Alemania

Estreno de Texture de Toshio Hosokawa

Juan Carlos Tellechea

miércoles, 17 de junio de 2020
Berlín, sábado, 6 de junio de 2020. Digital Concert Hall de la orquesta Berliner Philharmoniker . Daishin Kashimoto (violín), Romano Tommasini (violín), Amihai Grosz (viola), Christoph Igelbrink (violonchelo), Esko Laine (contrabajo), Wenzel Fuchs (clarinete), Stefan Dohr (trompa), Mor Biron (fagot). Hugo Kaun, Oktett en fa mayor opus 34. Toshio Hosokawa, Texture, para octeto (estreno), obra encomendada por la fundación Stiftung Berliner Philharmoniker y Japan Arts Cooperation. Franz Schubert, Oktett en fa mayor D 803.

Los Filarmónicos de Berlín estaban a punto de emprender una importante gira por Asia cuando estalló la pandemia de coronavirus, así que tuvieron que quedarse en casa y rehacer su vida como pudieran y con nuevos programas. Para este sábado 6 de junio estructuraron un recital (que se repetiría el domingo 7) con obras para octetos (cuerdas y vientos / maderas), con una pieza muy poco conocida del compositor berlinés Hugo Kaun (1863 -1932), el estreno de Texture, de Toshio Hosokawa, y el célebre e imperecedero Octeto en fa mayor D 803 de Franz Schubert. Una preciosa velada, dentro del ciclo Phil Series, que puede ser vista todas las veces que uno quiera y con recogimiento a través de Digital Concert Hall .

Creado hace más de 70 años, el Octeto de la Filarmónica de Berlín, una de las formaciones más antiguas y tradicionales de música de cámara de este colectivo, quería ofrecer un concierto en la Kammermusiksaal de su propio hogar en mayo de 2020. Pero, debido a las medidas preventivas contra la propagación del COVID-19 la función tuvo que ser cancelada; afortunadamente fue posible compensarla unas semanas más tarde como parte de Phil Series en la Gran sala auditorio de la Filarmonía de Berlín.

La experimentada agrupación, siempre joven, rozagante e innovadora, estrenó ya obras de Paul Hindemith, Hans Werner Henze y Karlheinz Stockhausen. De Hosokawa la Orquesta Filarmónica de Berlín tocó en 2011 por primera vez el Concierto para trompa, bajo la dirección de Sir Simon Rattle.

El berlinés Hugo Kaun (1863-1932), casi olvidado en Alemania, rinde homenaje al estilo romántico tardío con su melódico Octeto en fa mayor opus 34 (1891) que suena emotivo, por momentos apasionado, nostálgico y melancólico mientras saca a luz todos los registros de expresión instrumental. La pieza es una joya (16 minutos) y fue todo un acierto el haberla incluído en este recital tan equilibrado y armónico.

Transparencia es la clave, el hilo conductor en este encuentro, tanto en el diálogo como en el colorido de las voces de las cuerdas y de los vientos/maderas del conjunto. En la entrevista que mantuvo con él el violinista Daishin Kashimoto via skype, Hosokawa mismo describe su obra como una fábrica textil en la que cada instrumento desempeña su propio y singular papel en la producción de este tejido.

Los músicos y el compositor estuvieron permanente e intensamente en contacto vía internet en las últimas semanas para preparar este estreno de Texture, para octeto, La obra (de 5 minutos) parece sencilla, pero no lo es tanto; se escucha sobria, misteriosa, enigmática, meditativa, muy en el riguroso y profundo espíritu de la filosofía zen; en su peculiar lenguaje musical hay mucho de comprensión directa de la naturaleza de la mente, más allá del decir (apofatismo) y de toda iconoclasia en la retórica.

El contraste no podía ser mayor, al escuchar seguidamente la ejecución, al cierre de la velada, de una obra que históricamente alentó la creación de este Philharmonisches Oktett Berlin: el popular Octeto en fa mayor (1824) de Schubert, en seis movimientos. La pieza se halla formalmente en la tradición de los divertimentos, aunque avanzando hacia las áreas sinfónicas en términos de expresión. La creación de Schubert (de 63 minutos), indisimulada heredera del Septimino en mi bemol mayor opus 20 (1800) de Ludwig van Beethoven y del Noneto en fa mayor opus 31 (1813) de Ludwig Spohr, explora todas las posibilidades de instrumentación y sigue sentando estándares en este género hasta el día de hoy.

El Adagio – Allegro – Più allegro inicial destila una efusiva alegría de los músicos en esta cita; un Adagio muy recoleto convoca el maravilloso solo de clarinete de Wenzel Fuchs; el (Scherzo) Allegro vivace – Trio, tan danzarín, invita a flotar en la sala de estar; el cadencioso Andante – Variationen I – VII – Più lento, de una elegancia sin par en sus rítmicas variaciones; el Menuetto. Allegretto – Trio, de gran sentimiento y sensualidad; así como el vibrante Andante molto – Allegro – Andante molto – Allegro molto, hacen que las imágenes positivas bullan en la mente del oyente hasta el último acorde final. Un concierto muy recomendable, especialmente en estas épocas.

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