Ópera y Teatro musical

Cecilia Gagliardi

José María Rebés

viernes, 20 de noviembre de 2020
Cecilia Gagliardi © Derecho público

El caso de la soprano italiana Cecilia Gagliardi es uno de aquellos en los que la memoria ha traicionado a la historia de la lírica, en la que el pueblo olvida a aquellos a los que en su momento ensalzó como los mejores de una época. No encontraréis ninguna biografía disponible en Internet de esta mujer, solo pruebas de su paso por diversos teatros principales del mundo en forma de recortes de diarios... y poco más.

Tanto es así que ni siquiera sabemos con certeza cuándo nació. Se apuntan varios posibles años: 1876, 1879, 1881 y 1890. El primero es el que da Grosses Sangerlexikon * , un diccionario que se suele considerar fiable, el segundo el Archivio Storico Ricordi * , el tercero, que a su vez es el más verosímil, el que indica el Dizionario Biografico degli italiani *  y el cuarto el indicado por Diccionario de la Música Labor. ¿Por qué es 1881 el más verosímil? Simplemente porque cuadra más con la edad que se supone que tenía una estudiante de canto al terminar sus estudios en 1901. El año 1890, apuntado por el Diccionario de la Música Labor, una edición de 1954, no parece plausible, habría terminado los estudios de música con 11 años y debutado con 13 en La Scala.

Parece, en todo caso, que nació en Roma. En cuanto a cuándo murió, solo disponemos del año indicado por Ricordi, el de 1959, y el del lugar también procedente de Ricordi: Roma. Me ha sido imposible verificar ambos datos por los medios más usuales. Siempre existe la posibilidad de que Cecilia se casara y cambiara de apellido, haciendo difícil el seguir su pista * .

Cecilia Gagliardi recibió formación musical en el Liceo Musicale di Santa Cecilia en Roma, institución conocida también como Academia de Santa Cecilia, recibiendo clases de música con la mezzo-soprano/contralto Zaira Cortini-Falchi. Esta mezzosoprano también merecería una biografía aparte, habiendo sido profesora de una serie de ilustres cantantes de principios del siglo XX, siendo la más nombrada la soprano Amelia Pinto (1876-1946), aunque tuvo otros alumnos que alcanzaron suficiente fama como para ser recordados, como el tenor Nicola Fusati (1876-1956). Fue, Zaira, la esposa de un compositor de pocas obras, de quien adquirió el anexo a su apellido: Stanislao Falchi (1851-1922), profesor de contrapunto y fuga en el mismo Liceo Musicale di Santa Cecilia. Por lo que dicen, Zaira fue una mujer de fuerte carácter y poca femineidad (en los cánones de la época: en algún artículo se mofaban de sus modales llamándola profesor Zairo) que abandonó al compositor dejándolo sumido en la depresión más absoluta * . Pero eso es harina de otro costal

A lo que íbamos: Cecilia Gagliardi se licenció en el Liceo di Santa Cecilia en 1901 * . No sabemos qué hizo entre su licenciatura y su debut con la compañía lírica del Teatro alla Scala de Milán, pero algo importante debió de hacer para conseguir el ser contratada en aquel magno teatro y debutar nada menos que en una ópera de Richard Wagner. Su carrera artística se desarrolló entre 1903 y el 1921. A partir de este año ya no hay referencias a su vida, excepto por la indicación de Ricordi del año y lugar de muerte.

El tenor italiano Giacomo Lauri-Volpi, que compartió escenario con ella, la describió como una "voz romana, compacta como una roca y atrevida como un pino de su tierra, sólida como su gran altura..., dicción articulada, voz verdiana por excelencia... generosa en vibraciones uvulares" * .

En Madrid se la consideró a lo largo de diez años como un referente, como la gran soprano a quien todos deseaban escuchar, tanto en papeles verdianos como en los wagnerianos. Eso es algo que hoy sería extraordinario para un cantante de nuestros tiempos, pero no lo era en aquellas épocas en las que tanto en Barcelona como en Madrid se cantaban todas las óperas en italiano, salvo las españolas. Wagner se cantaba a veces en varios idiomas en una misma representación.

En fin, ese Madrid que luego se olvidó de ella, de la gran Gagliardi, o por lo menos su prensa, que una vez acabada su última temporada en el Real, la 1920-1921, no volvió nunca más a escribir sobre su carrera ni a recordar su paso por el escenario del teatro de ópera de la capital salvo para comentar que alguna cantante no estaba a la altura, comparada con la Gagliardi, la Stochi, la de Lerma, etc.

Y eso a pesar de que fue tal la gloria del estreno el 5 de febrero de 1911 en el Real de la ópera Tristan und Isolde de Wagner -bajo el título de Tristán e Iseo-, que la prensa llamó a la soprano a lo largo de muchos años Iseo Gagliardi, cambiándole el nombre propio * : “Hace siete años estrenaba Tristán e Iseo en Madrid una niña [sic, tenía al menos 20 años]: Cecilia Gagliardi. Su éxito fue clamoroso y los críticos la llamaron desde entonces Iseo Gagliardi, en recuerdo de la labor que había realizado en la maravillosa ópera de Wagner * . Aquella temporada del estreno de la obra en el Real, la del 1910-1911, gestionaron el teatro los empresarios Luís Calleja y Antonio Boceta, que fueron quienes contrataron la compañía lírica italiana de la que formaban parte los ilustres nombres de Francesc Viñas, Virginia Guerrini (1871-1948), Matilde de Lerma, Titta Ruffo y Rosina Storchio, por indicar solo los más importantes.

