España - Valencia

Cuando el sostenido ya ni es una almohadilla

Rafael Díaz Gómez
miércoles, 3 de marzo de 2021
L’isola disabitata © 2021 by by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte L’isola disabitata © 2021 by by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte
Valencia, miércoles, 24 de febrero de 2021. Palau de les Arts. Sala Martín i Soler. L’isola disabitata, ópera de cámara en dos actos, música de Manuel García con libreto basado en un texto de Pietro Metastasio. Estreno: 1831. Producción: Teatro Arriaga de Bilbao y Teatro de la Maestranza de Sevilla. Dirección de escena: Emilio Sagi. Escenografía: Daniel Bianco. Vestuario: Pepa Ojanguren. Iluminación: Albert Fabra. Larisa Stefan (Costanza); Evgeniya Khomutova (Silvia); Jorge Franco (Gernando); Max Hochmuth (Enrico). Piano y dirección musical: Carlos Sanchis.
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Hashtag, el sostenido ahora es “esa cosa que parece un hashtag”. Háganme caso, que tengo sobre el particular información de primera mano. Y quizá vaya usted apuntando ya hacia la senectud, dicho sea esto sin vocación ofensiva, si alguna vez escuchó de un descubridor que el sostenido era “esa cosa que parece una almohadilla”. ¡Ay!, el ímpetu de la juventud, que todo lo barre (o lo aparenta), salvo, acaso, el suelo que pisa.

Pues bien, quiso Les Arts detener el juvenil empuje de la generación posmilénica en la propuesta didáctica de una Isola disabitata que, también lo sé de buena tinta, fue para no pocos asistentes, boomers incluidos, como darse bien dado en un bajío. 

Que no es cuestión de negarle a Les Arts el esfuerzo que está haciendo para mantener como puede su programación. De ninguna forma. Y que tampoco se pretende obviar el interés musicológico que posee esa obra que Manuel García destinó al alumnado de su parisina escuela de canto. Lo que se pone en tela de juicio es la capacidad que ella tiene para hacer atractivo el género a nuevo público. 

L’isola disabitata. Producción de Emilio Sagi. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte.L’isola disabitata. Producción de Emilio Sagi. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte.

Y la verdad es que ni el esclerótico libreto (pareja femenina abandonada durante años en una isla y rescatada por dos varones) ni el alambicado estilo vocal (un bel canto centrado en la superación de dificultades en modo de estudio), por no mencionar la ausencia de una orquesta, parecen ser los más adecuados para atrapar a neófitos. Vamos, que la operita en cuestión, ya se pueden destacar los detalles que se quiera, es, a bocajarro, un serio tostón. 

Otra cosa es que estudiantes y profesionales del canto y de la musicología, así como el diletantismo más constante, puedan sacar jugosas conclusiones. Que las disfruten.

Emilio Sagi presentó esta producción en el bilbaíno Arriaga en 2010. Algo así como la barroquización del minimalismo, un amasijo de sillas (¡qué provocación para los políticos!), símbolo vaya usted a saber de qué (¿la civilización en la naturaleza?) es el paradisíaco entorno en el que se desarrolla la simple acción. 

L’isola disabitata. Producción de Emilio Sagi. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte.L’isola disabitata. Producción de Emilio Sagi. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte.

Una luz predominantemente sombría (siguen las paradojas), con tintes azules (marinos, quizás), invitan a una noche oscura de la consciencia (y de ella alguno que yo me sé salió sobresaltado cuando se hizo estallar, ¡cuánto sadismo!, un globo en el escenario). Dudo que esta puesta, pese a lo intemporal, resista el paso del tiempo. Y desde luego, por los pinitos que se han de hacer y por los recovecos que se han de recorrer, no es apropiada para un elenco de flexibilidad reducida.

Si se pertenece al Centre de Perfeccionament de Les Arts, la elasticidad (al menos la corporal) se te supone. Y el cuarteto protagonista al completo formaba parte de esa institución. A la soprano (Stefan) y la mezzo (Khomutova) ya las habíamos conocido en los papeles de hermanastras en la reciente Cenerentola. Novedad, al menos para mí, resultaron el tenor Jorge Franco y el barítono Hochmuth

L’isola disabitata. Producción de Emilio Sagi. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte.L’isola disabitata. Producción de Emilio Sagi. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte.

Cuenta con una bonita voz el español, no muy grande pero expresiva, cálida y luminosa. Solventó con clase las agilidades. Buen material el suyo para una evolución a priori (y con trabajo, obviamente) favorable. Mientras, Max Hochmuth quizás haya de limar cierta desigualdad en los registros, porque su centro es rico y atractivo y su presencia escénica tiene magnetismo. Por su parte, la de Evyeniya Khomutova es una voz agradable, más apta a esta alturas para la sala Martín i Soler que para la sala Principal. Y a Larisa Stefan no es tanto volumen lo que le falta como refinamiento. Su línea de canto ha de ganar en maleabilidad y evitar tiranteces. Pero, en fin, en eso están, en el perfeccionamiento. Eso sí, gran labor desde el piano y en la concertación de las voces de Carlos Sanchis, que se enfrentó con éxito a todo un papelón.

Y esto es todo. Ojalá que esos noventa minutos ininterrumpidos que duró el espectáculo (la sala medio llena) no sean los últimos para el público que acudió a la ópera por primera vez. Y ojalá, por qué no, Les Arts se abra con funciones didácticas a la creación contemporánea. No es posible que la composición actual no sepa estar a la altura de estos agriados tiempos y de los curiosos seres que naufragamos en ellos a la espera de cualquier rescate, aunque pasajero, no importa cómo puñetas se llame esa cosa que se parece a un...

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