Artes visuales y exposiciones

Rafael, el poder de las imágenes

Juan Carlos Tellechea

viernes, 19 de junio de 2020
Raffael. Macht der Bilder © 2020 by Sandstein Verlag

El Quinto Centenario de la muerte de Raffaello Sanzio es conmemorado en estos meses con una fabulosa muestra de preciosos tapices de lana y seda tejidos originalmente, según sus modelos pictóricos, para el equipamiento de la Capilla Sixtina.

La exposicion, denominada (Rafael - el poder de las imágenes), fue inaugurada el pasado 6 de junio en la famosa Gemaeldegalerie Alte Meister de Dresde que reabrió sus puertas tras casi tres meses de forzoso cierre por la pandemia de coronavirus. La exhibición se extenderá hasta el 30 de agosto próximo, antes de ser llevada a Estados Unidos, donde a partir de noviembre podrá ser visitada en el Museo de Arte de Columbus, Ohio.

El maravilloso catálogo de la muestra (¡toda una obra de arte en sí misma!), de 336 páginas y 261 ilustraciones, titulado Raffael. Macht der Bilder. Die Tapisserien und ihre Wirkung* (Rafael. El poder de las imágenes. Las tapicerías y su efecto), con ensayos del conservador de la muestra y director de la Gemäldegalerie Alte Meister, Stephan Koja, así como de los destacados especialistas Arnold Nesselrath, Achim Gnann, Larissa Mohr, Lorraine Karafel, Helen Wyld, Kathryn Kutzera, Christoph Orth, Saskia Wetzig, Dagmar Preising, Anne Bloemacher, Angelika Marinovic, Alexandra Libby, Thomas Ketelsen, Emily A. Beeny, Emily Casey, Andreas Dehmer, y Petra Kuhlmann-Hodick, con el apoyo de Helen Kohn y Pauline Hohn fue publicado por la renombrada editorial Sandstein de Dresde junto con la versión inglesa Raphael. The Power of Renaissance Images*.

En la Gemäldegalerie de Dresde se encuentra expuesta asimismo la célebre Madonna Sixtina, pintada por Rafael aproximadamente entre 1513 y 1514, así como otras maravillas creadas por maestros de la Antigüedad y del Renacimiento, al que Sandstein también ha dedicado un importante catálogo de 312 folios y 152 imágenes a color.

Rafael de Urbino o simplemente Rafael creó a partir de 1515 y por encargo del papa Leon X (Giovanni di Lorenzo de Medici) diez cartones de gran formato para confeccionar esos tapices en Bruselas. Las piezas muestran escenas de la vida de los apóstoles Pedro y Pablo.

Dos facsímiles especialmente diseñados muestran cómo eran los modelos pictóricos originales, pegados entre sí sobre más de 100 hojas. Los cartones fueron utilizados más tarde, en el siglo XVII, por la manufactura inglesa de tapices de Mortlake, cerca de Londres, para producir otra serie de estos hermosos paños. Así se originaron las seis colgaduras que más tarde, en 1728, pasaron a ser propiedad del rey de Sajonia Augusto el Fuerte un gran mecenas de las bellas artes en general.

La presentación abarca desde los primeros bocetos de Rafael hasta el influjo que tuvo su lenguaje pictórico sobre los artistas posteriores hasta el siglo XIX, con una multitud de ejemplos de su recepción. Cinco de los seis tapices de Dresde (el sexto quedó sin terminar y faltaría aún un séptimo), se muestran aquí complementados con dos préstamos de la institución Mobilier National/Les Gobelins, de París, que muestran claras similitudes en el diseño con los textiles de la colección sajona.

La muestra abarca asimismo más de 50 importantes pinturas, esculturas, grabados y dibujos de Rafael, Nicolas Poussin, Peter Paul Rubens, Rembrandt, Anton van Dyck, Marcantonio Raimondi y Diana Scultori cedidos por instituciones alemanas y extranjeras. Entre los dibujos figuran originales trazados por la mano de Rafael y de los especialistas de su taller, entre los que se contaban (al menos a comienzos de la década de 1510) Giovanni Francesco Penni, Giulio Romano, Giovanni da Udine, Perino del Vaga, Tommaso Vincidor y Polidoro da Caravaggio.

