Chequia

Festival Janáček Brno 2020 (5): Zemlinsky Quartet

Robert Ferrer Llueca

lunes, 12 de octubre de 2020
Brno, sábado, 3 de octubre de 2020. Vila Löw-Beer. Zemlinsky Quartet: František Souček (violín I), Petr Střížek (violín II), Petr Holman (viola), Vladimír Fortin (violoncello). Josef Suk: Cuarteto de cuerda núm. 1 en si mayor, op. 11. Leoš Janáček: Mládí (Juventud), JW VII/10, sexteto para vientos (Transcripción para cuarteto de cuerda de Kryštof Mařatka). Alexander Zemlinsky: Cuarteto de cuerda núm. 1 en la mayor, op. 4.
Alexander von Zemlinsky © by Ricordi

El Zemlinsky Quartet nos deleitó con un magnífico concierto en la Vila Löw-Beer, un bello espacio con elementos decorativos pertenecientes al Art Nouveau en el que los sonidos del prestigioso cuarteto praguense sonaron de maravilla.

El programa empezó con el Cuarteto de cuerda núm. 1 en si mayor, op. 11 de Josef Suk. Compuesto en el año 1896, el cuarteto muestra todavía una gran influencia del estilo compositivo de Dvořák, quien incluso lo recomendó al editor Fritz Simrock para su publicación en la conocida editorial. La música de Josef Suk, figura de enlace entre la tradición romántica checa del siglo XIX y el inicio del siglo XX –al igual que Alexander Zemlinsky, cuya música ocupó la segunda parte de este concierto–, tiene mucha calidad y es de indudable interés compositivo, a pesar de ser todavía bastante desconocida tanto en Chequia como en el extranjero.

Durante el presente Festival Janáček Brno estamos teniendo la oportunidad de escuchar varias de sus obras corales y música de cámara, en un afán de recuperación del repertorio menos conocido. La interpretación de este cuarteto por el Zemlinsky Quartet fue realmente brillante. Los cuatro integrantes del conjunto demostraron en todo momento un dominio técnico absoluto de sus respectivos instrumentos y una coordinación realmente inusual. Evidentemente están acostrumbrados a tocar mucho juntos, y eso tiene siempre como resultado una cuidada afinación, maleable fraseo y disfrute especial durante el concierto.

La segunda obra ofrecida fue el sexteto para vientos Juventud de Leoš Janáček, en la transcripción para cuarteto de cuerda realizada para la ocasión por el compositor checo Kryštof Mařatka (recordemos aquí su interesante propuesta compositiva e interpretación en uno de los conciertos anteriores del festival). Sensacional el trabajo de transcripción de Mařatka, muy inspirado y casi en la línea de los dos cuartetos de cuerda originales de Janáček, manteniendo completamente la esencia janáčekiana presente en esta efusiva y optimista composición. A destacar los tempi más rápidos que se permitió el Zemlinsky Quartet para las indicaciones agógicas de Presto y Prestissimo en los distintos movimientos, gracias a la mayor agilidad y posibilidades técnicas propias de los instrumentos de cuerda, aproximándose así incluso más a la idea original en los manuscritos de Janáček. En contraste, algunos tempi ligeramente más lentos, discutibles en el cuarto movimiento, quizás elegidos para aprovechar los momentos poéticos de tipo más cantabile. No obstante, su interpretación fue igualmente brillante y de gran variedad tímbrica, gracias también a una transcripción rica en efectos sonoros típicos de la cuerda como son el pizzicato, armónicos, distintos golpes de arco, etc.

Después de la pausa, el concierto prosiguió con el Cuarteto de cuerda núm. 1 en la mayor, op 4 de Alexander Zemlinsky, durante el cual el cuarteto demostró de nuevo su buen hacer musical, gran sensibilidad y capacidades técnicas indiscutibles. Un cuarteto compuesto el mismo año que el número 1 de Suk que escuchamos en la primera parte, eminentemente brahmsiano sobre todo en los dos últimos movimientos, pero ya con varios guiños a lo que será el posterior estilo compositivo personal de Zemlinsky. El Zemlinsky Quartet nos cautivó con una muy buena afinación especialmente expuesta en octavas y unísonos, fraseo totalmente acertado, planos sonoros en su sitio, juego con las dinámicas, búsqueda de puntos de inflexión cadenciales, culminantes…

Todo ello fue la tónica general desde el inicio del concierto, que culminó con dos propinas aplaudidas calurosamente por un público encantado: la Barcarola de Suk y el Final del Cuarteto “Americano” de Dvořák. En definitiva, un concierto extraordinario en un marco sin igual. Una auténtica experiencia estético-artística de la mano del Zemlinsky Quartet, uno de los cuartetos de cuerda checos más interesantes que existen en la actualidad.

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