Novedades bibliográficas

Lo más escandaloso del escándalo es que una se acostumbra a ello

Juan Carlos Tellechea

miércoles, 1 de julio de 2020
Simone de Beauvoir. Ein Modernes Leben © 2020 by Piper Verlag

Millones de mujeres en el mundo dan hoy por sobreentendido lo que en su tiempo postulara, rompiendo audazmente todos los tabúes, la filósofa feminista y escritora francesa Simone de Beauvoir, muchas veces sin haber oído siquiera su nombre ni haber leído apenas una página de sus libros.

No soy filósofa, pero estoy inmersa en la filosofía, diría de sí misma de Beauvour, una de las intelectuales más importantes del siglo XX, pareja del filósofo existencialista Jean-Paul Sartre e incansable luchadora por la igualdad de los derechos de la mujer, por la legalización del aborto y por la legitimación de las relaciones sexuales. Simone de Beauvoir está experimentando en estos tiempos un intenso redescubrimiento de su obra por parte de las nuevas generaciones.

Su vida es analizada exhaustivamente ahora por la destacada profesora británica de filosofía Kate Kirkpatrick, especializada en el existencialismo francés del siglo XX, en su libro Simone de Beauvoir. Ein modernes Leben* (Simone de Beauvoir. Una vida moderna), traducido del inglés por Erica Fisher y Christine Richter-Nilsson y publicado por la prestigiosa editorial Piper, de Múnich.

Kirkpatrick, quien dictó clases en la Universidad de Hertfordshire, en el St Peter's College de la Universidad de Oxford y en el King's College de Londres, y actualmente es tutora en filosofía y ética cristiana en el Regent's Park College, de la Universidad de Oxford, es asimismo miembro de la Royal Society of Arts, miembro asociado de la Academia de Educación Superior y tesorera de la Sociedad Sartre del Reino Unido.

No se nace mujer, se llega a serlo, expresaría con acierto Simone de Beauvoir en El segundo sexo (1949), obra fundamental en la historia del feminismo. Las diversas parejas amorosas que tuvo a lo largo de su vida se convertirían asimismo en sus amigos intelectuales, entre ellos, además de Sartre, el documentalista Claude Lanzmann (Shoah, 1985), y la entonces estudiante de filosofía Sylvie Le Bon, a quien adoptaría oficialmente como su hija y nombraría heredera de su obra literaria y de sus bienes. La relectura de sus obras merece realmente la pena, porque su pensamiento es hoy, sin duda alguna, de muy candente actualidad.

Innumerables veces fue atacada Simone de Beauvoir públicamente por sus posturas, especialmente en sus últimos años. Para los conservadores, era una mujer deshonrosa. El premio Nobel de Literatura (1952) y moralista católico (¡válgame Dios!) François Mauriac (¡nada menos!), quien sentía gran aversión por la pareja de Beauvoir-Sartre, diría a una colaboradora de la revista Les Temps Modernes, tras haber leído el ensayo El segundo sexo (1949): Ahora conozco la vagina de vuestra jefa.

Por otra parte, para la izquierda, de Beauvoir no intervenía suficientemente en la lucha de clases; y para las feministas más jóvenes era demasiado burguesa-tradicional (siempre quería desempeñar el papel masculino), según el periódico Libération.

La izquierda también está dominada por los hombres y éstos no tienen jamás ningún interés en pisotear sus privilegios. Los privilegiados siempre quieren mantener sus privilegios, respondería de Beauvoir con toda razón y sabiduría de mujer culta.

El hecho de que ella también cultivara relaciones lesbias no se supo hasta poco antes de su muerte y más aún póstumamente cuando se publicaron su diario y sus cartas a Sartre (Diario de guerra: septiembre de 1939 - enero de 1941, edición a cargo de Sylvie Le Bon de Beauvoir, 1990; y Cahiers de jeunesse, 1926 – 1930, también a cargo de Sylvie Le Bon de Beauvoir. Gallimard, 2008, obra inédita en español). Ella se arrepentiría en una entrevista con la feminista alemana Alice Schwarzer de no haber confesado antes su lesbianismo, pero se disculparía con el argumento de que la época no era propicia ni estaba demasiado madura como para romper también ese tabú.

