España - Galicia

Vémonos o xoves

Alfredo López-Vivié Palencia

viernes, 16 de octubre de 2020
Santiago de Compostela, jueves, 8 de octubre de 2020. Auditorio de Galicia. Real Filharmonía de Galicia. Paul Daniel, director. Jean Sibelius: Pelléas et Mélisande, op. 46 (selección); Eduardo Soutullo: Alén; Edvard Grieg: Peer Gynt (selección de las suites nº 1 y 2, opp. 46 y 55); Jean Sibelius: Finlandia, op. 26.
Eduardo Soutullo © by Academia de España en Roma

Seguro que conocen ustedes la anécdota del lord inglés que llega a su casa el viernes por la tarde, se encuentra una carta certificada de Hacienda, la deja cuidadosamente en una esquina de su escritorio, y piensa: “¡qué disgusto me voy a llevar el lunes!” Más que flema británica, eso es mostrarse inasequible al desaliento. Y eso es lo que hizo Paul Daniel a lo largo de toda la función: dando la bienvenida a la nueva temporada de la Real Filharmonía de Galicia, e introduciendo –en un gallego muy decente- cada una de las obras en cartel. Particularmente animosa fue la presentación de los fragmentos de Peer Gynt, que Daniel dispuso en orden cronológico para contar la historia del personaje: no sólo leyó el texto entre número y número, sino que representó con la voz cada uno de ellos.

Ciertamente es desalentador estar pendiente de un hilo para comenzar este curso –en el que la Real Filharmonía cumple veinticinco años-, y dar el primer concierto de abono sin abonados, ante sólo sesenta personas en una sala donde caben mil, porque así lo mandan las normas sanitarias vigentes en el momento y en el lugar (ante la pertinaz incertidumbre del futuro, las localidades se pondrán a la venta a las 10 de la mañana del lunes de cada semana en que haya función: esta vez tuve suerte y llegué a tiempo para comprar mi entrada). Y como la orquesta tiene una plantilla de cincuenta músicos -y además esta noche se requirieron los servicios de algunos refuerzos en el metal y en la percusión-, se produjo una extraña paridad de gente a uno y otro lado del escenario. Pero también se dio una feliz paridad de emociones: unos y otros llevábamos mascarilla, aunque eso no impidió que -unos tocando y otros aplaudiendo- expresásemos la misma emoción.  

La buena noticia es que, después de estos largos meses de parón forzoso, la Real Filharmonía no ha perdido forma, y menos aún interpretando un programa grato a los gustos de su director. Las tres breves piezas de Pelléas et Mélisande salieron redondas en precisión y en carácter. Después vino el estreno absoluto de Alén, obra del compositor gallego Eduardo Soutullo que acaba de ganar la X edición del Premio de Composición de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas, patrocinado por el BBVA. Inspirada en el monumento megalítico Porta do Alén (Puerta del Más Allá, que se encuentra en la provincia de Pontevedra, junto a los ríos Verdugo y Lérez), en sus apenas diez minutos de duración el autor –son sus palabras- no quiere hacer música descriptiva sino sugestiva. El lenguaje empleado no es fácil ni técnica ni conceptualmente, si bien Soutullo demuestra un buen conocimiento de la orquesta –que suena transparente incluso en los tutti-, y los diferentes episodios de la obra resultan adecuadamente contrastados.

Qué alegría volver a escuchar algo de Peer Gynt, una pieza que -de tan famosa- apenas se pone en atriles. Y qué orgullo escucharla tan bien tocada en siete de sus más conocidos fragmentos: la rotundidad de “En la gruta del rey de la montaña”, la sensualidad de la “Danza árabe”, el colorismo de “La mañana”, o la serenidad de la “Canción de Solveig”, cuyo empaste sedoso de las cuerdas o el inspiradísimo fraseo en los solos de Esther Viúdez al corno inglés únicamente pueden revelar el buen entendimiento entre orqesta y batuta. Para terminar (los conciertos han de darse en formato más breve y sin descanso –no todo lo que trae el puñetero bicho es tan malo-), Finlandia: la obra es arriesgada -habida cuenta del tamaño de la Real Filharmonía-, pero Daniel se las apañó para que el metal no arrasase con todo, y la cosa salió con la brillantez que le es propia.

Igual que el lord inglés, Daniel aún siguió disfrutando un poco más del momento, y antes de marchar agarró de nuevo el micrófono para recordar que esta temporada los conciertos de la Real Filharmonía de Galicia se transmiten urbi et orbe en “streaming”, y para anunciar el programa del siguiente concierto, llamando al optimismo y a la esperanza, e invitándonos a venir con un “nos vemos el jueves”.

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