Artes visuales y exposiciones

Ernst Barlach regresa al Albertinum

Juan Carlos Tellechea

viernes, 13 de noviembre de 2020
Ernst Barlach © 2020 by Sandstein Verlag

Con motivo del 150º aniversario del nacimiento de Ernst Barlach, el más popular de los artistas del siglo XX en Alemania, el célebre Albertinum de Dresde muestra desde el 8 de agosto hasta el 10 de enero de 2021 una gran retrospectiva, única en su amplitud, con más de 230 obras y grupos de ellas, la mayor realizada aquí desde hace décadas.

Para la ingeniosa muestra de esta institución, perteneciente a las Colecciones Estatales de Arte de Dresde (Staatliche Kunstsammlungen Dresden), ha sido traída por primera vez en 80 años la escultura Frierendes Mädchen (1917) (Niña congelada), realizada en madera de roble de turbera (o de pantano).

La obra, adquirida en 1920 para las pinacotecas de Sajonia, había sido confiscada por los nazis en 1937, en el curso de su campaña de difamacion del arte moderno que esos ignorantes y genocidas seguidores del psicópata Adolf Hitler calificaban aviesamente de arte degenerado, evoca la directora del Albertinum, Hilke Wagner.

La Ernst-Barlach-Haus, de la fundación Hermann F. Reemtsma, de Hamburgo, que conserva la obra del artista, cedió expresamente esta y otras piezas para la magna exhibición que se realiza además en cooperacion con la fundación Ernst Barlach, de Güstrow, y la colección Kupferstich-Kabinett, de Dresde. Es la primera vez en décadas que se muestra tan elevado número de obras de Barlach combinadas de esta forma en una presentación. Esto ocurre solo una vez en cada generación, afirma el director de la colección de Hamburgo, Karsten Müller.

Dicho sea al margen, los museos de Dresde que dirige la historiadora de arte Marion Ackermann y que han sido reabiertos paulatinamente desde el pasado 4 de mayo, tras su abrupto cierre por la pandemia del coronavirus, presentarán desde el 19 de marzo al 27 de junio de 2021 una gran exposición del pintor neerlandés del barroco Jan Vermeer.

El voluminoso catálogo de la muestra de Ernst Barlach fue publicado por la prestigiosa editorial Sandstein, de Dresde, que en estos días participaba en la Feria Internacional del Libro de Francfort, celebrada por primera vez completamente de forma virtual en internet.

El Albertinum es un lugar de exhibición especial, porque Dresde desempeñó un papel importante en la carrera artística del expresionista Ernst Barlach; fue quí en la Academia de Arte de esta ciudad a orillas del río Elba, donde desarrolló cualidades artísticas como alumno del magistral escultor Robert Diez. En la exposición se exhiben, entre las más de 200 piezas, 30 esculturas de madera y de otros materiales, así como trabajos de Barlach como escritor, dibujante y artista gráfico. De hecho, dada la multiplicidad de sus áreas creativas, se lo puede considerar un artista multimedia.

Urge conocer a Barlach con una visión renovada, afirma Hilke Wagner. Si bien Barlacha fue condenado al ostracismo durante la era nazi, después de la Segunda Guerra Mundial los dos estados alemanes vieron su obra desde perspectivas muy diferentes: en el oeste, la atención se centró en los temas cristianos y religiosos, mientras que en el este era visto principalmente como un realista y humanista, e interpretado de manera marxista, en algunos casos, dice la directora del Albertinum. Espero que sea posible esta vez encontrarnos con Barlach sin ningún bagaje ideológico, agrega Wagner. Nunca se había recopilado tanto material de Barlach como en los últimos 40 años, afirma por su parte la comisaria de la exposición, la historiadora y conservadora de arte Astrid Nielsen.

Barlach, nacido en Wedel/Holstein, cerca de Hamburgo, en 1870 y fallecido en Rostock (distrito de Güstrow) a orillas del mar Báltico en 1938, dejó una obra opulenta con más de 10.000 bocetos, 2.800 dibujos, más de 600 obras escultóricas, así como ocho dramas y una extensa prosa.

La caligrafía de Barlach es particularmente evidente en sus esculturas de madera: formas serenas, rostros y gestos expresivos. Caminando entre las 24 obras plásticas de este material seleccionadas para la exhibición se puede apreciar con qué fuerza la veta y el fino tallado dan forma al carisma de esta piezas; cómo la precisión de las caras y los pliegues de las vestimentas contrastan con el método burdo de las fundiciones.

