Estudios fonográficos

'Requiem für einen jungen Dichter', de B. A. Zimmermann (3/6)

José-Luis López López

jueves, 27 de agosto de 2020
Ludwig Wittgenstein © 2020 by CC

En esta tercera entrega de Requiem für einen jungen Dichter, de B. A. Zimmermann nos centraremos en el estudio de los poemas, fragmentos filosóficos, literarios, musicales, políticos, informes, discursos (completos o en extracto), textos y contextos empleados en esta magnífica obra.

Dado lo extenso de este punto lo hemos subdividido en tres partes: F.1 -desde el inicio hasta el discurso de Imre Nagy el 31-10-1956-; F.2 -desde Composición I hasta las palabras de N. Chamberlain antes de entrevistarse con Hitler-; y F.3 -desde Composición V hasta el final-. En esta ocasión sólo analizaremos la primera parte de este punto, F.1, dejando las partes siguientes para próximas entregas. 

F.1. Desde el inicio del Requiem hasta el discurso de Imre Nagy el 31-10-1956

Insistimos: para las numerosas superposiciones y encabalgamientos, aunque también hay partes exentas, parcial o totalmente, remitimos al lector a la sinopsis D de la segunda parte de este artículo, a fin de que conozca su 'inserción' en el conjunto. Pero, aquí, iremos mostrando, completas o resumidas, todas las citas que aparecen en la obra, y también señalaremos el idioma usado por el compositor (original, o traducción) así como, cuando nos parezca necesaria, su versión castellana.

Téngase en cuenta que, como hemos dicho, en esta obra aparecen hasta 8 lenguas diferentes (o 10, si consideramos que la larga cita de Agustín de Hipona que hace Wittgenstein corresponde aún al latín 'clásico'; y el resto, latín litúrgico y las palabras de Juan XXXIII, pertenecen al latín eclesiástico; más clara es la diferencia entre el griego clásico de Esquilo y el moderno de Papandreu): en total, alemán, inglés, francés, húngaro, checo, ruso, griego clásico, griego moderno, latín clásico y latín eclesiástico. Porque, por ejemplo, las frases del Libro Rojo de Mao están incluidas en el Requiem, no en chino, sino en su traducción alemana; e igualmente, algunos fragmentos de ruso y húngaro. Eso sin citar el intraducible Finnegans Wake...

Y aún hemos hecho otra salvedad: puesto que de un 'Réquiem' se trata, acabamos de tratar por separado (apartado D de la segunda parte del artículo) el contenido litúrgico. Respecto al momento temporal en que aparecen todos los textos en la obra, nos remitimos a la sinopsis aludida. Por otra parte, una última observación: tras las decenas (quizá un centenar, y cerca de dos) de horas dedicadas a este trabajo, hemos visto que el extenso booklet que acompaña al CD de WERGO (104 págs., de las cuales 14 en inglés -incluidas las lenguas originales de diferentes citas-) no es totalmente exacto en la descripción de muchas citas; de modo que hemos debido proceder cum grano salis, aproximativamente, al señalarlas; el compositor hace elecciones a su gusto, y, el booklet no es, naturalmente, una rigurosa edición crítica (menos todavía el folleto de SONY, mucho más escueto, aunque lo hemos tenido presente). Si bien hemos podido acceder a bastantes originales, las características de esta reseña quedan, pensamos, suficientemente satisfactorias con nuestra exposición.

Otra cuestión es la duración total de este Requiem für einen jungen Dichter. Aunque, en general, las interpretaciones ocupan una hora y unos pocos minutos, esos pocos minutos son variables (lo cual no es extraño: ocurre algo semejante en casi todas las obras musicales, dependiendo de sus intérpretes). Por ejemplo, la duración 'teórica' prescrita por Zimmermann llega hasta los 06' 26" por encima de una hora; en la grabación de WERGO dirigida por Gary Bertini, ese tiempo superior a 60 minutos es sólo de 03' 10"; y en la de SONY dirigida por Michael Gielen, de 04' 12". No son grandes diferencias, desde luego. Nosotros nos atenemos a la prescripción del compositor (66' 26"), tanto en el conjunto como en cada una de las partes.