En el taller se realizaban también grabados que dan cuenta asimismo de la evolución de esos bosquejos. Así, por ejemplo, un grabado de Agostino Veneziano, tras un estudio de El castigo de Elimas (1516), y otro de Marcantonio Raimondi sobre la Prédica de San Pablo en Atenas (1517-1520) que reproduce un modelo anterior, más tarde modificado. Las esculturas antiguas de la exposición ilustran también la influencia que tuvo Roma, metrópolis del arte en aquel entonces, para la comprensión de las creaciones rafaelianas.

Los tapices destinados a la Capilla Sixtina que ahora se encuentran en la Pinacoteca del Vaticano, fueron colgados por primera vez en la Navidad de 1519. Los cartones originales de Rafael que ahora forman parte de la colección del Museo Victoria and Albert de Londres, reaparecieron en Génova en 1623, donde fueron adquiridos por el príncipe de Gales (más tarde el rey Carlos I de Inglaterra).

Así fue como llegaron a la fábrica de tapices de Mortlake y sirvieron de modelo para nuevas versiones, una para el rey inglés y otra, con seis paños, que pasó a manos del rey sajón. Tres de las seis colgaduras de Dresde están dedicadas a San Pedro y las otras tres a San Pablo; representan escenas de la Biblia, como las referidas al mago judío Elimas en los Hechos de los Apóstoles (cap. 13:8), quien quedó ciego al tratar de impedir que el procónsul romano Sergio Paulo se convirtiera al cristianismo al escuchar las prédicas de San Pablo y San Bernabé.

Debido a la pandemia de COVID-19, el programa cultural paralelo no puede llevarse a cabo como estaba previsto originalmente, de modo que la conferencia titulada Rafael y el dibujo: una mirada más cercana que iba a dictar Angelamaria Aceto, historiadora de arte del Ashmolean Museum de Oxford, será difundida como webinario para abordar los últimos descubrimientos sobre la inteligencia gráfica y el talento visual del genio de Urbino.

Las imágenes de Rafael siempre han sido impresionantes, porque este gran artista del Renacimiento italiano demostró ser un maestro del lenguaje pictórico, con escenas claramente reconocibles; de hecho imágenes que hablan, afirma Stephan Koja, director además de la Skulpturensammlung (Colección de esculturas) de Dresde que cubre el amplio período hasta 1800.

Demuestran también de manera impresionante cómo Rafael revolucionó las imágenes del Alto Renacimiento italiano y especialmente el arte de los tapices a principios del siglo XVI, agrega Koja. Los cartones dejan en claro la meticulosidad del maestro en el estudio del cuerpo humano en diferentes posturas y la transferencia de la esctructura narrativa a arquitecturas y paisajes exquisitos. La exhibición reúne algunos de esos bocetos y permite al espectador mirar a hurtadillas por encima del hombro de Rafael para conocer cómo descubrió y seleccionó sus motivos.

Compitiendo directamente con Miguel Ángel, Rafael hizo algo completamente nuevo: unas pocas figuras monumentales que se caracterizan por gestos de habla en lugar de figuras centrales con elementos decorativos y detalles explicativos, señala el conservador. Se puede ver cómo se expresan y actúan sus figuras para comprender a través del poder de esas imágenes la interacción que tiene lugar en la escena.

Las representaciones destacan el supuesto poder que poseían Pedro y Pablo para curar y para sancionar a las personas, según los casos, y subrayan asimismo la importancia de estos Apóstoles en el surgimiento de la Iglesia Cristiana; el humilde pescador de Galilea como vicario de Jesús sobre la Tierra y su otrora fanático perseguidor, el fariseo nacido en Tarso, como su gran misionero. En primer término, las escenas elegidas acentúan el primado de Pedro, el elegido por Cristo (el ungido en griego o Mesías en hebreo), y con ello la autoridad del papa romano como su sucesor-una declaración de especial importancia política para el papa.

Con estos tapices, Rafael revolucionó el procedimiento que había sido común hasta entonces, apunta Koja. En lugar de llenar la superficie con detalles decorativos, crea algunas figuras grandes y monumentales que interactúan con gestos y mímicas elocuentes. Literalmente se las puede ver hablar y reaccionar entre ellas, explica.