El escándalo sería mayúsculo. Sin embargo, lo más escandaloso del escándalo es que una se acostumbra a ello, diría entonces. Mientras tanto, los críticos han acordado que incluso un escritor de memorias tiene el derecho de mantener algo de su vida privada en secreto y así mantener la soberanía y el control final sobre sus escritos. Más aún, teniendo en cuenta que las principales obras de Beauvoir fueron incluídas en la famosa colección La Pléiade con abundantes comentarios en 2018. La escritora recibiría de esta forma su consagración pública.

De ahí que resulte lógico escribir una biografía sobre esta gran mujer y su forma tan poética de decir las cosas: Besé sus ojos, sus labios, mi boca bajó a lo largo de su pecho y rozó el ombligo infantil, el bello animal, el sexo, donde su corazón latía a golpecitos; su olor, su calor me emborrachaban y sentí que mi vida me abandonaba, mi vieja vida con sus preocupaciones, sus fatigas, sus recuerdos gastados.

Simone de Beauvoir. Ein modernes Leben

Kate Kirkpatrick, quien investiga las interrelaciones entre la filosofía, la religión y la cultura en la fenomenología, el existencialismo y el feminismo francés del siglo XX, especialmente en las obras de Simone de Beauvoir y de Jean-Paul Sartre, trabaja además en formación ética, ética filosófica y religiosa, así como en cuestiones de metodología, forma y contenido, y está particularmente interesada en la literatura como medio para explorar cuestiones sobre ética y su significado. La autora no toma partido por de Beauvoir, la describe exactamente tal como era, la sitúa históricamente, pero sin enjuiciarla ni condenarla, en esta biografía que ha dividido en 16 capítulos.

Simone de Beauvoir provenía de una familia de la alta burguesía parisina venida a menos, y fue criada bajo una estricta educación tradicional católica. Su madre, Françoise Brasseur, cuyos padres perdieron su fortuna y prestigio por una quiebra bancaria, era sumamente creyente.

La pequeña Simone sufrió la crítica situación y vio cómo las relaciones entre sus padres se iban deteriorando poco a poco. Sería éste un hecho importante en el surgimiento de las ideas políticas feministas de de Beauvoir, cuya infancia estuvo marcada por haber nacido niña y no varón. Su padre, Georges Bertrand de Beauvoir, no le ocultaría que había deseado un hijo y que su sueño era que éste hubiese cursado estudios en la célebre Escuela Politécnica de París.

Tienes un cerebro de hombre, le decía muchas veces su progenitor, quien trabajó algún tiempo como abogado y era actor aficionado. Simone y su hermana pequeña, Hélène, y una compañera, su mejor amiga, Elizabetht Lacoin (apodada Zaza), con quien mantendría siempre una estrecha relación, fueron educadas en colegios católicos. Los padres compartían la convicción de que, dada la mediocre condición económica que afrontaba la familia, la única esperanza de mejora social para sus dos hijas era que se dedicaran a estudiar.

Después de concluír sus estudios con brillantes calificaciones en La Sorbonne, Simone de Beauvoir se convertiría en profesora de filosofía en la enseñanza secundaria. En 1929, ella y Sartre, aproximadamente de la misma edad, entablaron una relación libre de amistad íntima necesaria, como ellos la denominaban, que admitía otras relaciones contingentes; es decir, un pacto en el que no estaban comprometidos con la fidelidad de una pareja. Simone se creía única, pero ante Sartre reconocería que era la primera vez en mi vida que me sentía intelectualmente dominada por alguien.

Desde 1943 se convierte en escritora independiente y aparecerá su primera novela y su ensayo filosófico Pirro y Cineas. El libro analiza detalles sobre el desarrollo espiritual de Beauvoir. De niña le encantaban los oficios religiosos y la meditación en la fe; después leería obras filosóficas y teológicas de pensadores franceses y alemanes, así como narraciones de escritores estadounidenses modernos. Kirkpatrick enumera casi 50 autores en esta fase de la vida de Beauvoir.

