Discos

Elegía por la fosa común del Mediterráneo

Paco Yáñez
lunes, 17 de enero de 2022
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Philippe Manoury: Lab.Oratorium. Sebastian Rudolph y Patrycia Ziolkowska, actores. Rinnat Moriah, soprano. Tora Augestad, mezzosoprano. Lab.Chor. SWR Vokalensemble. Gürzenich-Orchester Köln. IRCAM. Hossein Pishkar, asistente musical y codirector. François-Xavier Roth, director. Stephan Cahen, ingeniero de sonido. Un CD DDD de 78:44 minutos de duración grabado en la Philharmonie de Colonia (Alemania), del 19 al 21 de mayo de 2019. Wergo WER 7396 2.
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La primera pregunta que nos formularemos, al poco de comenzar nuestra audición del compacto que hoy reseñamos, es ¿qué tipo de género musical estamos escuchando? No es que ello sea, a estas alturas del siglo XXI, algo tan definitorio e importante (aunque la catalogación por géneros siga compartimentando y, en el fondo, cosificando la mayor parte de las programaciones musicales); pero, si en este caso es pertinente, lo es por la impresión que nos causa la profusión de géneros, modelos de producción sonora y estilos como confluyen y se fertilizan en Lab.Oratorium (2018-19), la inmensa partitura para actores, cantantes, coros, electrónica en vivo y orquesta del compositor francés Philippe Manoury (Tulle, 1952).

A camino y uniendo, por tanto, el teatro, el cabaret, la ópera, la instalación electrónica y, si nos remitimos al título de la partitura, el oratorio, Lab.Oratorium es una enorme elegía y un canto de denuncia por una de las grandes tragedias de nuestro tiempo: la de los cientos de refugiados que cada año perecen ahogados en esa inmensa fosa común en la que se ha convertido el Mediterráneo. Partiendo de esta situación de conflicto, del choque entre culturas que ello representa, del proteccionismo nacionalista que desboca y del drama de la muerte que arroja a nuestras playas, se trama una auténtica obra de música total, de casi ochenta minutos de duración, en la que confluyen, como tantas culturas milenarias en la propia cuenca mediterránea, siglos de evolución musical en Europa, América y África, en Lab.Oratorium abocados a pasajes tanto de confrontación como de diálogo.

Para dar forma musical a un drama humano tan marcado por los desplazamientos a lo largo de la geografía del norte de África y del sur de Europa, Manoury convierte su orquesta en una cartografía espacializada que remeda, en la distribución de las fuentes acústicas y electrónicas, dichos flujos de movimientos migratorios, así como las voces que en su topología acústica convergen, con un eco de unos discursos políticos puestos en severa vigilancia y crítica por el compositor francés. Más allá de los vínculos políticos-espaciales construidos en esta obra, Philippe Manoury también apuesta, en las páginas del libreto de esta edición, por utilizar las posibilidades del espacio en los auditorios de reciente creación (entre los que destaca a la Elbphilharmonie de Hamburgo y a la Philharmonie de París, además de a la sala colonesa en la que se efectuó este registro), advirtiéndonos de que tenemos mucha más música por delante que por detrás (cosa que esperamos).

Dividida en diez partes (aunque el compacto que hoy reseñamos presente nueve, pues la quinta es puramente escenográfica), Lab.Oratorium juega con los títulos de estos movimientos de forma sarcástica, denominándolos como las escalas de lo que sería un crucero de lujo: travesía de la ostentación y del derroche que se confronta con las paupérrimas condiciones de navegación de los refugiados y de los inmigrantes en el Mediterráneo, por lo que los ecos de la felliniana E la nave va (1983) se hacen más que evidentes. La partida de este crucero de contrastes y horror se realiza desde un preludio caótico que representa la excitación y el desorden en el puerto, antes de zarpar, acompañado por versos de la escritora austríaca Ingeborg Bachmann en los que se entremezclan las imágenes de las gaviotas con las de los ahogados. Los sucesivos movimientos intercalan amplios pasajes sinfónicos, como 'Ausfahrt un Reise', con otros en los que parece que asistiésemos a un cabaret de entreguerras, como 'Geschichten und Cocktails', con los actores, los cantantes y el coro de cámara remedando el ambiente de una recepción a bordo del crucero, en un coro de murmullos en el que se entremezclan nuevos versos bachmannianos con las quejas de los viajeros y citas de los refugiados, que son acompañadas por músicas no europeas ampliadas electrónicamente.

El crecimiento de este desarrollo de tensiones entre los que en el barco navegan y los que a su paso naufragan estalla en 'Grodek', pieza coral cuyo título proviene de un poema de Georg Trakl escrito días antes de su suicidio, en el que relata los horrores de la Primera Guerra Mundial. El hiperexpresionismo de esta pieza se relaciona con una partitura previa del propio Manoury, reutilizada aquí para la ocasión, Trakl Gedichte (2006), aumentando las capas del coro y una abigarrada polifonía que porta ecos inequívocos de la Segunda Escuela de Viena. Obviando la quinta parte, 'Theater', por los motivos antes expuestos, pasamos a la siguiente propiamente musical, Anlegen, en la que coro de cámara y gran coro se unen para cantar nuevos versos de Ingeborg Bachmann en los que se recuerda la visión de un barco fantasma hundido y rodeado por miles de cadáveres: una imagen tan perturbadora como pertinente para el tema de este Lab.Oratorium. A los textos de Bachmann se unen, aquí, los de otra escritora austríaca, Elfriede Jelinek, que en sus poemas analiza con bisturí y rabia las catástrofes humanitarias de nuestro tiempo y la inacción política al respeto.

