Reino Unido

Rossini y Puccini en la Inglaterra profunda

Agustín Blanco Bazán
jueves, 8 de julio de 2021
Barlow, La Cenerentola © 2021 by Simon Annand Barlow, La Cenerentola © 2021 by Simon Annand
Hampshire, Inglaterra, viernes, 25 de junio de 2021. Orangerie del Grange Festival. La Cenerentola, ópera en dos actos con libreto de Jacopo Ferreti y música de Gioachino Rossini. Regisseur: Stephen Barlow. Escenógrafo: Andrew D. Edwards. Heather Lowe (Angelina), Nico Darmanin (Don Ramiro), Christian Senn (Dandini), Simone Alberghini (Don Magnífico), Roberto Lorenzi (Alidoro), Carolina Lippo (Clorinda), Maria Ostroukhova (Tisbe). Grange Festival Chorus y Bournemouth Symphony Orchestra dirigidos por David Parry. Manon Lescaut, ópera en cuatro actos con libreto de M. Praga, D. Oliva, G. Ricordi y Luigi Illica y música de Giacomo Puccini. Regisseur: Stephen Lawless. Escenógrafo: Adrian Linford. Elin Pritchard (Manon) Nicholas Lester (Lescaut) Peter Auty (Des Grieux), Stephen Richardson (Geronte). Grange Festival Chorus y Bournemouth Symphony Orchestra dirigidos por Francesco Cilluffo. The Grange Festival
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El Grange Festival, tal vez el más espectacular de los festivales de verano ingleses por su palacio y sus jardines, respondió al desafío COVID reabriendo su teatro en la Orangerie de la propiedad con una ingeniosa solución instrumental: en lugar de presentarse en forma reducida, la Bournemouth Symphony Orchestra grabó versiones digitales de las óperas programadas para este año. De cualquier manera, los directores se presentaron al podio para coordinar la grabación con los cantantes, mientras en el foso un equipo técnico se encargaba de sincronizar esta empresa con mezcladores de sonido. Y este último salió tan real que costaba pensar que la orquesta no estaba presente. En Cenerentola el balance entre el foso y la escena fue todo un éxito. No así en Manon Lescaut, donde las voces salieron con un volumen en general estridente. 

En materia escénica, ambas producciones -presentadas los días 25 y 26 de junio- hicieron justicia a la importancia de proponer desafíos interpretativos aún en el caso de audiencias de reconocido gusto tradicional. Stephen Barlow concibió La Cenerentola en el mundo pop de los años cincuenta, con un eficiente escenario rotatorio. En él montó la morada semiderruida de Don Magnífico como una especie de casa rodante, y el palacio del príncipe con una salita, un bar y una escalera semi-psicodélica. 

Heather Lowe (Angelina) y The Grange Festival Chorus. Gioachino Rossini, La Cenerentola. Stephen Barlow, dirección escénica. David Parry, dirección musical. Grange Festival 2021. © 2021 by Simon Annand.Heather Lowe (Angelina) y The Grange Festival Chorus. Gioachino Rossini, La Cenerentola. Stephen Barlow, dirección escénica. David Parry, dirección musical. Grange Festival 2021. © 2021 by Simon Annand.

Solo malogró esta puesta en general bien concebida, esa tendencia inglesa a confundir el estilo rossiniano con el 'Gilbert and Sullivan' y a reírse de los modismos italianos como algo burdo y primitivo. Durante la obertura, Dandini y Ramiro se cambiaron sus vestimentas con vulgarísimos gestos de mano y codo, mientras se espetaban expresiones como “ecco!”, “ma guarda!” o cosas por el estilo. Resultado: obertura arruinada. El otro problema fue el exhibir un Don Magnifico tan hortera como para hacer inconcebible el esnobismo de nobleza baja que hace de éste un personaje operístico único. 

Pero algunos pases cómicos salieron inolvidables. Por ejemplo, después de catar los vinos como cantinero real, Don Magnífico culmina su borrachera cayéndose al foso orquestal vacío, del cual vuelve a subir con la ayuda de una escalera en la escena siguiente. 

