España - Castilla y León

Bendita camisa de fuerza

Samuel González Casado
jueves, 25 de marzo de 2021
Clara-Jumi Kang © by Marco-Borggreve Clara-Jumi Kang © by Marco-Borggreve
Valladolid, jueves, 18 de marzo de 2021. Centro Cultural Miguel Delibes. Sala Sinfónica Jesús López Cobos. Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Clara-Jumi Kang, violín. François López-Ferrer, director. Weber: Oberón: obertura. Brahms: Concierto para violín en re mayor, op. 77. Liszt: Los preludios. Ocupación: 95 % de 470.
0,0003317

Gran éxito el del concierto n.º 12 de la OSCyL, esencialmente por una violinista portentosa que, junto a la OSCyL y a François López-Ferrer, firmó un Concierto para violín de Brahms tan perfecto técnicamente como repleto de personalidad. El tempo fue lento, y el director marcó mucho los acentos en una concepción muy alemana, con ese sonido rotundo que todos identificamos con el Brahms de algunos directores tradicionales. La coordinación fue fantástica, y orquesta y solista remaron en una dirección consensuada sin ningún problema, con interacciones dignas de elogio, como por ejemplo en los ataques arrebatados de ciertas frases de la solista, respondidos especularmente por el grupo.

La evolución de Clara-Jumi Kang ha sido magnífica. Ya en la anterior visita al Centro Cultural Miguel Delibes, cuando interpretó el Concierto para violín de Korngold, demostró una fantástica escuela; pero con Brahms ha ido un paso más allá gracias a una maduración artística que permite plantear unos supuestos muy personales que exprimen al máximo todas sus cualidades como intérprete. Kang ha llegado a ese punto de equilibrio en el que sabe ser musicalmente expresiva sin sacrificar la afinación o la redondez perpetua de su sonido. Su expresividad, además, es estructural, y nace de la visión del conjunto, moldeado a vista de pájaro y coloreado desde la inferencia. Todo está rigurosamente pensado para, de alguna manera, poder cantarlo, y las partes contrastantes o apasionadas jamás suenan duras, sino integradas en el discurso.

Sin ser exactamente aplicable al caso, me vino a la cabeza la entrevista a María Callas en la que explicaba que el bel canto consistía en ponerse una camisa de fuerza. Musicalmente, “camisa de fuerza” no tiene implicaciones negativas, sino lo contrario: supone una doma para poder trabajar los objetivos desde la coherencia del todo; abrir las puertas a una nueva libertad, al final la única útil para la música como arte. Clara-Jumi Kang tiene ese control, y no lo sacrifica nunca con gestos de cara a la galería. Es una música íntegra. Un ejemplo de ello fue la cadencia, simplemente genial, paladeada y contundente.

El resto del programa tuvo su interés, porque la obertura de Oberón mostró la suficiente ligereza y seguridad como para servir de elegante introducción al concierto (aunque realmente tenía gran importancia como pieza articulatoria de este), y en Los preludios, de Liszt, se dio lo que se esperaba: un buen trabajo de López-Ferrer, con una cuerda muy apasionada, repleta de impulsos motrices que remarcaban la evolución melódica de la obra, y a la vez la ubicaban contextualmente dentro de un estilo perpetuamente agitado. Hubo algunas decisiones discutibles (cierto desequilibrio entre instrumentos de percusión) que afortunadamente no restaron ninguna brillantez al final, una perita en dulce para cualquier director, y en este caso perfectamente efectivo como fin de fiesta a uno de los mejores conciertos de la OSCyL de la temporada 2020-2021.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.