Heinrich), Hans Braun (Der Heerrufer des Königs) Chor des Bayerischen Rundfunks, Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks. Wagner: ‘Die Meistersinger von Nürnberg‘: Dietrich Fischer-Dieskau (Hans Sachs), Catarina Ligendza (Eva), Placido Domingo (Walther), Roland Hermann (Beckmesser), Christa Ludwig (Magdalene), Horst R Laubenthal (David), Peter Lagger (Pogner), Gerd Feldhoff (Kothner), Victor von Halem (Nachtwächter) Orchester der Deutschen Oper Berlin, Chor der Deutschen Oper Berlin. Orff: ‘Carmina Burana‘: Hans Braun, Paul Kuen, Elfriede Trotschel, Bavarian Radio Symphony Chorus, Bavarian Radio Symphony Orchestra. Orff: ‘Catulli Carmina’: Arleen Auger, Wieslaw Ochman, Chor der Deutschen Oper Berlin. Orff: ‘Trionfo di Afrodite’: Chor des Bayerischen Rundfunks. Orff: ‘Carmina Burana‘: Gundula Janowitz, Gerhard Stolze, Dietrich Fischer-Dieskau, Chor und Orchester der Deutschen Oper Berlin Schoneberger Sangerknaben. Eugen Jochum Erzähltes Leben. Una caja de 38 discos compactos recopilada por Deutsche Grammophon. DG 479 8237

Treinta y siete discos de Bach a Orff, pasando por Haydn, Mozart, Beethoven, Weber, Wagner y Bruckner. De bonus, un disco más con la vida de Eugen Jochum narrada entre fragmentos de sus obras favoritas. El “gancho” principal de la edición está en el Lohengrin nunca reeditado en disco compacto. Bueno, nunca reeditado en disco compacto por Deutsche Grammophon pero sí editado por Preiser a unos 40€/50€, más o menos la mitad del precio de la caja entera con los 38 discos. Otros “ganchos” son el Requiem de Mozart en dos discos, uno con las partes musicales intercaladas en el oficio religioso de difuntos* y otro con sólo las mismas partes musicales. Finalmente, el Te Deum de Bruckner de 1950 con Maud Cunitz, Gertrude Pitzinger, Lorenz Fehenberger, Georg Hann y la Radio de Baviera, además del que grabara en 1965 en Berlín, con Maria Stader, Sieglinde Wagner, Ernst Haefliger, Peter Lagger y los Berliner Philharmoniker. Para los amantes de Carl Orff, la edición presenta hasta cuatro discos dedicados al compositor amigo y paisano de Jochum: el disco de Carmina burana de 1968 con Gundula Janowitz, Gerhard Stolze y Dietrich Fischer-Dieskau (el de la banda blanca con la leyenda “autorisiert · authorised · autorisé” y la firma de Carl Orff); el disco Catulli carmina de 1971, con Arleen Auger y Wieslaw Ochman; finalmente, el doble disco Trionfi, Carmina burana, Catulli Carmina, Trionfo di Afrodite, con Elfriede Trötschel, Hans Braun, Paul Kuën, Annelies Kupper, Richard Holm, Kurt Böhme y los conjuntos de la Radio de Baviera. Seguro que a más de uno le pasó como a mí; a pesar de tenerlo prácticamente todo por separado, estos “ganchos”, el precio de ganga y la cuidada presentación lo hacían irresistible. 

Y voy a empezar por lo de la cuidada presentación. A los que hemos comprado discos y seguimos comprándolos nos gustan las carpetas de los discos con sus portadas y sus contraportadas. Deutsche Grammophon ha tenido el acierto, en este caso, de reproducir las portadas originales en las carpetas de los discos. Portadas originales y logotipos originales: los de Deutsche Grammophon, hasta en cinco diseños diferentes, según la época o la colección, el de Archiv Produktion, el de Philips y el de Fontana, filial de Philips*.

¿Qué decir de las interpretaciones de Jochum que no esté dicho? Procederé por orden de antigüedad. El Bach de Jochum fue referencia en su día. Después de la revolución de las interpretaciones historicistas, con instrumentos originales y plantillas reducidas, su Bach pasa por trasnochado. No es justo. Su Bach tiene mucho valor artístico, musical y religioso. Jochum imprime un estilo propio, más bien neoclásico que romántico, buscando la nuda simplicidad del terrible drama. Fiel reflejo de cómo se interpretaba a Bach en esos años, Jochum, seguramente, es el máximo representante de esa época y ese estilo. Los solistas son de primer orden y expertos en el género, capitaneados por Ernst Haefliger como Evangelista. En conjunto, un monumento a algo que fue*.

