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Ribeira Sacra 2021

El pesado legado de Andrés Segovia

Xoán M. Carreira
viernes, 2 de julio de 2021
Andrea Roberto © by Fred Fox School of Music Andrea Roberto © by Fred Fox School of Music
Chantada, domingo, 27 de junio de 2021. Auditorio Municipal. Andrea Roberto, guitarra. Mauro Giuliani, Grand Overture Op. 61. Michael Praetorius, Danzas de "Terpsícore". John Dowland, Tres piezas. Alexandre Tansman, Passacaglia. Isaac Albéniz, Córdoba y Sevilla. Sergio Assad, Aquarelle. Festival Internacional de Guitarra de la Ribeira Sacra
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Tras el concierto inaugural de David Russell, el Festival Internacional de Guitarra de la Ribeira Sacra presentó a Andrea Roberto (Foggia, 1995), formado en los conservatorios Umberto Giordano de Foggia, Nápoles, Koblenza, Maastricht y que actualmente es profesor asistente en los prestigiosos Bolton Guitar Studies de la Universidad de Arizona. Es un guitarrista tan joven como espectacular, con un curriculum repleto de premios y galardones, que asombró a los amantes de su instrumento a raíz de la publicación de El viaje de la guitarra italiana (2017), su primer disco que recomiendo sin la menor reserva. 

El vídeo incluído en este artículo corresponde con su Master’s Recital en el Holsclaw Hall de Arizona University, el pasado 2 de mayo, con un programa similar al que presentó en el Festival da Ribeira Sacra. En el vídeo se puede apreciar tanto la elegancia y musicalidad de Roberto como su asombrosa técnica, sustentada en una mano ágil y grande que parece no tener limitación alguna de amplitud ni articulación. 

La excelente acústica del Auditorio Municipal de Chantada nos permitió además disfrutar de su impecable afinación y la belleza de su sonido así como de la modélica proyección del mismo. Al inicio de su recital en el Festival, Roberto compartió con el público sus vívidos sentimientos al tocar por vez primera vez ante personas tras más de quince meses de hacerlo exclusivamente ante una cámara. Estaba visiblemente nervioso y no intentó disimularlo, lo cual fue un acierto pues convirtió en muestra de espontaneidad algunos gestos o movimientos que, de otro modo, se interpretarían como bisoñez o inseguridad. Chapeau! Los nervios provocaron que el nivel medio de excelencia del recital estuviese ligeramente por debajo del ofrecido en el Master’s Recital, realizado en unas condiciones que favorecían la concentración.

Estoy convencido de que el joven Andrea Roberto es ya un gran guitarrista, recomiendo a mis lectores que no pierdan la menor ocasión de escucharlo y felicito al Festival da Ribeira Sacra por el acierto de invitarlo. Sobre lo que tengo dudas es acerca de que, actualmente, Roberto sea un gran intérprete y es en esta cuestión en la que tengo un reproche que hacer a sus maestros, quienes en cambio dirigieron con sumo acierto el tránsito de Roberto desde la incompetencia inconsciente hasta la competencia consciente, culminada con su admirable Master’s Recital

Expresado con otros términos, y siguiendo las fases que distingue la cultura china en la formación de un artista, en lo que se refiere a las variables relativas a la ejecución musical Roberto ha superado de largo la fase de imitación de sus maestros a los que incluso supera, pues disfruta, por derecho propio, de las libertades reservadas a los grandes virtuosos. Pero en lo que se refiere a las variables relativas a la interpretación musical, a Roberto le queda un largo trecho antes de superar la fase de imitación de aquellos que considera maestros en los diversos repertorios. 

Esto resulta especialmente llamativo en los casos de Albéniz o Tansman en los que el modelo de Andrés Segovia se asemeja a una pesada losa que impide la comunicación con el público. En el otro extremo se encuentra su fresca visión de Giuliani que disfruté enormemente, goce que también compartieron los asistentes a juzgar por los aplausos. Las lecturas de las piezas de Praetorius y Dowland son pruebas irrefutables de la extraordinaria calidad de ambos compositores, pero Roberto apenas nos dejó vislumbrarlo porque las danzas del primero son demasiado deliciosas y las canciones del segundo son demasiado emotivas. El recital se cerró con una deslumbrante exhibición de virtuosismo a la que solo puedo poner una pega que es, de nuevo, que Roberto nos ofreció una versión de Aquarelle casi idéntica a la de Assad, salvo por la lógica superioridad técnica de la juventud sobre la sabiduría del veterano.

Addenda ética

Al inicio de su recital Roberto explicó que su recital se dividía en dos partes, una dedicada al gran repertorio guitarrístico y la segunda dedicada al nacionalismo musical, en el cual incluye a Albéniz, Tansman y Assad. Richard Taruskin nos ha enseñado que Nacionalismo musical es un concepto creado por la musicología centroeuropea para etiquetar a los creadores de las periferias geográficas, con independencia de cuáles sean sus estilos, técnicas o procedimientos. Albéniz es un artista cosmopolita de la Belle Époque, Tansman es un paradigma del neoclasicismo canónico más cosmopolita, y Assad es un estupendo ejemplo de la hibridación cosmopolita alcanzada por los lenguajes artísticos desde 1990. Lo único que comparten Albéniz, Tansman y Assad es que no son centroeuropeos.

Andrea Roberto tituló su primer disco como El viaje de la guitarra italiana, lo que fue un acierto desde las perspectivas historiográfica y de marketing. Pero si desea evitar que ese título se vuelva en su contra presentándolo como un supremacista centroeuropeo, Roberto debe dejar de usar la etiqueta Nacionalismo musical que, como ha demostrado Taruskin, solo puede ser interpretada como un insulto contra quienes la soportan. 

Addenda sobre el decoro

No es obviamente competencia de Andrea Roberto, sino de acaso de la organización del festival y directamente de los propios responsables del Auditorio Municipal de Chantada, pero el caso es que previamente al comienzo del concierto y nuevamente durante el breve descanso intermedio, nos vimos 'amenizados' por una de esas odiosas musiquitas 'de dentista' o hilo musical, que no encajaba en absoluto con lo que íbamos a escuchar, posiblemente resultaba molesta para muchos de los que allí estábamos por su escasa calidad, y sobre todo nos impedía aplicar ese axioma que se enseña desde el mismo comienzo de los estudios musicales: el silencio es música, la música nace del silencio, etc. Afortunadamente en el auditorio de Monforte, donde se celebran la mayoría de los conciertos del festival, esto no ha ocurrido nunca. 

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