Una jirafa en Copenhague

Entrevista Intrapersonal Confrontada: Omar Jerez con Purito Ocio

Omar Jerez
miércoles, 23 de marzo de 2022
Antón y Yago © 2022 by Purito Ocio Antón y Yago © 2022 by Purito Ocio
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El único reducto de libertad que existe en el mundo es el humor, aunque hay que decir que en España los humoristas se han doblegado al buenismo bien de la postmodernidad ajustándose a los acuerdos preestablecidos del establishment.

Cuando un humorista es juzgado y vilipendiado ya es un sujeto que goza de toda mi atención.

En estos últimos años han demostrado que la faceta cómica es el arma de destrucción masiva más poderosa sin la necesidad de pulsar ningún botón bacteriológico.

Fui a presentar un libro del escritor Javier González Rodríguez titulado La Biblia según gentil María y Winston Churchill; acabé en medio de un espectáculo de humor con los cómicos Purito Ocio y el escritor hablando de teología, Dios y el mundo editorial con una generación millennials.

¿Os podéis imaginar lo que salió de ahí?

Purito Ocio, los protagonistas de *EIC de esta semana, tiene una legión leal y tremendamente inteligente que apoyan las pequeñas gamberradas de ambos cómicos.

Es increíble la cantidad de personas que fueron a verles en cuerpo presente y puedo asegurar, que la gente salió diez años más rejuvenecida, con los telómeros alargados ante tanta carcajada provocada por las ocurrencias de Purito Ocio.

En un momento del show hubo una broma buenísima de Purito Ocio relacionada con mis orígenes judíos y la historia que nos une con la de Jesucristo, pero una vez terminado el monólogo improvisado, me comentó Antón (uno de los dos miembros de Purito Ocio): ¡Omar esa parte tengo que eliminarla porque sino me tiran el vídeo de youtube!

¿A qué momento dictatorial del lenguaje hemos llegado para que Purito Ocio tenga que editar ese golpe de humor maravilloso para no ofender a los algoritmos de youtube?

¡Estamos hablando de humor! Y ese humor debe ser irreverente, negro ¡Joder incluso ofensivo (siempre dentro de los parámetros del humor)!

¿Sabéis qué consiguieron Purito Ocio ante todos los espectadores que fueron a verlos?

Atentos a lo que dice la ciencia:

La carcajada activa 430 músculos de nuestro cuerpo, algunos de ellos solo con mover el diafragma.
Para el corazón, reír a carcajadas durante 20 segundos equivale a remar 30 minutos.
-Moviliza la musculatura
-Reduce el estrés
-Mejora la capacidad respiratoria
-Fortalece el sistema inmunitario
-Produce endorfinas
-Alivia el dolor.

¿No es increíble que Purito Ocio en apenas 35 minutos haya logrado esta cantidad de efectos positivos y con carácter altruista?

Oda a Purito Ocio, Oda a vuestro humor.

Entrevista Intrapersonal Confrontada-Purito ocio

¿Si Purito Ocio fuese un sabor, cuál sería?

Yago: La vanidad me pide que diga un sabor lleno de matices, un bocado de alta cocina para paladares exquisitos con tres estrellas Michelín. Pero las inseguridades me señalan a alguno de esos sabores básicos pero que gustan a todo el mundo, el chocolate, la vainilla, una hamburguesa... Probablemente la realidad esté en algún punto entre medias de ambos, algo así como un perrito caliente de David Muñoz, o sea, una base que todo el mundo entiende y gusta a la mayoría, pero con aderezos inesperados que lo hacen interesante. Ahora que lo pienso, no está tan mal ser un perrito caliente premium.

Antón: Supongo que el de los ladrillos de chuchería (esos que vienen con un azúcar picante que te electrifican la boca cuando los saboreas). Creo que nos parecemos a eso porque, por lo que veo en nuestros comentarios, la sensación que dejamos es agridulce. A la gente le gusta lo que hacemos, pero se pregunta por qué sigue viéndolo o escuchándolo.

Eso es un poco lo que me pasa a mí con ese tipo de chuches, según me como una digo “es la última” y (por supuesto) eso nunca es verdad.

¿Creéis que es un producto que puede gustar a la mayoría?