Lo mismo se podría decir de su Haydn sacro. No hay que olvidar que las sinfonías del maestro de Rohrau, piedra de toque para cualquier director, fueron siempre una de las especialidades del maestro de Babenhausen. Jochum dirige con elegancia clásica y la música de Haydn fluye con naturalidad. Para la Misa de Santa Cecilia cuenta con sus habituales Maria Stader, Marga Höffgen, Richard Holm y la sorpresa, para algunos, de Josef Greindl. La sopresa se repite en Die Schöpfung, con la habitual Agnes Giebel, el elegante vienés Waldemanr Kmentt y el infrecuente Gottlob Frick*. El disco de la Misa de Santa Cecilia, cuando salió al mercado en 1959, llevaba de complemento el Concierto para órgano en Fa Mayor de Georg Friedrich Händel.

Otro de los atractivos de la edición era el Requiem de Mozart en dos discos. La versión puramente musical había ido apareciendo en el catálogo en diferentes ediciones, como la serie Double; el registro del Oficio de difuntos circuló menos, últimamente en la Mozart Legendary Edition. La competencia es mucha, ciertamente; integrada en la ceremonia fúnebre, esta música cobra una vida diferente.

Se dice que era Fricsay quien iba a dirigir Così fan tutte, después de su Entführung aus dem Serail y su Die Zauberflöte. La muerte del húngaro y la imposibilidad de Böhm o Karajan, por diversas razones, de dirigirla llevaron a Deutsche Grammophon a encargársela a Jochum. La grabación ha circulado poco y ha sido siempre poco valorada. Su escucha es muy agradable. Los solistas son todos expertos. El mejor resulta ser Jochum, claro, ordenado y, en este caso, divertido. ¡Y con los Berliner Philharmoniker! Grabada tres años después, en 1965, su Die Entführung aus dem Serail ha gozado de un poco más de recorrido, pero no suficientemente valorada. A los cuatro compases de la obertura, uno ya se da cuenta de que aquí va a haber una deliciosa Turquerie en forma de divertido Singspiel*. ¡Que nadie se equivoque! No se trata de una troupe en gira por provincias. El reparto es de primerísima. Wunderlich deslumbra y Erika Köth no le va a la zaga. La pareja ligera Schädle-Lenz está graciosísima y Kurt Böhme, siniestro Kaspar, es aquí un tronchante malvado de guiñol. 

La Missa solemnis de Beethoven, ya me perdonarán la perogrullada, es, en manos de Jochum, precisamente eso, solemne. Con sus amados conjuntos de Ámsterdam y sus solistas favoritos, este disco Philips recupera el puesto de honor que tuvo en su tiempo. 

Der Freischütz cuenta con una discografía generosa. Ésta de Jochum tiene, por su parte, muchos méritos. Lo más flojo viene, precisamente, del papel protagonista. La voz de Richard Holm a mí siempre me ha parecido demasiado ligera para papeles como el de Max (o Florestan); aún así, su visión del personaje es creíble. A su lado Paul Kuën es un Kilian más viril que de costumbre*. Las damas están estupendas, ensoñadora la Seefried y pizpireta la Streich. Waechter es un Ottokar exultante de juventud. ¿Se asustaría el diablo al escuchar la voz de Kurt Böhme cuando éste le vende su alma? La visión de Jochum es justamente romántica, misteriosa y muy del terruño. 

La novedad más interesante de la caja está, como dije antes, en el Lohengrin grabado en la Himmelfahrtskirche de Múnich en diciembre de 1952. La visión de Jochum es romántica y caballeresca, abocada al final trágico que, irremediablemente, cierra la obra. La voz de Lorenz Fehenberger tiene la dulzura del tenor lírico y el metal del tenor heroico, un acabado ejemplo de lo que los alemanes llaman jugendlicher Heldentenor. Su canto es firme y bien proyectado; como intérprete, crea un ser cubierto de un aura de otro mundo. A su lado, Annelies Kupper, muy apreciada en su día, presenta una línea de canto “a la antigua”, voz timbrada y sentido musical. Aquí Lohengrin y Elsa son dos personajes completos. La pareja malvada, Ferdinand Frantz y Helena Braun, pareja también en la vida real, bordan sus papeles. Otto von Rohr es un Rey solemne, de voz majestuosa. ¡Qué lástima que se conserve tan poca cosa grabada de este gran bajo!*. El heraldo de Hans Braun y los Nobles y Pajes resultan muy convincentes. El sonido es muy bueno para la época*