En el Prólogo, tras la introducción orquestal, lo primero que aparece (cinta magnética I) es un escrito de Ludwig Wittgenstein: los siete primeros parágrafos (llamados por su autor "anotaciones filosóficas") de Philosophische Untersuchungen (Investigaciones lógicas), de los que el primero contiene una referencia de las Confesiones de Agustín de Hipona: en latín, primero, y después en su traducción alemana. Recordemos que L. Wittgenstein (Viena, 1889-Cambridge, UK, 1951) fue un filósofo, matemático, lingüista y lógico austríaco, nacido en una de las familias más prominentes y acaudaladas del imperio austrohúngaro, y nacionalizado británico. Sus abuelos paternos, de origen judío, se convirtieron al protestantismo; pero sus padres bautizaron a Ludwig y a sus hermanos en la fe católica (la de su abuela materna), y él recibió, tras su muerte, un entierro católico a pesar de su agnosticismo. Hermano del famoso pianista Paul Wittgenstein (cuya pérdida del brazo derecho en la Gran Guerra ocasionó su petición a diversos compositores de que escribieran piezas para piano que él pudiera interpretar, la más famosa de las cuales es el Concierto de piano para la mano izquierda de Ravel). Las dos obras más señaladas de Ludwig Wittgenstein son el Tractatus logico-philosophicus (representativo del 'primer Wittgenstein', de orientación lógica), y estas Investigaciones filosóficas, publicación póstuma (del llamado 'segundo Wittgenstein', que adopta un enfoque de carácter pragmatista: no se trata de buscar las estructuras lógicas del lenguaje, sino de estudiar cómo se comportan los usuarios de un lenguaje, cómo aprendemos a hablar y para qué nos sirve; los llamados juegos de lenguaje).

Se ha discutido mucho acerca del motivo por el que Zimmermann inserta, al comienzo del Requiem, la cita de Wittgenstein, una de la más largas; probablemente, la mayor en extensión, si exceptuamos las citas litúrgicas, de la Misa de Difuntos y de la Misa Ordinaria. Parece que hay dos razones fundamentales: una, la introducción del pensamiento de Agustín sobre el tiempo (que trataremos en la entrega final, 6/6, de este sistemático estudio); otra, la formulación de la teoría wittgensteniana de los juegos del lenguaje, con la que concluye su presencia (que sigue, después, 'sobrevolando' sobre toda la composición). Pues la última frase del parágrafo 7 dice, en su traducción castellana: "Llamaré también 'juego del lenguaje' al todo formado por el lenguaje y las acciones con las que está entretejido" (volveremos también sobre ello en la última entrega, 6/6).

