Recensiones bibliográficas

Ucrania

La necesaria reflexión sobre como encuadrar el conflicto de Ucrania

Juan Carlos Tellechea
miércoles, 9 de febrero de 2022
Lehren aus dem Ukrainekonflikt © 2021 by Verlag Barbara Budrich Lehren aus dem Ukrainekonflikt © 2021 by Verlag Barbara Budrich
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En medio del conflicto con Rusia, la OTAN busca ahora un nuevo Secretario General, mientras se prepara para la cumbre de Madrid en junio próximo con el objetivo de analizar su futuro concepto estratégico. El actual secretario, Jens Stoltenberg, muy criticado por su actuación en la crisis sobre Ucrania, se ha lavado las manos y anunciado que cuando termine su mandato el 30 de septiembre próximo se trasladará al Banco Central de Noruega. Sobre todo los países occidentales y del sur de Europa, que no desean ni buscan una confontacion armada con Moscú, lo han fustigado en casa por hablar repetidamente de un alto riesgo de guerra y de preparativos de la Alianza Atlántica para esa eventualidad.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, el canciller alemán Olaf Scholz y su ministra de Relaciones Exteriores Annalena Baerbock han emprendido a todo galope una serie de conversaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos en un intento por buscar una salida y aflojar las tensiones. Están conscientes de que lo mejor en estos casos es bajarse del carrusel antes de que éste se descontrole y conduzca a una escalada militar de consecuencias devastadoras.

Las negociaciones en distintos formatos y composiciones no han conseguido hasta ahora aliviar la conflictiva situación: los soldados rusos siguen apostados frente a la frontera ucraniana, en el mayor desplazamiento de efectivos desde el fin de la Guerra Fría. Retóricamente, Occidente ya se está armando: si los tanques de Rusia cruzaran el límite con Ucrania, habría un castigo más duro que nunca para el Kremlin, se oye desde diversas capitales.

Las propuestas rusas para un orden de seguridad europeo reflejan una vuelta al pensamiento de gran potencia, afirma el politólogo Markus Kaim, experto en seguridad de la Fundación Ciencia y Política (Stiftung Wissenschaft und Politik, SWP) del Instituto Alemán de Política Internacional y Seguridad (Deutsches Institut für Internationale Politik und Sicherheit), un gabinete de estudios estratégicos con asiento en Berlín que asesora al gobierno y al parlamento de Alemania.

Reacción de Alemania

Para Kaim es cuestionable si el gobierno alemán reaccionará adecuadamente ante el alejamiento de Moscú del principio de seguridad común. El futuro orden de seguridad europeo estuvo en el centro de la política internacional cuando diplomáticos de Rusia y Estados Unidos se reunieron a mediados de enero, sin resultados concretos, en el encuentro del Consejo OTAN-Rusia. Otro tanto ocurrió también inmediatamente después en una sesión que celebró la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Todas estas deliberaciones tenían como objetivo aparente desactivar el conflicto entre Kiev y Moscú. Sin embargo, detrás de esto se vislumbraban las demandas rusas de mucho mayor alcance para una revisión de la arquitectura de seguridad europea. Para ello, Moscú ya había presentado en diciembre propuestas detalladas de acuerdos bilaterales de seguridad con Estados Unidos y la OTAN: El gobierno del presidente norteamericano Joe Biden y los demás miembros de la OTAN debían comprometerse a no aceptar a Ucrania ni a otras antiguas repúblicas soviéticas como miembros.

La politóloga Dra. Margarete Klein, del mismo instituto de investigación acota que habría que ver 

el despliegue en la frontera con Ucrania como parte de la diplomacia coercitiva para conseguir que Estados Unidos y la OTAN hagan concesiones sustanciales. Los ejercicios militares con Bielorrusia,  lo mismo que las maniobras aeronavales en el Mar Negro y en el Mar Báltico, pretenden aumentar la presión a corto plazo ante el estancamiento de las negociaciones.

Peligro de escalada

Andreas Kappeler, «Die Kosaken». © 2013 by C H Beck.Andreas Kappeler, «Die Kosaken». © 2013 by C H Beck.

