Alemania

Cuando hay amor no se hacen preguntas tontas

Juan Carlos Tellechea
viernes, 8 de octubre de 2021
Comedian Harmonists © by Harald Hoffmann Comedian Harmonists © by Harald Hoffmann
Krefeld, sábado, 2 de octubre de 2021. Friedenskirche Krefeld (Iglesia de la Paz, de la Comunidad Evangélica de Krefeld). Comedian Harmonists, canciones y melodías populares de su propia autoría, así como tradicionales alemanas. Dennis Kittner (director musical y pianista), Ilya Aksionov (tenor), Jin Su (James) Park (tenor), William Drakett (barítono), Gereon Grundmann (bajo-barítono) y Robin Liebwerth (bajo). 100% del aforo, tras ser levantadas parcialmente las medidas de prevención e higiene contra la pandemia de coronavirus.
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Cuando se anuncia la llegada de los Comedian Harmonists a una ciudad el público acude en masa al lugar de la actuación. No es el histórico sexteto, por supuesto, sino uno que le sucede y de reciente formación en la región del Bajo Rin, pero que cuida mucho el estilo interpretativo, la entonación perfecta y el repertorio original.

Este sábado fueron ovacionados estruendosamente por el público, de pie, en la Friedenskirche Krefeld (Iglesia de la Paz, de la Comunidad Evangélica de Krefeld). Al día siguiente se presentaban en la Sinagoga de la Comunidad Judía de Gelsenkirchen.

De un tiempo a esta parte, los templos religiosos se dedican también a difundir actividades culturales, además de cumplir con sus respectivos actos litúrgicos. En este caso, con respaldo y patrocinio de la Alcaldía y la Oficina de Cultura de Krefeld. La actuación tiene lugar en medio de la proliferación de actos antisemitas en Alemania y en momentos en que se conmemora el 1700º de la presencia oficial de comunidades judías en este país, al que probablemente llegaron hace más de 2000 años.

Un magistrado director del coro

El director musical y pianista del grupo es el jurista, Dennis Kittner, juez de lo penal en la ciudad de Essen (Cuenca del Ruhr), y un convencido de que con la música es posible combatir el racismo y la intolerancia en las sociedades. Kittner dirige en la región además varios coros, entre otros uno de funcionarios judiciales, con integrantes de diversos orígenes; como hobby, según el mismo declara en una breve, pero afable conversación con mundoclasico.com

Comedian Harmonists. © 2021 by Dennis Kittner.Comedian Harmonists. © 2021 by Dennis Kittner.

Los nuevos Comedian Harmonists están integrados también por jóvenes provenientes de diferentes países Ilya Aksionov (tenor), Jin Su (James) Park (tenor), William Drakett (barítono), Gereon Grundmann (bajo-barítono) y Robin Liebwerth (bajo). El programa de esta velada es el mismo que interpretara el sexteto original el 13 de marzo de 1934 en Múnich, antes de que sus tres miembros judíos se viesen obligados a abandonar Alemania, por las proscripciones y persecuciones del régimen genocida, racista y antesemita nazi de Adolf Hitler. El último concierto fue 12 días después el 25 de marzo en Hanover. El exitoso grupo de cantantes, que no le gustaba para nada al nefasto ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels, fue finalmente prohibido en 1935.

Canciones humorísticas

Veronika, der Lenz ist da o Mein kleiner grüner Kaktus, títulos con los que comienzan el concierto, son clásicos hoy en día. También sobrevivieron a la posguerra. En ese momento, sus intérpretes, los Comedian Harmonists, estaban casi olvidados. Incluso detrás del cacareo de una gallina (“Jetzt werden wir ganz albern: Ga-ga-gack-gack-gack-gack-gack …“, otro de los temas) hay mucho trabajo cuando cinco voces y un piano lo entonan tan perfecta y cómicamente como los Comedian Harmonists. Con la ligereza de sus canciones, construidas con absoluta precisión, hicieron carrera mundial justo en el momento en que el cielo se oscurecía sobre Alemania y el mundo, al son de alegres éxitos del género del nonsense.

