Bulgaria

Carmen en la plaza de ... Sofía

Horacio Castiglione

martes, 30 de julio de 2002
Sofía, sábado, 13 de julio de 2002. Sofía, Plaza Alexander Batemberg. +Carmen+ Geroges Bizet. Ópera en 4 actos. Libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halevy. (1875). Director de Escena y Escenografia: Plamen Kartaloff. Vestuario: Tsvetana Stoynova. Coreografia: Penka Filipova. Reparto: Nadejda Krusteva (Carmen), Kostadin Andreev (Don José), Peter Danailov (Escamillo), Anton Radev (Dancairo), Simeon Simeonov (Remendado), Peter Petrov (Zuniga), Dobri Dobrev (Morales), Evgenia Braynova (Micaela), Yanitsa Nescheva (Frasquita), Maria Clintcheva (Mercedes). Orquesta coro y ballet de la Ópera de Stara Zagora. Director: Bojidar Bonev. M° del coro: Bogdana Popova y Mladen Stanev. Aforo: Localidades,1300. Ocupación: 100%.
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Pequeño estado balcánico de tan solo nueve millones de habitantes, Bulgaria tiene sin embargo una gran tradición de voces. DNA o un arraigado instinto musical, reforzado por un folklore que requiere la voz impostada hasta para las canciones populares, el hecho es que cada vez que tengo la ocasión de asistir a funciones de ópera en Sofía lo que me sorprende es la calidad de lo que se suele llamar, con un termino bastante duro, ‘material humano’.Jóvenes cantantes que, por la condición económica general de su país, aspiran con obvia urgencia a emprender una carrera internacional. Muchos ya lo han conseguido y, de hecho, no hay producción mundial que prescinda de voces búlgaras, tanto femeninas como masculinas, graves o agudas.La excusa, muy fruible en un breve laxo de tiempo puesto que desde Milán para ir a Sofía o a Berlín o a Londres se tarda lo mismo, la ha ofrecido una Carmen al aire libre, en el parque central de Sofía, justo al lado del palacete que fue la residencia real, en la plaza de Alexander Batemberg. Sobre lo que era el mausoleo del ex dictador comunista –¡hubo que bombardearlo tres veces para derrumbarlo!- se ha montado un escenario y una platea móvil, en la que caben unas 1500 personas, y a precios muy populares –inclusive para la escasa posibilidad de adquisición del lev, su moneda nacional- se ofrece al publico del lugar, en el que empiezan a mezclarse bastantes turistas, empezando por los inevitables japoneses, la posibilidad de asistir a montajes de ópera de excelente nivel medio, en lo que se refiere a la producción general.Esta Carmen creada para el anfiteatro romano ‘Augusta Traiana’ de Stara Gora por los equipos del teatro de ópera de dicha ciudad, ha sido concebida con acertada fantasía, más que con imponentes medios, por el astuto regista búlgaro Plamen Kartaloff, que cubrió por mucho tiempo el cargo de director artístico del Teatro nacional de Ópera de Sofía y que tiene una experiencia de teatro muy amplia, medida en escenarios que abarcan varios continentes, y que desde algún tiempo se dedica a estos proyectos para llevar la ópera en lugares insólitos, al aire libre.Un espectáculo que, en definitiva, se puede transportar fácilmente y cuyos bastidores –elementos de diseño muy sencillo pero corpóreos- corren sobre raíles dispuestos, en este caso, en forma de semicírculo, es decir adaptados a las gradas de piedra del antiguo teatro. El colorido y pertinente vestuario de Tsvetana Stoynova, la sapiente iluminación, una distribución coherente y muy ritmada de las masas –el óptimo coro de Stara Gora dirigido por Bogdana Popova y Mladen Stanev, el numeroso y muy bien entrenado ballet que se ha exhibido en las brillantes coreografías de Penka Filipova, con músicas sacadas también de la Arlesiana de Bizet- han proporcionado a la puesta en escena un paso desenfrenado, sin fisuras. Algunas ideas, novedosas pero no descabelladas, han sido otro mérito de esta puesta en escena. Kartaloff ha querido, por ejemplo, que Don José, saliendo al ruedo, matara a Carmen ‘toreándola’ con la muleta e hiriéndola con la espada de Escamillo.Este, interpretado por el barítono Peter Danailov, que ya ha emprendido una actividad en los teatros de la provincia austríaca, ha sido el personaje de mayor empaque vocal y musical. Su personificación del torero chulo y altanero ha sido francamente espectacular y ha hecho entrever unas posibilidades magnificas también en un repertorio más comprometido de bajo/barítono.Pero no es que los otros fueran a menos: la estupenda mezzo Nadejda Krusteva, físico de top model y una presencia escénica radiante, dio muestras de una capacidad musical absoluta, al cantar sin apuntador y de espaldas al director de orquesta, también en el difícil quinteto de los contrabandistas del segundo acto. La voz tiene, a caso, un pelín de sonido gutural, que es un poco la firma de muchas voces del este, pero estudiando repertorio con maestros occidentales podría también abordar a niveles muy altos.El tenor Kostadin Andreev, ya gira por Europa occidental. Su Don José, valiente y matizado, tuvo momentos de exquisito lirismo (en el aria de la flor) y supo ser dramático y desgarrador en el final dramático de la ópera. Gustó mucho, por línea de canto y estilo –quizá el más depurado para el repertorio francés entre sus colegas- la soprano Evgenia Braynova, una Micaela dulce y delicada, pero de buen temperamento lírico. Entre el nutrido grupo de los comprimarios, cabe destacar la bien proyectada Frasquita de la soprano Yanitsa Nesheva, y las buenas pruebas, en su complejidad de Peter Petrov (Zuniga), Maria Clintcheva (Mercedes), Anton Radev (Dancairo), Simeon Simeonov (Remendado) y Dobri Dobrev (Morales).La dirección de la apreciable orquesta de la Ópera de Stara Gora fue a cargo del Maestro Bojidar Bonev, una lectura sin particulares vuelos, pero que ha garantizado una suficiente tensión dramática a la versión con los recitativos puestos en música por Guiraud: la edición de referencia cuando Carmen pisa tierra extraña.

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