Artes visuales y exposiciones

Los museos no son personas

Maruxa Baliñas
jueves, 29 de julio de 2021
Beckmann, Autorretrato con copa © 2021 by Museo Städel de Frankfurt Beckmann, Autorretrato con copa © 2021 by Museo Städel de Frankfurt
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El Kunsthalle de Mannheim y el Museo Städel de Frankfurt presentan durante estos meses veraniegos, y a la espera de grandes exposiciones en otoño, una vez superado el COVID -¿se superará?- dos exposiciones curiosamente similares en sus planteamientos que me han parecido claramente 'revisionistas', aunque no esté totalmente segura del sentido de este revisionismo. Tampoco conozco lo suficiente la situación alemana para atreverme a analizar el hecho y sacar conclusiones, pero algunas de las preguntas que se me plantearon me parecen curiosas. 

La exposición del Kunsthalle de Mannheim se llama simplemente James Ensor y parte del hecho -así lo explica la presentación de la exposición en la página web del museo- de que el Kunsthalle de Mannheim fue un museo pionero en la atención a Ensor y que ya en 1928 dedicaron una exposición en solitario al pintor, pero sobre todo gira en torno a un hecho concreto que explica así: 

"se centra en el hecho de una pintura que una vez perteneció a la colección del museo: el cuadro 'La muerte y las máscaras' fue confiscado por el Nacionalsocialismo en 1937 como "degenerado" y está ahora en el Musee des Beaux-Arts Liège. Ha vuelto temporalmente a Mannheim para esta exposición. En la década de 1950 el cuadro 'Gallo muerto' fue adquirido para reemplazar al cuadro perdido." 

La exposición en uno de los principales museos de Frankfurt y de Alemania, el Museo Städel, lleva un título mucho más largo, El Beckmann de Städel, el Städel de Beckmann, pero el núcleo en torno al que gira la exposición es similar, incluso con esa idea de "hemos perdido un cuadro y los que hemos comprado para reemplazarlos no nos consuelan de nuestra pérdida", y nuevamente Goebbels y la etiqueta de 'arte degenerado' como responsables de la desaparición del cuadro. En este caso se presenta además una nueva adquisición de un cuadro de Beckmann, su Autorretrato con copa de champán (1919). 

Max Beckmann (1884-1950) se trasladó a Frankfurt en 1915 por orden médica para recuperarse de los daños físicos y mentales sufridos en los primeros meses de la 1ª Guerra Mundial, y aquí vivió y trabajó hasta 1933 cuando la llegada al poder de los nazis le obligó a dejar su trabajo y posteriormente exiliarse a Ámsterdam y luego EEUU. El Museo Städel compró cuadros, dibujos y grabados suyos regularmente y llegó a poseer la mejor colección pública de su obra en los años previos al nazismo. Pero -y cito la nota de prensa, que reproduce parcialmente el texto de algunas de las cartelas de la exposición-: 

"una vez que los Nazis estuvieron en el poder, sin embargo, el museo fue obligado a retirar los cuadros de Beckmann de sus muros y a relegarlos al almacén. Entonces, en el verano de 1937, casi toda la obra de Beckmann fue confiscada por el ministro de propaganda del Reich como parte de la campaña del "Arte Degenerado". Tras la Segunda Guerra Mundial, Ernst Holzinger, el sucesor de Swarzenski [quien como director del Städel había comprado casi toda la colección personalmente desde 1918] y Günther Franke -el galerista de Beckmann en esa época- reunieron obras de colecciones privadas para realizar una exposición de Beckmann. Franke donó varios grabados al Städel en esa ocasión. Un momento fundamental en la empresa de reconstruir su colección perdida de Beckmann fue la adquisición en 1949 de casi 170 obras en papel de la amplia colección de Fridel y Ugi Battenberg, amigos del artista. Un año después de la muerte del artista la ciudad de Frankfurt hizo su primera compra de un cuadro de Beckmann en la posguerra, Circus Carriage (1940). El Städel ha continuado ampliando su colección de Beckmann desde entonces. Actualmente comprende once pinturas, dos esculturas, y varios cientos de obras en papel, y es -una vez más- una de las más amplias del mundo."

James Ensor, La mort et les maques (1897). © 2021 by Liège, Musée des Beaux-Arts - La Boverie.James Ensor, La mort et les maques (1897). © 2021 by Liège, Musée des Beaux-Arts - La Boverie.

O sea, lo curioso es que en ambos casos es como si se quisiera presentar a los museos como entidades ajenas a la historia, superiores, o cuando menos ajenas al devenir humano. Como si los museos hubieran sufrido por estas renuncias, o fueran también víctimas expoliadas, cuando en principio -o así lo entiendo- fueron decisiones voluntarias, más o menos aceptadas libremente por los museos. 

Atención, que en ningún momento se echa la culpa a Goebbels ni se insinúa que los museos 'perdieron' sus cuadros como lo hicieron los judíos que se vieron obligados a malvenderlos o abandonarlos para huir o intentar inútilmente salvar sus vidas. No se trata de eso, pero no conseguí entender bien el hilo argumentativo o racional, y aunque mi inglés no es muy bueno (y mi alemán casi nulo) creo que se hila tan fino que el planteamiento no está suficientemente claro. 

Dejando aparte estas cuestiones, las dos exposiciones son muy dignas de una visita, que en ambos museos se complementan con una gran exposición dedicada a Anselm Kiefer en el Kunsthalle de Mannheim y a la fotografía de los años de entreguerras en el Städel de Frankfurt. 

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