Decía el cronista de El País a propósito de Tristán e Iseo: “A tan gran triunfo contribuyeron mucho los intérpretes; Cecilia Gagliardi, la gran artista que ha sido durante toda la temporada estrella de primerísima magnitud, parecía anoche acrecida aún; los acentos de odio, trocados en amor al beber el filtro, tuvieron tan calda y sincera expresión, que parecía absoluta verdad más que prodigio de arte, y en la escena de la muerte la gran artista rayó en lo sublime * .

El enamoramiento de los críticos les llevaba incluso a alabar cómo vestía: “La incomparable Cecilia Gagliardi, esa verdadera estrella de la actual temporada, esa «Iseo», que, sin duda, realiza el ideal del coloso de Leipzig, tiene, no sólo una voz, una figura, unos ademanes, unas actitudes, una fisonomía y una expresión encantadores, sino gusto tan exquisito para cantar, decir y sentir, como para ataviarse * .

Tres años más tarde, en enero de 1914, persistía el idilio de la prensa madrileña con la cantante italiana: “Teatro Real - La fiesta de la Prensa fue, como siempre, y aún si cabe, una gran solemnidad. El teatro colmado, el entusiasmo ardoroso, la ejecución del programa insuperable. Fidela Campiña y José Palet, en el divino dúo del tercer acto de «Lohengrin», se hicieron aplaudir por su portentosa labor; el auditorio, conmovido, asombrado, vencido por el arte supremo de Cecilia Gagliardi; la más asombrosa cantatriz dramática de estos tiempos; de Palet, esforzado, inmejorable... * .

Y en ocasión de la clausura del teatro, en 1925, decía el periodista de La Libertad: “Recordemos entre las glorias del Real otros nombres eminentes. La Julia Grissi [...], Rovira, Trinidad Ramos [...], la Borghi-Mamo, la Mantilla, la Cepeda, la Pasqua, Eva Tetrazzini [...], Emma Nevada, la Arkel, Matilde de Lerma, Rosa Vila, Cecilia Gagliardi. María Llácer, Rosina Storchio, María Barrientos, Ofelia Nieto, Ángeles Ottein, y entre las contraltos más célebres Elena d’Angri [...], Constanza Nantier-Didier [...], Amelia Stahl, Concha Dahlander, Virginia Guerrini y Gabriela Besanzoni * .

En sus largos meses de estancia en Madrid no hubo fiesta en la que no sonara su voz, tanto las del Real, como en las Fiestas de la Prensa, como en las residencias privadas de la clase socialmente mejor instalada de la capital.

Pero tanto amor no siempre se convertía en beneficios económicos. En su última temporada en el Real, la de 1920-1921, Cecilia Gagliardi percibía 3.500 ptas. por función, mientras que María Barrientos, entonces una gran diva consagrada en el Metropolitan Opera de Nueva York, cobraba 8.000 más gastos por diversos conceptos. El cachet de la Gagliardi, eso sí, estaba al nivel de la Storchio, de Palet y de Lauri-Volpi * . Sin duda no fue esa gran diferencia con la Barrientos lo que le produjo el desmayo del 14 de febrero de 1921 en plena función de Aida. Sucedió cuando se disponía a cantar el aria “Numi pietà”, momento en el cual empezó a dar muestras de no estar bien, titubeando y realizando gestos anómalos. El maestro Ricardo Villa, que dirigía la representación, ordenó parar a la orquesta y varias personas accedieron al escenario para auxiliar a la cantante. Según la prensa había padecido un ataque de pánico, quizás debido a agotamiento, fatiga del viaje y a la emoción del momento. Lo cierto es que esa fue su última temporada en el Real y en realidad su despedida de los escenarios, con alguna excepción en ese mismo año. ¿Miedo escénico? ¿Abandonó su carrera por algún problema físico o emotivo que solo se dejó entrever en esa representación de Aida? La respuesta deberá esperar a una nueva investigación * .

El hecho es que en su país fue considerada una de las grandes intérpretes de las obras de Verdi. Así, el año 1913, en la conmemoración del centenario del nacimiento del compositor de Le Roncole, se publicó una revista titulada Numero del Teatro Illustrato dedicato a Giuseppe Verdi nel centenario della sua nascita , en la cual diversos escritores y músicos versaban sobre el genial compositor. Entre ellos Giacomo Puccini, que encabezó los artículos con el titulado Giacomo Puccini parla della Gloria di Verdi. En el apartado Grandes intérpretes verdianos de esta revista e incluyó a los siguientes (por orden de página): el barítono Carlo Galeffi (1882-1961), la soprano valenciana Lucrezia Bori (1887-1960), el barítono Antonio Scotti (1866-1936), la soprano dramática Cecilia Gagliardi, el tenor lírico Alessandro Bonci, el barítono Giuseppe Bellantoni (1880-1946), el barítono Mario Sammarco (1868-1930), la soprano coloratura Amelia Galli-Curci (1882-1963), el tenor Edoardo Garbin (1865-1943), el barítono Pasquale Amato (1878-1942), la soprano Rosina Storchio (1872-1945), el barítono Riccardo Stracciari (1876-1955), el tenor Fernando Carpi (1876-1959) y el barítono Giuseppe Danise (1882-1963). Llama la atención la importancia en el mundo verdiano que en 1913 otorgaron los editores de esta revista a Cecilia Gagliardi: “artista que se ha convertido en indispensable en cualquier temporada grande”. Aún y así es la única, entre todos los intérpretes nombrados, de la cual no se sabe con certeza ni cuando nació ni cuándo falleció.

Cuando Francesc Viñas y Cecilia Gagliardi cantaban Aida, se repetía la entrada del tenor, el aria de la tiple y todos los dúos. El tercer acto casi se repetía íntegro * .