Si las conversaciones fracasan, existe el peligro de una escalada. Con sus máximas exigencias, los dirigentes rusos se han negado a sí mismos la posibilidad de una solución para salvar la cara. Moscú considera que las negociaciones ofrecidas por Estados Unidos y la OTAN sobre el control de armas y las medidas de fomento de la confianza y la seguridad son complementarias, pero no sustituyen sus exigencias.

Moscú podría aumentar aún más la presión para negociar un estacionamiento permanente de tropas rusas en Bielorrusia. Como resultado, Rusia estaría en mejor posición para cerrar la llamada Brecha de Suwalki, un corredor terrestre de importancia estratégica entre Polonia y Lituania, y así cortar la conexión de los estados bálticos con el resto de la OTAN. También haría más creíble la amenaza de una gran invasión de Ucrania. Dado que el estacionamiento de tropas rusas solicitado por el gobernante bielorruso Alexandr Lukashenko no sería una incursión hostil, no cabría esperar sanciones políticas o económicas para Moscú, pero sí un aumento de las medidas de reaseguro militar por parte de la OTAN para los Estados miembros del Este, sostiene la Dra. Klein.

Es en este sentido que el Pentágono traslada 2.000 soldados estadounidenses a Polonia y Alemania y otros 1.000 soldados de Alemania a Rumanía. El movimiento de tropas es una garantía para los Estados de Europa del Este y una señal disuasoria para Rusia. Todo esto es más una señal política que militar, acota a su vez Markus Kaim.

Cuenca del Donbás

Andreas Kappeler, «Russische Geschichte». © 2016 by C H Beck.Andreas Kappeler, «Russische Geschichte». © 2016 by C H Beck.

Un tercer escenario sería el de una invasión abierta de las tropas rusas en la cuenca del Donbas controlada por los separatistas. Esta afirmación está respaldada por el número de soldados rusos concentrados en la frontera. Los costes militares para Moscú serían bajos, ya que las fuerzas prorrusas y los soldados rusos desplegados de forma encubierta controlan la zona de todos modos.

Rusia tendría que contar con las sanciones de los Estados occidentales, pero es probable que éstas sean limitadas en comparación con una invasión a gran escala. Es cierto que no cabe esperar una oleada de aprobación hacia el presidente Vladimir Putin comparable a la de la anexión de Crimea. Pero se podría construir fácilmente una cadena de legitimidad para la invasión: En los últimos meses, unos 600.000 residentes del Donbas han recibido pasaportes rusos.

Para su protección, la legislación rusa permite el despliegue de fuerzas armadas en el extranjero. Las declaraciones del presidente ucraniano Volodimir Zelenski de querer retomar las zonas separatistas o los ataques terroristas de las fuerzas supuestamente ucranianas u occidentales podrían servir de pretexto. Según la lógica hasta ahora, no se espera que Rusia se anexione el Donbas, sino que lo reconozca como independiente.

El PC de Rusia

El Partido Comunista de Rusia (PCRF), fiel al sistema, ya está preparando una iniciativa en este sentido. Con este paso, Moscú perdería la oportunidad de obtener una posición de veto político en Ucrania a través de un estatus autónomo para el Donbas. Sin embargo, ya casi no lo espera. Con una intervención abierta en el Donbas, Rusia también pondría a Zelenski en una posición precaria de política interior y exterior, en la que perdería margen de maniobra y credibilidad entre las exigencias de una respuesta militar y las advertencias de no dejar que la situación siga escalando. Esto también polarizaría aún más la situación dentro de los Estados occidentales.

Todos los demás escenarios militares -desde el establecimiento de un puente terrestre hacia Crimea hasta la ocupación de la costa ucraniana del Mar Negro o de otras partes del país- no pueden descartarse; sin embargo, en ese caso estarían asociados a costes militares y económicos significativamente mayores, así como a riesgos políticos internos. Esto sería una clara señal de que el cálculo del Kremlin habría cambiado fundamentalmente.

La UE es vulnerable

Hasta aquí, sin embargo, todo es impreciso. Teóricamente, la Unión Europea (UE) podría golpear económicamente a Rusia apoyando sanciones mucho más drásticas, pero ella misma es vulnerable, advierte el economista Dr. Janis Kluge, investigador de la citada Fundación Ciencia y Política (SWP). Más allá de que las sanciones económicas han sido inútiles hasta ahora, las instalaciones de almacenamiento de gas en la UE son actualmente muy escasas, afirma Kluge. Esta es una dimensión adicional en la crisis actual, que hace mucho más difícil para la UE imponer sanciones en el sector energético, u económico en general, señala el experto al evaluar el efecto que podría tener un endurecimiento de la sanciones occidentales contra Rusia.

