Italia

‘Sorgi, o padre’

Jorge Binaghi
lunes, 13 de diciembre de 2021
De Ana, Bianca e Fernando © 2021 by Teatro Carlo Felice De Ana, Bianca e Fernando © 2021 by Teatro Carlo Felice
Génova, domingo, 21 de noviembre de 2021. Teatro Carlo Felice. Bianca e Fernando (Génova, Teatro Carlo Felice, 7 de abril de 1828). Libreto de Domenico Gilardoni revisado por Felice Romani, y música de V. Bellini. Puesta en escena, escenografía y vestuario: Hugo De Ana. Luces: Valerio Alfieri Intérpretes: Salome Jicia (Bianca), Giorgio Misseri (Fernando), Nicola Ulivieri (Filippo), Alessio Cacciamani (Carlo), Elena Belfiore (Viscardo), Giovanni Battista Parodi (Clemente), y otros. Coro (preparado por Francesco Alberti) y Orquesta del Teatro. Dirección: Donato Renzetti
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Para la primera y quizás única vez en que he visto la segunda ópera de Bellini me ha parecido adecuado citarla por la única aria que hasta cierto punto y momento quedó en el repertorio y que durante mucho tiempo varias generaciones conocieron en la inolvidable interpretación de Claudia Muzio, en cuya voz se pueden aún oír las ‘lacrimae rerum’ (las lágrimas por los acontecimientos’) que Virgilio le atribuye a la reina Dido.

Cumplido el homenaje, hay que decir que toda la obra no está a ese nivel. Y eso que tuve la suerte de ver no la versión original napolitana, distinta hasta en el título (Bianca e Gernando, no se fuera a incomodar la testa coronada del momento), sino la que rehízo con ayuda de Romani (mucho mejor libretista que el original) y tras haber pasado por la experiencia del gran éxito de Il Pirata en la Scala

Con respecto a esta última, sin duda inferior. En realidad, salvo la citada romanza, el gran dúo de los protagonistas, algunas de las arias de los bajos, una de las del tenor y un terceto, no hay más como para conjeturar la hipótesis de que la ópera entre un día en repertorio (para ver una interpretación mucho más profunda el lector puede ir al Vincenzo Bellini de Pierre Brunel, París, Fayard, 1981, cap. V, ‘Intermède génois’, págs.103-119: bastante distinta y con unas evocaciones del mito de Electra y su hermano Orestes e incluso de Fidelio que me parecen traídas a colación por los cabellos). Otra de las características bien particulares es la ya señalada por Leslie Orrey en su Bellini (The Master Musicians, Londres y Nueva York, 1969, pág, 75): “Bianca es esa ‘rara avis de la ópera italiana, una historia desprovista de amor sexual’, porque los protagonistas son hermanos y aún faltaba para los incestuosos de La Valquiria”.

'Bianca e Fernando' de Bellini. Donato Renzetti, dirección musical. Puesta en escena, Hugo De Ana. Génova, Teatro Carlo Felice, noviembre de 2021. © 2021 by Teatro Carlo Felice.'Bianca e Fernando' de Bellini. Donato Renzetti, dirección musical. Puesta en escena, Hugo De Ana. Génova, Teatro Carlo Felice, noviembre de 2021. © 2021 by Teatro Carlo Felice.

Señalemos aún que aparte de una obertura completa (con un agregado largo a la introducción inicial, que muchos consideran superior), aparece por primera vez en forma de ‘cabaletta’ del ‘aria di sortita’ de la protagonista la que luego sería la famosísima de Norma tras ‘Casta diva’, ‘Ah, bello a me ritorna’. También al inicio del último acto hay un coro de conjurados que va a parar sin casi transformación a uno de los coros de los druidas de la misma hermana mayor. También hay un personaje en travesti, Viscardo, de bastante importancia en el primer acto, pero que prácticamente desaparece en los otros.

No creo que haga falta relatar la historia, que el lector puede encontrar en Internet, y no es ninguna maravilla (la situación de Carlo, el duque depuesto y padre de los protagonistas, encarcelado y creído muerto recuerda mucho a la más breve y eficaz de los Masnadieri verdianos, aunque es también un buen momento dramático en sí).

'Bianca e Fernando' de Bellini. Donato Renzetti, dirección musical. Puesta en escena, Hugo De Ana. Génova, Teatro Carlo Felice, noviembre de 2021. © 2021 by Teatro Carlo Felice.'Bianca e Fernando' de Bellini. Donato Renzetti, dirección musical. Puesta en escena, Hugo De Ana. Génova, Teatro Carlo Felice, noviembre de 2021. © 2021 by Teatro Carlo Felice.

La nueva producción de De Ana tiene mucho de lo bueno suyo: gran movimiento, despliegue técnico, mimos, mucho movimiento, decorados y trajes bellísimos … y, como siempre, en eso se queda aunque mueve bien a los artistas.

En la parte musical, Renzetti consigue una buena interpretación de la orquesta y también el coro está bien, y cuida mucho a los cantantes, que bien lo necesitan. 

Jicia es una muy buena soprano, de color tal vez no demasiado bello, pero de timbre distintivo y bastante parejo. No siendo una virtuosa en sentido estricto saca buen partido de sus cualidades y ejecuta bien sus dos cabalettas (la final la más peliaguda); es, además, buena artista.

Misseri no es la voz de los David y Rubini que estrenaron la ópera en las dos ciudades, y especialmente su técnica se resiente al intentar alcanzar la zona aguda y sobreaguda; tiene una voz claramente tenoril algo avara de armónicos y posee buena figura.

El antihéroe y malvado no es aún un barítono sino un bajo (lo estrenó Lablache, pero en Génova lo hizo Tamburini que en general cantaba roles de barítono), y Ulivieri lo hizo bien, con una buena interpretación y resolviendo con inteligencia los momentos que podían presentarle problemas.

Muy interesante asimismo el otro bajo, Cacciamani, que habría que seguir en otros papeles si no más difíciles sí más largos.

Parodi estuvo correcto y en roles menores no hicieron mala figura ni Antonio Mannarino (Uggero), ni, sobre todo Carlotta Vicchi (Eloisa). Lastima que Viscardo se haya confiado a Belfiore, que ni en su mejor momento tuvo actuaciones muy lucidas.

El público -no demasiado numeroso, y se trataba de una función vespertina- aplaudió con entusiasmo durante el espectáculo y al final del mismo.

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