Un minuto después (cinta magnética IV), parte del discurso radiofónico (27-08-1968) de Alexander Dubček, líder que intentó la democratización ('el socialismo de rostro humano') de Checoslovaquia. Su proyecto fue cortado de raíz por los tanques soviéticos (eufemísticamente, del 'Pacto de Varsovia`) en aplicación de la 'doctrina Bréznev' de 'la soberanía limitada', y Dubček fue trasladado a Moscú, junto con otros dirigentes reformistas. Allí, recluidos y bajo las presiones de Leonid Brézhnev, firmaron finalmente el 26 de agosto de 1968 el llamado 'protocolo de Moscú', en el que se comprometieron a pacificar la resistencia que existía desde hacía una semana en Checoslovaquia y a que se pondría en práctica, de alguna manera, la censura en los medios de comunicación. Sin mencionarlo, daban a entender que aceptaban que en el país hubiera un ejército de intervención extranjero, aunque al principio creían que sería de forma temporal. El punto final fue el discurso de Dubček en la Radiodifusión Checa: de vuelta a Praga, lo dió (registrado en el Requiem, ocho minutos, en lengua checa), aconsejando a sus compatriotas que abandonaran la resistencia. He aquí algunos fragmentos, en checo, con nuestra traducción: ... V této dohodě je podle tohoto názoru základním předpokladem celá naše další cesta. Dohodli jsme se, že vojska z měst budou okamžitě přemístěna do vyhrazených oblastí. Souvisí to však s tím, do jaké míry budou naše vlastní československé úřady schopny garantovat pořádek a normální život na jednotlivých místech. V tomto ohledu již vláda republiky přijala vhodná opatření, která zaručí, že naše vlastní orgány přijmou opatření k regulaci našeho občanského života. ('... En este acuerdo, en nuestra opinión, la premisa básica es, sobre todo, nuestra próxima ruta. Acordamos que las tropas de los pueblos y ciudades serían reubicadas inmediatamente en las áreas reservadas. Sin embargo, esto está relacionado con la medida en que nuestras propias autoridades checoslovacas podrán garantizar el orden y una vida normal en lugares individuales. A este respecto, el Gobierno de la República ya ha tomado las medidas apropiadas para garantizar que nuestros propios cuerpos de seguridad tomen medidas para regular nuestra vida cívica'). [...] Žádáme vás, abyste si byli dobře vědomi doby, ve které žijeme. ('Por eso les pedimos a todos que sean muy conscientes del tiempo en que vivimos'). [...] V této velmi obtížné situaci nezbývá nic jiného než zachránit veškerou naši sílu a zdravý rozum, abychom je mohli později použít v jiných úkolech. ('En esta situación tan difícil no nos queda nada más que ahorrar todas las fuerzas y todo el sentido común para poder utilizarlos en otras tareas más adelante'). 

Se iniciaba un nuevo periodo, que en el protocolo de Moscú fue bautizado como 'normalización', caracterizado por una vuelta a la visión soviética del comunismo y, al mismo tiempo, por un sistema de relativo bienestar social que contrarrestara la falta de libertades. Los historiadores han discutido sobre esta actitud de Dubček y los demás dirigentes reformistas: hay quienes la califican de 'humillación' y 'rendición', y los que la consideran 'prudente' e 'inevitable'. Hay que tener en cuenta, sobre todo, el recuerdo de la revolución de Hungría de 1956, con Nikita Jruschof al frente de la URSS. El 14 de mayo de 1955 se creó el Pacto de Varsovia, atando Hungría a la Unión Soviética y a sus estados satélites en Europa Central y del Este. Aunque entre los principios de esta alianza se encontraba el 'respeto a la independencia y soberanía de los estados' y la 'no interferencia en sus asuntos internos', a fines de ese año de 1956 el intento de revolución en Hungría, encabezado por Imre Nagy, fue brutalmente aplastado por las tropas soviéticas. Las muertes, de una y otra parte, fueron numerosas, así como los heridos, que se contaban por miles, y muchos húgaros se exiliaron, a través de la frontera de Austria. Nagy, junto con Georg Lukács y otros, se refugiaron en la embajada de Yugoslavia cuando las fuerzas soviéticas entraron en Budapest. A pesar de las garantías de un pase seguro fuera de Hungría por los soviéticos, Nagy y su grupo fueron arrestados cuando intentaban dejar la embajada el 22 de noviembre y fueron llevados a Rumanía y devueltos a Budapest en 1958. Nagy fue ejecutado, junto con Pál Maléter y Miklós Gimes, tras ser sometidos a juicios secretos en junio de 1958. Sus cuerpos fueron sepultados en tumbas sin marcar en el Cementerio Municipal en las afueras de Budapest.​ Sin embargo, a Lukács se le permitió regresar en abril de 1957 para investigar de forma autónoma, puesto que había sido expulsado del partido, y falleció el 4 de junio de 1971 a los ochenta y seis años de edad.

