España - Cataluña

‘También yo ando perdido’

Jorge Binaghi
martes, 15 de marzo de 2022
Ollé: Pelléas et Mélisande © 2022 by Alfons Flores Ollé: Pelléas et Mélisande © 2022 by Alfons Flores
Barcelona, martes, 8 de marzo de 2022. Gran Teatre del Liceu, Pelléas et Mélisande (París, Opéra Comique, 30 de abril de 1902), libreto sobre la obra de M. Maeterlinck y música de C. Debussy. Puesta en escena: Alex Ollé. Escenografía: Alfons Flores. Vestuario: Lluc Castells. Iluminación: Marco Filibeck. Intérpretes: Stanislas De Barbeyrac (Pelléas), Julie Fuchs (Mélisande), Simon Keenlyside (Golaud), Sarah Connolly (Geneviève), Franz-Josef Selig (Arkel), Stefano Palatchi (Pastor/Doctor), y Ruth Gónzalez (Yniold). Coro (preparado por Pablo Assante) y orquesta del Teatro. Dirección: Josep Pons.
0,0004234

La frase está tomada del primer cuadro del primer acto y la dice Golaud: como tantas otras tiene su sentido literal, pero también simbólico. La equivocación -de todos, por acción u omisión- es total en esta obra en la que la luz es deseada y a veces sentida o presentida, pero en la que predominan la sombra y la noche, el desasosiego, la enfermedad, y donde casi nadie -eufemismo- está donde tiene que estar.

La grandeza de la obra de Debussy no es fácil de recibir ni de descubrir, y como siempre hubo huecos (sobre todo en los pisos superiores, cosa que no deja de llamarme la atención) y algunos más después de la única pausa (tres actos seguidos de Pelléas no son imposibles de absorber musicalmente, pero sí por la tensión insoportable que se da desde el principio y va creciendo sin tregua). Y eso que la versión fue más que buena y equilibrada. No para decir que todo brilló al mismo nivel o que no hubo cosas mejores y menos buenas.

‘Pelléas et Mélisande ’ de Debussy. Director musical, Josep Pons. Puesta en escena: Alex Ollé. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, marzo de 2022. © 2022 by Alfons Flores / Teatro del Liceu.‘Pelléas et Mélisande ’ de Debussy. Director musical, Josep Pons. Puesta en escena: Alex Ollé. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, marzo de 2022. © 2022 by Alfons Flores / Teatro del Liceu.

El espectáculo presentado por Ollé, una revisión de la puesta en escena original en Dresde, con estupenda escenografía (pero prefiero los exteriores a los interiores, no sólo por alguna actualización que la obra puede admitir pero que no le sienta), vestuario aceptable e iluminación formidable, tuvo el inconveniente de ser fuente de constantes ruidos por el frecuente cambio de plataformas giratorias. 

Si hubo un error conceptual fue el de convertir un texto y música que no son realistas en un relato continuo en el que se aprovecharon los interludios para ‘rellenar huecos’ que no hacían falta, y en especial por lo que se refiere a la figura de Arkel: que intente forzar a Géneviève y luego meta mano a Mélisande cuando ésta lo descubre haciendo no sé qué con Yniold que se esconde (y cuya presencia el texto no requiere) vuelve incoherente lo que el viejo rey filósofo dice y lo que hace.

‘Pelléas et Mélisande ’ de Debussy. Director musical, Josep Pons. Puesta en escena: Alex Ollé. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, marzo de 2022. © 2022 by Alfons Flores / Teatro del Liceu.‘Pelléas et Mélisande ’ de Debussy. Director musical, Josep Pons. Puesta en escena: Alex Ollé. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, marzo de 2022. © 2022 by Alfons Flores / Teatro del Liceu.

La dirección musical de Pons fue muy buena, sólo que en una labor que destacó mucho los lados sombríos de la partitura y que desde el vamos supo crear ese malestar indefinible que preside todo el desarrollo. La orquesta -que estuvo impecable- sonó en algunos momentos un tanto fuerte y cubrió a los solistas (especialmente con los metales) no al punto de que desaparecieran sino de que no se entendiera bien lo que decían. Y eso que, francófonos o no, el reparto tenía un nivel de articulación francesa notable incluso en los pequeños papeles (Palatchi y González -una soprano un tanto opaca de timbre respecto de las que suelen abordar la parte). El único al que se puede hacer algún reparo en ese aspecto es Selig, que sólo en las notas sostenidas recordó su veteranía, que aquí no molesta en absoluto, visto que el timbre sigue intacto y el volumen también. Connolly fue simplemente ideal como la madre común de los hermanos rivales, por canto y escena.

Muchas veces se asigna el rol de Pelléas a un tenor, como en este caso. Yo prefiero un barítono ‘martin’, pero salvando eso el debut de De Barbeyrac aquí (el papel ya lo ha interpretado tres veces) fue magnífico en todos los sentidos. Fuchs, que debutaba en la protagonista, volvió a demostrar que es uno de los grandes nuevos valores del canto francés, aunque la marcación de su personaje, al menos hasta avanzada la obra, la privó de misterio y la convirtió más bien en una muchachita un tanto voluble y caprichosa. 

‘Pelléas et Mélisande ’ de Debussy. Director musical, Josep Pons. Puesta en escena: Alex Ollé. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, marzo de 2022. © 2022 by Alfons Flores / Teatro del Liceu.‘Pelléas et Mélisande ’ de Debussy. Director musical, Josep Pons. Puesta en escena: Alex Ollé. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, marzo de 2022. © 2022 by Alfons Flores / Teatro del Liceu.

Y, claro, estaba el Golaud de Keenlyside, en la primera parte de su carrera un Pelléas definitivo. Es asombroso ver cómo se ha adentrado en el personaje del hermano mayor (que es finalmente quien más canta) desde su debut en la parte en Viena (con una nueva producción estúpida y un reparto de mucho menos quilates que éste), donde ya era admirable. Aquí fue más que eso por el poder expresivo y la adecuación de su canto, su francés fenomenal y esa capacidad actoral que pocos tienen en ese grado y con esa naturalidad. Desde su frase inicial (con la que empieza la ópera) hasta la última que dice, casi al final todo lo que hace, canta y dice fuerza la admiración. 

Si tuviera que elegir un momento no sabría decidirme entre las tres escenas de celos (con su hijo, con Mélisande en presencia de Arkel, de una crueldad inaudita y desesperada ambas, la final con Mélisande agonizante en un último esfuerzo inútil por saber y comprender para terminar diciendo entre resignado y angustiado ‘no es mi culpa (si no sé entender lo que es un alma)’. 

De golpe advertí que estoy viendo y oyendo Pelléas et Mélisande mucho menos en ópera y en concierto que antes, y los que salimos perdiendo somos seguramente nosotros.

Hubo buenos aplausos con algunos bravos, pero la ovación mayor fue para la interpretación -antes de comenzar la función- del Cant dels ocells por el violonchelista de la orquesta, Cristoforo Pestalozzi, quien lo ejecutará en todas las funciones próximas, no sólo de esta ópera, como homenaje y recuerdo a las víctimas de la guerra en curso.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.