Las obras de Barlach han sido reproducidas, incluso en libros y postales, como las de ningún otro artista alemán del siglo pasado. Sus figuras pueblan las ciudades alemanas, las plazas delante de los supermercados, de las estaciones ferroviarias, de los bancos o de los pasajes subterráneos, y se las ve casi a diario en la televisión. Las pequeñas esculturas de la década de 1970, hechas a partir de modelos originales de yeso, se distribuyen en cantidades incalculables hoy a través de las empresas de comercio por internet. Las réplicas de las esculturas de madera son más caras que los moldes y las réplicas en bronce.

La Ernst-Barlach-Haus adquirió en 2015 a un coleccionista privado neoyorquino Weinende Frau (Mujer llorando), de diseño cúbico, que en 2012 había alcanzado en una subasta internacional la cifra récord de 938.000 dólares y un año después era ofrecida por 1,2 millones de la divisa estadounidense por una galería en la Feria de Maastricht. Esta escultura es una de las obras maestras de la exposición, en la que se combina de forma convincente la expresividad de la forma con la expresión interior del modelo.

A través de las obras más distintivas de Barlach, la exposición recorre las etapas de su carrera, desde los inicios académicos tradicionales en Hamburgo y en Dresde y de lo que él mismo describiera como la vida bohemia notablemente estéril e increíblemente poco fructífera de París en 1906, hasta que alcanzó la vía libre que lo llevó a evolucionar en su creación futura.

Durante un viaje por el sur de Rusia, Ernst Barlach comenzaría a interesarse en su obra por campesinos, trabajadores, peregrinos y mendigos que en formas reducidas ofrecerían un mínimo de detalles naturalistas. A partir de ellas desarrolló un sentido estricto de la forma, parecido a un bloque, que solo permitía que el rostro y las manos actuaran como elementos expresivos en las figuras con sus atuendos. Esta estatuaria solo sería suprimida en sus dibujos y obra gráfica.

La carrera de Barlach en el mercado comenzó en 1907 cuando alcanzó el éxito con dos esculturas de mendigos en la exposición de la Secesión de Berlín y fue acogido en la nómina de los artistas de la legendaria galería de Paul Cassirer. Con los memoriales realizados para las ciudades de Güstrow, Kiel, Magdeburgo y Hamburgo ganaría celebridad y pronto sería muy demandado en la República de Weimar (1918 -1933), representado desde 1930 por la galería Flechtheim de Berlín.

En 1937 los nazis confiscaron 381 de sus obras de museos y entidades públicas. Pero ya en 1945/1946 fue rehabilitado con exposiciones y dejó también su impronta con xilografías y litografías en las subastas de la era del denominado milagro económico alemán. Desde hace algunos años, éstas obras gráficas han sido significativamente subvaloradas, generalmente a precios inferiores a los 1.000 euros, lo que también se aplica a los dibujos, la mayoría de los cuales cuestan menos de 5.000 euros.

Cuando en 1980 y 1984 se lanzaron al mercado dos tramos de piezas de primera, de nueva y de posterior fundición del legado de Barlach a precios de hasta 200.000 marcos (unos 100.000 euros de hoy aproximadamente), quedaría así alcanzado el máximo inflacionario. Esto le causó más perjuicios que beneficios al prestigio de Barlach. Muchas de estas y otras fundiciones tardías están regresando en estos momentos a las subastas, porque la visión de la obra plástica está cada vez más sensibilizada.

Esta es la principal preocupación de la exposición de Dresde. La muestra resume la recepción de Barlach en ambos estados alemanes: aquí en el este la figura de identificación socialista, allí en el oeste el expresionista condenado al ostracismo y rehabilitado en la Documenta de Kassel que ahora es celebrado con un remanente de patetismo como artista alemán por excelencia. Entonces, ¿qué queda de él para pasado mañana? ¿Será aburrido? No. El excepcional arte de Barlach, formalmente inigualable, irrepetible y singular en su declaración y atractiva sensualidad, sigue vigente hasta hoy en día. Barlach es ejemplar en su actitud y resistencia contra el nacionalismo, el racismo y la restricción de la libertad artística. Y esto es relevante para nuestro aquí y ahora - 2020 en Dresde.

Notas

Astrid Nielsen & Hilke Wagner, "Ernst Barlach ... was wird bis Übermorgen gelten?", Dresden: Sandstein, 2020, 496 Seiten, 464 ilustraciones. ISBN 978-3-95498-553-1

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