Con lo dicho, nos hemos adelantado al momento en que Nagy y la revolución de 1956 aparecen en el Requiem. Pero era necesario, para resaltar qué diferente fue la invasión que puso fin a la Primavera de Praga. En primer lugar, en ella participaron solo los ejércitos de cuatro países del Pacto de Varsovia, la Unión Soviética, Bulgaria, Polonia y Hungría (Rumanía y Albania se negaron, y Alemania del Este no fue llamada a participar, por temor a revivir los recuerdos de la invasión nazi de 1938). Durante estos días, 72 checos y eslovacos murieron (19 de ellos en Eslovaquia), 266 fueron heridos de gravedad y otros 436 levemente; mientras que por parte de las tropas del Pacto apenas hubo bajas (unas pocas, accidentales). Y es que los checos no opusieron resistencia armada: solo hubo acciones civiles dispersas en las calles: por ejemplo, las señales de tránsito en las ciudades fueron eliminadas o borradas, para dificultar la circulación de los tanques. Aunque quedó algún recuerdo especialmente doloroso: por ejemplo, el 16 de enero de 1969, el estudiante Jan Palach se quemó a lo bonzo en la Plaza de Wenceslao de Praga para protestar contra la supresión de la libertad de expresión. En estas circunstancias, tiene más explicación el comportamiento de Dubček, que solo sufrió el 'castigo' de ser devuelto como burócrata a una explotación forestal que anteriormente había ocupado en su Eslovaquia natal. Finalmente, durante la 'Revolución de Terciopelo' que puso fin al régimen comunista en Checoslovaquia, se dirigió a una muchedumbre enfervorizada, en Bratislava y, posteriormente, en Praga junto a Vaclav Havel (todo parece indicar que le reconocieron su actitud en 1968). Fue elegido presidente de la Asamblea Federal en diciembre de 1989. Murió en 1992 a causa de las heridas de un accidente de automóvil y está enterrado en Bratislava.

En el Requiem (cinta magnética II), casi al mismo tiempo que parte del discurso de Dubček, aparecen las alocuciones de Juan XXIII. Después del largo (1939-1958) y controvertido (principalmente en lo que respecta a la intensidad de su reacción frente a los crímenes del régimen nazi en Europa contra judíos y comunistas) pontificado del Papa Pacelli, Pío XII, Angelo Giuseppe Roncalli, Patriarca de Venecia, fue elegido, sorprendentemente, en el Cónclave de octubre de 1958, con 77 años, como un "Papa de transición" dada su avanzada edad y su modesto perfil personal: ni los cardenales ni el resto de la Iglesia esperaban que el temperamento alegre, la calidez y la generosidad del papa Juan XXIII cautivaran los afectos del mundo de una forma en que su predecesor no pudo. Pero fue el primero desde 1870 que ejerció su ministerio de obispo de Roma visitando personalmente las parroquias de su diócesis; redujo los altos estipendios (y la vida de lujo que, en ocasiones, llevaban los obispos y cardenales de la Curia romana), y dignificó las condiciones laborales de los trabajadores del Vaticano, que hasta ese momento carecían de muchos de los derechos de los trabajadores de Europa, retribuidos con bajos salarios. Por primera vez en la historia nombra cardenales indios, africanos (entre ellos, el tanzano Laurean Rugambwa, primer cardenal de raza negra; y también por vez primera un japonés, un filipino, un venezolano, un uruguayo y un mexicano). Y su mayor decisión: tres meses después de su elección, el 25 de enero de 1959, en la Basílica de San Pablo Extramuros y ante la sorpresa de todo el mundo, anunció el XXI Concilio Ecuménico -que posteriormente fue llamado Concilio Vaticano II-, el I Sínodo de la Diócesis de Roma y la revisión del Código de Derecho Canónico. 

