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Santos inocentes

Nuevas perspectivas ante el COVID

Maruxa Baliñas
martes, 28 de diciembre de 2021
COVID 19 © 2021 by OPS/OMS COVID 19 © 2021 by OPS/OMS
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Tras dos años de continuas investigaciones sobre el comportamiento del COVID-19, desde las más variadas vertientes, una nueva vía muy prometedora parece abrirse: la musicoterapia. Un grupo de trabajo conjunto de las universidades de Manchester, La Rioja, Regensburg, San Petersburgo y Buenos Aires ha emprendido una novedosa investigación a partir de las posibilidades de las ondas sonoras para combatir la principal vía de infección del virus SARS-CoV-2, las membranas mucosas orales, nasales y oculares, dada la cercanía entre el oído y dichas mucosas. 

Una vez agotado el estudio de las posibilidades de la ventilación para combatir la propagación por superficies contaminadas, fómites, y aerosoles, la capacidad de las ondas sonoras y su repercusión en el oído e indirectamente en las mucosas orales, oculares y especialmente nasales para evitar esta contaminación es muy prometedora. No hay que perder de vista que oído y vías nasales están directamente comunicadas mediante la Trompa de Eustaquio, por lo que cualquier tratamiento mediante el oído, especialmente el tímpano, repercute directamente en las membranas mucosas nasales y en menor medida orales y oculares. 

En este momento las investigaciones -inspiradas en la película Mars attacks! (1996) de Tim Burton- se centran en el estudio de aquellas ondas sonoras más capaces de distorsionar o romper el virus SARS-CoV-2 de modo que no llegue a producirse la transmisión. Para ello los departamentos de musicología de las universidades antes mencionadas están estudiando intensivamente y desarrollando varios proyectos a la vez destinados a determinar qué músicas pueden repercutir más directamente en el tímpano y por tanto en el interior de las mucosas. 

La Universidad de Manchester ha avanzado ya que algunos tipos de reguetón (también llamado perreo o reggaeton) parecen mostrar una buena capacidad para esta distorsión del virus SARS-CoV-2 por sus ritmos machacones capaces de destrozar cualquier virus, dificultando así la trasmisión, mientras la Universidad de La Rioja, yendo un paso más allá, ha propuesto ya la canción Rock and roll en la plaza del pueblo, de Tequila, que comparte similares tonos agudos e intensas vibraciones, si bien la Defensora Universitaria de La Rioja ha recordado que el texto de dicha canción es contrario a las nuevas normas dictadas por el Gobierno Español que prohibe las reuniones masivas y las celebraciones de más de diez personas, y propone otra canción de Tequila, Salta, que promueve la vida sana y el deporte entre los estudiantes y la población en general, además de ofrecer un mensaje optimista en estos difíciles tiempos. 

La Universidad de Regensburg inició sus investigaciones centrándose en la música alemana de comienzos del siglo XVIII, especialmente en los compositores en torno a Bach -antecesores y continuadores-, continuando con Wagner -la Cabalgata de las Walkirias y algunos otros fragmentos del Anillo parecieron prometedores- para inclinarse en estos momentos hacia la música underground, ya que han ido descubriendo que las diferentes variantes y mutaciones del COVID-19 que van apareciendo cada pocas semanas, requieren medidas progresivamente más agresivas que las inicialmente previstas. Actualmente y ante Ómicron, los grupos de estudio están siendo sometidos a intensas sesiones diarias de música techno del underground berlinés, especialmente el que se produjo tras la caída del Muro de Berlín. 

El camino seguido por la Universidad de San Petersburgo está siendo difícil, puesto que el departamento de musicología del Conservatorio ha recomendado a los investigadores la música religiosa ortodoxa, debido a sus tonos extremadamente graves -en franca contradición con los tonos agudos y ritmos marcados preferidos por las universidades de Europa Occidental-, mientras la Universidad de San Petersburgo, que nació como una universidad tecnológica (su fundador fue el ingeniero tinerfeño Agustín de Betancourt), está trabajando sobre la música soviética de los años posteriores a la 2º Guerra Mundial, en concreto sobre obras como la Oda a Stalin de Shostakovich. 

La Universidad de Buenos Aires, que por lógica y siendo una de las cunas del reguetón, debía haberse unido al camino seguido por la Universidad de Manchester, ha sido la que más ha insistido en la vía de la ópera, aunque en su caso la ópera italiana y la zarzuela española, con interesantes trabajos sobre la famosa ópera española Los amantes de Teruel de Bretón, así como sobre canciones puramente argentinas como Juanita Banana de Luis Aguilé. 

Personalmente, y sin atreverme a enmendar a ninguna de estas ilustres universidades, ansío el día en que podré cantarle a un COVID ya derrotado una vieja canción de los tiempos de mi adolescencia, que no sé si ha circulado fuera de España, pero siempre me ha parecido satisfactoriamente vengativa: Bailaré sobre tu tumba

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