Estados Unidos

Eclecticismo y variedad

Roberto San Juan
martes, 15 de marzo de 2022
Joshua Bell y el Miami City Ballet © 2022 by Daniel Azoulay Joshua Bell y el Miami City Ballet © 2022 by Daniel Azoulay
Miami, viernes, 4 de marzo de 2022. Adrienne Arsht Center. Joshua Bell, violín; Zlatomir Fung, cello; Marina Radiushina, piano; Larisa Martinez, soprano. Academy of Saint Martin in the Fields y bailarines del Miami City Ballet. Dirección: Joshua Bell. Samuel Barber: Adagio para cuerdas, Op.11; Felix Mendelssohn: Trío con piano nº 1 en Re menor, Op. 49; ‘Ah, ritorna, età dell’oro’ (Cavatina) de Infelice (arreglo Stephenson); Louis Ferdinand Hérold: ‘Jours de mon enfance’ de Le Pré aux clercs; Heitor Villa-Lobos: Aria de Bachianas Brasileiras nº 5; Samuel Barber: Concierto para violín y orquesta, Op.14
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Con este concierto concluyó la estancia en Miami del violinista norteamericano Joshua Bell al frente de la Academy of Saint Martin in the Field londinense. Durante 9 días, y a iniciativa de la Sociedad de Música de Cámara de Miami, se han llevado a cabo clases magistrales, talleres orquestales y de cámara, así como conciertos en los que han participado jóvenes instrumentistas locales o afincados en Miami, junto a músicos de la New World Symphony Orchestra de la ciudad.

Con un programa ecléctico y original, el concierto se inició con el conocido Adagio para cuerda de Samuel Barber. Su carácter introspectivo y la hondura de sus melodías se vieron potenciados por el movimiento sobre el escenario de una pareja de bailarines del Miami City Ballet – Taylor Naturkas y Andrei Chagas – que ejecutaron Daybreak, una coreografía del danés Pontus Lidberg, encargo para la ocasión de la Sociedad de Música de Cámara de Miami. La iluminación diseñada por John Hall embelleció la actuación. La interpretación musical fue delicada y cuidadosa en arcos y fraseo, con Bell ejerciendo de director desde su posición de concertino de la orquesta.

Joshua Bell, Marina Radiushina y Zlatomir Fung. © 2022 by Daniel Azoulay.Joshua Bell, Marina Radiushina y Zlatomir Fung. © 2022 by Daniel Azoulay.

Cambio radical de plantilla para la segunda obra, el Trío con piano nº 1 de Mendelssohn. Obra maestra del género, fue ejecutada por Joshua Bell junto el cellista Zlatomir Fung, flamante ganador del primer premio del Concurso Internacional Chaikovski en 2019, y la pianista Marina Radiushina. Precisamente a Radiushina, directora artística de la Sociedad de Música de Cámara de Miami y ucraniana de origen, se refirió Bell de manera indirecta en unas breves palabras al inicio del concierto, que quiso dedicar a los que sufren en Ucrania por la guerra.

La cuidada interpretación de esta pieza fue todo un ejemplo de equilibrio y balance entre timbres y sonoridades, con un primer movimiento donde los tres instrumentos dialogan ampliamente por parejas para dar paso a un ‘Andante con moto tranquillo’ de melodía cantabile y frases amplias. Tras un rápido ‘Scherzo’, el brillante ‘Finale’ virtuosístico sonó rotundo y cargado de energía. Desconozco el tiempo que hayan tenido los tres instrumentistas para preparar la obra, pero un resultado así de maduro y coherente da buena cuenta de la calidad musical y artística de estos tres grandes intérpretes.

Joshua Bell y Larisa Martínez. © 2022 by Daniel Azoulay.Joshua Bell y Larisa Martínez. © 2022 by Daniel Azoulay.

Tras el descanso siguió un nuevo cambio de plantilla, dando ahora paso a la voz. La soprano Larisa Martínez, esposa de Joshua Bell, interpretó la cavatina ‘Ah, ritorna, età dell’oro’, en arreglo de Stephenson. Se trata de un aria de concierto compuesta por Mendelssohn en 1834 y revisada 9 años más tarde. Sigue la estructura de scena ed aria, con recitativo, cavatina y cabaletta, y se la conoce también por el íncipit del recitativo (‘Infelice!’), con un texto tomado del poeta Metastasio cuya transcripción no aparecía ni en la versión en papel ni en la versión online del programa de mano. La pieza cuenta con violín obbligato que fue interpretado por Bell, situado de pie al lado de la soprano puertorriqueña, por lo que la labor de dirección orquestal fue compartida con el concertino de la agrupación, Harvey de Souza. Martínez posee una voz no muy grande, pero compensó con una interpretación muy cuidada, un registro agudo brillante y cristalino y una magnífica técnica vocal.

Tras esta pieza siguió otra obra igualmente infrecuente, ‘Jours de mon enfance’, aria de Isabella al comienzo del segundo acto de Le Pré aux clercs, ópera cómica de Louis-Ferdinand Hérold (1791-1833). Cuenta también con una parte de violín obbligato de gran virtuosismo en la introducción instrumental y Martínez resolvió con solvencia la parte vocal belcantista, con una excelente ejecución de la coloratura.

El concierto continuó con el primer movimiento, Aria, de las Bachianas brasileiras nº 5 de Villa-Lobos interpretado por Larisa Martínez y un grupo de 8 cellistas procedentes de la Academy of Saint Martin in the Fields y de la Sociedad de Música de Cámara de Miami. Con una estructura clásica ABA que recuerda el aria da capo, la parte central posee una textura más homofónica donde los cellos apoyan a la voz en la exposición de un texto de Ruth Valadares Corrêa que evoca la belleza de la luna y cuya letra, de nuevo, se echó de menos en el programa de mano. La parte inicial y final está construida a base de vocalizaciones con un gran componente nasal y resultaron magníficas, especialmente las realizadas a media voz en la parte final de la pieza.

El plato fuerte de la noche se reservó para el final, con el Concierto para violín de Barber con Joshua Bell como solista y director, apoyado en esa labor por el concertino Harvey de Souza. Bell se empleó a fondo con su violín, el famoso Stradivarius Gibson ex-Huberman fabricado en 1713, y dejó pasajes de timbre cristalino, con una técnica arrolladora y una limpieza en la ejecución difícilmente igualables. El último movimiento, ‘Presto in moto perpetuo’, es un perpetuum mobile que resultó magistral, donde la orquesta se mostró como una única entidad sincronizada en tempi, fraseos y respiraciones, a pesar de carecer de la figura centralizadora del director.

Por último señalar algo que ya sugerí más arriba y sería la conveniencia de que los programas de mano, sean físicos u online, recogiesen los textos de las obras cuando hay partes vocales, así como, si es el caso, los distintos movimientos de que constan. Esto ayudaría a seguir mejor el concierto al público menos experto y a evitar los incómodos aplausos “a destiempo” al término de cada movimiento, en el caso de aquellas obras que constan de varios.

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