Representaciones

La lista de los teatros en los que cantó y la de las obras de su amplio repertorio se desgrana a continuación, pero evito incluir una referencia de cada evento, lo que significaría la inclusión de un exceso de información a pie de página. Baste decir que todo lo que aquí se detalla se ha obtenido de fuentes digitales de diversas procedencia: Biblioteca Nacional de España (BNE), Arxiu de Revistes Catalanes Antigues (ARCA), Biblioteca Virtual de Prensa Histórica (Ministerio de Cultura), Corriere della Sera, La Stampa, Gallica (Francia), Newspapers (Estados Unidos de América), The British Newspaper Archive, La Vanguardia, ABC, Biblioteca Digital Memoria de Madrid, Biblioteca Nacional de Portugal, Base de datos de las óperas representadas en el Teatro Colón de Buenos Aires,... entre otros recursos consultados, así como de algunos libros que se citan puntualmente.

No incluyo en la relación de interpretaciones aquellas pertenecientes a conciertos privados, beneficios, representaciones de honor, etc.

En La Scala de Milán

Puesto que las primeras noticias de Cecilia como cantante provienen de su relación con este teatro, es justo comenzar por él la relación de teatros. Fue el 10 de diciembre de 1903 cuando debutó en La Scala de Milán como Freia en Das Rheingold de Richard Wagner, una producción en italiano, en traducción de Angelo Zanardini y bajo el título italiano de L’oro del Reno, con un elenco formado por cantantes italianos, salvo el polaco Adamo Didur, en el papel de Wotan. Es extraño, no obstante, que antes de esta aparición en La Scala no se encuentren referencias de actuaciones suyas en otros teatros italianos, ni siquiera en la ciudad de Milán o en sus alrededores. Vivió en Roma hasta al menos su licenciatura en el Liceo Santa Cecilia, en 1901, y entre ambos hechos no parece haber subido a ningún escenario, algo inverosímil.

Cecilia regresó a La Scala en la temporada 1913-14, esta vez como Aida en la ópera del mismo nombre de Giuseppe Verdi, como Abigaille en Nabucco y como solista en el Réquiem del mismo compositor, los días 12, 14 y 18 de octubre, junto a Virgina Guerrini, Aristodemo Giorgini (1879-1937) y Raimondo De Angelis. Entre 1914 y 1915 cantó La Gioconda, de Amilcare Ponchielli, y el papel de Vanna en el estreno mundial de Notte di Leggenda de Alberto Franchetti (1860-1942), que tuvo lugar el 14 de enero de 1915.

El 30 de noviembre de 1914 participó en un concierto a beneficio de los belgas desplazados a causa de la Gran Guerra. El concierto, con varias obras en el programa, se celebró en La Scala con la dirección de Gino Marinuzzi (1882-1945). Contó con Cecilia Gagliardi (solista de la cantata bíblica Gallia de Charles Gounod), y con Eugenio Giraldoni, Alfredo Tedeschi, Armando Crabbé, Giuseppina Bertolazzi, Rosina Storchio, Angelo Parola, Antonio Pini-Corsi, Mario Sammarco, Angelo Parola, Fernanda Chiesa, Ines Maria Ferraris, Ninì Frascani, Alessandro Bonci, Augusto Dadò, Felice Foglia, Antonio Sabellico y Leone Pace. También participó el violinista Cesare Thompson.

En el Teatro Costanzi de Roma

El 27 de febrero de 1909 hizo su debut en el Teatro dell'Opera di Roma (Teatro Costanzi), en el papel de Aida. En este teatro participó en temporadas sucesivas: en marzo de 1909 como Margarita en La damnation de Faust (cantada, por supuesto, en italiano) de Héctor Berlioz; en abril de 1909 en un papel secundario (Marza Laszlo) de la ópera de Franco Alfano (1875-1954) Il Principe di Zilah * ; el mismo mes Loreley en la ópera homónima de Alfredo Catalani (1854-1893), en la primera representación de la obra en aquel teatro, bajo la dirección de Giorgio Polacco (1875-1960); de marzo a mayo de 1911 como Lady Macbeth de la ópera Macbeth de Verdi; en mayo de 1911 interpretó el personaje de Francesca en Paolo e Francesca de Luigi Mancinelli (1848-1921); el 6 de julio cantó el Réquiem de Verdi, con Virgina Guerrini, Giovanni Martinelli (1885-1969) y Benedetto Challis, bajo la dirección de Arturo Toscanini (los días 4 y 8 con el mismo elenco y director lo hicieron en el Augusteo de Roma); en octubre y noviembre de 1911 de nuevo el papel de Aida. Su última participación en este teatro fue como Abigaille en Nabucco de Verdi en junio de 1916, una representación que fue muy alabada por la prensa.

En el Gran Teatre del Liceo de Barcelona

Llegó al Gran Teatre del Liceo de Barcelona en la temporada 1908-1909, con la compañía del maestro Edoardo Mascheroni ( 1852-1941) contratada por el empresario Alberto Bernis (1850-1911), participando en las óperas Aida (noviembre de 1908 a enero de 1909), Les Barbares (en italiano bajo el título de I barbari) de Camille Saint-Saëns, en su estreno en Cataluña del 5 de diciembre de 1908, Il trovatore (10 de diciembre) y Mefistofele de Arrigo Boito (23 de enero).

