Opinión

“Common sense” en la última noche de los Proms 2020

Carlos Ginebreda

martes, 8 de septiembre de 2020
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La BBC y los organizadores de los Proms de 2020 han estado al borde de cometer un grave error, que afortunadamente se ha salvado a última hora. Se trata nada menos que la supresión de la parte más esperada del programa en la última noche de los Proms. La BBC anunció que no se cantarían ni el Rule Britannia ni el Land of Hope and Glory el día 12 de septiembre, que es último día del festival. Ahora se ha modificado el criterio y sí se cantarán, por parte de un coro de pequeñas dimensiones en el Royal Albert Hall.

El motivo de la eliminación de estas obras en el programa no era culpa del COVID 19. O quizás sí, porque al haberse modificado el formato del concierto (con los músicos distanciados y sin espectadores) se quería aprovechar la coyuntura para suprimir las dos piezas, que se tocarían sólo por la orquesta, junto con el tradicional Jerusalem, We´ll never walk alone y el himno nacional. La polémica es consecuencia de la lucha iniciada en Estados Unidos por las agresiones de la policía a ciudadanos de color. Es el “Black lives matters”, la “Vida de los negros importa”. Sería también la continuación de la retirada en Bristol de la estatua del esclavista Edward Colston. La BBC había consideró que estas dos piezas musicales contienen expresiones que se refieren tanto a la esclavitud como a los abusos del Imperio Británico.

Esta decisión de la BBC, según algunas encuestas realizadas, la aceptaban un nueve por ciento de los británicos. La verdad es que es un porcentaje mínimo. Por otro lado, más de 100.000 personas se han dirigido a la BBC por las redes sociales reclamando que se cantasen ambos himnos. La BBC anunció que el año que viene se volvería al formato original cantando Rule Britannia y Land of Hope and Glory como se ha hecho en años anteriores. Muchos británicos mostraban su profunda irritación, y el ambiente se enrarecía cada vez más.

La directora de orquesta Dalia Stasevska, a cargo de este evento, fue considerada en un inicio como culpable de la decisión. Hay informaciones contradictorias pues parece que dijo que ya era hora de cambiar el programa; sin embargo, la directora finlandesa hizo unas declaraciones manifestando su desolación, ya que ella no tenía nada que ver la decisión adoptada. Stasevska ha comentado que ni por un momento ella haría algo que fuese contra la cultura ni las tradiciones del Reino Unido.

El maestro del Coro para la TV Gareth Malone dice que esta sensación de discriminación viene de años atrás, ya que para miembros del coro de diversas etnias e incluso algunos de nacionalidad irlandesa, tales piezas constituyen algo ofensivo.

Debemos recordar aquí que estos himnos se suprimieron el 12 de septiembre del 2001, en memoria de las víctimas del atentado a las Torres Gemelas de Nueva York ocurrido la víspera. Ese día todavía no se sabía cuál sería el trágico número de fallecidos y desaparecidos. Fue un concierto en el que muchos lloraron a lágrima viva. La tristeza era enorme y profunda y el mundo cambiaría desde aquella funesta fecha. Leonard Slatkin interpretó emocionado el Adagio de Barber.

Pero volvamos al lío que se ha armado este año. Se hacían matizaciones, toda vez que el Rule Britannia -compuesto en 1740 por Thomas Arne- tiene en su letra palabras más aguerridas y se menciona la palabra “esclavos”, pero Land of Hope and Glory es menos agresiva y más poética. Con música de Elgar, de la primera marcha de Pompa y Circunstancia, y letra de Arthur C. Benson, Elgar no estuvo del todo satisfecho con el trabajo de Benson. La cantó Kathleen Ferrier en 1951 bajo la dirección de Sir John Barbirolli en la inauguración del Free Trade Hall en Manchester con la presencia de la Reina Madre, y así se ha hecho en múltiples eventos. También la interpretó en innumerables ocasiones la cantante Dame Vera Lynn (recientemente fallecida a los 103 años) ante los soldados británicos para darles ánimos durante la Segunda Guerra Mundial.

Boris Johnson declaró que lo que importaba es la sustancia de la música y no los símbolos. Ha salido a la palestra una vez más el impresentable líder del Brexit Nigel Farage, que ha dicho “La BBC debería parar de pedir disculpas por nuestro pasado y nuestra historia. La gente va a estar muy molesta de que se haya alcanzado este nivel de corrección política. Lo que se tendría que hacer es cerrar la BBC”.

También ha salido a la luz que Tim Davie -director general de la BBC- cobra un elevado salario, y el ambiente se ha emponzoñado de tal manera que parecía que el asunto iba de mal en peor. A final la BBC ha rectificado: se cantarán Rule Britannia y Land of Hope and Glory. Sir Keir Starmer, líder del Partido Laborista, ha declarado que se ha adoptado la decisión correcta, aunque ello no debe significar que renunciemos a analizar nuestro pasado.

Esta es la información. Pero uno no puede dejar de opinar sobre estas cosas. En primer lugar, es lamentable la radicalización de las ideas, y la supresión de dos piezas musicales que son de otra época, o de la letra de las mismas, equivale a una falta de tolerancia, ya que el contexto histórico era distinto. En segundo término, era una contradicción que se dijera que este año no se cantarían el Rule Britannia ni el Land of Hope and Glory y el año que viene sí se recuperaría la tradición. Y en tercer y último lugar, la perjudicada es la cultura musical. No hay razón admisible para atentar contra la música, por antigua que sea. Es un acto que se acerca mucho a la censura.

Con esta línea limitadora habrían de prohibirse muchísimas obras musicales, bien sean himnos patrióticos, magníficas obras religiosas que hoy día atentarían a la libertad de culto, o música de compositores de ideología autoritaria. Los señores de la BBC que han rectificado su inicial decisión podrían dejar de emitir documentales sobre el antiguo Egipto, ya que las pirámides o los grandes templos fueron construidos por esclavos. No se podría visitar ni la National Gallery ni el Museo del Prado, ya que hay cuadros con ejecuciones que atentarían contra la abolición de la pena de muerte. En caso ya muy extremo habrían de quemarse muchísimos libros.

Soy consciente también de que algunos lectores estarán en desacuerdo con las opiniones de quien esto escribe. Es legítimo y admisible. Pero a mí todo este asunto me causa un gran disgusto. El último día de los Proms es la culminación de un festival que dura casi tres meses. Y encima es algo divertido que gusta al público, que se lo toma con extraordinario sentido del humor. El polémico Norman Lebrecht, ha dicho que debe preservarse la historia de los Proms tal como ha sido siempre, incluidos el Rule Britannia y Land of Hope and Glory que sirven para unir, y más aún con la crisis que nos espera cuando pase la pandemia. Por una vez, estoy de acuerdo con Lebrecht, aunque en general sus opiniones no me gusten.

Sin embargo, lo que más me preocupa es la coincidencia de diversos movimientos radicales e intolerantes que interactúan al mismo tiempo y en diversas direcciones, que no hacen más que provocar reacciones igual de intolerantes de signo contrario. Frente a todo esto, mi desazón se convierte en una positiva esperanza. Nadie me puede prohibir la esperanza de que sobreviva lo razonable y que triunfe la sensatez. Nadie podrá pasar por encima de la emoción íntima que siento por la cultura musical, incluida la última noche de los Proms. En definitiva, con la rectificación de la BBC ha ganado el sentido común.

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