España - Cataluña

Un programa de Beczala ‘todo italiano’

Jorge Binaghi
viernes, 21 de mayo de 2021
Piotr Beczala © TPG Piotr Beczala © TPG
Barcelona, jueves, 13 de mayo de 2021. Palau de la Música. Recital de Piotr Beczala, tenor, acompañado por Sarah Tysman (piano). Canciones y lieder de Donaudy, Wolf-Ferrari, Respighi, Tosti, y arias de Verdi, Puccini, y Giordano.
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Es siempre una suerte y un placer asistir a un recital del gran tenor polaco, que además siente mucha estima por Barcelona y su público, siendo cada vez más correspondido. Si algunos han notado que el programa repetía casi íntegramente la parte italiana del recital anterior aquí, hace tres años, más tres arias de ópera distintas aunque también muy interpretadas por el cantante, a nadie pareció importarle.

Beczala lo justificó aludiendo a los problemas de ensayar en estos tiempos. Así como mucho o casi todo se repitió, también la actitud del público, muy favorable desde el inicio pero solo enloquecida (a nivel de ‘bravos’ y aplausos) cuando anunció -esta vez habló más y con más fluidez aunque en voz algo baja- que comenzaba la parte operística (incluso alguna voz femenina rubricó los aplausos con un ‘¡qué bien!’, que a mí me sonó muy mal).

Solo L’ultima canzone de Tosti obtuvo el mismo nivel de aprobación y, claro, era la más ‘operística’ de la parte anterior, por lo que pienso que muchos siguen a Beczala por sus resplandecientes agudos, que desde luego son magníficos, pero pierden las muchas otras virtudes del tenor por el camino: los matices, el fraseo, la persuasividad de las medias voces (algo veladas esta vez, como no puede ser de otro modo con el repertorio que últimamente aborda), el sentido del legato, y, ahora, un centro mucho más contundente que lo habilita para ese nuevo repertorio del que hablamos.

Pieza enlazada

Me temo también que la interrupción de aplausos a mitad de la ejecución de ‘Di’ tu se fedele’ de Un ballo in maschera de Verdi se debió no tanto a entusiasmo reprimido que pugnaba por estallar, como al desconocimiento de una obra y una pieza que el artista ha propuesto numerosas veces aquí (y en la que el famoso y difícil salto al grave volvió a ser ejemplar). Y además, ¿tan poco significan los nombres de Donaudy, Respighi, Wolf-Ferrari (los rispetti de los opus 11 y 12 fueron extraordinarios) y Tosti (cuyo célebre Ideale no tuvo el mismo interés de otras veces)?

Dado que todos repetían yo hago lo mismo con la parte de la crítica y sólo agregaré algo sobre los nuevos números.

Hacía mucho (incluso entre cantantes italianos) que nadie se ‘atrevía’ a dedicar todo un [...] programa a autores italianos. En algunos de ellos […] Beczala parece reanudar con la costumbre de algunos grandes tenores del pasado (Gigli, Schipa) y otros más recientes (los conciertos de Kraus y la última parte de la carrera de Gedda). [...] Podría significar que es superior como cantante operístico o que entre su público son muchos más los operómanos que los cultores de la canción de cámara en sus diversas manifestaciones (me temo que esta sea la razón y que eso sea hoy así no sólo en Barcelona), y que quienes cultivan con fervor el lied, siempre minoritarios, hoy sean una raza en extinción o especie que debería ser protegida [...]  
Seguramente es un tenor que dedica principalmente su actividad a la ópera y cuya incursión en la música de cámara es mucho más reciente y, aunque ha aumentado, menos frecuente. Pero de ahí el interés de sus incursiones en la literatura liderística [...] y también que junto a algunas melodías inmortalizadas por algunos de los antes mencionados colegas (fundamentalmente Tosti, de los que cantó las célebres L’ultima canzone e Ideale, pero también la no muy conocida Chi sei tu che mi parli), se escucharan piezas mucho menos comunes (las cuatro de Wolf-Ferrari, que en esta ocasión brillaron más que en la anterior; de Donaudy, el famoso O del mio amato ben fue precedido por Vaghissima sembianza y Freschi luoghi, prati aulenti). Y si en Respighi trajo involuntariamente el recuerdo de Victoria de los Ángeles (con sus impagables Stornellatrice y Nebbie, que él, por supuesto, cantó a su manera, como corresponde), también agregó Lagrime, Scherzo, Nevicata y Pioggia. Hay que decir que en esta primera parte tuvo las partituras en el atril lo que seguramente hizo que estuviera más concentrado en la ejecución musical (la dicción fue, como siempre, intachable). […] partitura, jugando de ‘local’.
De Verdi interpretó de nuevo uno de sus caballos de batalla aquí, el aria de Rodolfo de Luisa Miller (lástima que sin su recitativo, que Beczala borda, y donde volvieron a ponerse de manifiesto los matices, la sutileza, el fraseo, la expresividad justa sin desmelenamientos) y ‘Recondita armonia’ de la Tosca pucciniana, dicha con gran ardor. Para agradecer agregó ‘E lucevan le stelle’ alternativamente extático y desbordado, una de esas canciones en las que Puccini preparaba o ‘explotaba’ sus mejores momentos (en este caso tomado del dúo de los protagonistas de La bohème, y creo que la única novedad en el programa), y terminó con su magistral versión de la única obra de las elegidas que aún no ha abordado de forma integral en el escenario, ‘Come un bel dì di maggio’ de Andrea Chénier de Giordano, que también le hemos escuchado en otras oportunidades. El año próximo hará un concierto con orquesta en el Liceo, todo de arias de ópera, esperemos que con alguna novedad, aunque yo habría preferido escucharlo en una ópera completa.

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