Y. Lo único que puede no gustarte de Purito Ocio somos las dos personas que lo hacemos, porque el programa no deja de ser nuestra personalidad volcada en un formato concreto. Así que sí, puede gustar a una mayoría, pero que lo detesten otras. Como con las personas, caer bien a todo el mundo no es una virtud sino un defecto. No queremos caer bien a todos, queremos hacer reír a muchos.

A. Creo que no a la primera. Yago y yo nos conocemos desde hace más de 20 años y se nos olvida que entre nosotros nos entendemos perfectamente. Tenemos un código muy nuestro al que hace falta acostumbrarse para entrar en nuestro universo y ser capaces de disfrutar y reír con el programa.

En nuestros comentarios se ve claramente. Hay dos españas, a la que le gustamos y a la que no les hacemos ninguna gracia. Es más, a muchos les enfadamos.

No digo que nuestro código sea una barrera infranqueable, somos más simples que el asa de un cubo, pero sí que hace falta exponerte a nuestro contenido un poco más de lo normal para que consiga gustarte. Creo que si lo consigues merece la pena ese “esfuerzo extra” que requiere Purito Ocio.

¿Qué objetivos tenéis con Purito Ocio o qué esperáis del programa?

Y. Ojalá supiera responder a esa pregunta. No somos personas que miren al largo plazo demasiado, somos hijos de la crisis perpetua y creo que toda nuestra generación se ha adaptado a la liquidez de los tiempos. En el corto plazo sí tenemos como objetivo claro desarrollar el espectáculo en directo y seguir construyendo la marca Purito Ocio por ahí. Las dos experiencias previas con público en directo han surgido (como casi todo lo que hacemos) sin meditarlo demasiado, incluso gracias al empuje de otros que tuvieron la idea. Pero también han sido, para mí, de lo más enriquecedor del proyecto. En ambas ocasiones se ha creado una conexión con la gente inolvidable, adictiva. Personalmente, tener la sensación tangible de que la gente fue feliz durante un rato -especialmente en el panorama de incertidumbre que vive todo el mundo ahora mismo- ha cambiado mi perspectiva de qué podemos conseguir con el programa.

A. Ahora mismo no lo tengo nada claro. 

Llevamos (creo) que casi dos años haciendo esto. Al principio sí lo tenía muy claro, esto es un rato semanal que paso con un amigo de la infancia, que es para nosotros y que hemos decidido compartir para ver qué pasa.

La cosa es que nunca esperas que pase nada, que te vale con disfrutar y compartir. Ahora que están empezando a pasar cosas, nuestros seguidores crecen mucho más de lo que me hubiera imaginado nunca y el crecimiento parece estable, a veces me da hasta un poco de miedo. El otro día hicimos otro programa en directo y por primera vez aparecieron personas que no conocíamos de nada, es decir, gente que nos sigue en RRSS y decidió pasar su tarde del jueves con nosotros sin ningún motivo más allá de su propio disfrute. Es muy emocionante.

De momento he borrado los objetivos de mi cabeza, naturalmente quiero seguir disfrutando, pero lo único que tengo en mente es hacerlo cada vez mejor para ver a dónde llegamos. 

Igual sí tengo un objetivo, ver si somos capaces de convertir Purito Ocio en un programa de humor bastante conocido.

Purito Ocio es una cuenta atrás de programas que van del 100 al 0 ¿De verdad vais a terminar cuando lleguéis al capítulo 0?

Y. Ojalá supiera responder a esa pregunta. No somos personas que… Sí, es la misma respuesta que la anterior, jaja. Podría decir casi lo mismo porque la verdad es que no lo hemos planeado. Pusimos un límite de programas porque nos queríamos retirar con más dignidad que Casillas del fútbol. Entre nosotros siempre bromeamos con que el programa iba a empezar a funcionar bien justo cuando se estuviera acabando, y es justo lo que está ocurriendo. Supongo que hay una lección que aprender ahí sobre la calidad de nuestras bromas, o al menos sobre su poder premonitorio, pero tampoco vamos a darle muchas vueltas. Primero es saber qué haremos cuando lleguemos al 0. La respuesta… ojalá la supiera.