En aquella compañía figuraba también el tenor Francesc Viñas (1863-1933), con el que coincidió en Aida en varias representaciones de enero de 1909. La compañía se había publicitado en los siguientes términos, por lo que hace a las cantantes: “El sexo bello será representado por artistas del mérito de Emma Carelli y Lina Pasini Vitale, cuyos triunfos son de todos conocidos; Cecilia Gagliardi, soprano lírico dramático, que al lado de los célebres artistas Viñas y Battistini, realizó en la última Primavera una brillante campaña en el San Fernando de Sevilla revelándose artista de primer orden; y Gilda Longari Ponzone, que en la gran temporada de Brescia acaba de conquistarse un puesto distinguido en la carrera artística [...]. Finalmente, las mezzo-sopranos serán la Sra. Alice Cuccini, reputada hoy como la primera en su género, y María Pozzi. aplaudida aquí recientemente * .

A finales de octubre de 1909 el empresario del Liceu, Albert Bernis, presentaba a la prensa el resultado de la remodelación del teatro, o más bien de su redecoración, aunque también se aprovechó para dotarlo de calefacción a agua caliente mediante un sistema Sulzer de baja presión. Para la brillante inauguración de la temporada 1909-1910, que tuvo lugar el día 1 de diciembre de 1909, se eligió la ópera Tristan und Isolde de Wagner, en italiano y con el título de Tristano e Isotta. La protagonizaron Cecilia Gagliardi, Francesc Viñas y Ramón Blanchart, bajo la dirección del yerno de Wagner, Franz Beidler (1872-1930), quien se desplazó a la capital catalana con su mujer, Isolde Wagner (1865-1919) * . Los decorados de la representación eran los del estreno en el Liceo de noviembre de 1908, del gran escenógrafo Francesc Soler Rovirosa (1836-1900). En la misma temporada, Cecilia continuó con Aida, a partir del 30 de diciembre y con Josep Palet (1877-1946) como Radamés y Virginia Guerrini como Amneris. Más tarde le tocaría el turno a Mefistofele de Boito, a partir del 8 de enero de 1910, y a La Gioconda, a partir del 1 de febrero.

La última aparición de Cecilia en este teatro tuvo lugar en 1913, en la temporada de primavera 1913 que se inauguró con Aida el 20 de marzo, con Cecilia repitiendo el papel de Aida, uno de los que más cantó a lo largo de su carrera profesional, y con Virginia Guerrini repitiendo el de Amneris. Participaron también el bajo-barítono Alfredo Brondi (1874-1928) como Amonasro y el tenor Augusto Scampini (1880-1939) como Radamés. El día 10 de abril participó en el estreno de la ópera Ero e Leandro de Luigi Mancinelli, con libreto de otro compositor, Arrigo Boito, que lo firmó con una anagrama de su nombre: Tobia Gorrio. Acompañaron en escena a Cecilia el barítono Domenico Viglione Borghese (1877-1957) y el tenor Luca Botta (1882-1917). El 20 de abril cantó Il trovatore en el teatro de La Rambla, obra con la que concluyeron las participaciones de Cecilia en el Liceo, a pesar de anunciarse, en julio de ese año, que participaría en la temporada 1913-1914, algo que en realidad no sucedió: en aquella temporada estaría en el Real de Madrid.

En el Teatro Real de Madrid

Tuvo una larga relación con el Teatro Real de Madrid, que comenzó la temporada 1910-1911, debutando con Aida en noviembre de 1910, continuando con la ópera Mefistofele de Boito en el papel de Margarita, y el papel principal de La Wally de Alfredo Catalani, una auténtica creación a tenor de la prensa. Siguió con Lohengrin de Wagner, acompañada de Francesc Viñas, y Tristan und Isolde, también con Francesc Viñas en el estreno en Madrid de esta obra, que tuvo un singular éxito para ambos.

La ejecución fue buena por parte de los dos protagonistas, Viñas y la Gagliardi, muy distante de la poesía de otras audiciones por parte de los demás. Viñas ve muy bien el personaje, quizá un poco frío en los apasionados arrebatos del gran poema de dolor que encierra el acto tercero. La Gagliardi hace una Iseo meridional, caliente, vibrante; quizá no es tampoco el personaje que Wagner realizó, pero es su arte tan sincero, tan espontáneo, va tan bien con su voz cálida y su acción de un país de sol, que aun el más descontentadizo se siente avasallado por esa hermosa fusión, por la compenetración completa de todos los factores que integran su realidad escénica * .

La temporada siguiente, 1911-1912, Cecilia comenzó sus apariciones en el Real Madrid con Gli Ugonotti (en italiano) de Giacomo Meyerbeer, en el papel de Valentina. Continuó con Tristan und Isolde, ahora acompañado por el tenor francés Charles Rousselière y con Aida, en su papel principal. La siguiente ópera que se representó fue Tannhaüser de Wagner, ahora sí con Francesc Viñas, y más tarde la exitosa interpretación de esta obra participó de nuevo en Tristan und Isolde acompañada de Francesc Viñas.

El miércoles, y durante la representación de Tannhaüser, fue víctima de un accidente la notable diva Cecilia Gagliardi. En el acto del torneo, después de terminar el dúo con Viñas, se disponía la Gagliardi a subir las gradas que figuran conducir al salón contiguo al del trono. Al poner el pie en una de las tablas cedió ésta, cayendo la artista sobre su pierna izquierda. Con gran entereza dominó el dolor hasta concluir el acto, y entonces fue reconocida por el médico de la Empresa, Sr. Nobile, que le apreció una lesión de escasa importancia. La señorita Gagliardi se negó, por cariño al público, a dejar de cantar el acto tercero; pero, al finalizar la plegaria, los dolores que sufría eran tan intensos que la privaban de todo movimiento y fue preciso trasladarla en una silla a su camerino. Ayer se encontraba mejor, y todo hace suponer que la curación será rápida, por lo que la felicitamos muy sinceramente * .