Ninguno de los miembros de la pequeña y aún provisional compañía de canto que se formó en Berlín el 29 de diciembre de 1927 tenía idea de lo que sobrevendría. Su creador fue -aunque esto se discutiría más tarde, en tiempos menos armoniosos- el joven de 21 años Harry Frommermann: "Que no sabía cantar en absoluto, pero sin embargo emitía sonidos", como blasfemaría amablemente el pianista Erwin Bootz muchos años después. 

Frommermann tenía un modelo a seguir: el grupo a capella estadounidense The Revelers; maravillas artísticas, basadas en la más meticulosa exactitud de tono, articulación e igualdad de voces.

Frommermann -que, por cierto, tenía gran musicalidad- también quería algo así. Él mismo contó su anuncio en el periódico Berliner Lokalanzeiger: "Atención, escasos: Se buscan cantantes, tenores, bajos, no más de 24" de edad.

Solo uno parecía capaz de cantar

Pese a la relativamente buena situación económica de 1927, había legiones de artistas desempleados o con sueldos de hambre en Berlín. Así que al día siguiente, unos 70 de ellos se plantaron frente al frío ático de Frommermann en las escaleras que daban a la calle. Solo uno parecía ser capaz de cantar: Robert Biberti. Conocía a otros cantantes, de coros profesionales, a los que les convencían los arreglos de Frommermann en el estilo de los Revelers. Todo el mundo sospechaba: Esta era la oportunidad de salir de la gran masa de artistas mal pagados.

Die Politik ist ganz vergessen in Kalumba. / Man ist von Rumba ganz besessen in Kalumba. / Man steht am Morgen auf und legt sich abends schlafen in Kalumba mit dem Rumba, Rumba, Rumba, Rumba, Rumba, Rumba, Rumba, Rumba, ... Rum-ba!
(La política está completamente olvidada en Kalumba. / La gente está obsesionada con la rumba en Kalumba. / Te levantas por la mañana y te acuestas por la noche en Kalumba con la rumba, rumba, rumba, rumba, rumba, rumba, .... ¡Rum-ba!")

Trabajamos, día y noche, ocho meses, aquí, antes de la función, después de la función, incluso dormíamos aquí en los camerinos por la noche hasta el día siguiente, recuerda Ari Leschnikoff.

Un poco de música seria en el medio es mejor

Unas cuantas aclaraciones interpersonales más tarde, el personal de los Comedian Harmonists quedó fijado. Primer y segundo tenor: Ari Leschnikoff y Erich Collin, barítono: Roman Cycowski, bajo: Robert Biberti, tenor-bufo: Harry Frommermann, responsable de las travesuras musicales y onomatopéyicas. Además, el pianista Erwin Bootz, al que también le gustaba escribir arreglos, por ejemplo el Menuet de Boccherini.

Una bromita con mucho trabajo

«The Revelers» hacia 1925. © by Dominio público / Wikipedia.«The Revelers» hacia 1925. © by Dominio público / Wikipedia.

Mientras que los Revelers solo cantaban jazz y hits del momento, los Comedian Harmonists sabían que un poco de música seria les iría mejor en medio de la orgullosa cultura alemana. En 1928, el avance se produjo en el escenario de la Schauspielhaus (hoy Konzerthaus) de Berlín. Comenzaron los años de éxito, con apariciones en películas, con giras por toda Europa y más allá, con dinero, prestigio y groupies.

Rápidamente se hicieron un nombre, los conciertos en Berlín se agotaron y el público creció. En agosto de 1928, el nombre fue cambiado de Melody Makers a Comedian Harmonists, y las primeras grabaciones siguieron en el mismo mes. Se firmó un lucrativo contrato con el sello grabador Electrola, que al parecer tenía previsto publicar 60 discos de pasta del grupo ese año.

Los esbirros nazis

Lo más importante eran los Comedian Harmonists ni Biberti ni Frommermann, los Comedian Harmonists, decía el barítono Roman Cykowski mucho más tarde, en una dolorosa retrospectiva del final poco armonioso del grupo. Con sus tres miembros judíos, Cykowski, Frommermann y Collin, el grupo se vio presionado después de 1933. Durante otros dos años protegieron su inmensa popularidad, de la que también gozaron entre los nazis, pero otros marcaron la pauta más amplia: gentuza como el Director de la Radio del III Reich, Heinrich Glasmeier.