El Concilio constó de cuatro sesiones: la primera de ellas fue presidida por el mismo Papa en el otoño de 1962. Él no pudo concluir este Concilio, ya que falleció un año después (el 3 de junio de 1963). Las otras tres etapas fueron convocadas y presididas por su sucesor, el papa Pablo VI, hasta su clausura el 8 de diciembre de 1965. Comparativamente, fue el Concilio que contó con mayor y más diversa representación de lenguas y etnias, con una media de asistencia de unos dos mil padres conciliares procedentes de todas las partes del mundo. Asistieron, además, miembros de otras confesiones religiosas cristianas. El Concilio se convocó con los fines principales de: promover el desarrollo de la fe católica; lograr una renovación moral de la vida cristiana de los fieles; adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo; y lograr la mejor interrelación con las demás confesiones cristanas, principalmente las orientales. Se propició que fuera una puesta al día (aggiornamento) de la Iglesia, renovando los elementos que más necesidad tuvieran de ello, revisando el fondo y la forma de todas sus actividades; pretendió proporcionar una apertura de diálogo con el mundo moderno, actualizando la vida de la Iglesia sin definir ningún dogma, incluso con nuevo lenguaje conciliatorio frente a problemas actuales y antiguos.

Las frases -a veces incompletas- de Juan XXIII incluidas en el Requiem (la traducción latín-castellano es nuestra) son estas:

Concilium oecumenicum Vaticanum secundum, quod a tam felicibus auspicius incoatum est. ('El Concilio ecuménico Vaticano II, que ha sido iniciado con tan felices auspicios'). Immensae fide molis est opus. Praegrave est inceptum. In eoque iure merito spesorbis terrarum collocatur et vota resident nostra fragrantissima. ('Es necesaria una fe de inmensa profundidad. La tarea es muy pesada. En esta disposición se fija con razón la esperanza de toda la tierra y residen nuestros más ardientes deseos'). Dum labores pergunt tacite fidem, sed non intermissa mentium alacritate, animoprospiciente antistitum multitudinem, qui in Vaticanam Sancti Petri Apostoli basilicam rursus una simul convenient ad eiusdem sacrosanctae generalis synodi sessionem alteram frequentandam. ('Mientras los trabajos despiertan la fe calladamente, pero con un gozo ininterrumpido de las mentes, con ánimo expectante de la multitud de obispos, que volverán conjuntamente a la basílica del Apóstol San Pedro para asistir a otra sesión de este sacrosanto sínodo general'). Praesaga adlabitur laetitia, et exultanter subeunt verba prophetae: "Circumspice, Jerusalem,... et vide iocunditatem a Deo tibi venientem... ('Invade la alegría presagiada y magníficamente se alzan las palabras del profeta: vuelve la mirada hacia oriente, Jerusalén,... y contempla la alegría que Dios te envía... [Nota bene: esto es de Baruc, 4,36]. ...nihil ominus obliviscendum numquam est: concilium oecumenicum praecipueopus esse Sancti Spiritus, qui Ecclesiae est vere uti cor et reflorentis eius veris perpetuus auctor et dator... ('...sin embargo, no debe olvidarse nunca que el concilio ecuménico es principalmente obra del Espíritu Santo, que verdaderamente es como un corazón y perpetuo autor y dador de esa floreciente primavera...'). Ac de causa: non sine laeta expectatione erectaque spe redeuntem salutamusPentecostis diem festum, quo Ecclesiae filii frequentiore ad sacras sedes accursu divinum Paraclitum precibus incesissimis exorare assolent. ('Y por este motivo: no sin alegre expectación y con elevada esperanza, saludamos el reinstaurado día festivo de Pentecostés, en el que los hijos de la Iglesia suelen orar al divino Paráclito con encendidísimas preces y acudir con mayor frecuencia a las sagradas sedes'). Preces, age, ipsas, dilectissimi nobis Germaniae fili, hoc sanctissimo die a vobis etipse adhiberi cupimus, ut praesentes Ecclesiae necessitates requirunt. Sedulis votis etunanima consentione certatim invocate pergente oecumenico concilio Vaticano secundo Sancti Spiritus gratiam... ('Amadísimos por nosotros hijos de la Germania, en este sagrado día deseamos por parte de vosotros y yo mismo que se dirijan estas preces según requieren las necesidades presentes de la Iglesia. Con solícitos votos y unánime sentimiento invocad a porfía, comenzando el concilio ecuménico Vaticano II, la gracia del Espíritu Santo...'). Credamus, fratres, quantum quisque amat Ecclesiam, tantum habet SpiritumSanctum. Deipara virgo materna ope sua vos adiuvet semper atque tueatur. Eademque benigne det vobis ut omnes in mores vestros referre valeatis per clara illa Sancti Pauli Apostoli adhortativa verba: "Fratres, gaudete, perfecti estote, ...idem sapite, pacem sectamini, et Deus pacis et dilectionis erit vobiscum..." ('Creamos, hermanos, que cuanto cada uno ama a la Iglesia tanto posee al Espíritu Santo. Que la Virgen, madre de Dios, os ayude y os proteja siempre con su poder materno. Y ella misma benignamente permita que todos podáis manteneros en todas vuestras costumbres a través de aquellas ilustres palabras exhortativas del Apóstol San Pablo: "Hermanos, regocíjaos, sed perfectos, sed de una sola mente ..., seguid en paz, y el Dios de la paz y del amor estará con vosotros...'). Gratia Christi, caritas Dei, et communicatio Spiritus Sancti sit cum omnibus vobis. Amen ('La Gracia de Cristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sea con todos vosotros. Amén.). 

