Una jirafa en Copenhague

Cuando Omar Jerez fue objetivo de Al Qaeda

Omar Jerez
miércoles, 5 de enero de 2022
Omar Jerez © 2022 by Julia Martínez Omar Jerez © 2022 by Julia Martínez
0,0006328

Yo fui objetivo de Al Qaeda.

Soy consciente que empiezo mi primer artículo del año muy a mi estilo; punk y cenando mi propio vómito como festín de lo que se me viene encima.

Pero empecemos por el principio:

En el año 2003-2004 me fui a vivir a Siria (Damasco), con mi pareja de aquel entonces, con la esperanza de ampliar horizontes culturales y mimetizarme como un mero ciudadano más, haciendo de mi presencia un acto de respeto y no el de un turista que colecciona emociones plásticas sin ahondar en todo lo que me podía ofrecer el milenario pueblo sirio; un pueblo lleno de matices y numerosas complejidades.

La verdad es que en menos de una semana conocí a más personas en Damasco que en un año en España, me pasaba todos los días de una casa a otra, llegando incluso a estar hasta en cinco casas en un solo día.

Al principio era una catarata de emociones, una experiencia muy estimulante, pero al cabo de quince días ya empezaba a estar hasta las mismísimas narices a pesar de la amabilidad y excelente trato que dispensaban hacia mi persona; yo Omar Jerez, ya empezaba a añorar la soledad, el silencio, el poder dedicar tiempo a mi mismo, tiempo a leer o incluso simplemente poder dar un tranquilo paseo.

Pero nada de eso que anhelaba estaba en mi destino. A las dos semanas de mi estancia en Damasco conocí a una de las personas que más han marcado mi existencia;el susodicho: un navarro converso al Islam, de una inteligencia abrumadora, una brillantez que no he vuelto a encontrar en nada similar, su nombre: Abu Bakr.

Desde el primer momento conecté con Abu Bark, un sentido del humor ácido hasta matarte, rapidísimo en sus planteamientos, un cerebro con patas capaz de darle un giro a los planteamientos hasta ponerte contra las cuerdas.

Me cuidó como si de un hijo suyo se tratara, me abrió las puertas de su hogar, y me presentó a su hijo(el de verdad, no uno adoptivo como yo) mayor, a su primera esposa, ya que Abu Bark se había casado recientemente con su segunda esposa (algo que las leyes del Islam permite hasta un total de cuatro esposas mientras las traten exactamente igual sin preferencias una sobre las otras), y me sumergió en un mundo que era una mezcla entre la metafísica y la ortodoxia más estricta sin que por ello, en un principio, me provocase rechazo ni malestar con los principios que a mi me representaban.

Quedaba todos los días con Abu Bark, de lunes a lunes; siempre proponía algún plan que yo jamás me perdía por nada en el mundo, y esto hizo que mi estancia se alargara en Siria más de lo esperado en un principio.

Siempre quiero creer que cuando alguien es amable contigo lo es sin esperar nada a cambio, y que entre seres humanos prevalece el altruismo, la generosidad, el intercambio de pareceres y la pura e insobornable amistad.

¡Me equivoqué de pleno! Abu Bark tenia otros planes para mi, y eran unos planes tan siniestros que ni la mejor serie de HBO podría alojarlos en su plataforma por su crudeza y desazón.

Pasó de charlas amenas y globales a un adoctrinamiento insistente para que me convirtiera al Islam, ya no había vuelta atrás, existía un monopolio en los temas, era Islam para todo, la comida en el Islam, la arquitectura en el Islam, las mujeres en el Islam, pero sobre todo, lo que más destacaría y en un principio no era consciente, sería su profundo odio a todo que tuviera que ver con occidente y los judíos, Abu Bark hay era implacable, ¡Islam o muerte!

Si Abu Bark solo me hubiese adoctrinado en El Islam y la cosa se quedara ahí, no supondría nada más que una simple anécdota de un radical como tantos de los que te puedes encuentras en tu vida, radicales que quiere imponer su visión sobre tu persona. ¡Pero no! El bueno de Abu Bark me presentó a miembros del Frente Al Nusra que era nada más y nada menos que la célula de Al Qaeda extendida en Siria y Líbano.

¿Cuál era el objetivo? Reclutarme para su causa.

Nunca he conocido gente más extrema que los conversos al Islam, pero diría que los conversos belgas, franceses (muchos franceses sobre todo), españoles y un par de mexicanos tienen que demostrar que son más musulmanes que los que nacen musulmanes desde la cuna, y estos son los que están bajo la mira de las agencias de inteligencia de todo el mundo, ya que por tener que demostrar cuán musulmanes son, pueden llegar a ser sujetos terriblemente peligrosos.

¿Qué le lleva a un europeo a convertirse al Islam? (Hasta aquí totalmente legítimo y nada reprochable) ¿Y sacrificar su propia existencia por unas ideas que en muchos casos ni siquiera son culturales en su origen?(El comienzo de la degeneración en detrimento de las libertades del resto por una idea que arrasa sin medir los efectos colaterales).

Aquí, muchos de ellos me contaban sus biografías y sus dudosas “justificaciones” que les llevaban a estar dispuestos a hacer lo que sea por defender el nombre de Allah, el profeta Muhammad y la “verdadera” y única religión, el Islam.

Algunos me relataban que su padre era alcohólico, que les pegaba atroces palizas a su madre y a sus hermanos; otro que el budismo no le había dado respuestas suficientes a su existencia; los belgas, con respeto a Bélgica, eran los más trastornados; un español que había sido narcotraficante en Canarias que tenía un vida disoluta y sin rumbo en la que pasó unos años en prisión por numerosos delictos, y que fue el Islam lo que le salvó de estar muerto; otro me explicaba como el catolicismo era pura hipocresía, que estaba en pleno estado de decadencia por la ausencia de fieles en las iglesias, y que algunos al leerse el Corán en una biblioteca pública se habían despertado de matrix, donde el Islam era la única salida ante tanta falacia que les habían hecho asimilar en su educación más elemental.