Moscú exige que se tengan en cuenta sus históricos intereses de seguridad y que la Alianza no se expanda más hacia el Este. Las relaciones de Occidente con Rusia están en su punto más bajo. Pero la política de amenazas es contraproducente. Occidente debería aprovechar este momento para impulsar nuevas iniciativas, sugiere el Dr. Michael Paul, experto en materia de seguridad de la misma fundación SWP, desde cuya perspectiva

El objetivo no es mantener a Rusia a raya, sino limitar los efectos negativos de la política del presidente Vladimir Putin. La reanudación de los formatos de diálogo por sí sola no cambia gran cosa; se necesitan iniciativas concretas coordinadas transatlánticamente para aumentar la seguridad en Europa en interés de ambas partes, por ejemplo, en el control de armamento, desde los sistemas de armas ofensivas en el exclave ruso de Kaliningrado hasta la defensa antimisiles en territorio de la OTAN.

Escandinavia

Andreas Kappeler, «Rußland als Vielvölkerreich». © 2020 by C H Beck.Andreas Kappeler, «Rußland als Vielvölkerreich». © 2020 by C H Beck.

Esta inflexión de signo negativo de los vínculos entre Occidente y Rusia se nota también en el extremo norte de Europa. Allí, la Alianza se considera un socio importante sin necesidad de ser miembro de la propia Alianza: En Finlandia, la "opción OTAN" forma parte de la política de seguridad, y en Suecia, el parlamento votó por amplia mayoría en 2020 a favor de una posible adhesión en el futuro. El adverso estado de cosas lleva a Helsinki y a Estocolmo a recordarle a Moscú que tienen libre elección de alianza, al tiempo que se van acercando más a la OTAN.

La interpretación del conflicto ucraniano se caracteriza por unas cuadrículas en las que encaja el comportamiento de los actores, es decir, Rusia y Ucrania, pero también las reacciones de los Estados occidentales, 

sostiene el politólogo Dr. Andreas Heinemann-Grüder, profesor de la Universidad de Bonn y miembro del Centro de Investigación de Conflictos (Bonn International Centre for Conflict Studies) en su nuevo libro Lehren aus dem Ukrainekonflikt. Krisen vorbeugen, Gewalt verhindern (Lecciones del conflicto de Ucrania. Prevenir las crisis, prevenir la violencia), publicado por la editorial Barbara Budrich, de Leverkusen.*

Clasificar, ordenar, justificar o denunciar patrones explicativos justifican o denuncian, y orientan la política. A menudo, las explicaciones se basan en creencias, ideologías y mitos, a los que se adhieren tanto más tenazmente cuanto menos se apoyan en pruebas empíricas. La reflexión sobre el encuadre del conflicto de Ucrania es necesaria para para no aferrarse a las metáforas por inercia o idiosincrasia, que impiden aprender de las crisis. (Heinemann-Grüder.).

Hermanos desiguales

Andreas Kappeler, «Ungleiche Brüder. Russen und Ukrainer vom mittlealter bis zur gegenwart». © 2017 by C H Beck.Andreas Kappeler, «Ungleiche Brüder. Russen und Ukrainer vom mittlealter bis zur gegenwart». © 2017 by C H Beck.

Rusos y ucranianos son parientes dispares, evoca a su vez el destacado historiador Andreas Kappeler, profesor emérito de la Universidad de Viena, especializado en Europa del Este, en su libro Ungleiche Brüder. Russen und Ukrainer vom Mittelalter bis zur Gegenwart (Hermanos desiguales. Rusos y ucranianos desde la Edad Media hasta nuestros días), publicado por la prestigiosa editorial C. H. Beck, de Múnich.*

Cuando comencé a estudiar la historia de las relaciones ruso-ucranianas hace más de veinte años, pensaba que un conflicto armado entre rusos y ucranianos era extremadamente improbable. Su afinidad lingüística, religiosa y cultural, su interdependencia económica y demográfica y la convivencia, en gran medida sin conflictos, de rusos y ucranianos en la vida cotidiana hablaban en contra. (Kappeler)

Hoy el académico no ve más salida que ahondar en las causas de los controvertidos temas de la anexión de Crimea y la guerra en el este de Ucrania.

