España - Cataluña

Un 'concierto de jazz'

Carles Viarnés

jueves, 6 de junio de 2002
Barcelona, sábado, 25 de mayo de 2002. Teatro Fabià Puigserver.Temporada de la Orquesta de Cámara del Teatre Lliure. 'Universo Miles Davis, V.O.' Orquesta de Cámara del Teatre Lliure: Director: Lluís Vidal. Programa: 'Compulsion', arreglos lluís vidal; 'Fran dance', arr. lluís vidal; 'Milestones', arr. javier 'Feierstein'; 'Solar', arr. chris kase; Suite 'Kind of blue', arr. chris kase; 'Tout de suite', arr. lluís vidal; 'Side car', arr. 'Chris kase'; 'Bitches brew', arr. javier feierstein; 'Tutu', arr. lluís vidal; 'What it is', arr. javier feierstein Ocupación: 75%
La misma noche en que una chica buscaba su consagración artística en un país báltico, buscando el éxito efímero, entre masas desbordadas, la sombra de Miles Davis aparecía, como siempre por detrás, cálido, íntimo, en el pequeño teatro Fabià Puigserver de Barcelona.Catorce músicos salieron al escenario para rendir un tributo -y no un recordatorio, como remarcaban ellos mismos- a uno de los grandes genios musicales de los últimos tiempos: Miles Davis. El espectáculo Universo Miles Davis, V.O. de la Orquesta de de Cámara del Teatre Lliure fue un repaso a todas las aportaciones que el gran trompetista hizo al jazz, en todas sus épocas y vertientes, unificadas en una sola representación.De hecho, los temas que interpretaron corresponden a una vida artística intensa, a casi cuarenta años de trayecto evolutivo. Desde el jazz de big band hasta la música experimental, pasando por músicas menos abstractas como el rock o el funk... Pero el hecho curioso es que, pese a ser lenguajes muy diferentes entre sí , la combinación nunca llega a descolocarnos. Todos los temas tienen un hilo conductor, su sello personal: el Miles Davis interior pero transparente, que explica sensaciones humanas, de alma a alma...Una selección de los mejores músicos de jazz de nuestro país, dirigidos por Lluís Vidal, ejecutaron un concierto de jazz. Y de esta expresión hay mucho que decir. Todo el talento que habitualmente fluye en el jazz estaba aquí ordenado, sistematizado, y, por tanto, multiplicado, pues no se podía sacar más partido de esta manera -en cuanto a estructura, por ejemplo-. Sin embargo, esta organización provocó que la espontaneidad propia de esta música se reservara a los solos. En consecuencia, el elemento clave del concierto fueron los arreglos, densos en la instrumentación y muy exuberantes en cuanto a armonía. Tanto, que incluso los backgrounds eclipsaban, en algún momento, al mismo solista, y era difícil estar atento a tanta creación simultánea. Pero la compenetración entre los músicos -a destacar, sobre todo, la base de contrabajo y batería- convertía en digerible tanta energía desbordante. Estos arreglos, de todos modos, ayudaban a entrar en la estética propia de cada tema, algunos al estilo big-band, otros más experimentales con pinceladas free. Todo sin añadir nada que distorsionara la idea original, incluso sin añadir prácticamente enlaces, como por ejemplo en la Suite Kind of Blue.Los solos fueron muy variados. Desde la sobriedad del piano de Lluís Vidal - más centrado en la dirección musical del espectáculo- hasta la entrega total del saxo de Liberto Fortuny en los temas más rockeros, pasando por la conceptualidad de la batería de Xirgu, por citar algunos. Cada cual, desde su perspectiva, recordaba al Davis que le ha marcado musicalmente. Porque, de Davis, hay donde escoger.En resumen, una buena ocasión para adentrarse en el mundo del gran Miles, hoy en constante evolución, y que nos permite pensar,sí, en la música, pero también en el papel que el hombre en ella desempeña.

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