En febrero de 1912 participó en Cavalleria rusticana de Pietro Mascagni y fue Elisabeta de Valois en Don Carlos de Verdi. Desde Madrid se trasladó a Sevilla, donde cantó las óperas de Aida y Tosca de Puccini en el Teatro San Fernando, antes de comenzar la temporada sudamericana.

Regresó a Madrid para la temporada 1912-13 del Teatro Real, que comenzaría con Gli Ugonotti a finales de diciembre de 1912. Unos días más tarde tocó el turno de Don Carlos, con el barítono italiano Titta Ruffo. Luego, todavía en enero de 1913, los madrileños pudieron escucharla en el papel de Elsa de Lohengrin, con el tenor wagneriano por excelencia de los teatros españoles, Francesc Viñas. En febrero fue el turno de Tristan und Isolde, también con Viñas, y en marzo Il trovatore de Verdi, en el papel de Leonora, de nuevo con Titta Ruffo como compañero de reparto.

Casi un año después, en enero de 1914, volvió al Real con Aida, el día 8, con el tenor catalán Josep Palet como Radamés y el barítono italiano Domenico Viglione-Borghese como Amonasro. A finales de enero escenificó Gli Ugonotti, también con Josep Palet, entre otros cantantes. Luego vino Il trovatore, todavía en el mes de febrero, acabando el mes con Un ballo in maschera. El 4 de marzo se presentó en Parsifal de Wagner, en el papel de Kundry, acompañada del tenor Augusto Assandria y con la dirección de José Lasalle (1874-1932).

En enero de 1917 regresó de nuevo al teatro de ópera madrileño, comenzando la temporada con Aida, acompañada del tenor Aureliano Pertile (1885-1972) y con la dirección de Tullio Serafin (1878-1968); continuó con Tosca, todavía en enero y también acompañada de Pertile y la dirección de Serafin, además de la interpretación del barón Scarpia a cargo del belga Armand Crabbé (1883-1947). Al mes siguiente protagonizó Un ballo in maschera de Verdi, también con Pertile pero con la dirección de Arturo Saco del Valle (1869-1932), y en marzo participó en las interpretaciones de Die Meistersinger von Nürnberg (Los maestros cantores de Núremberg), en el papel de Eva, con dirección de Serafin.

Regresó al Real en febrero de 1921, comenzando la temporada con Aida (el primer día sufrió un desmayo, ya comentado, y tuvo que cancelar la actuación) con Josep Palet y dirección del maestro Ricardo Villa; continuó días después con Tristan und Isolde y con Un ballo in maschera. Las actuaciones de Cecilia en el Real Madrid terminaron con las de esta temporada.

En el Teatro Colón de Buenos Aires

Debutó en el Colón de Buenos Aires en mayo de 1912 con Aida, junto al tenor Amedeo Bassi (1872-1949) como Radamés, la mezzosoprano Luisa Garibaldi (1884-1917) como Amneris y la dirección de Arturo Toscanini, quien dirigió todas las óperas de esa gira. El mismo mes participó en Mefistofele, papel que compartió en diferentes actuaciones con la soprano valenciana Lucrezia Bori y con la barcelonesa Carme Bau Bonaplata (1889-1972). El 22 de junio cantó el papel de Ricker en Germania de Alberto Franchetti, en el estreno de la obra en ese teatro, acompañada de Marie Melsa, Amedeo Bassi y Pasquale Amato. Una semana más tarde, el día 29, fue Tosca con el tenor Rinaldo Grassi (1885-1946) en el papel de Cavaradossi y Pasquale Amato en el barón Scarpia. La última ópera en la que participó en esa temporada de colón fue la de un estreno en la ciudad: la de la ópera Arianne et Barbe-Bleu de Paul Dukas (1865-1935), con Luisa (Luigia) Garibaldi (1884-1917) y Angelo Masini Pieralli (1877-*). Cantó este rol una única vez, a petición de Toscanini, quien, descontento con la actuación de la húngara Margarete Matznauer (1881-1963) en la primera de las representaciones de la obra, rogó a Cecilia que lo aprendiera lo más rápidamente posible. Entre la Matznauer y la Gagliardi había, no obstante, una diferencia esencial: la primera era capaz de aprender rápidamente un papel nuevo, mientras que la italiana necesitaba de al menos un mes para poderlo aprender. El esfuerzo de aprendizaje requerido en la ocasión, y el papel en sí mismo, resultó demasiado duro para Cecilia, que solamente lo interpretó en aquella única ocasión * .

Regresó con una compañía de ópera italiana la temporada siguiente, actuando en mayo de 1913 en Un ballo in maschera y en junio de 1913 en el papel de la princesa Isabeau de la ópera del mismo nombre de Pietro Mascagni, así como en la ópera Loreley. En julio fue el turno de Oberon de Carl Maria von Weber (1786-1826), en el papel de Rezia, y el papel principal de La Wally. En agosto interpretó el papel de Francesca en Paolo e Francesca de Luigi Mancinelli y más tarde el de Eva en Die Meistersinger von Nürnberg. Con Oberon comenzó en mayo de 1914 la temporada siguiente del Colón, en una compañía dirigida musicalmente por Tullio Serafin, continuando con Aida, con Nabucco en junio, con La damnation de Faust en julio, Loreley en agosto y también en agosto con la interpretación de Donna Anna en Don Giovanni de Wolfgang Amadeus Mozart, un papel que sorprende por ser el único mozartiano del que tenemos noticia que interpretara.