En Los Mandarines (1954), novela con la que ganó el prestigioso Premio Goncourt, ambientada en Francia tras la Segunda Guerra Mundial, hace referencia a un marco intelectual muy influído por la política y los bandos ideológicos de aquellos años, y trata asimismo otros temas, como el feminismo y el existencialismo. Esta obra -que capta la incertidumbre y el desencanto de aquellos años, tan aguardados y de los que no se sabía si culminarían o no en una próxima guerra- marcaría el reconocimiento a su talento literario. En ese entonces era ya una de las escritoras con más lectores a nivel mundial.

En una de las fotos de la presente biografía se la ve en São Paulo el 6 de septiembre de 1960, rodeada por numerosas mujeres, firmando autógrafos y dedicatorias en sus libros y en los de Sartre (Com a morte na alma, La muerte en el alma, La mort dans l'âme (1949), en el original francés) tercera parte de la trilogía Les Chemins de la liberté, 1945-1949 (Los caminos de la libertad).

Los capítulos décimo y undécimo de la obra de Kirkpatrick, titulados respectivamente "Reina del existencialismo" y "Dilemas americanos", la describen ya como una filósofa existencialista y una escritora con éxito. En 1944, tras la liberación de Francia de la ocupación por la Alemania nazi, se convierte en la cofundadora de la revista Les Temps Modernes -título inspirado en el del largometraje Modern Times (1936) de Charles Chaplin-, junto con Jean-Paul Sartre y Maurice Merleau-Ponty, y emprende en 1947 y 1948 giras por Estados Unidos para dictar conferencias. Allí se perfilaría con su tesis sobre la opresión de las mujeres.

Sólo después de que las mujeres empiezan a sentirse en esta Tierra como en su casa, se ve aparecer a una Rosa Luxemburgo, a una Madame Curie. Ellas demuestran deslumbrantemente que no es la inferioridad de las mujeres lo que ha determinado su insignificancia, sostendría.

Los últimos capítulos describen cómo de Beauvoir se estaba volviendo cada vez más sensible a los problemas sociales.

En 1949 aparecerá El segundo sexo, un libro que alcanzaría gran éxito mundial. Simone de Beauvor realizaría otros grandes viajes: a Cuba (en 1960, poco después del triunfo de la Revolución), donde junto con Sartre se reuniría con Fidel Castro y con Ernesto Che Guevara; a Brasil (Río de Janeiro, para dictar una conferencia sobre El ser mujer, São Paulo, Manaos y Recife, para curarse de urgencia en el hospital local bajo la sospecha de haber contraído tifus) a la Unión Soviética; y a China que plasmaría en su ensayo La larga marcha (1957), país en el que conocería personalmente al líder Mao Zedong. Sus memorias aparecerían entre 1958 y 1972.

La filósofa y escritora actuaría contra los abusos políticos (en un país frustrado, tras las derrotas en las guerras de Indochina y de Argelia que signaron el fin del colonialismo francés) y los males sociales, y se pondría del lado de los estudiantes rebeldes del mayo francés de 1968. Su crítica social se volvería más aguda y abstracta. Estoy a favor de la abolición de la familia, afirmaría en 1972 en un artículo periodístico. La familia es un nido de perversiones, acotaría. En La ceremonia del adiós (1981), publicada un año después del deceso de Sartre y no muy bien recibida por desvelar detalles médicos e íntimos de su pareja, así como en otros escritos de sus últimos años, reflexionaría profundamente sobre la muerte.

Simone de Beauvoir llevaba una vida muy activa. La libertad y la disciplina eran igualmente importantes para ella. Tres temas en esta biografía son muy reveladores de su manera de ser. Por un lado: la moralista de Beauvoir. La doctrina del existencialismo es individualista (El hombre es lo que hace de sí mismo, rezaba el lema de Sartre), pero Beauvoir avanza más aún. Aborda las tensiones que surgen en un individuo, quien es al mismo tiempo un ser social, y reconoce que la acción depende siempre de las decisiones de los demás. Tu propia libertad se realiza, permitiendo a otros su libertad. Quienes ignoren esto están espiritualmente muertos, afirma en su escrito Para una moral de la ambigüedad (1947).

