Alemania

Imponente fuerza lírica

Juan Carlos Tellechea

miércoles, 7 de octubre de 2020
Düsserldorf, domingo, 30 de agosto de 2020. Robert-Schumann-Saal, Düsseldorf. Klavier-Festival Ruhr 2020. Matthias Goerne, barítono y Jan Lisiecki, piano. Ludwig van Beethoven, Lieder: Resignation WoO 149, An die Hoffnung op. 32, Lied aus der Ferne WoO 137, Mailied op. 52/4, Der Liebende WoO 139, Sechs Lieder nach Gedichten von Gellert op. 48 (Bitten, Die Liebe des Nächsten, Vom Tode, Die Ehre Gottes aus der Natur, Gottes Macht und Vorsehung, Bußlied), An die Hoffnung op. 94, Adelaide op. 46, Wonne der Wehmut op. 83/1, Das Liedchen von der Ruhe op. 52/3, An die Geliebte WoO 140, An die ferne Geliebte (Liederkreis auf Gedichte von Alois Jeitteles) op. 98 (Auf dem Hügel sitz ich spähend, Wo die Berge so blau, Leichte Segler in den Höhen, Diese Wolken in den Höhen, Es kehret der Maien, es blüht die Au; Nimm sie hin denn, diese Lieder). 100% del aforo (reducido al 25% por la pandemia del coronavirus).
Matthias Goerne © 2020 by Caroline de Bon

El enorme esfuerzo de organización que ha desplegado el Klavier-Festival Ruhr para recuperar los conciertos cancelados a comienzos de año por la pandemia es digno de admiración. Éste maravilloso recital del pianista Jan Lisiecki y el barítono Matthias Goerne con Lieder de Ludwig van Beethoven debía haber tenido lugar el 5 de mayo pasado, paralelamente a la promoción de su CD del sello Deutsche Grammophon. Finalmente pudo llevarse a cabo el domingo 30 de agosto en la sala Robert Schumann de Düsseldorf, bajo estrictas medidas de higiene y prevención y con solo un 25% de ocupación. Fue seguido de otros a lo largo de septiembre.

Ese empeño, con mucho amor por las cosas bien hechas, fue compensado con creces en esta oportunidad con la excelente calidad de las interpretaciones, durante más de una hora, sin intervalo. El público, fascinado, ovacionó finalmente de pie durante largos minutos al dúo Lisiecki – Goerne que en los bises entregó otros dos Lieder de Beethoven: Klage WoO 113, una canción muy íntima y sensible, y la satírica Mephistos Flohlied de: Sechs Gesänge op. 75, con un encanto casi (y tal vez hasta sin casi) demoníaco.

Predominantemente, son himnos al amor (Liebe), a la vida (Leben), a la luz (Licht) los reunidos en esta velada y su referencia es asidua en sus románticos versos. El programa comenzó con Resignation WoO149, con letra de Paul Graf von Haugwitz, pleno de contrastes en las tonalidades, con una ejecución y una sincronización perfectas, con claridad y precisión al piano y gran brillantez en la entonación del barítono, entre fortes muy emocionados, y pianissimos de gran delicadeza:

Lisch aus, mein Licht!

Was dir gebricht,

Das ist nun fort,

an diesem Ort

Kannst du's nicht wieder finden!

Du mußt nun los dich binden.

(...)

Fue una muy buena idea, dramatúrgicamente hablando, cerrar el gran arco de canciones, dejando para el final An die ferne Geliebte opus 98, la pieza más hermosa que compuso Beethoven en este género, con sus seis preciosos temas del poeta Alois Jeitteles. Amorosa es la canción Auf dem Hügel sitz ich spähend:

(…)

Will denn nichts mehr sz dir dringen,

Nichts der Liebe Bote sein?

Singen will ich, Lieder singen

Die dir klagen meine Pein!

Hay gran poderío lírico en la voz de Goerne (Weimar, 1967), decididamente poética, que interpreta exactamente estas fértiles contradicciones. Formado con Hans-Joachim Beyer en el Conservatorio Felix Mendelssohn Bartholdy, de Leipzig, así como con Elisabeth Schwarzkopf y Dietrich Fischer-Dieskau, Goerne posee un instrumento vocal para casi todo, pero que nunca suena arbitrario, sino siempre personal y urgente, como en Wo die Berge so blau:

(…)

Hin zum sinnigen Wald

Drängt mich Liebesgewalt

Inner Pein.