De los Meistersinger de Jochum guardo un especial recuerdo, pues fue mi primer registro completo de la obra, comprado en Andorra en los primeros ochenta. Mucho se ha hablado de este registro y del coetáneo y arrinconado de Kubelik con Stewart y Kónya. El Sachs de Fischer-Dieskau ha sido siempre también motivo de discusión. Su visión del personaje es extremadamente personal, de ahí que pueda gustar más o menos, pero no dejar indiferente. Seguramente aquí también lo más destacable del registro, como en las óperas anteriormente comentadas, es el resultado que saca Jochum de los conjuntos de la Deutsche Oper de Berlín, especialmente en la claridad y transparencia de la orquesta, como por ejemplo en la Tabulatur del acto primero, el pasaje fugado que cierra el acto segundo o el quinteto del tercero, por citar sólo tres ejemplos. Excelente el equipo de Maestros (Lagger, Hermann, Feldhoff, Mercker, Vantin, Lang, Sardi) y magnífico Victor von Halem como Sereno. Muy en su sitio Ligendza, Laubenthal y Ludwig. Lástima que se optara por la estrella en ascenso Plácido Domingo para un papel al que su voz parecía adecuada pero que resultó totalmente fuera de estilo. 

¿Qué decir del Bruckner de Jochum? Si su ciclo de sinfonías (EMI o Deutsche Grammophon) me ha parecido siempre el más redondo, su Bruckner religioso no tiene parangón. Ni en conjunto ni por separado. A su lado palidecen las demás interpretaciones, especialmente las que presumen de voces planas, carentes de emoción y unción. Con los nutridos coros de la Radio de Baviera y de la Deutsche Oper de Berlín, Jochum puede espaciar los tiempos, alargar pianísimos, pasar de las tres pes a las tres efes sin brusquedad y sostener el Do agudo de las sopranos y mantenerlo firme. Y para muestra, unos botones: el passus et sepultus est ppp de la Misa nº 2 (¡en la tonalidad de fa mayor, como la Pastorale!), el in aeternum fff del Te Deum, el Amen del Pange lingua en modo frigio o el a Deo factus est crescendo-pp del  Locus iste. Óiganlo y disfruten. El plantel de solistas es excelente. Por cierto, aquí sí está en su sitio Richard Holm, en el motete Tota pulchra es Maria. Sonido magnífico, profundo y envolvente. En esta edición, Deutsche Grammophon ha comprimido los cuatro discos originales de la “Anton Bruckner Geistliche Chorwerke” en tres, sin escatimar nada. En la edición en cuatro discos, cada uno de ellos estaba dedicado, respectivamente, a las tres misas y al Te Deum. Se completaban los discos con dos o tres motetes por disco más el Salmo 150 en el último. Ahora Deutsche Grammophon ha repartido la Misa Nº 2 entre el primer y el segundo disco, de manera que le cupieran las tres misas en dos discos. El tercero contiene el Te Deum, los diez motetes y el Salmo 150. Con el disco del Requiem de Mozart viene otro de los atractivos de la edición; en este caso, por lo añejo y difícil de encontrar: el histórico Te Deum que Jochum grabó con sus huestes de la Radio de Baviera en 1950 e ilustres: la merecidamente muy apreciada por Jochum Maud Cunitz, la eminente y veterana liederista Gertrude Pitzinger, su futuro Lohengrin Lorenz Fehenberger y el imponente Georg Hann. Por cierto, el barítono-bajo vienés moriría tan solo tres meses después de la grabación, a la joven edad de 53 años. Grabado en condiciones precarias*, este registro es uno de los hitos de esta edición y, a pesar de sus años, un absoluto. 

El Orff de Jochum siempre ha sido apreciado por la estrecha amistad que mantuvo con el compositor, que lo bendijo como su “director oficial”. Aquí están Carmina burana y Catulli carmina en las brillantes grabaciones de 1967 y 1970, respectivamente. Para quien no las tenía, son la referencia; para los que saben que más allá del O Fortuna hay más Orff interesante, la primera versión completa de los Trionfi, grabada entre  1952 y 1955.

El último disco contiene un corto, aunque interesantísimo, relato de la vida del maestro Eugen Jochum. El disco pertenece a la colección de biografías Erzähltes Leben, ein Selbsporträt, que Deutsche Grammophon editó en los primeros sesenta*. Entre fragmentos musicales por él dirigidos, Jochum desgrana las etapas de su vida: Babenhausen, Augsburgo, Múnich, Berlín, Hamburgo y otra vez Múnich; los grandes directores que se cruzaron en su vida, Bruno Walter, Hans Knappertsbusch y Wilhelm Furtwängler; las experiencias musicales que marcaron su vida, como Tristan. Todo complementado con anécdotas y un punto de orgullo: los aliados, tan proclives a condenar y humillar, no pudieron encontrar en él tacha alguna. 