El experimentado David Parry grabó una dirección orquestal perceptiva y delicada, esto es, todo lo contrario de lo que se veía en escena, y ejecutó en vivo y con buen pulso el acompañamiento de pianoforte a los recitativos secos. Y el elenco fue de esos cantantes jóvenes que después de muchos años de critico musical me interesa a veces mas que los consagrados internacionales. Como frecuentemente ocurre con cantantes al comienzo de una carrera, todos cantaron más bien en forte y sin demasiada sutileza de fraseo. ¡Pero qué actuación y qué entrega a lo que estaban interpretando, sabedores que ni un director de orquesta experimentado podría salvarlos de los percances de una orquesta grabada de antemano! 

Heather Lowe, la única inglesa del reparto, fue una Angelina de caudal vocal a veces excesivo pero capaz de sortear con profesionalidad todas las acciacaturas y esas bellísimas frases legato compuestas por Rossini para este personaje. Nico Darmanin (Don Ramiro) sorteó bien su coloratura para estampar gloriosos sobreagudos y Christian Senn cantó su Dandini con buen color y soberana espontaneidad. Simone Alberghini compuso un Don Magnífico entre convincente e histriónico en su ridiculez y su maldad. Roberto Lorenzi expandió un bien timbrado Alidoro. Pero fue Carolina Lippo quién sobresalió con la mejor voz: redonda, brillante, y excelentemente marcada en squillo. Bien, aunque de voz tal vez demasiado desarrollada para su papel, la Tisbe de Maria Ostroukhova. 

Peter Auty (Des Grieux). Giacomo Puccini, Manon Lescaut. Stephen Lawless, dirección escénica. Francesco Cilluffo, dirección musical. Grange Festival 2021. © 2021 by Simon Annand.Peter Auty (Des Grieux). Giacomo Puccini, Manon Lescaut. Stephen Lawless, dirección escénica. Francesco Cilluffo, dirección musical. Grange Festival 2021. © 2021 by Simon Annand.

Stephen Lawless ubicó Manon Lescaut en la Francia ocupada por los nazis, en una de esas puestas de escuela con pupitres y todo. Al comienzo, un Des Grieux viejo llega al aula para rememorar y, al final, este mismo Des Grieux corre un telón transparente entre el proscenio y el cuerpo de Manon. Por qué se le ocurrió al regisseur esto de la escuela, solo Dios lo sabe, pero lo cierto es que no resultó, y ridiculizó al corpulento Des Grieux de Peter Auty al presentarlo con pantalones cortos. Auty también quedó fuera de lugar vocalmente, con una voz demasiado abierta y estertórea. Algo estridente también sonó la Manon de Elin Pritchard y sólo el Lescaut de Nicholas Lester consiguió controlar su timbre con un buen color baritonal. Similarmente efectivo fue el Geronte de Stephen Richardson, aquí un siniestro burócrata con una esvástica como brazalete. Sensible y ágil la dirección orquestal que Francesco Cilluffo mimificó para los cantantes y el público con el fondo sonoro de su propia grabación. 

Como muchos conseguimos prever mientras hacíamos el picnic durante el intervalo, el tercero y cuarto actos vendrían en plena Liberación de París. Y efectivamente, el irresistible interludio acompañó los conocidos videos de aquella época, incluidas las escenas de rapamiento de las colaboracionistas. Como Manon había sido indudablemente una de ellas, todos pensamos que iba a aparecer pelada, pero no: tanto ella como las demás condenadas subieron con pelo y todo al camión que debía llevarlas quién sabe dónde. Nadie me pudo explicar exactamente el porqué de la escuela, y cómo y cuándo empezó y acabó la Segunda Guerra Mundial en esta producción entre errada y a medias.

El Grange Festival de este año también incluye My fair lady y El sueño de una noche de verano de Britten y hasta ha programado un Rey Lear de Shakespeare con …. John Tomlinson como protagonista y otros buenos cantantes de ópera. Todos ellos fueron actores shakespeareanos antes de hacerse canoros gracias a la tradición inglesa de llevar a “el Bardo” como materia escolar imprescindible para los adolescentes ingleses. 

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