Pues todos y cada uno de estos cachorros, potencialmente asesinos, estuvieron trabajando para que yo fuera un miembro de ellos, para que me convirtiera al Islam, para que dejara a mi pareja de aquel entonces porque era impura (ya que una mujer no puede ser tocada por dos hombres, y mi pareja como es lógico, antes de conocerme, había tenido parejas), y que con ellos, la seguridad y los lazos de hermandad se transformarían en una familia de por vida.

Estoy seguro que la mitad de ellos están muertos o afiliados al Estado Islámico (DAESH)

Si os soy sincero, los argumentos dados por todos estos energúmenos me resultaban inmaduros, de peña dañada por traumas no tratados con eficacia por la ciencia médica, personas con grados de frustración muy elevados.

Vengo a decir que no me creí una mierda para justificar tanto odio hacia occidente.

Recuerdo que el hijo mayor de Abu Bark en un momento en el que no estaba su padre me dijo lo siguiente:

Si mi padre se hubiese convertido al judaísmo ahora todos estaríamos en Israel leyendo la Torah.

¿Os dais cuenta de lo demencial qué es esto y la afirmación del hijo mayor ante este hecho?

La conversión en estos casos, es la sensación de pertenencia a algo o alguien, pero la historia de Abu Bark no acaba aquí, eso os lo contaré más adelante, porque tiene trama, y es una trama brutal.

En todo esté agotador adoctrinamiento en el que yo me opuse con educación y dosis de elevada de resistencia, recuerdo que al ir a casa de estos sujetos, me llamo la atención, que siempre cogíamos una media de dos o tres taxis, era dar vueltas y más vueltas, un camino de veinte minutos se convertía en una hora u hora y media.

La situación se me hacía incomoda y de manera muy sutil intentaba declinar las invitaciones de este grupo de seres llenos de “paz” y sobre todo mucho “amor” por los demás.

Decidí aprovechar mi estancia para aprender árabe y poder comunicarme aunque fuera simbólicamente con el panadero, el frutero y las personas que iba conociendo.

Precisamente Abu Bark me presentó a un profesor de árabe que hablaba español y que se iba a convertir en un principio en mi tutor. Creo que este profesor no estaba metido en toda está espiral de fanatismo, era un hombre normal y trabajador que vivía sin causar daño, un hombre que se veía de buena fe. Pero por extrañas circunstancias de repente apareció, sin saber muy bien cómo, un sujeto de marruecos que hablaba cinco idiomas con fluidez. En está aparente causalidad de buen samaritano sin protocolo mediante al que yo me había acostumbrado, este señor misterioso sería mi nuevo profesor de árabe gratuitamente; él me iba a dar clases tres veces a la semana y tengo que decir que me enseño muy bien.

En menos de unas horas pasé de un tutor a otro y ambos con carácter gratuito ¿Se puede tener más suerte sin buscarla?

Me pareció un hombre cercano y agradable, el cual me hizo una serie de preguntas curiosas que en el fondo le tuvieron que agradar y mucho.

¿Qué pensaba de Israel?

¿Qué pensaba de los atentados de las torres gemelas?

¿Qué era para mi la libertad?

¿Qué pensaba de los judíos?

Y mi respuestas evidentemente fueron sensatas y alejadas de un clima de odio o confrontación.

Al cabo de los días cuando me volví a encontrar con Abu Bark me preguntó que cómo me iban las clases y que qué tal era su amigo como profesor, al explicarle que mi tutor de clases había cambiado, que el actual, era un hombre de Marruecos que se había ofrecido voluntario Abu Bark se quedó blanco, me pidió con urgencia que lo describiera físicamente y que le dijera su nombre, al hacerle una detallada descripción sin saber muy bien a que atenerme, Abu Bark perdió la cabeza gritando y, en cierta, manera asustado diciéndome que mi nuevo profesor era un agente del Mosad.

Según me relató Abu Bark, yo era un medio para infiltrase y acceder a él y a todo su entorno.

No tengo ni puta idea que pasó después con el agente del Mosad, lo único que sé, es que mi estancia en Siria se terminaba y que no me interesaba nada de lo que estaba viendo allí.

Joder que era un niñato de 23 o 24 años, yo no estaba preparado para vivir todo ese maremoto de acciones, yo fui a vivir una experiencia y me encontré con una pelota, que ni era de mi incumbencia y que se me quedaba enorme

Os preguntareis

¿Qué tenía yo de interesante para ser adoctrinado y reclutado?

¿Por qué se fijarían en mí si no era musulmán?

¿Cuál hubiese sido mi papel en todo aquel entramado?

No tenia preparación militar, mi inglés era de risa y mis conocimientos informáticos propios del paleolítico.

Mi vuelta a España

¿Recordáis que os dije qué tenía que contaros un detalle escabroso sobre Abu Bark?

Cuando llegué a España conocí al hijo menor de Abu Bark, un elemento de mucho cuidado, tenía preparación militar,hablaba varios idiomas y se había entrenado en los campos de entrenamiento en Afganistán.

¿A qué no sabéis a quién pertenecían esos campos?

Efectivamente, a Al Qaeda.


P.D. Me jode sobremanera no poder extenderme y ser más clínico en las descripciones, pero por cuestiones de seguridad he tenido que omitir ciertos datos, lugares y hechos narrativos.

Todo lo relatado aquí es una infinitesimal parte de lo que viví y observé.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.