En el Teatro Principal de Valencia

En 1907 llegó a Valencia con una compañía de ópera italiana dirigida por Edoardo Mascheroni, la misma que debía actuar en Madrid en esa temporada. Abrieron la temporada del Teatre Principal el 22 de noviembre con la ópera Mefistofele; el 24 de noviembre fue el turno de Tosca; el 26 de noviembre Die Walküre de Wagner en su estreno en Valencia; el 28 de noviembre interpretó Aida; y el 11 de diciembre la ópera Lorenza de Edoardo Mascheroni; acabaron el 14 de diciembre con Lohengrin.

En una noticia del diario El defensor de Granada acerca de la representación de Die Walküre del 26 de noviembre de 1907 se explica que la cantante sufrió una media asfixia durante la misma: “en el Teatro Principal, durante la representación de La Walkyria, hubo necesidad de simular el incendio del final por medio de bengalas, pues la máquina de vapor dispuesta al efecto no funcionaba. El público llegó a sentir las molestias del humo, compadeciendo a la hermosa tiple Gagliardi, que tenía que permanecer en aquella atmósfera irrespirable. Cuando cayó el telón se vio que la artista permanecía inmóvil. Se acudió a su auxilio y se vio que estaba medio asfixiada. Afortunadamente, asistida con presteza y eficacia por les médicos de la empresa, se repuso al cabo de media hora y pudo marchar a su domicilio” * . La máquina de vapor, situada en la calle de Fidalgo, funcionó bien en las siguientes representaciones de la obra.

El 16 de febrero de 1909 cantó el papel principal de Aida en este teatro, en una representación en beneficio del Hospital de Valencia, acompañada por Francesc Viñas.

En otros teatros

En este apartado se incluyen actuaciones en diversos teatros en un orden más o menos cronológico, pero agrupadas por teatro.

El mes de julio de 1904 interpretó el papel de Margarita en La damnation de Faust en el Teatro Grande de Brescia.

El 4 de noviembre de 1905 estrenaba en el Teatro Social de Treviso la ópera Le Eumenidi de Filippo Guglielmi (1859-1941), acompañada del barítono Francesco Cigada (1878-1966) y con la dirección del maestro Edoardo Mascheroni.

En 1906 cantó el papel de Elsa en Lohengrin (en italiano) en el Teatro Politeama de Buenos Aires, repitiendo obra y papel a continuación en el Teatro Solís de Montevideo el 4 de agosto, acompañada de Italo Cristalli (1879-1932), Maria Grasse y Pasquale Amato, con dirección musical de Arnaldo Conti (1855-1919). En el mismo teatro cantó La Gioconda, el 10 de agosto, con Italo Cristalli, Maria Franchini, Pasquale Amato y Giuseppe De Grazia, también con la dirección musical de Arnaldo Conti * .

En 1907 cantó en La Coruña la ópera Tosca, con Luigi Ceccarelli (1868-*) y Giuseppe Maggi (1865-*). Ese mismo año, en mayo, participó en Lohengrin en el Teatro Municipale de Reggio de l'Emilia, cantando el papel de Elsa. Cantó también ese año, a finales de septiembre, en el Teatro Comunale de Cesena, en una substitución de la soprano Emilia Corsi (1870-1928), el papel de Elsa de Lohengrin. Se trataba de la representación de clausura de la temporada de la ciudad, brillantemente cerrada por la Gagliardi.

El 7 de enero de 1907 había cantado en el Teatro San Carlos de Lisboa La damnation de Faust, acompañada del tenor Piero Schiavazzi (1875-1949) y del barítono Francesco Maria Bonini (1865-1930), bajo la dirección de Luigi Mancinelli. En marzo, en el mismo teatro, intervino en el estreno de la ópera Amore e perdizione (Amor de perdiç ã o en portugués) del compositor portugués João M. Arroyo, cantando el rol de Thereza. En septiembre del mismo año participó en Mefistofele en el Teatro Donizetti de Bérgamo. Cantó la misma obra en el mismo teatro en enero de 1915, marchando después a cantar Nabucco en el Teatro Carlo Felice de Génova, antes de trasladarse a La Scala de Milán. En 1908 regresó al San Carlo de Lisboa para interpretar el papel principal de Aida y para cantar Ernani de Verdi.

En Sevilla, Cecilia cantó Cavalleria rusticana el 28 de abril de 1908 y Maria di Rohan de Gaetano Donizetti el 8 de mayo de 1908, acompañada en esta segunda obra por barítono Mattia Battistini (1856-1928).

En 1909 cantó las óperas Aida e Il trovatore en el Teatro Coliseo de Buenos Aires.

En el Teatro Municipal de Santiago de Chile participó en 1909 en las óperas Aida (con Virginia Guerrini, Augusto Scampini y Domenico Viglione-Borghese), Il trovatore, Germania, La forza del destino, Loreley, La damnation de Faust y Paolo e Francesca. En 1910 en Aida (con Virginia Guerrini, Gennaro de Tura y Carlo Galeffi), Il trovatore, Mefistofele, La Wally, Gli Ugonotti, La Gioconda y Norma. “Dicho sea de paso, la Gagliardi, aparte de ser la mejor voz que ha venido a Chile desde hace muchos años, nos cantó, la mejor Aida que recuerden los que como yo asisten desde largas temporadas al Municipal”, decía L. D. Silva en Teatros y Letras de junio de 1910.