A. Debería decir que sí, lo único que tenemos de valor es nuestra palabra. Pero en realidad no quiero terminarlo. 

Hay mucho curro detrás de todo esto, mucho de verdad. Ahora que empezamos a despegar, la idea de acabar al llegar al 0 me arde (sobre todo porque fue idea mía).

La idea es terminar en el 0. Creo que a los 2 nos vendrá bien parar y analizar qué hacer ya fuera del compromiso de tener que sacar un programa a la semana. 

Tenemos muchas ideas en mente para hacer cuando acabemos, quizá hacer sólo shows en directo u otros planes secretos. Lo que no sabemos es si, lo que venga después, se seguirá llamando Purito Ocio o dejaremos este primer (ojalá no último) capítulo de nuestras vidas como opera prima inalterable.

Lleváis ya haciendo el programa un par de años. ¿Qué habéis aprendido sobre el humor y los podcasts en todo este tiempo?

Y. La lección más importante es sobre el ritmo. Como músico entiendo claramente que el ritmo es el cimiento, la base de cualquier obra. Ahora empiezo a comprenderlo también en el humor. La rítmica es una fuerza subconsciente -lo primero que percibimos por nuestros sentidos es el ritmo del corazón de la madre- y es profundamente emocional, por lo que, si puedes dominarlo, eres capaz de modular el estado de ánimo de una persona o un grupo. Quien controla el ritmo, controla el rito. En humor, un control sobre el ritmo es la diferencia entre una sonrisa y un estallido de carcajadas. Creo que nuestra obsesión ahora mismo es aprender a dominarlo. Además, el tiempo que nos dedica la gente es un regalo, el más preciado que existe, y nuestra obligación es agradecérselo con un producto bien pulido. Para hacerlo, tanto en podcast como en directo, es esencial que haya una buena dinámica. Hemos aprendido que no podemos hablar igual en privado que en el programa, y eso ha sido un shock para nosotros que nos conocemos desde los 2 o 3 años y estamos acostumbrados a unos códigos. Pero ser íntegros con el tiempo que invierte la gente en escucharnos significa que cuando nos ponemos los micrófonos delante hay que hacer que valga la pena. Y eso requiere tanto de una preparación, llevar un guión, como de no dejar que el guión te absorba y estar despierto para la improvisación.

A. A diferencia de Yago, esta no ha sido mi primera experiencia en el mundo de la comedia. Desde los 25 me he recorrido casi todos los bares de “micro abierto” (lugares en los que cualquiera puede subir a hacer un monólogo) de Madrid. Siempre de forma intermitente por diversas razones. 

A lo largo de este tiempo lo que he visto es que ya no nos atrevemos a reirnos como antes. Nos sentimos mucho más cohibidos a mostrar simpatía por bromas o personas que quizá no tengan la aceptación del resto. La lucha de los límites del humor no afecta sólo al humorista, también el público se siente más encorsetado a la hora de reírse.

Creo que por eso los podcasts (que no dejan de ser radio) están teniendo un repunte de popularidad, en tu casa te ríes de lo que te dé la gana. 

De los podcasts todo lo que he aprendido se lo debo a Yago, se ha convertido en un pro de la producción audiovisual, la progresión de calidad que hemos hecho se debe toda a su análisis y aprendizaje.

Si queréis hacer un podcasts, la calidad de sonido importa. No creáis que por ser muy bueno lo que haces la gente va a aceptar cualquier cosa.

A veces el humor parece una profesión de riesgo hoy. ¿Cómo os sentís cuando una broma se malinterpreta?

Y. El humor ha sido una profesión de riesgo siempre, y es como debe ser. El bufón de la corte era el único que podía reírse del rey, y eso era un privilegio, pero el riesgo de acabar con la cabeza en una pica también era más real que para muchos otros. El humor siempre ha tenido que transitar esas fronteras peligrosas, y es al único al que se le permite hacerlo, pero la responsabilidad del humorista también es hacerlo de manera que se entienda. Como humoristas hay que quejarse menos, y si una broma no se ha entendido, quizás es porque quizás no te hayas ganado aún el crédito social para hacerlas, que la gente conozca que es tu humor y lo respete como tal. De momento, a nosotros no nos ha pasado que se haya tergiversado alguna broma de manera peligrosa. Lo que sí ocurre mucho en redes es que gente no entiende que son bromas, y corren a darte lecciones sobre cosas evidentes, aunque esté claro que has decidido ignorar esas evidencias para mayor impacto cómico. Al menos hoy en día una broma mal entendida acarrea sólo una retahíla de comentarios enfurecidos y no la separación de la cabeza de los hombros.