Ach, mich zög's nicht von hier,

Könnt ich, Traute, bei dir

Ewiglich sein!

Y además mucha agilidad e imponente fuerza emocional en este canto a la primavera Es kehret der Maien, es blühet die Au:

(…)

Sie bringt sich geschäftig von kreuz und von quer

Manch weicheres Stück zu dem Brautbett hierher,

Manch wärmendes Stück für die Kleinen.

Nun wohnen die Gatten beisammen so treu,

Was Winter geschieden, verband nur der Mai

Was liebet, das weiß er zu einen.

(…)

En Der Liebende (WoO 139), con texto de Christian Ludwig Reissig, Goerne y Lisiecki trazaron un gran diseño, puntualizando compases y estrofas con bellas formas, plenos de maravillosos matices:

Welch ein wunderbares Leben,

Ein Gemisch von Schmerz und Lust,

Welch ein nie gefühltes Beben

Waltet jetzt in meiner Brust! (...)

Fue un recital de Beethoven que hacía tiempo no se escuchaba por estos lares. En general, hay muy pocas veladas con Lieder del genio de Bonn. Goerne tiene una voz poderosa, con impresionantes graves y excelentes agudos que ejercitó sucesivamente en An die Hoffnung (op. 94), con estrofas de Christoph August Tiedge:

(…)

Wenn, längst verhallt, geliebte Stimmen schweigen;

Wenn unter ausgestorb'nen Zweigen

Verödet die Erinn'rung sitzt:

Dann nahe dich, wo dein Verlaßner trauert

Und, von der Mitternacht umschauert,

Sich auf versunk'ne Urnen stützt

Und blickt er auf, das Schicksal anzuklagen,

Wenn scheidend über seinen Tagen

Die letzten Strahlen untergehn:

Dann laß' ihn um den Rand des Erdentraumes

Das Leuchten eines Wolkensaumes

Von einer nahen Sonne seh'n!

La exuberancia apasionada de Lisiecke y Goerne se pone de manifiesto también en Wonne der Wehmut (op. 83/1) con versos del más grandes de los poetas alemanes, Johann Wolfgang von Goethe:

Trocknet nicht, trocknet nicht,

Tränen der ewigen Liebe!

Ach, nur dem halbgetrockneten Auge

Wie öde, wie tot die Welt ihm erscheint!

Trocknet nicht, trocknet nicht,

Tränen unglücklicher Liebe!

Al compararlo con una grabación, en un concierto en vivo uno advierte que muchas cosas suenan muy diferentes, más animadas, más inspiradas, a veces (muy pocas) más amaneradas. Al barítono le encanta actuar y pone todo su esfuerzo físico e histriónico en este papel que él mismo se ha creado. Mucho parece aquí más auténtico de lo que debiera ser y es, pero también posibilita estados patéticos que pocos cantantes se pueden imaginar en un ambiente tan íntimo como el conseguido en la Sala Robert Schumann de Düsseldorf. Goerne es imparcial, verdaderamente audaz y generoso en sus interpretaciones.

Es bastante sorprendente cómo Lisiecki y Goerne mantienen aquí la moderación, de modo que más allá de la técnica vocal y de la sensibilidad al piano siempre prevalece la impresión de que todo surge directamente de la música, del sentido del texto, fuera del gesto conceptual y de la esencia musical, porque aquí se trata en realidad de gestos, formas, estructuras y diseños, más que de contenido.

Ambos artistas trabajan mano a mano y transmiten enfáticamente la impresión de que son grandes asuntos los que quieren comunicarnos; Goerne siempre bajo tensión; Lisiecki constantemente ágil e ingenioso. A veces el pianista es bastante impetuoso y casi demasiado flexible en términos de tempo. El público puede seguir las letras, incluidas en el programa de mano, y comprender mejor lo que ocurre sobre el escenario, cómo es que los contenidos y las formas están estrechamente conectados o cómo se desarrollan entre sí.

Lo extraordinario es la contínua tensión que logran, aunque bajo una serena soberanía que al mismo tiempo va evocando cada vez la frágil evolución anterior; el alto volumen está siempre circunscrito a la intensidad, nunca es sorpresa ni coacción ni extorsión efectista. Paradójicamente, estamos ante una expresión que mira hacia adentro y que audazmente se eleva por encima de la explosiva cuestión de la autenticidad para darle la adecuada ponderación. Excelente concierto este del Klavier-Festival Ruhr 2020.

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