Muchos detalles del encargo recibido por Rafael no se conocen exactamente. Solo se extraen conclusiones de algunos documentos. El artista tuvo que orientarse por la arquitectura de la Capilla Sixtina. El trabajo le fue encomendado a Rafael, porque León X quería diferenciarse de su predecesor Julio II, quien había encargado a Miguel Ángel el gran fresco de la bóveda de esa estancia, la más conocida del Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano. El 15 de junio de 1555 Rafael recibió un primer pago de 300 ducados por los cartones para tapicerías que serían enviados a Flandes. Los investigadores coinciden en que para esa fecha ya estaban listos y aprobados los bocetos y que la labor sobre los cartones ya habia comenzado.

El papa quería contrarrestar esto con algo aún más precioso. Sin embargo, preciosa es solo la técnica del tapiz. Se estima que la primera concepción del proyecto tuvo que haber comenzado en 1514. En aquellos tiempos, esos paños, debido a la complejidad de las técnicas de confección, servían a quienes los poseían como medio de representación y de legitimidad, para mostrar su prosperidad. Pero, por supuesto, el artista no tejió los tapices él mismo, contaba con una fábrica de tejidos en Bruselas que se ocuparía de ello.

Los diseños fueron dibujados y pintados indistintamente con estilete de metal (antecesor del lápiz), gouache, plumilla, tinta marrón, aguadas en esa misma tonalidad, tiza, sanguina y carboncillo sobre papel y pegados sobre hojas cartón. Luego éstos eran cortados en tiras que se enviaban al taller de Pieter van Aelst en Bruselas para preparar los telares de alto lizo. El verdadero Rafael es el de estos modelos pictóricos, dice Koja. Pero, algunos de los tejedores no podrían haber hecho nada con las áreas vacías que dejaba Rafael y en parte las completaron con otros motivos de menor importancia, acota el conservador.

La genialidad de Rafael, según Koja, radica en condensar escenas en su contenido expresivo, es decir, crear gestos realmente hablados, aumentar el drama de tal manera que se haga evidente lo que está sucediendo allí. Un caso particularmente nítido, añade, es el de La pesca prodigiosa, la obra que retoma una escena del Evangelio, según la cual Pedro y los experimentados pero frustrados pescadores reconocen en Jesús al Mesías (el ungido) y caen de rodillas ante él por sus milagros.

Esta concentración en la expresión más concisa y en la actitud más apropiada había fascinado e influenciado a los artistas de su tiempo y a las generaciones posteriores. Esto se hace evidente, por ejemplo, desde Alberto Durero a Rembrandt y Rubens o desde Poussin a Schnorr von Carolsfeld. Durero y Rafael intercambiaban entre sí, acota la co-curadora de la muestra, Larissa Mohr. Se enviaban mutuamente dibujos y la influencia recíproca puede apreciarse en varias de sus obras.

El propio Rafael había promovido la difusión de sus ideas pictóricas mediante grabados sobre planchas de cobre, lo que contribuiría a su gran popularidad y al enorme impacto de sus trabajos. Según Koja, los diseños ya se conocían en Roma cuando los tapices todavía se tejían en Bruselas.

Los dibujos de Rafael forman parte asimismo de la rica colección de la Gemäldegalerie de Dresde y muestran cómo se inspiró en la Antigüedad, cómo estudió el cuerpo humano, cómo probó posturas y gestos. Obras como la Hoja de estudio con grúas, de Giovanni da Udine, demuestran cómo Rafael involucraba a los alumnos y a los artistas empleados del taller en el proceso creativo.

La espectacular muestra de Dresde, pospuesta por la pandemia, tuvo que desistir de algunos préstamos prometidos desde Estados Unidos, porque no había vuelos de transporte y el personal del museo tampoco podía viajar a ese país, explica finalmente el director y conservador de la Gemäldegalerie. Con algunas leves diferencias, la totalidad de esta exhibición será presentada en el Museo de Arte de Columbus.

Notas

1. Stefan Koja, "Raffael. Macht Der Bilder: Die Tapisserien Und Ihre Wirkung", Dresden: Sandstein Verlag, 2020, 336 Seiten. ISBN 978-3954985517

2. Stefan Koja, "Raphael. The Power of Renaissance Images", Dresden: Sandstein Verlag, 2020, 336 pages. ISBN 978-3-95498-552-4

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