A. Al principio nos afectaba mucho a los dos. Recuerdo que hace bastante una persona nos contestó a un vídeo con un “Pues no me ha hecho gracia” y lo estuvimos comentando días.

Ahora estamos en proceso de aprender a relativizar y asumir que quizá lo que hacemos no sea para todo el mundo. No somos José Mota.

A veces sí es útil esa malinterpretación de la gente, porque también nos ha pasado que hemos querido transmitir una cosa y lo que se ha entendido es justo lo contrario. Eso te ayuda a crecer y a replantearte la forma de contar las cosas para que se te entienda mejor. Creo que en eso hemos mejorado mucho, nos estamos convirtiendo en cada vez mejores comunicadores.

Es difícil porque (creo que como cualquiera) queremos gustar a todo el mundo, caer bien y hacer gracia a la gran mayoría. El proceso de aprender que eso es imposible para casi todos es duro y está lleno de feedbacks que pueden llegar a doler, pero hay que asumir que es lo que tiene exponerse; que a veces te echan cubos de agua fría encima.

Ahora que empezáis a tener seguidores ¿Qué tal lleváis el “hate” en redes sociales?

Y. Antes peor, poco a poco creo que vamos entendiendo que la masa en redes actúa de una manera concreta y hay que juzgar ese hate casi como si no fuera una acción personal, sino más bien una reacción colectiva. Que, además, es bastante predecible, en general. Creo que ambos nos acordamos mucho de una señora que tenía “Marga” o “Merche” como nombre de usuario en Instagram que nos dejó un comentario demoledor. Algo así como: “Esto no es gracioso”, o algo así. Creo que fue poder personalizar tanto ese comentario en alguien reconocible, como una de nuestras madres, lo que nos dolió tantísimo. Es difícil sufrir por los comentarios de alguien que se llama “Miguelon_sin_mas_92”.

A. Bien y mal.

Hay cosas que nos han dicho que de verdad nos han dolido. Es duro esforzarte en hacer algo que, aunque a nosotros nos guste hacerlo, no deja de ser para los demás y que te suelten una sarta de palos salvaje y gratuita es difícil de digerir.

Creo que es más difícil al principio, cuando tienes pocos comentarios es más fácil llevarlos a lo personal si son malos. Ahora que tenemos bastantes, aunque todos sean a doler, me resulta más fácil relativizar y pensar que con el siguiente irá mejor. No sé por qué es así, pero me duelen más pocos comentarios que muchos.

También es verdad que, por suerte, la gran mayoría del feedback que nos dejan es muy positivo y eso al final compensa la balanza y te facilita la labor de lidiar con los malos comentarios.

Me parece que hemos asumido la cara difícil de exponernos que es el hate. Ojalá siempre seamos capaces de lidiar con él, porque cuando sienta mal es muy duro.

¿Qué te gustaría que dijeran otros del programa cuando hablan de él con amigos o conocidos?

Y. Hace un tiempo hubiera respondido que es un programa que te hace reír muchísimo, pero ahora creo que pongo más en valor la conexión y la cercanía con la gente que el número de carcajadas. Me gustaría que alguien recomendara el programa a otro diciendo que somos como sus amigos con los que puede contar para acompañarle en un viaje, cocinando, en un rato libre esperando al autobús... Para eso empezamos a hacer el programa juntos, para pasar rato juntos y que los demás lo hicieran con nosotros.

A. Me gustaría que parafraseasen a alguien con muchas luces cuando recomienda un buen libro: ¡Escuchadlo por Dios!

*Entrevista Intrapersonal Confrontada (O cómo responder y después preguntar)

La entrevista es un género periodístico fundamental. De hecho, se podría considerar su piedra angular, porque permite al periodista confirmar, acceder y conocer los hechos de manera directa, sin intermediarios, hablando con la fuente y estableciendo un diálogo con los protagonistas.

