Una jirafa en Copenhague

Kokoro

Omar Jerez

jueves, 10 de septiembre de 2020
Kobe © 2020 by Julia Martínez Fernández

Kokoro significa en japonés corazón; corazón es igual a Kobe Bryant. Así lo proclamó su familia, sus amigos y por supuesto los comentaristas deportivos, todas las declaraciones sobre el astro del baloncesto estadounidense eran unánimes: Kobe era corazón; un corazón tan grande que los registros deportivos que rompió una y otra vez se comparan con la otra leyenda del baloncesto, el ya inmortal Michael Jordan.

Yo personalmente no conocí a Kobe Bryant pero varios de mis amigos en facebook y twitter por lo visto sí. Me emocionó ver cómo hablaban de él, cómo particularizaban sobre su persona señalando (seguramente con lagrimas en los ojos incluidas) lo entrañable que era; llegué a percibir que su relación era tan estrecha que seguramente y de forma habitual, comían huevos rotos en Casa Lucio* los domingos. Alguno fue aún mas allá, superando incluso el tan extendido buenismo profesional patrio, y sin un ápice de vergüenza comentó: “Te echaré de menos”; de verdad, llegué a plantearme seriamente bloquearles pero no sin antes comentar lo siguiente en su muro de condolencias improvisado: “Mi más sentido pésame tío, pero a Kobe Bryant (desde el purgatorio) y a su familia les importa un carajo lo que pongas”.

El himno americano sonaba en cada partido recordando a Kobe Bryant , el mundo entero desde todos los ámbitos ( la política, la cultura y tantos otros) se volcó con la desaparecida estrella. Se llenaron auditorios, homenajes por doquier, todo eran palabras contenidas y sollozos al rememorar imágenes suyas e imágenes de sus mejores jugadas durante su exitosa e inigualable carrera. Incluso en un memorándum hubo risas contenidas recordando las anécdotas más jocosas de Kobe Bryant:

“Era un tipo divertido y cercano”, “un padre maravilloso y protector con sus cuatro hijas”.

Ante la tragedia, el ser humano posee una capacidad maravillosa capaz de sacar la sonrisa sin perder la compostura.

Una entre tantas otras cualidades que me fascina de la idiosincrasia de los Estados Unidos de América, es que aman a sus héroes, los aman por encima de todas las cosas, nunca pensarían en dejarles huérfanos; en vida les proponen un biopic sobre sus comienzos, escriben sus memorias con un sello editorial de prestigio, e imparten charlas motivacionales, previo pago, recordando su arduo camino para poder alcanzar el éxito y ser lo que son ahora. En E.E.U.U sus estrellas son el referente, son un ejemplo vivo, ellos muestran el camino para presentes y futuras generaciones, ellos demuestran como poder lograr alcanzar el gran sueño americano, un sueño que se antoja, en no pocas ocasiones, como pesadilla, dificultades y cientos de obstáculos en el camino, pero, con la referencia de la experiencia de vida de sus grandes héroes nos hacen ver que con perseverancia y anhelo merece la pena enterrar el fracaso para materializar un proyecto, es decir alcanzar una meta, tu meta.

Buen padre, buen esposo, buen compañero de equipo, buena persona, buen jugador, buen amigo, jugador extraterrestre y admirado por sus rivales. ¿A quién no le hubiera gustado formar parte del círculo íntimo de Kobe Bryant ante semejante belleza de enorme corazón?

Cómo buen padre todo el microcosmos de su existencia residía en la devoción por sus hijas.

Está es la faceta que más ensalzo de Kobe Bryant; él buscaba siempre la seguridad y el bienestar para ellas. Si yo tuviera una hija, me gustaría ser un clon de Kobe Bryant y así poder ofrecerle todas las garantías de mostrarle que este mundo es una oportunidad dónde poder elegir opciones, un lugar seguro para ella. Pero un 30 de junio de 2003 el bueno de Kobe Bryant decidió señalar el destino sobre una empleada The Lodge and Spa en Colorado, un destino donde dicha empleada no pudo elegir opciones ni refugiarse en un lugar seguro. A ese fatídico día nadie mira, nadie lo recuerda en un memorial, ese día simplemente el “gran corazón” como bien lo expresa la performer, compositora e intérprete musical Nuria Delgada en su muro de facebook pasó a ser otra cosa:

“Este tío es un mierda, un VIOLADOR, poca cosa. Que no te engañen!!”

Notas

Casa Lucio famoso restaurante ubicado en Madrid (España)conocido por ser frecuentado por diversas personalidades tanto nacional como internacionalmente con su plato estrella los huevos rotos.

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