Cantó también en el Theatro Municipal de Río de Janeiro en la temporada de 1910, comenzando por Aida el 20 de julio, acompaña de Virgina Guerrini, Gennaro De Tura (1875-1939) y Carlo Galeffi, y continuando con las obras Norma y Faust de Charles Gounod, eta última el 3 de agosto de 1910, acompañada en esta obra por el vasco Florencio Constantino (1869-1919), Carlo Galeffi y Carlo Walter (1872-*). Cerró la temporada, el 8 de agosto, con la ópera Tosca, acompañada de Florencio Constantino y de Carlo Galeffi. Viajó a Rio de Janeiro como miembro de una compañía contratada por el empresario Guglielmo La Rosa, compañía que dirigía musicalmente Giuseppe Baroni (1878-1939). El teatro se había inaugurado el 14 de julio de 1909, un año antes, con la ópera Moema del compositor brasileño Joaquim Tomas Delgado de Carvalho (1872-1922). En esa temporada de 1910 el teatro estrenó el 25 de julio la ópera Salomé de Richard Strauss, en una representación que constituyó el estreno en Brasil de la obra. La protagonista fue la soprano Gemma Bellincioni (1864-1950). Cecilia no participó en aquel memorable estreno.

La señora Cecilia Gagliardi no fue aplaudida en Ritorna vincitor y sólo podemos encontrar una explicación a este hecho, que nos pareció extraño, y que resulta ser la falta de costumbre del público y por tanto su indecisión ante esa voz de gran eficacia, clara, verdaderamente cristalina, potente y algo vibrante, lo que lleva a muchos a confundir esta cualidad con el chevrotante [voz tremulosa], que es un defecto demencial. La eficacia de esta gran cantante y su voz se manifestó en el terceto y en el concertante, permitiendo un gran éxito al final del segundo acto, que fue efectivamente espléndido, produciendo un efecto fuera de lo común. La Sra. Gagliardi nos recuerda a la célebre Durand y en el transcurso de la temporada veremos al público juzgando a este artista según nuestra opinión, que es definitiva, proclamándola como la voz más bella y poderosa que hemos escuchado en estos últimos 20 años. El aria del 3er acto, no solo se aplaudió sino que se bisó, que no fue un gran sacrificio para ella, porque se ve, se siente que puede repetir esta o cualquier otra aria, tres o cuatro veces * .

En 1912, cantó en los Estados Unidos de América, con la Philadelphia-Chicago Grand Opera Company, debutando en Filadelfia con Aida, acompañada por el tenor Icilio Calleja (1882-1941) con la dirección de Cleofonte Campanini (1860-1919). Continuó con el papel de Amelia en Un ballo in maschera con la barcelonesa Maria Gay (María Lourdes Pichot, 1876-1943) en el papel de Ulrica. La gira continuó en noviembre en Baltimore y de nuevo en Filadelfia, donde cantó el papel de Leonora de Il trovatore con Maria Gay como Azucena y Titta Ruffo como Conde de Luna. De Filadelfia a Cincinnati, con Aida; más tarde, con la misma ópera, debutó en Chicago a finales de noviembre. Para esa gira había llegado en barco a los Estados Unidos, a Nueva York, con su madre, llamada también Cecilia Gagliardi.

Según el diario La Vanguardia, en junio de 1917 debía participar en una representación extraordinaria de Aida en la Opera de París, a beneficio de los heridos de guerra, acompañada del tenor Joan Elias (1882-1920), de Virginia Guerrini y de Domenico Viglione-Borghese * . Es cierto que se programó una Aida en la Grand Opera en ese mes, pero la soprano no fue Cecilia, sino la vascofrancesa María Josefa Gozategui (1882-*) y tampoco participó Viglione, sino Mariano Stabile (1888-1968). Lo cierto es que se tuvo que cambiar varias veces de cantantes, ante los problemas derivados del viaje en tiempo de guerra, por lo que no es de extrañar que el diario barcelonés no tuviera la información correcta del elenco finalmente contratado. El tenor catalán Joan Elias aparecía en la prensa francesa como Giovanni Elias.

El 15 de enero de 1921, según el libro Annali del teatro Italiano, Laura (no Cecilia) Gagliardi representó a Donna Anna, de Don Giovanni, al Teatro Regio de Turín, acompañada de la soprano Maria Zamboni (1895-1976) en Donna Elvira, Anna Sassone Soster (1896-1969) como Zerlina, Alessio De Paolis (1893-1964) como Ottavio, el bajo-barítono Giuseppe Quinzi-Tapergi (1881-1931) en Leporello, Carlo Scattola (1878-1947) como Masetto y Dominici en el papel del Commendatore, todos ellos bajo la dirección de Tullio Serafin. Bien podría tratarse de una errata de este libro, publicado el mismo año de 1921, o bien de otra cantante del mismo apellido. Lo cierto es que la crónica de La Stampa de esta ópera solo menciona a Gagliardi, sin nombre propio. La búsqueda sin resultado de otras actuaciones de Laura Gagliardi parecería demostrar que en realidad se trataba de Cecilia Gagliardi, quien pocos días más tarde, ya en febrero, participaría en su última temporada del Teatro Real de Madrid. El caso es que a Laura Gagliardi el mencionado libro la menciona en el estreno de la ópera Donna Rios de Adriano Ceccarini (1877-1955) el 28 de noviembre de 1920 en el Teatro Unione de Viterbo, en la temporada de Carnaval, acompañada de Gabriella De Galli (mezzo-soprano), Arnaldo Luzi (tenor), Giuseppe Bartolini (baríton) y Guido Passeri (bajo), con la dirección de Antonio Gallo. Dado que todos los artistas son de segunda fila, al igual que el compositor, podemos llegar a la conclusión de que Laura Gagliardi no es la misma persona que Cecilia Gagliardi.