Es cierto que desde 1992 siempre ha habido problemas en las relaciones económicas y políticas bilaterales y en el plano discursivo. Sin embargo, el conflicto armado no puede derivarse de las condiciones previas a más largo plazo, sino únicamente de los acontecimientos ocurridos desde el inicio de la denominada Revolución de la Dignidad ucraniana (o Euromaidán) del invierno de 2013/14. 

sostiene Kappeler, autor de otros cuatro importantes libros sobre estos dos pueblos eslavos orientales; Historia de Rusia,* Los cosacos,* Rusia como imperio multiétnico. Surgimiento - Historia – Desintegración y Breve historia de Ucrania,* de la misma editorial.

Tomarlos en serio

No obstante, creo que una historia de las interacciones ruso-ucranianas puede contribuir a la comprensión del conflicto actual. Esto incluye el hecho de que muchos no se toman en serio el estado ucraniano independiente, siguen percibiendo a Ucrania como parte de la nación rusa y niegan a los ucranianos su propia lengua, cultura e historia. (Kappeler)

El ex canciller alemán Gerhard Schröder, amigo personal del presidente Putin y miembro de los consejos de administración de dos grandes compañías rusas de hidrocarburos, así como del gasoducto Nord-Stream 2 en el Mar Báltico, no aguarda que Rusia invada a Ucrania. Schröder critica fuertemente a Kiev por su solicitud de rearme, y considera razonable la postura del gobierno alemán de no enviar armamento al gobierno ucraniano.

Gerhard Schröder valora el despliegue de tropas rusas en la frontera con Ucrania como una reacción a las maniobras de la OTAN en los países bálticos y en Polonia. Por supuesto, esto tiene un impacto en el pensamiento y el análisis de las amenazas en la propia Rusia; y habría que tenerlo en cuenta a la hora de buscar un equilibrio con Moscú, apunta el ex canciller socialdemócrata alemán.

Zelenski y su inexperiencia

Andreas Kappeler, «Kleine Geschichte der Ukraine». © 2019 by C H Beck.Andreas Kappeler, «Kleine Geschichte der Ukraine». © 2019 by C H Beck.

Dos años y medio después de la victoria electoral de 2019 del presidente Volodimir Zelenski, con la mayoría parlamentaria absoluta de su partido Servidores del Pueblo, el panorama en Ucrania ha cambiado considerablemente, sostiene por su lado el Dr. André Härtel, politólogo y experto en relaciones internacionales del referido instituto de investigación SWP.

Zelenski, en abierta confrontación con el oligarca más poderoso, el poder judicial, los influyentes líderes locales y los medios de comunicación del país, ha subestimado su propia inexperiencia y la complejidad del sistema. Las críticas de la oposición de que Zelenski está trabajando en una vertical de poder autoritaria son cada vez más fuertes. Pero especialmente en vista de la situación de la política exterior, la creciente inestabilidad interna es preocupante

observa este investigador, especializado en la situación política en Ucrania. Si se produjera una escalada militar en la región podría extenderse como reguero de pólvora a toda Europa.

China y Rusia, cumbre de la OTAN en Madrid

Por otra parte, los jefes de Estado de Rusia y China, Xi Jinping, se han asegurado en repetidas ocasiones su apoyo mutuo y han subrayado su "amistad" en los últimos meses y días. ¿Qué hay detrás de la alianza estratégica de los dos países?, se preguntan retóricamente el politólogo Dr. Markus Kaim, y la sinóloga Dra. Angela Stanzel, también de la Fundación Ciencia y Política (SWP).

El ascenso político de China a nivel mundial está sacudiendo las relaciones de poder establecidas a nivel regional y mundial y cuestionando cada vez más las ideas occidentales de orden. También la OTAN se enfrenta a la necesidad de hacer frente a los retos que plantea China. Sin embargo, la forma en que la Alianza debe hacer frente a estas amenazas se evalúa de forma diferente entre sus miembros.

