España - Valencia

Tanto liarla para morirse uno

Rafael Díaz Gómez
lunes, 11 de octubre de 2021
Requiem de Mozart - Castellucci © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte / Les Arts Requiem de Mozart - Castellucci © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte / Les Arts
Valencia, domingo, 3 de octubre de 2021. Palau de les Arts. Sala Principal. Montaje musical y escénico en torno al Requiem de W. A. Mozart. Obras interpretadas: Gradual gregoriano Christus factus est. W. A. Mozart: Maurerische Trauernusik, K 477; Miserere Mei (Kyrie, K 90); Requiem en re menor, K 626, I. Introitus; II. Kyrie. Ne pulvis et cinis (K-Anh 122). Requiem, III. Sequentia, n.º 1, Dies irae; n.º 2, Tuba mirum; n.º 3, Rex tremendae. Solfeggio, K 393/2. Requiem, III. Sequentia, n.º 4, Recordare; n.º 5, Confutatis; n.º 6, Lacrimosa; Amen; IV. Offertorium, n.º 1, Domine Jesu. Quis te comprehendat, K. Anh 110. Requiem, IV Offertorium n.º 2, Hostias; V. Sanctus; VI. Benedictus. O Gottes Lamm, K 343/1. Requiem, VII. Agnus Dei; VIII, Communio. Miserere mei (Kyrie, K. 90). Antífona gregoriana In paradisum. Nueva producción del Palau de les Arts Reina Sofía, en coproducción con el Festival d’Aix-en-Provence, Adelaide Festival, Theatre Basel, Wiener Festwochen y La Monnaie Staatsoper. Dirección de escena, escenografía, vestuario e iluminación: Romeo Castellucci. Directora de escena asociada: Silvia Costa. Coreografía: Evelin Facchini. Dramaturgia: Piersandra di Matteo. Solistas vocales: Elena Tsallagova (soprano); Sara Mingardo (mezzosoprano); Sebastian Kohlhepp (tenor); Nahuel Di Pierro (bajo); Juan José Visquert (niño soprano). Cor de la Generalitat Valenciana (Francesc Perales, director). Orquestra de la Comunidad Valenciana. James Gaffigan, dirección musical.
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Ustedes recordarán un buen puñado de las frases hechas que se dicen en los velatorios de los más comunes de entre los mortales. Ya saben: no somos nada, qué rápido pasa todo, es ley de vida, hay que disfrutar mientras se pueda, a todo el mundo le llega la hora y a muy pocos la vicepresidencia de una compañía del IBEX… 

Bien, ahora imagínense que al velorio acude una recua de intelectuales que llevan a sus lomos una pesada carga de pensamientos dizque aprovechables de la que quieren librarse. En el fondo encontraríamos muy poca diferencia con los tópicos de los funerales corrientes. Vamos, que, bien mirado, todo se va a ir al carajo, ¡puto tiempo! 

Sin embargo, al ser intelectuales podrían decir lo mismo pero más enrevesado. Y ya si alguien de entre ellos preguntara, ¿habéis probado los efectos del cornezuelo?, porque tengo un poco, entonces la que se lía es de antología:

A ver, decidme cosas extinguidas y/o extinguibles. Tendrán que ser listas finitas, porque también las listas se extinguirán. Sí, pero las listas las damos por extintas después de usarlas. Como la poesía. Y la música. Y todo. Y tal. Venga, listas de animales (este, el otro, el de más allá...), de plantas (esta, la otra, la de más allá...), de ciudades (pim, pam, pum...), de lenguas (¡qué cultos somos!), de obras de arte (¡qué cultísimos somos!), de edificios (¿valen estadios de fútbol? Sí, si son de Valladolid). 

Requiem de Mozart-Castellucci. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte / Les Arts.Requiem de Mozart-Castellucci. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte / Les Arts.

Pero oye, ¿no hay esperanza mientras hay vida? Pues claro, al menos para los que viven, no te fastidia. Pues yo creo que de tan tonta y dañina que es nuestra especie resulta hasta inocente. ¡Concedido! ¿Y qué pasa con el tiempo? ¿El tiempo? Eso ahora no existe. Pues a mí me gusta que todo se renueve y venga a ser casi igual pero distinto. Bueno, original no es, pero lo apuntamos. Tampoco lo era lo de la vida y la esperanza y no habéis dicho nada. Vale, vale, que no cunda el mal rollo, que esto tiene que ser una fiesta...

Requiem de Mozart-Castellucci. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte / Les Arts.Requiem de Mozart-Castellucci. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte / Les Arts.

A la tormenta de ideas, por supuesto, se le ha de encontrar una aplicación práctica: ¿A que no hay valor para meterlas todas juntas en un réquiem de Mozart poniendo a bailar al coro en todos los encuadres posibles respecto a la dirección musical salvo, a ser posible, el frontal? ¿Que no? ¡Vais a ver! Y le vamos a intercalar más músicas de Mozart. ¿Y del Requiem en do menor de Michael Haydn y así degustamos los parecidos? Ni hablar, que a ese Haydn no lo conocen ni en su casa y esto ha de ser muy respetuoso con los genios. Pues algo de canto gregoriano. Venga, vale, te lo compro. 

Requiem de Mozart-Castellucci. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte / Les Arts.Requiem de Mozart-Castellucci. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte / Les Arts.