Casi simultáneamente con las palabras de Dubček y de Juan XXIII, y también de Wittgenstein, y de la Missa pro defunctis (Postcommunio, Introitus, Oratio, Lectio, suena (cinta magnética III) el Monólogo de Molly Bloom, del Ulises de James Joyce. Con ello se completa el Prólogo. El texto inglés de este último capítulo, titulado 'Penélope' (la esposa fiel de la Odisea, irónica contrafigura de Molly), escrito de un tirón, sin puntuación alguna (salvo el punto final) comienza así:

no thats no way for him has he no manners nor no refinement nor no nothing in his nature slapping us behind like that on my bottom because I didnt call him Hugh the ignoramus that doesnt know poetry from a cabbage thats what you get for not keeping them in their proper place pulling off his shoes and trousers there on the chair before me so barefaced without even asking permission and standing out that vulgar way in the half of a shirt they wear to be admired like a priest or a butcher or those old hypocrites in the time of Julius Caesar...

Traducción castellana: no hay educación ni modales ni nada de nada en su naturaleza dándome un cachete por atrás de esa manera en el culo porque no lo llamé Hugh el ignaro que no distingue la poesía de una berza eso es lo que consigues por no ponerlos en su sitio quitándose los zapatos y los pantalones ahí mismo en la silla delante de mí con toda la caradura sin ni siquiera pedir permiso campándole eso de una manera tan vulgar en esa medio camisa que llevan para que se les admire como a un cura o a un carnicero o esos viejos hipócritas en los tiempos de Julio César...

Y finaliza así: ...and the sea the sea crimson sometimes like fire and the glorious sunsets and the figtrees in the Alameda gardens yes and all the queer little streets and the pink and blue and yellow houses and the rosegardens and the jessamine and geraniums and cactuses and Gibraltar as a girl where I was a Flower of the mountain yes when I put the rose in my hair like the Andalusian girls used or shall I wear a red yes and how he kissed me under the Moorish wall and I thought well as well him as another and then I asked him with my eyes to ask again yes and then he asked me would I yes to say yes my mountain flower and first I put my arms around him yes and drew him down to me so he could feel my breasts all perfume yes and his heart was going like mad and yes I said yes I will Yes.  

En castellano: ...y el mar el mar carmesí a veces como fuego y las puestas de sol gloriosas y las higueras en los jardines de la Alameda sí y todas aquellas callejuelas extrañas y las casas de rosa y de azul y de amarillo y las rosaledas y los jazmines y los geranios y las chumberas y el Gibraltar de mi niñez cuando yo era una Flor de la montaña sí cuando me ponía la rosa en el pelo como hacían las muchachas andaluzas o me pondré una roja sí y cómo me besaba junto a la muralla mora y yo pensaba bien lo mismo da él que otro y entonces le pedí con la mirada que me lo pidiera otra vez sí y entonces me preguntó si quería sí decir sí mi flor de la montaña y al principio le estreché entre mis brazos sí y le apreté contra mí para que sintiera mis pechos todo perfume sí y su corazón parecía desbocado y sí dije sí quiero Sí.

