Italia

La Scala estrena ‘La Calisto’

Jorge Binaghi
viernes, 3 de diciembre de 2021
McVicar, La Calisto © 2021 by Brescia e Amisano McVicar, La Calisto © 2021 by Brescia e Amisano
Milán, lunes, 13 de diciembre de 2021. Teatro alla Scala. La Calisto (Venecia, Teatro de San Apollinare, 28 de noviembre de 1651). Libreto de Giovanni Faustino y música de F. Cavalli. Dirección escénica: David McVicar. Escenografía: Charles Edwards. Vestuario: Doey Lüthi. Luces: Adam Silverman. Coreografía: Jo Meredith. Video: Rob Vale. Intérpretes: Chen Reiss (Calisto), Luca Tittoto (Giove), Markus Werba (Mercurio), Christophe Dumaux (Endimione), Olga Bezsmertna (Diana), Chiara Amarù (Linfea), Damiana Mizzi (Satirino), John Tessier (Natura/Pane), Luigi De Donato (Silvano), Véronique Gens (Giunone), Federica Guida (Eternità/Furia), Svetlina Stoyanova (Destino/Furia). Les Talens Lyriques y orquesta del Teatro en instrumentos antiguos. Director: Christophe Rousset.
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Al parecer el título comienza a hacer sus pasos. Tarde pero seguro. Asistir al estreno absoluto en la Scala con una sala rebosante en la última función, atención total (salvo, para mi desgracia, de parte de los tres de numerosos jóvenes que en cambio parecían disfrutar de la ópera y que, en la fila de delante, sordos a todo requerimiento, consultaron desde el principio al fin sus móviles y dirigían de vez en cuando una distraída mirada al escenario). Y sí, salvo la excepción, la media de edad era mucho menor que en otras obras de repertorio. Habrá que reconocer que el barroco -sobre todo si se hace bien- atrae más a las nuevas generaciones. Y ciertamente permite a los directores de escena libertades que se toman con todas las épocas del repertorio operístico, pero que aquí o son verdaderos hallazgos o al menos no desfiguran.

McVicar es hoy anatema entre los ‘renovadores’ porque tras haberlo sido en cierto momento pareció recuperar el buen sentido e hizo cosas maravillosas como la Médée de Charpentier o la Gloriana de Britten (¿ha visto Ud. alguno de estos espectáculos en dvd, y eso que respecto del segundo hubo más que promesas). Esta se encuentra en el mismo gran nivel. Un estudio de un científico en el siglo XVII, con un prominente telescopio (época de la creación de la ópera, pero también de las desventuras de Galileo), una acción clarísima (cuando en sí es complicada, por el cruce de diversas tramas y por una mitología que antes era patrimonio de muchos o casi todos, y hoy de muy pocos), y una magnífica dirección de actores, además de luces y vestuarios formidables (incluso la coreografía, que suele ser un punto más flojo, estuvo en buen nivel. 

'La Calisto' de F. Cavalli. Christophe Rousset, director musical. Dirección escénica: David McVicar. Milán, Teatro alla Scala, noviembre 2021. © 2021 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala.'La Calisto' de F. Cavalli. Christophe Rousset, director musical. Dirección escénica: David McVicar. Milán, Teatro alla Scala, noviembre 2021. © 2021 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala.

Destacaría la brillante idea de hacer que sea Diana quien haga de sí misma cuando Júpiter se disfraza con su apariencia para seducir a la pobre Calisto. También la crueldad y los caprichos de los dioses ‘mayores’, y el lugar claramente de ‘servidor’ del ‘segundón’ Mercurio, o la brutalidad sumarísima de las divinidades campestres (Pan, Silvano), y los conflictos ‘de clase’ con los olímpicos.

La versión musical estuvo perfectamente compenetrada con este espíritu, lo que no es de extrañar en la agrupación Les Talens Lyriques y tanto menos en su eximio director, Rousset, pero asombra el grado de perfección y de integración en el conjunto de los profesores de la orquesta de la Scala que se especializan en instrumentos antiguos. 

Con semejante ‘marco’ en el escenario y en el foso no es de extrañar que todos los cantantes se hayan desempeñado casi siempre al mejor nivel posible. Y si Reiss, con hacerlo todo muy bien, no demostró una gran personalidad, de los otros no se puede decir lo mismo, aunque las voces del prólogo, que también doblaron en otros casos, no parecieran las mejores, o que Werba pareciera -extrañamente- exagerar en sus intervenciones vocales. Pero si Tittoto ya ha sido antes Júpiter, y lo ha bordado aunque ha tenido menos que hacer por la decisión del director de escena que antes he apuntado, muchos hacían sus personajes por primera vez. 

'La Calisto' de F. Cavalli. Christophe Rousset, director musical. Dirección escénica: David McVicar. Milán, Teatro alla Scala, noviembre 2021. © 2021 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala.'La Calisto' de F. Cavalli. Christophe Rousset, director musical. Dirección escénica: David McVicar. Milán, Teatro alla Scala, noviembre 2021. © 2021 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala.

Y hacía tiempo, por ejemplo, que no veía en tan gran forma y tan adecuada a su rol a Gens, y por primera vez me gustó el canto y la interpretación (decididamente superior esta última, por el desdoblamiento que se le pide y al que he aludido antes) de Bezsmertna. Nunca había oído antes en vivo a Amarú, que obtuvo un legítimo triunfo personal con su ninfa con ganas de dejar de serlo y siempre en apuros. Aunque nadie llegó a la perfección y equilibrio total como el Endimión de Dumaux, que es ideal para el rol y el mejor de todos cuantos he visto (con él era el quinto): belleza de voz, buena figura, personaje creíble (uno podía entender bien que a Diana le costara separarse de él). 

Bien De Donato que creo que puede aspirar a roles de mayor compromiso. Un buen desempeño también en este mundo de sátiros y silenos el del joven Sátiro de Mizzi (la primera vez que lo veo encarnado por una mujer, y lo hizo muy bien aunque la voz parecía avara de color y tendente a la monotonía). 

'La Calisto' de F. Cavalli. Christophe Rousset, director musical. Dirección escénica: David McVicar. Milán, Teatro alla Scala, noviembre 2021. © 2021 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala.'La Calisto' de F. Cavalli. Christophe Rousset, director musical. Dirección escénica: David McVicar. Milán, Teatro alla Scala, noviembre 2021. © 2021 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala.

Y un nuevo milagro barroco de desengaño, de apariencia que distorsiona la realidad aunque finalmente sucumba a ella, y de final sumamente melancólico (siempre separaciones, siempre ‘castigado’ el amor verdadero, siempre triunfantes las convenciones sociales), pero tan bello como la osa en el firmamento que hace olvidar –por un momento- a la real, a su vez metamorfosis de una mortal cuyo único ‘error’ ha sido el de dejarse engañar por amor. 

Claro que seguramente entonces y ahora muchos, en el teatro y sobre todo fuera de él, habrán considerado que una lesbiana que resulta ser bisexual debe ser castigada por desestabilizar las jerarquías ‘naturales’ de un mundo que en realidad es lo más desnaturalizado que existe… 

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