El lector perspicaz habrá observado que después de tanta tabarra no he utilizado la expresión “católico” para referirme a la labor directorial de Jochum. El adjetivo “católico” se utiliza a menudo, si no para insultar, como mínimo, para menospreciar; además, con una cierta condescendencia. Pues sí, Jochum era católico, un católico que entendía mejor el Da nobis pacem, diferente de cómo lo entiende un evangélico, por no decir ya un agnóstico o un ateo*. Una persona espiritual. Su fe es palpable en su vida y en sus hechos. También en su labor de director. Un gran director. 

Notas

1. Grabado en vivo durante la celebración de la misa a la memoria de Mozart el 2 de diciembre de 1955 en la catedral de San Esteban de Viena, presidida por el Domkurat Monseñor Alois Penall.

2. Me viene a la memoria la magna edición Verdi, The Complete Works (75 CDs) Deutsche Grammophon-Decca, con sus aburridas carpetas en un marrón verduzco. Para más inri, tener que ver los magníficos registros Philips de 'Un giorno di regno', 'Attila' o 'La Battaglia di Legnano', de cuidadísima presentación, ¡con el logotipo de la otrora archirrival Decca!

3. Todavía conservo la caja Philips de tres LP de la 'Johannes-Passion' de la serie 'Lebendiges Barock' de Philips con las etiquetas del Grand Prix du Disque-Paris y el Grand Prix de l’Académie du Disque Lyriq4. Greindl fue un habitual cantante de concierto y de oratorio ('Requiem' de Mozart, 'Stabat Mater' de Rossini, 'Novena' de Beethoven, 'Requiem' de Verdi), a pesar de que en las partes estáticas no podía sacar a relucir todos sus recursos (recuérdese que, después de años de violinista, Greindl cambió el violín por la voz porque buscaba ser más expresivo como artista). También fue un excelente liederista; su Loewe es fantástico. Escúchese aquí su dúo con Marga Höffgen: sub Pontio Pilato passus et sepultus est. Frick, además de Wagner, cantó todo el repertorio germano (Mozart, Weber, Lortzing, Nicolai, Cornelius) y mucho italiano (Rossini, Verdi). Tuvo siempre una especial predilección por los oratorios de Haydn, 'Die Schöpfung' y 'Die Jahreszeiten', cuyas arias solía incluir en sus recitales. También fue un excelente liederista. 

5. ¿Tendrá algo que ver que se grabara en la Bürgerbräukeller de Múnich?

6. Decía Hans Knappertsbusch que si no había un tenor para Siegfried de la fuerza vocal de un Aldenhoff, había que buscar otro Mime, pues el “chaval del Allgäu” literalmente “se los comía” en el acto primero.

7. Landgrave con Schröder (Frankfurt 1949) y Heger (Múnich 1951), Fasolt, Hunding y Hagen en el Ring de Swarowsky y Rey Enrique otra vez con Swarowsky.

8. En algún lugar se dice que el 'Gralserzählung' contiene las dos estrofas. No es cierto. Es más, tiene el corte que va desde el desfallecimiento de Elsa al final del relato de Lohengrin: ELSA Mir schwankt der Boden! Welche Nacht! O Luft! Luft der Unglücksel'gen! y empalma con: ELSA Entsetzlich! Ha, der Schwan! LOHENGRIN Schon sendet nach dem Säumigen der Gral! Mein lieber Schwan! Se han suprimido los reproches de Lohengrin a Elsa y el anuncio al Rey de su victoria sobre las hordas orientales. Para oír las dos estrofas hay que echar mano del excelente Sándor Kónya en la irregular versión de Leinsdorf para RCA.

9. Aunque la guerra terminó en 1945, la represión duró en Alemania hasta 1949, cuando los aliados occidentales decidieron cambiar de enemigo, en este caso, el soviético, y fundaron su estado satélite República Federal Alemana. 1950 representa los albores del renacimiento social y cultural de Alemania.

10. Esta y otras colecciones de Deutsche Grammophon se distribuían en el mercado de lengua alemana. Las hubo dedicadas, entre otros, a Karl Böhm, Dietrich Fischer-Dieskau, Ferenc Fricsay, Irmgard Seefried o Rita Streich. Como corresponde a una colección, los discos tenían todos el mismo característico diseño en color gris encuadrando la foto del artista. 

11. Recomiendo encarecidamente la lectura de 'Mozart, Wagner, Bruckner. Música y religión', del teólogo suizo Hans Küng.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.