Tipos como "estos son los eunucos que ahora ponen toda su masculinidad en estos días, que hacen pa pu pompón y demás - así como que hacen algo. Esa es también una historia terrible, que ciertamente no tiene nada que ver con lo alemán, con la música y con toda nuestra época", agregaba Cykowski.

En 1935, ni siquiera su cultivo de la canción folclórica alemana sirvió para rescatar al grupo. A esto le siguió la separación, la emigración de los miembros judíos y un largo camino hacia el olvido. Solo en los años 70 una película de Eberhard Fechner recuperó a los dispersos Comedian Harmonists y su historia, incluidas sus tristes disputas por los derechos de denominación y el dinero. Pero también su música: un monumento viviente de una época brillante y creativa de la cultura popular alemana durante la República de Weimar, cercenada por el nazismo.

Es difícil saber cuántos discos vendieron los Comedian Harmonists. En el famoso documental de Fechner Die Comedian Harmonists - Sechs Lebensläufe (Los Comedian Harmonists - Seis biografías), realizado para la NDR (Radio y televisión del norte de Alemania) en 1976, Biberti habla de 250.000 copias del disco Veronika, der Lenz ist da. Se trata de una cifra gigantesca, ya que los gramófonos no se encontraban en todos los hogares en esas época. 

Hoy se diría que los Comedian Harmonists aportaron una notable diversidad a su canto, además de su enorme habilidad. El encanto, la nostalgia, su ingenio, pero también la calidez asombraron a sus contemporáneos. En comparación con su modelo, los Revelers, los Comedian Harmonists era brillantes, como se puede constatar escuchando sus grabaciones en internet

En cualquier caso, el grupo se hizo rápidamente popular a través de apariciones en la radio y grandes giras. Los ingresos totales por conciertos, audiciones de radiales y grabaciones ascendían en 1932 a cifras astronómicas para la época. Eran tan conocidos a nivel nacional e internacional como lo fueron los Beatles más tarde; hasta los niños escolares cantaban sus canciones.

Con su canción Auf Wiedersehen, my dear, los Comedian Harmonists celebraban la despedida de sus admiradores, recíprocamente, y de Alemania, al menos por lo que respecta a la mitad de la formación. En su última gira por el país, cantaban esta pieza nostálgica y pegadiza que nos trae ahora el nuevo grupo, poniendo fin a este concierto de la Iglesia de la Paz, de Krefeld en medio de las aclamaciones de la platea.

“Gib mir den letzten Abschiedskuss, / weil ich dich heut verlassen muss, / und sage mir auf Wiedersehen, leb wohl.“ (Dame el último beso de despedida / porque debo dejarte hoy, / y me dices adiós, adiós) (…) “Wir haben uns so heiß geliebt / und unser Glück war nie betrübt, / drum sag ich dir auf Wiedersehen, auf Wiedersehen, leb wohl. / Ob du mir treu sein willst, sollst du mir nicht sagen. / Wenn man sich wirklich liebt, stellt man nicht solche dummen Fragen. (Nos queríamos tanto / y nuestra felicidad nunca fue triste, /Así que diré adiós, adiós, adiós, adiós. / Si me quieres ser fiel, no me lo dirás. / Cuando realmente se ama / no se hacen tales preguntas tontas) (…).

Aunque resulta demasiado alegre como para la banda sonora de una película melodramática, o tal vez por ello, representa la época turbulenta en la que influyó y recoge emocionalmente lo que los músicos afrontaban: tres de los seis músicos emigrarían en breve, los demás tratarían de aceptar las condiciones del Tercer Reich, y finalmente fracasarían. La letra y la música de Auf Wiedersehen, my dear se combinan con los nefastos acontecimientos inminentes (el Holocausto, la Segunda Guerra Mundial, la derrota de Alemania y la caída del III Reich) para formar una dolorosa unidad entre seguidores y artistas por igual.

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