Un excelente ejemplo del llamado flujo de conciencia literario (los lectores interesados pueden encontrar fácilmente en internet el capítulo completo, tanto en inglés como traducido).

Como señalábamos, aquí concluye el Prólogo del Requiem: la Misa en el Coro III, Wittgenstein en la cinta I, Dubček en la IV, Juan XXIII en la II, Joyce en la III; además de la presencia constante -no dejaremos de recordarlo- de la orquesta.

La sección segunda, Requiem I, aparte de la omnipresente orquesta y los Coros I, II y III, utiliza a los recitadores I y II, y a las cintas magnetofónicas I, II, III y IV, a lo largo de los siguientes 15 minutos. Señalamos las 'citas' según el orden de aparición, aunque, repetimos, se encabalgan con frecuencia, total o parcialmente: En las cintas I, II, III y IV, final de un discurso de Geórgios Papandreu en el Parlamento griego, 1967: Η δημοκρατία θα νίκηση! ('¡La democracia ganará!'). No fue así: el 28 de abril de ese mismo año tuvo lugar el 'golpe de los coroneles', un mes antes de las elecciones en las que el partido Unión de Centro de G. Papandreu era favorito. Cintas II y IV, grabación, en griego clásico, de versos de Prometeo encadenado, de Esquilo (hoy está en discusión si esta tragedia fue obra suya o de otro autor desconocido); simultáneamente, aunque con un pequeño décalage, que produce un efecto de eco, unos cuantos versos en dos grupos. Aunque suenan, como decimos, en griego, aquí damos su traducción castellana.

Primer grupo (Prometeo): ¡Oh divino éter y vientos de rápidas alas, 90 fuentes de los ríos, abundante sonrisa de las olas marinas! iY tú, tierra, madre universal! iTambién invoco al disco del sol, que todo lo ve! iVed qué sufrimientos padezco -¡yo, que soy un dios!- impuestos por las deidades! Segundo grupo (Io): ¡Qué tierra es ésta? Qué raza hay aquí? ¿Quién diré que es éste que estoy viendo expuesto al rigor de las tempestades en frenos de rocas? ¿En castigo de qué falta pereces? Indícame en qué lugar de la tierra me he extraviado yo -¡desgraciada!-.

Sigue, con la voz del recitador I, el Artículo 1.1 de la Grundgesetz, 'Ley Fundamental' de la República Federal Alemana, promulgada tras la II Guerra Mundial, que tiene carácter constitucional. Su Título I, 'Los derechos fundamentales' tiene 19 artículos, de los cuales el 1.1 dice: Die Würde des Menschen ist unantastbar. Sie zu achten und zu schützen ist Verpflichtung aller staatlichen Gewalt. ('La dignidad humana es inviolable. Respetarla y protegerla es una obligación de toda violencia estatal'). Señalemos que la 'violencia estatal' establecida por las leyes es legítima.

Y, a continuación, aparece (cinta magnética I) una de las grandes referencias literarias del Requiem: el poema de Vladimir Maiakovski Verehrte Genossen Nachkommen, (o Aus vollem Halse) en sus primeros versos. Antes de transcribirlos, diremos algo de este poeta, figura muy central en la composición de Zimmermann. Elegimos esta transliteración de su nombre en ruso, que como es sabido, consta habitualmente de tres partes: Владимир Владимирович Маяковский; es decir, Vladimir, nombre; Vladimirovich, patronímico; y Maiakovski, apellido; el nombre y el patronímico, en este caso, son usuales; en cauanto a la transliteración del apellido, hemos elegido una 'opción intermedia' en castellano, entre Mayakovski -en alemán, Majakowskij- y el 'hipercastellanizado' Maiacovsqui). Nacido en Baghdati, Imperio Ruso (parte de la URSS desde 1921, tras la invasión del Ejército Rojo; desde 1991, República de Georgia) y muerto en Moscú en 1930, fue un poeta y dramaturgo revolucionario ruso y una de las figuras más relevantes de su poesía de comienzos del siglo XX. Se suicidó de un disparo en el corazón el 14 de abril del año mencionado.