China será uno de los nuevos objetivos del próximo concepto estratégico de la OTAN, que se adoptará en la cumbre del 29 y 30 de junio próximo en Madrid. En este contexto, la OTAN debería definir un lugar para sí misma dentro del entramado de instituciones euroatlánticas, de forma que las posibles actividades de la Alianza respecto a China tengan un impacto, pero no dupliquen las acciones realizadas por otras organizaciones.

Definir un lugar para sí misma

En primer lugar, la OTAN debería evaluar de forma realista sus propias opciones para hacer frente a las amenazas no militares de China. A la vista de las diferencias existentes en el seno de la Alianza Atlántica sobre los intereses y percepciones de China, no se trata de formular un nuevo paradigma de actuación para los próximos años que abarque todas las actividades del pacto, una especie de doctrina de la OTAN sobre China.

Más bien, la Alianza debería definir un lugar para sí misma en la compleja estructura de las instituciones euroatlánticas, de modo que las posibles actividades de la Alianza tengan sentido funcional pero no dupliquen los planes correspondientes de otras organizaciones. Sin embargo, los responsables políticos de los Estados miembros deben seguir contando con una sólida disuasión convencional y nuclear por parte de la Alianza.

Desacierto del pacto Australia, Reino Unido, Estados Unidos

La alianza militar trilateral entre Australia, Gran Bretaña y Estados Unidos (AUKUS) en el Indo-Pacífico, anunciada en septiembre de 2021, debe considerarse un fracaso de dicha coordinación. Esta formación fue acompañada por la decisión de Australia de adquirir submarinos de propulsión nuclear (pero no con armamento nuclear) de producción estadounidense y no francesa, como se había previsto inicialmente. La escasa o nula comunicación de AUKUS con Francia y la UE ha causado un daño diplomático (y económico a Francia) a la alianza transatlántica, que difícilmente podrá ser compensado por las ganancias de seguridad en el Pacífico. (Markus Kaim y Angela Stanzel)

La alianza AUKUS se lanzó al mismo tiempo que la Estrategia Indo-Pacífico de la Comisión y la Alta Representante de la UE, presentada el 16 de septiembre de 2021. Una nueva estrategia de la OTAN no solo supondría un primer paso para mejorar la presencia de la UE en la región Indo-Pacífico. La estrategia de la Alianza también abriría la puerta a una acción combinada de los miembros de la UE para hacer frente a los retos que han surgido. Ofrecería un enfoque para coordinar la estrategia Indo-Pacífico de la UE con la de los Estados Unidos. Estos futuros intercambios podrían contribuir a mitigar los daños causados por la decisión del AUKUS. En un momento en el que la OTAN y la UE están buscando un compromiso coordinado en la región Indo-Pacífico, deben evitarse los movimientos de política de seguridad descoordinados y potencialmente competitivos, subrayan los expertos del gabinete de estudios estratégicos SWP.

Notas

1. Andreas Heinemann Grüder, Claudia Crawford und Tim Peters (Herausgeber), «Lehren aus dem Ukrainekonflikt. Krisen vorbeugen, Gewalt verhindern», Leverkusen: Verlag Barbara Budrich, 2021, 249 Seiten. ISBN 978-3-8474-2555-7

2. Andreas Kappeler, «Ungleiche Brüder. Russen und Ukrainer vom Mittelalter bis zur Gegenwart», München: C. H. Beck, 2017, 267 Seiten, mit 10 Abbildungen und 4 Karten. ISBN 978-3-406-71410-8

3. Andreas Kappeler, «Russische Geschichte», München: C. H. Beck, 2019, 431 Seiten, mit 5 Karten. ISBN 978-3-406-73558-5

4. Andreas Kappeler, «Die Kosaken», München: C H Beck, 2013, 127 Seiten. ISBN: 978-3-406-64676-8

5. Andreas Kappeler, «Rußland als Vielvölkerreich: Entstehung - Geschichte - Zerfall», München: C H Beck, 2008, 416 Seiten, mit 11 Karten . ISBN: 978-3-406-74314-6

6. Andreas Kappeler, «Kleine Geschichte der Ukraine», München: C H Beck, 2019, 431 Seiten, mit 5 Karte. ISBN: 978-3-406-73558-5

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