Y vamos a hacer que cante un niño en el límite de la tortura vocal (física y psíquica). Y que lo que se dance sea muy étnico (como lo de Nijinski en La Sacre pero en plan mediterráneo y a la hora de la siesta). Muy colectivo (aunque precomunista) y popularmente rústico. Nada complicado, apenas unos botecitos que el coro siempre agradecerá mientras sus integrantes cantan sujetándose el bofe. Ah, pues también agradecería que al final lo dejáramos en porretas, así como desvalido, muy de expulsado del Paraíso. ¡Genial! Pues a mí me parece que los anuncios de la Dirección General de Tráfico son muy dramáticos. ¡Adjudicado, lo metemos! Y no se os olvide lo de las tres o cuatro edades. ¿Y las listas de lo extinguido y por extinguir? ¡También dentro! Y alguna fruta que simbolice algo, ¿no? ¿Manzanas? Hombre, eso está muy visto. Pues naranjas, que estamos en Valencia. ¿Y de colores, qué? Todos: muy negro, muy blanco y muy arcoíris, lo que viene siendo el ecumenismo de las longitudes de onda del espectro electromagnético. Etcétera.

En fin, lo siento, ya paro. También saben ustedes que cuando uno no se ha enterado casi de nada, recurre a la ironía, a veces tan torpemente como en esta ocasión, para salir del paso. 

De cualquier forma, si no lo han visto y tienen curiosidad, pueden formarse una opinión propia sobre el montaje viendo el video (a la derecha de este párrafo) de una de las interpretaciones en el Festival d’Aix-en-Provence, que es donde el espectáculo se estrenó en 2019 (la pandemia retrasó su llegada a Les Arts, que participa en la coproducción). Y quizás hallen en él algo más que una llamativa y discontinua serie de efectos teatrales, algunos muy poderosos, que es hasta dónde servidor llega.

Requiem de Mozart-Castellucci. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte / Les Arts.Requiem de Mozart-Castellucci. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte / Les Arts.

Si la secuencia dramática cuesta ser entendida, la estructura del diseño musical, de la cual no sé si es responsable Raphaël Pichon, me gustó. La relación entre las músicas fúnebres mozartianas seleccionadas está bien fundamentada en una serie de rasgos comunes de los que también participa el Réquiem. Las otras obras del salzburgués, incluso las adaptadas a partir de composiciones profanas, ya por el texto, ya por la partitura, encajan sin mucho esfuerzo. Quis te comprehendat, arreglo anónimo sobre el adagio de la Gran partita, está bien confeccionado y como ese trozo en su versión original sale en la película Amadeus, todo el mundo contento. Las dos piezas gregorianas tienen asimismo su acomodo natural. Otra cosa es el Solfeggio, cuya condición estrictamente musical parece estar menos justificada dentro de la serie, salvo para martirizar a un niño, cantor en este caso de la Escolanía de la Mare de Déu dels Desemparats, que con arrestos y todo el acierto posible a esa edad la emprendió él solito en el escenario (mejor el infante, Juan José Visquert, en la antífona que cerraba el espectáculo).

Requiem de Mozart-Castellucci. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte / Les Arts.Requiem de Mozart-Castellucci. © 2021 by Miguel Lorenzo y Mikel Ponte / Les Arts.

¿Qué hizo James Gaffigan con todo esto? Pues el nuevo director musical del teatro de ópera valenciano no hizo poco. Solamente con intentar que no se le descuadrara un coro que apenas podía mirarle ya tuvo faena heroica. Y no es que la formación coral tendiera al descontrol. Nada de eso: su rendimiento fue excelente. No sé ya en cuantas ocasiones he reseñado que una actuación del Cor de la Generalitat Valenciana le ha servido para reivindicarse como entidad artística frente a todo y a todos. Pero es que en esta representación se ha conseguido un nivel más que ya es difícil concebir ser superado. De todas formas, seguro que lo siguen intentando.

Estupenda la renovada orquesta. Continúa teniendo sustancia mollar y lustre. Creo que concuerda bien con Gaffigan y que cuando haya un poco más de continuidad y conocimiento mutuo podrá mantenerse tensa una expresividad que quizás adoleció en esta función algunas discontinuidades, tampoco demasiado llamativas ni difíciles de entender en tales condiciones escénicas.

Por lo demás, contribuyó en no poca medida al buen resultado sonoro el rendimiento del cuarteto vocal adulto solista. Elena Tsallagova lució una atractiva voz de soprano, limpia, redonda, con cuerpo. La gran Sara Mingardo sigue siendo un referente por homogénea riqueza tímbrica, su emisión neta y con alcance y una conmovedora capacidad comunicativa; Sebastian Kohlhepp me pareció un buen tenor, seguro técnicamente y con un considerable volumen. Por último Nahuel Di Pierro, bien conocido en Les Arts, supo compensar con intención y conocimiento la falta del color oscuro que él no tiene en su voz y sí parece requerir la parte.

Bajado el telón, si había alguien con descontento entre el público no se hizo notar (o yo no me enteré). Los aplausos se incrementaron cuando le tocó el turno al coro e, incluso más, al llegarle la vez a la orquesta, cosa que me extrañó después de todo el trabajo tan exigente desarrollado por el primero, que incluso bailó por encima de sus posibilidades. En fin, todo sea que en la próxima le pongan a cantar todas estas músicas a una compañía de danza. Pero, chitón, no vaya a ser que...

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