Por otro lado, los amoríos lesbios de Simone de Beauvoir. Ella de 30 años de edad, sus compañeras (Olga Kosakiewicz, Bianca Bienenfeld, Nathalie Sorokine) eran sus alumas, de entre 17 y 20 años. El asunto fue que de Beauvoir se enamoró locamente de las tres chicas, mientras éstas disfrutaban especialmente por ser las preferidas de su profesora de filosofía. Beauvoir tuvo que haber sido una maestra impresionante. Durante toda su vida fue consciente de su culpa, especialmente en el caso de Bienenfeld, quien se convertiría incluso en la amante de Sartre por corto tiempo. Pero hasta el final, las tres mujeres, quienes se casaron finalmente, permanecieron siendo amigas de Simone.

Por último: la historia de amor con el escritor estadounidense Nelson Algren (1909-1981). Los dos se conocieron en Chicago en 1947. La relación duró hasta 1965, cuando Algren, que incluso estaba listo para casarse con ella, se enteró, consternado, de lo importante que era Sartre para Simone de Beauvoir en su libro La fuerza de las cosas (1963), la tercera parte de la teatralogía de sus memorias. Sin embargo, fueron muchos años de un amor profundamente sentido que vivieron en visitas mutuas y viajes conjuntos por Europa y América del Norte. Por supuesto, de Beauvoir estaba tan apegada a su ambiente parisino que una vez interrumpió un viaje a México con Algren, y le confesaría: Te amé por el amor que me diste[...].

En Los mandarines había expuesto también su relación con el escritor estadounidense, aunque siempre a través de personajes ficticios. Posteriormente, de julio de 1952 a 1959, de Beauvoir viviría con Claude Lanzmann. A juzgar por sus evocaciones, con ambos amantes se habría sentido muy feliz y hondamente mujer, gozando además de su bisexualidad.

En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación.

Otro aspecto también interesante es el del polifacetismo de Simone de Beauvoir que se puede apreciar hojeando la parte final de la biografía de Kirkpatrick. Otra foto la muestra en una sentada multicultural en Paris, el 15 de mayo de 1984, menos de dos años antes de su muerte; en otra imagen se la ve en su elegante sala de estar burguesa, casi lujosa, con muebles de diseño y máscaras chinas que cuelgan de la ordenada biblioteca; así como un pasaje de texto que se refiere a ella y a Algren, quienes frecuentaban el Crazy Horse y otros clubes de estriptis, en los que su amante norteamericano se sentía perplejo ante los intérpretes de ambos sexos del espectáculo.

¿Que estaría pensando de Beauvoir en esos momentos?, se pregunta retóricamente Kirkpatrick sin facilitar una respuesta al lector. El estilo de las descripciones de la académica británica es facil de leer y no es afectado, debido también a la magnifica labor de las traductoras. Kirkpatrick investigó cuidadosamente los acontecimientos políticos (la ocupación alemana en París, la guerra de Argelia, los debates sobre sexismo) y trabajó especialmente a través de la abundante correspondencia privada de de Beauvoir. Su registro personal contiene 300 nombres.

La muerte de Sartre la afectaría sobremanera. Si bien habían elegido una relación libre, ella lo había amado y aceptado tal como era, un hombre que, como tantos otros, no tenía la vocación de la monogamia, como lo describía de Beauvoir. En 1985 su salud había empeorado mucho; bebía demasiado whisky, padecía de cirrosis hepática y, debido a los dolores abdominales que sufría, le costaba mucho esfuerzo caminar.

La profesora británica cita a la feminista noruega Toril Moi, afirmando que por último Simone de Beauvoir agotó por completo su espíritu; tras vivir su vida plenamente, como nos muestra esta excelente biografía, acabó sus días, afectada además por una neumonía, a las cuatro de la tarde del 14 de abril de 1986; había cumplido dos meses antes, el 9 de enero 78 años de edad, y faltaban ocho horas para un nuevo aniversario del fallecimiento de Sartre (el 15 de abril de 1980

Notas

Kate Kirkpatrick, "Simone de Beauvoir. Ein modernes Leben", München: Piper Verlag, 2020, 528 Seiten. ISBN 978-3492070331

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