Estados Unidos

Energía bajo control

Roberto San Juan
miércoles, 17 de noviembre de 2021
Susanna Mälkki © 2018 by Simon Fowler Susanna Mälkki © 2018 by Simon Fowler
Miami, FL, sábado, 16 de octubre de 2021. Adrienne Arsht Center. Orquesta New World Symphony. Solista de piano: Jean-Yves Thibaudet. Dirección: Susanna Mälkki y Chad Goodman. James Lee III: Sukkot Through Orion’s Nebula; Franz Liszt: Concierto nº 2 en La mayor para piano y orquesta, S. 125; Jean Sibelius: Sinfonía nº 2 en Re mayor Op.43. Ocupación: 70% del aforo.
0,0005263

Fundada en 1987 por el compositor y pianista Michael Tilson Thomas, quien, además, es su director artístico, la New World Symphony Orchestra está integrada por un selecto grupo de jóvenes instrumentistas graduados que se encuentran en su última etapa de preparación profesional previa a la incorporación a orquestas sinfónicas de todo el mundo. La orquesta tiene su sede en Miami y lleva a cabo temporadas de conciertos anuales con participación de directores, compositores y solistas de renombre, quienes, en ocasiones, imparten clases magistrales.

La obra que abrió el concierto fue Sukkot Through Orion’s Nebula, un encargo que la orquesta realizara en 2011 al compositor nacido en 1975 James Lee III y que ha sido interpretada en Estados Unidos por numerosas orquestas a lo largo de su década de vida. En las notas al programa – notas que, debido a la pandemia, no se entregan impresas, sino que el público accede a ellas escaneando un código QR en su teléfono móvil - el compositor califica su obra como una pieza festiva inspirada en las celebraciones religiosas judías. Se trata, en efecto, de una obra de música programática de unos 10 minutos de duración, con un marcado carácter rítmico y percusivo. La amplia plantilla orquestal incluye celesta, piano y arpa. Su lenguaje es básicamente tonal y en mi primera escucha me recordó compositores tan alejados como Stravinsky y Ginastera. Chad Goodman, director asistente de la New World Symphony Orchestra, se empleó a fondo y consiguió la sonoridad vigorosa y brillante requerida por esta obra efectista, muy rica en timbres y que transcurre en un tempo ágil.

La velada continuó con el Concierto para piano nº 2 de Liszt con el consagrado pianista francés Jean-Yves Thibaudet como solista. Thibaudet domina esta pieza de principio a fin y su depurada técnica le permite incidir sobre detalles de la partitura que en otro intérprete podrían pasar desapercibidos dentro de la intrincada textura. Destacaría el carácter incisivo del pasaje en el registro grave al final del ‘Adagio sostenuto assai’ - con un motivo muy bien imitado por la cuerda grave de la orquesta -, y un permanente principio de contención y control que guió toda la interpretación. En efecto, Thibaudet se mantuvo entre el pianissimo y el forte, con un rango dinámico muy amplio, pero nunca explosivo, con lo que consiguió maravillosos pasajes solísticos, cálidos y evocadores, con un fraseo cuidado, así como otros muy rítmicos, con un ataque stacatto y mordiente, pero dinámica de piano y mezzopiano. En ambos, el correcto balance sonoro entre ambas manos le permitió destacar muy bien lo que debía oírse en cada momento. La orquesta, bajo la batuta de la finlandesa Susanna Mälkki, respondió concienzudamente a esta estética de contención y gusto por el detalle, algo no siempre fácil en una obra, como ésta, cargada de energía.

En atención a los prolongados aplausos, Thibaudet continuó con Liszt, interpretando como propina su Consolación nº 3 S.172, donde, de nuevo, dio muestras de las “marcas de la casa”: planos sonoros con melodía y acompañamiento nítidamente diferenciados y pianissimi espectaculares.

Tras el descanso, y de nuevo con la directora finlandesa en el podio, la orquesta interpretó la Sinfonía nº 2 de Sibelius. Mälkki dirigió con gesto amplio y armonioso y la orquesta la secundó con un sonido envolvente y bien empastado. Tras el ‘Allegretto’ inicial, con una magnífica actuación de las trompas alternando con el viento madera, el ‘Andante, ma rubato’ se inicia con un pasaje en pizzicato que fue ejecutado por la cuerda grave en cuidada sincronía. Mälkki se mostró aquí rotunda, imprimiendo un carácter de cierta trascendencia a los crescendi y decrescendi orquestales. Del ‘Vivacissimo’ que sigue destacaron la calidez del viento madera y la cuidada diferenciación de timbres. Por último el ‘Finale: Allegro moderato’ sonó brillante, con la cuerda muy bien empastada y una magnífica interpretación del viento metal.

Compromisos futuros de la orquesta incluyen el Concierto para violín de Sibelius los próximos 20 y 21 de noviembre, con Augustin Hadelich como solista.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.