España - Galicia

Schubert no camiño (2): Prégardien y Heide

Maruxa Baliñas
martes, 25 de mayo de 2021
Christoph Prégardien y Daniel Heiden © 2021 by Maider Pumariño Christoph Prégardien y Daniel Heiden © 2021 by Maider Pumariño
Mondoñedo, domingo, 16 de mayo de 2021. Catedral de Mondoñedo. Franz Schubert, Winterreise (Viaje de invierno) D.911. Christoph Prégardien, tenor. Daniel Heide, piano. VIII Festival Bal y Gay.
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El Festival Bal y Gay, con una programación muy inteligente, consiguió traer a Galicia un concierto de primera categoría, aunque lamentablemente en las actuales circunstancias fueran más los que se quedaron sin entrada que los que pudieron asistir. Y Mondoñedo, un precioso pueblo de poco más de 3.500 habitantes, como tantos en España con una magnífica catedral y edificios monumentales, se convirtió en objetivo de los aficionados gallegos a la música.

Y por una vez no hubo decepción. Pregardien dio un maravilloso concierto y Daniel Heide, a quien escuchaba por primera vez, se reveló como un magnífico acompañante. Del Winterreise schubertiano poco hay que decir, personalmente aún me asombra a veces que un ciclo tan genuinamente alemán -tan lieder- con unos textos que apenas entiendo, pueda resultar tan fascinante.

Pieza enlazada

¿Fue todo perfecto? Pues no. La catedral de Mondoñedo es un lugar poco apropiado para un concierto: por acústica, por incomodidad de los bancos y sobre todo por el frío. Es difícil valorar si debe darse la preferencia al atractivo del lugar y a la necesidad de llevar la música a sitios que habitualmente no la disfrutan, frente a las necesarias condiciones y respeto que requiere la música. En este caso, considero que estaba justificada la relativa incomodidad del público, a cambio de ser fieles a uno de los objetivos del Festival Bal y Gay, nacido en una pequeña aldea cerca de Foz, que considera elemento identitario del festival su pertenencia a la comarca de la Mariña lucense (una de esas zonas donde la afición y el talento musical superan ampliamente a la estadística). Pero mientras escribo esta crítica estoy asistiendo a otro festival, el Resis de A Coruña, donde más bien parece predominar el capricho a la hora de programar las sedes de los conciertos. 

Christoph Prégardien. © 2021 by Maider Pumariño.Christoph Prégardien. © 2021 by Maider Pumariño.

En cualquier caso el público puede elegir, pero los intérpretes no, y una catedral fría y con mala acústica no es el mejor sitio para que Prégardien y Heide puedan lucirse. Me molestó sobre todo la falta de respeto que significó la introducción al concierto de Clara Sánchez, que en esta ocasión superó los 30 minutos, mientras cantante y pianista esperaban en un ‘camerino’ improvisado. 

Si por lo menos la Sra. Sánchez hubiera preparado una introducción interesante al Winterreise ..., pero no fue el caso. Como cada vez es más habitual entre los locutores de Radio Clásica su discurso fue una mezcla de tópicos y falsedades, adobado con frases bonitas que nada significan, una prolija explicación del significado de cada una de las canciones cuando teníamos en cada asiento una copia del texto y su traducción, y acabó pifiándola cuando decidió comparar el Winterreise con los cuadros de Caspar David Friedrich (1774-1840), olvidando que culturalmente sus referencias son opuestas (el norte de Alemania y Viena mantienen políticas divergentes, sobre todo en las primeras décadas del XIX) y que en esta época el paisaje era un género político y filosófico, que en pintura al contrario que en la poesía romántica, la naturaleza como tema propio sólo empieza a ser importante a partir del Impresionismo. 

Como antes comentaba, dejando aparte el discurso, este aburrido o desagradable comienzo para el concierto fue una falta de respeto para los intérpretes, los cuales si son buenos profesionales -como Prégardien y Heide- están preparados y han calculado su mejor rendimiento para una hora determinada, por lo que un retraso tan largo significa voz o manos frías, pérdida de calidad, nervios, molestias, etc. A Heide, lógicamente, se le notó menos, pero un cantante trabaja con su propio cuerpo, y Prégardien inició el concierto frío, vocal y expresivamente. 

La primera estrofa de 'Gute Nacht' fue impresionante, pero en 'Die Wetterfahne' y sobre todo en 'Gefrorene Tränen', segundo y tercer número del ciclo, Prégardien pareció incluso inseguro. Afortunadamente a partir del maravilloso 'Der Lindenbaum' el concierto entró en esa atmósfera especial que no siempre se consigue -tiene algo de magia- y nos salimos del tiempo para ir siguiendo los avatares del caminante, un caminante muy distinto de los que suelen frecuentar el Camino de Santiago, aunque esa fuera la excusa para este mini-ciclo de 'Schubert en el camino'. 

Prégardien busca más la expresividad que la perfección y su Winterreise fue emocional, quizá un poco exagerado en algunas dinámicas de los lieder iniciales pero sin dramatismos inútiles. 'Rast' (nº 10) y 'Die Krähe' (nº 15) fueron incluso más sobrios de lo habitual, al igual que 'Der stürmische Morgen' (nº 18) donde pianista y cantante se unieron para dar una imagen impresionante de entereza ante la dificultad del camino. En los dos últimos números, 'Die Nebensonnen' y 'Der Leiermann', Prégardien y Heide optaron nuevamente por la sobriedad, e incluso el estoicismo y, por ejemplo, apenas se destacó el 'roncón' de la zanfona o la cita de 'Una volta c'era un re' de La cenerentola de Rossini.  

Aún hubo bis: Nacht und Traüme D 827, también de Schubert, donde Prégardien consiguió sonar a la vez relajado como requiere la sencilla melodía y concentrado en la interpretación. Un maravilloso final, 'Holde Träume, kehret wieder!' (Volved, felices sueños!), más optimista que el 'Der Leiermann' (El organillero) con que termina Winterreise. 

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