Notas

1. Karl-Josef Kutsch, Leo Riemens, "Großes Sängerlexikon", Volumen 4, p. 1607.

2. Disponible a noviembre de 2020 en la página web https://www.digitalarchivioricordi.com/it/people/display/312/Cecilia_Gagliardi

3. "Dizionario Biografico degli italiani", Roberto Staccioli, Volumen 51, 1998, disponible a noviembre de 2020 en la página web https://www.treccani.it/enciclopedia/cecilia-gagliardi_(Dizionario-Biografico)/

4. He encontrado referencias a una tal Cecilia Gagliardi viuda de Mauro en la región de Lecce, profesora sin que sepa de qué materia, pero podría tratarse de un simple caso de homonimia, dado que el apellido Gagliardi es un apellido bastante extendido.

5. Gian-Luca Petrucci, profesor emérito del Conservatorio de Santa Cecilia de Roma, "La Pagina", número 171, enero de 2020, página 37.

6. "Cronache musicale", rivista illustrata, 1901, fascículo 22, pp.180-181, I licenziati di «Santa Cecilia»

7. "Dizionario Biografico degli italiani", Roberto Staccioli, Volumen 51, 1998, disponible a noviembre de 2020 en la página web https://www.treccani.it/enciclopedia/cecilia-gagliardi_(Dizionario-Biografico)/

8. Eduardo Muñoz, "El Imparcial", 6 de febrero de 1911, p.2: «más de veinte veces alzóse la cortina para que “Iseo” (Gagliardi), “Brangania” (Guerrini), “Tristán” (Viñas), el maestro Marinuzzi [...] recibieran las aclamaciones de un auditorio que, más que aplaudir, vitoreaba. ¡Loado sea el buen Dios!»

9. "ABC", Madrid, 22 de febrero de 1921, p. 17, Informaciones teatrales – Iseo-Gagliardi en el Real.

10. L. A., "El País", 6 de febrero de 1911, p. 1, Teatro Real – Tristán e Iseo.

11. "El Liberal", 23 de febrero de 1911, p. 3, Para ellas – La moda en el teatro.

12. "Ilustración Financiera", Revista semanal, 27 de enero de 1914, p. 6.

13. "La Libertad", Madrid, 25 de noviembre de 1925, p. 3, Madrid sin ópera – Clausura del Teatro Real. De la lista de cantantes citadas, estos son sus datos de filiación: Giulia Grissi (1811-1869), Clotilde Rovira (?), Trinidad Ramos (1835-1863), Erminia Borghi-Mauro (1855-1941), María Mantilla (1853-*), Carolina Casanova Rodríguez de Cepeda (1847-1910), Giuseppina Pasqua (1851-1930), Eva Tetrazzini (1832-1938), Emma Nevada (1859-1940), Teresa Arkel (1861-1929), Matilde de Lerma (de apellidos reales Benito Ferrández, 1875-1956), Rosa de Vila Martí -esposa del músico José Tolosa, director de la orquesta del Teatro Real de Madrid- (?), Cecilia Gagliardi, María Llácer Rodrigo (1888-1962), Rosina Storchio (1872-1945), María Barrientos Llopis (1884-1946), Ofelia Nieto Iglesias (1898-1931), Ángeles Ottein (Ángeles Nieto Iglesias, 1895-1981), Elena d’Angri (1821 o 1824-1886), Constance Nantier-Didier (1831-1867), Amelia Stahl (?), María de la Concepción Dahlander Francés (1865-1947), Virgina Guerrini (1871-1948) y Gabriela Besanzoni (1890-1962).

14. "La correspondencia de España", 18 de noviembre de 1920, p. 7, Teatro Real – La próxima temporada.

15. De hecho se podría hablar casi de una desaparición casi literal de Cecilia Gagliardi. Su carácter de guerrera wagneriana unido al desconcierto y el ataque de pánico de la cantante en una de sus últimas actuaciones públicas podría bien dar origen a una novela de las de al uso, con algún argumento verosímil basado en los hechos conocidos y que acabara de manera trágica, quizás por un amor frustrado. El título, también al uso, podría ser Iseo abatida.

16. Carta de Francisco Serinyá a la revista "Destino", publicada en el número 1.226, de 4 de febrero de 1961.

17. Esta ópera se había estrenado de forma absoluta el 3 de febrero de 1909 en el Teatro Carlo Felice de Génova.

18. "La Publicidad", 31 de octubre de 1908, p. 3, La temporada del Gran Teatro del Liceo.

19. Isolde Josefa Ludovika von Büllow, como nombre de nacimiento. Hija de Richard Wagner, nacida durante el matrimonio de Cosima Liszt (entonces Cosima von Büllow, más tarde Cosima Wagner) con Hans von Büllow.

20. José Lázaro, La España moderna, Casa Editorial “La España modera”, Madrid, 1912, p. 16.

21. "La Mañana", Madrid, 26 de enero de 1912, p. 3, Cecilia Gagliardi – Un accidente.

22. Harvey Sachs, "Toscanini: Musician of Conscience", New York: Liveright Publishing Corporation, 2017, p. 273, ISBN 978-1-63149-272-3.

23."El defensor de Granada", 30 de noviembre de 1907, p. 2, Una tiple, medio asfixiada.

24. Susana Salgado, "The Teatro Solís: 150 Years of Opera, Concert and Ballet in Montevideo", Middletown, CT: Wesleyan University Press, 2003, p. 296, ISBN 0-8195-6594-6.

25. "Artes e Artista"s , Rio de Janeiro, 21 de julio de 1910, p. 6, Theatro Municipal – Aida; estréa da companhia lyrica.

26. "La Vanguardia", 7 de junio de 1917, p. 14, Música y teatros.

Comentarios

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20/11/2020 12:39:34

Interesantísimo. Bravo

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20/11/2020 16:16:50

Muchas gracias, Jorge Ariel Binaghi

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