Nuevamente, Ingeborg Bachmann será nuestra guía en 'Wanderland', un movimiento dominado por las preguntas y la desorientación, que confronta dilemas existenciales intemporales, como nuestro destino en la muerte, con las soluciones de-usar-y-tirar que nos proporciona la publicidad y sus múltiples tentáculos en esta sociedad del espectáculo, que diría Guy Debord. Músicas exóticas vuelven a asomarse a la partitura, como las percusiones caribeñas; aunque llegados a este punto de con-fusión en Lab.Oratorium, ya no sabremos si éstas son otro nuevo reclamo publicitario para emprender esos viajes de relax, o si Philippe Manoury nos conduce a otros horizontes del drama humano, pues no éstos no escasean en la Centroamérica que hace cinco siglos sometimos a sangre, hostia y espada. La octava parte, 'Nachtmusik und Melodram', es una alucinación onírica que se convierte en una corriente de inconsciencia sobre la que revolotean los poemas de Jelinek y Bachmann, de un modo joyceano, con profusión de solistas vocales, antes de dar paso a los coros que, en 'Mare nostrum', de nuevo son tomados del poemario Die Schutzbefohlenen (2013), de Elfriede Jelinek. 

La partitura de Philippe Manoury, a estas alturas, se ha densificado de un modo extremo, pues no deja de acumular materiales y de hacerlos girar obsesivamente sobre sí mismos, al modo de un gran anillo centrífugo, lo que nos pone, igualmente, ante la circularidad de la historia y el eterno retorno de la criminal dominación del hombre por el hombre. Como al principio de la reseña señalamos, hay que destacar la cohabitación en Lab.Oratorium de múltiples técnicas y estilos musicales: de lo más ruidista a lo más armónico, tensándose hasta los límites de lo saturado y de lo espectral, por lo que, a nivel orquestal, estamos ante una obra descomunal que representa, muy aquilatadamente, los debates no sólo éticos y políticos, sino estéticos de nuestro tiempo.

Cierra este dramático e intenso viaje la décima sección, 'Abfahrt', un fresco en el que, según Patrick Hahn, escuchamos lo que quizás sea el comienzo de una nueva forma de armonía a través de un pasaje articulado cual enorme mantra vocal, en el que cada miembro del coro canta una parte individual que, poco a poco, se va entremezclando con las restantes hasta crear una inmensa masa coral densamente tejida. Sin embargo, esta macroarmonía se ve quebrada constantemente por gritos individuales que proliferan por doquier, dando voz a los excluidos de sus redes micropolifónico-biempensantes. Tras tan masivo pasaje, de un virtuosismo técnico impactante y de una belleza de acongojante resplandor, el final de Lab.Oratorium es confiado únicamente a los dos actores, cual si toda esa masa oceánica y todos esos flujos sociales quedasen reducidos a la desnudez de dos voces que entonan los versos de Friedrich Nietzsche y su progresiva transformación en las palabras de Hannah Arendt, para dar voz al drama existencial y a la infinita soledad del refugiado perdido en medio de las aguas mediterráneas, de forma intemporal.

Con semejantes mimbres, se podrán imaginar que estamos ante una de las obras mayores en el catálogo de Philippe Manoury, así como ante uno de los trabajos de concientización más potentes de cuantos se hayan compuesto en la música europea del siglo XXI. Encargo de la propia Gürzenich-Orchester Köln, y trabajada en primera instancia con los solistas a los que escuchamos en esta detalladísima grabación, es ésta una partitura hecha a medida de los efectivos que aquí dirige, con su habitual rigor y musicalidad, quien tengo por una de las mejores batutas de nuestro tiempo, François-Xavier Roth. Los efectivos vocales y corales están, también, espléndidos, con una mención especial para la infinidad de matices de los actores Sebastian Rudolph y Patrycia Ziolkowska, que simplemente lo bordan; eso sí, no dejando de perturbarnos, pues, si esto no hicieran, mala interpretación de Lab.Oratorium hubiese sido la suya.

Las tomas de sonido, aun siendo estupendas, es evidente que no pueden dejar una total imagen sonora de lo que Lab.Oratorium es en vivo, por su amplia y tan significativa espacialización, que hubiese requerido alguna edición en formato surround. Sea como fuere, la calidad en estéreo es realmente espectacular, con un realce de las voces solistas y de las distintas fuentes acústico-electrónicas muy nítida, prácticamente tridimensional. Por lo que a la edición se refiere, ésta es muy detallada, con un generosísimo ensayo a cargo de Patrick Hahn, fotografías, biografías y datos completos del registro, aunque no se incluya el texto de la obra, al que podemos acceder desde un código QR, que nos redirige al programa de mano entregado en su día al público de Colonia, pero en el que el libreto únicamente se presenta en alemán. Todo ello completa esta singladura, ahora en disco compacto, a través de las crecientes desigualdades por las que se mueve nuestro planeta a estas alturas de la historia: agravadas por las sucesivas crisis y pandemias que, más que una oportunidad para encarrilar lo que Ignacio Ramonet llamaba mundo sin rumbo, no hacen sino agudizarlas.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Wergo.

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