En el Requiem es citado, unas veces en ruso con caracteres cirílicos, y otras en su traducción alemana. Nosotros daremos, en algunos casos, los textos en alemán (la transcripción en caracteres cirílicos es muy difícil), y, en todos, la versión castellana. Verehrte Genossen Nachkommen significa 'Respetables camaradas venideros'. Por consiguiente, los cuatro primeros versos son: ¡Respetables camaradas venideros! / Revolviendo la mierda petrificada de ayer, / estudiando la lobreguez de nuestros días, / vosotros, probablemente, preguntaréis también por mí.

Lo siguiente que aparece son las Palabras del Presidente Mao-Tse-Tung (en la traslación antigua, no en la actualizada Mao Zedong: de cualquier manera, en chino, coreano, japonés, y también en húngaro y otras lenguas, el primer vocablo designa el apellido y el o los posteriores el nombre: llamarlo Mao no es un signo de familiaridad, como sí lo era llamar Fidel a Fidel Castro: en muchos idiomas occidentales, tenemos el hábito de escribir primero el nombre y luego el apellido, incluso cuando se trata de chino o coreano; lo que ocurre es que Mao es mucho Mao como para que se lo nombrara como Zedong). Y las palabras de Mao que se contienen en esta obra pertenecen todas al Pequeño Libro Rojo, que fue publicado en abril de 1964 por el gobierno de la República Popular China, recopilado por su colaborador Lin Biao (o Lin Piao: por cierto, nacido en la hoy tristemente célebre ciudad de Wuhan), ministro de Defensa, y jefe de las fuerzas armadas, en el que se recogen citas y discursos pronunciados por Mao Zedong, presidente del Partido Comunista de China. Se estima que desde su publicación se han impreso más de 900 millones de ejemplares (en la República Popular China, Ediciones en Lenguas Extranjeras, a partir de 1966), por lo que sería el segundo libro más publicado de la historia,​ sólo superado por la Biblia.

La primera cita incluida aquí (lo haremos en sus versiones alemana y castellana -de nuestro Libro Rojo particular-, como se ve, prácticamente semejantes) es: Das sozalistiche System wird leztten Endes an die Stelle des kapitalistischen Systems treten; das ist ein vom Willen der Menschen unabhängiges objektives Gesetz... ('El sistema socialista terminará por reemplazar al sistema capitalista; esta es una ley objetiva independiente de la voluntad del hombre...'). [Discurso en la reunión del Soviet Supremo de la URSS en conmemoración del 40º aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, pronunciado el 6 de noviembre de 1957]... Kommunismus bedeutet das gesamte System der Ideologie des Proletariats und zugleich auch ein neues Gesellschaftsystem... ('El comunismo es la ideología completa del proletariado y, a la vez, un nuevo sistema social...') ["Sobre la nueva democracia", enero de 1940, Obras escogidas, t. II]. Hay, más adelante, otra cita de Mao.  

Por el momento, esta es sucedida (cinta magnética III) por el inicio del discurso del Primer ministro húngaro Imre Nagy, en su lengua, el 31-10-1956 (ya hemos hecho mención de la revolución de Hungría de ese año), una inequívoca llamada a la rebelión:

Magyar testvéreim! Ismét hozzátok szólog meleg, forró szeretettel! Az a forradelmi harc, amelynec ti voltatók a hosei, gyozott! Ezek a höss napok hozták létre a mi nemzeti kormányunkat, amely hazánk függetlenségének és szabadságának szilárd talaján áll. A magyar... ('¡Hermanos míos húngaros! ¡Os hablo de nuevo con amor cálido, ardiente! ¡La lucha revolucionaria vosotros, héroes, la estáis ganando! Estos días heroicos han creado nuestro gobierno nacional, que está en el camino firme para la independencia y libertad de nuestro país. Los húngaros...').

Ya vimos cómo terminó ese intento. 

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