Una jirafa en Copenhague

Todos mis respetos

Omar Jerez

miércoles, 18 de noviembre de 2020
Nonardo Perea © 2020 by Julia Martínez Fernández

Llevo semanas abordando cómo y cuándo escribir este artículo; en un principio lo había conceptualizado en un formato de entrevista consensuada con Nonardo Perea; posteriormente, pensé en hablar con el entorno del protagonista por la cantidad de matices que estoy seguro que hubieran dado incluso para realizar una tesina, seguí indagando y observé que todas las entrevistas que le habían realizado, aparte de ser magistrales, tenían un componente humano conmovedor hacía Nonardo Perea.

Nonardo Perea llegó a mi existencia por medio de un gran escritor y crítico de arte, él cual, nos invitó a diferentes agentes culturales y artistas contemporáneos a que ejecutáramos un texto-ensayo crítico sobre la vida y obra de Nonardo Perea; esto fue lo que escribí hace meses atrás sobre Nonardo Perea:

Nonardo es una rareza arqueológica que he tenido el gusto de descubrir, y cómo tal, me veo obligado a estudiarlo quirúrgicamente.La carga vital de Nonardo Perea es su verdadera performance, en su obra cómo en su experiencia de vida no hay lugar para la sutileza o la limpieza conceptual; no existen los cubos blancos o la ortodoxía pero tampoco los necesita. Puede resultar vulgar, kitsch ,o incluso ofensivo pero es en esa vulgaridad dónde reside su esencia, sus imágenes, su trabajo audiovisual, su destreza literaria, años de represión constante hacen aflorar una obra en ocasiones virulenta pero en el fondo tremendamente frágil.

A través de su obra podemos ver profundamente lo que no queremos ver. Abanderado defensor de los derechos y libertades del individuo por encima del género, Nonardo sigue intentando normalizar lo que una sociedad enferma considera fuera de o diferente. Él es un ejemplo vivo del arte desde las entrañas, un arte que duele dentro, un arte que se consigue al disparar con las tripas como solía inculcar la fotógrafa Lisette Model.

Nonardo es Cuba con todo lo que ello conlleva.

¿Sigo manteniendo seis meses después la misma percepción de Nonardo Perea?:

No solo es que mantengo parcialmente las sensaciones que me provocó Nonardo Perea en su momento, es que a su vez, su vida y su obra han amplificado el respeto que siento en todo su conjunto. De hecho he aquí un vademecum:

-Nonardo Perea debería ser objeto de debate en el academicismo más riguroso.

-Nonardo Perea debería impartir ponencias sobre arte y activismo.

-Nonardo Perea debería, y tiene licencia para hacerlo, mostrarnos cómo nuestro sufrimiento burgués acomodado es una gilipollez ante tanta ociosidad.

-Nonardo Perea debería ser el meteorito que destruya los prejuicios de toda una civilización para reconstruir un nuevo orden mitológico lleno de esperanza.

-Nonardo Perea debería convertir (con ayuda de todos) su obra en un murmuro de superación.

Indago en una cuestión que me asalta en este momento ¿Cuántas personas en la faz de la tierra hubieran podido soportar un tercio del sufrimiento que ha padecido Nonardo Perea?

Personalmente deduzco que muy pocos.

¿ Alguno de nosotros hubieras renunciado a amigos, pareja, padres y un sinfín de vínculos emocionales, para ejercer lo más valioso que tenemos, la libertad?

Nonardo Perea también tiene este hito en los marcadores del sacrificio humano. La dictadura castrista ha difamado ad hominen la cosmovisión de Nornardo Perea, pero recuerda, su legado será inmortal para futuras generaciones.

Os invito a conocer su vida y entender así sus obras. Os invito a mirar para que aprendáis a ver. Os invito a descubrir el valor que conlleva elegir la libertad.

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