Lamentablemente, y salvo honrosísimas excepciones, la entrevista, ese momento excepcional que combina conversación, reto y seducción, se ha convertido en un acto seco, forzado, en el que demasiado a menudo el entrevistado no quiere responder y al entrevistador le da lo mismo que no quiera. El momento sublime que permite al periodista ejercer su derecho a preguntar se transforma en un trámite, una penitencia o directamente un combate tosco y sin ningún vencedor.

En otras ocasiones, los entrevistados han tenido una clase por parte de sus asesores para evitar, rodear o directamente eliminar preguntas incómodas, que suelen ser precisamente las que el periodismo debe y puede hacer. El resultado, nuevamente, queda en un limbo de medias verdades y frases insulsas. Por no hablar de las entrevistas promocionales asociadas a algún producto cultural, tipo cine, literatura y música, donde la superficialidad es tan apabullante que se podrían mantener las preguntas hechas años antes y tendríamos la certeza de encontrar las mismas respuestas.

Ante este panorama, desolador y habitual en demasía, el artista y creador Omar Jerez propone una nueva fórmula, una nueva aproximación al género que exige una complicidad de ambas partes (tomando como inspiración las entrevistas noveladas que hizo durante años Milan Kundera) para generar un contenido atractivo, valiente, que enriquezca al lector y que suponga una aventura donde ni el camino ni el destino queda prefijado.

El nuevo concepto se llama Entrevista Intrapersonal Confrontada, (EIC), y tiene como cimiento inamovible la siguiente premisa: el entrevistado genera un discurso a priori, provocado y sugerido (o no) por el entrevistador, y posteriormente el periodista edita y da forma periodística a ese contenido. Se crea una arcilla pura que será moldeada por las manos expertas del entrevistador, a posteriori.

A continuación se exponen los 10 puntos que definirán cualquier EIC que se haga a partir de ahora, y que creemos supone una innegable revolución en este género. Es tan sencillo como invertir el orden para recuperar la pureza que nunca debió perder.

Decálogo para una Entrevista Intrapersonal Confrontada (EIC)

1- Cualquier persona, tenga o no relevancia pública, podrá solicitar a un periodista la realización de una EIC. Igualmente, cualquier periodista podrá solicitar la realización de una EIC a cualquier persona o personaje.
2-Cualquier EIC tiene como base fundamental la relación que se establece entre el periodista y el entrevistado, así como la reinterpretación del concepto de entrevista para el siglo XXI.
3- Una vez aceptada la realización de la EIC, se propondrá, por cualquiera de las partes, un tema sobre el que girará la narración, así como su extensión. Igualmente podrá ser de libre elección si así se decide de mutuo acuerdo.
4-El entrevistado construirá libremente una narración sobre la temática escogida, que podrá ser creada en cualquier formato: texto, audio, vídeo, ilustración, así como cualquier combinación entre estos. El periodista no intervendrá nunca en esta parte del proceso.
5-El periodista recibirá esa narración y a partir de ahí construirá una EIC en la que se compromete a mantener el sentido del texto original, y podrá modificar, eliminar, ampliar o extender la entrevista para tratar de llegar a la naturaleza real del entrevistado. Podrá solicitar más información al entrevistado, así como convertirla a otro formato.
6- Bajo ningún concepto el periodista podrá utilizar la información en bruto para difamar o menoscabar la figura o reputación del entrevistado.
7- El periodista deberá entregar una copia de la EIC antes de su difusión al entrevistado para que la confronte y certifique que se ha mantenido el sentido original, no entrando éste en consideraciones de estilo y forma.
8- El periodista puede declarar la EIC nula si percibe que está falseada o que el entrevistado se aleja del objetivo principal, que es un ejercicio de honestidad consigo mismo.
9- El espectador, para poder completar la experiencia, debería tener acceso al discurso en bruto enviado por el entrevistado y la EIC  definitiva, para comparar y enriquecer la lectura/visionado/escucha del proceso.
10- Al contrario que en la entrevista clásica, en cualquier EIC la búsqueda de la verdad queda supeditada a la experiencia compartida, confrontada y colaborativa entre las dos partes.
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